<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952</id><updated>2011-11-27T16:09:30.917-08:00</updated><title type='text'>Y a partir de entonces...</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>85</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-2381225649731551050</id><published>2009-05-26T13:31:00.000-07:00</published><updated>2009-05-26T13:37:47.055-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVIII. Parte 4.</title><content type='html'>Esta chica tenía unas ocurrencias muy acertadas. Se notaba que era amiga de Ale, no la podían hacer tonta. Eduardo se volvió a la puerta y habló sin mirarla.&lt;br /&gt;-Creo que esperan algo. No sé. Tal vez me lleven a un lugar y estaremos separados, nos preguntaran cosas, qué se yo… &lt;br /&gt;-Oh… así que de verdad no sabes nada. &lt;br /&gt; Eduardo se volvió a ella y frunció el cejo.&lt;br /&gt;-¿Cómo que no sé nada?&lt;br /&gt;-Lo que me dices es obvio, animal. Hasta yo pensé en eso, no es muy difícil de adivinar.&lt;br /&gt;-Mm, veo que no eres nada de tonta.&lt;br /&gt;-Claro que no –le respondió ella sonriente.&lt;br /&gt; Bueno, por lo menos ambos estaban en las mismas, así que a pesar de sentirse culpable la compañía de ella lo hacía sentirse normal. Como si nada de estar encerrados a punto de morir estuviera pasando, si no, como que por casualidad ambos se quedaron encerrados en una pieza. Nada más.&lt;br /&gt;-Oye, -lo llamó ella.&lt;br /&gt;-Dime.&lt;br /&gt;-¿De verdad te gusta la Mapa? &lt;br /&gt; Lo que faltaba, que le preguntaran cosas íntimas. Bueno, eso pasaba en la vida normal de alguien, además ella, si salía de esta claro, lo iba a saber de todos modos pues Ale le contaría. Suspiró y se sentó donde ella había estado anteriormente.&lt;br /&gt;-Sí… -le respondió a regañadientes. Laura se acercó a él divertida y se sentó a su lado con la curiosidad saliéndosele por los ojos.&lt;br /&gt;-Oh, y ella a ti supongo…&lt;br /&gt;-Claro.&lt;br /&gt;-Mm… -fue lo único que dijo ella. Eduardo frunció las cejas.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa?&lt;br /&gt;-Nada, es que…&lt;br /&gt;-Dime.&lt;br /&gt;-Es que es re difícil que alguien le guste a la Mapa.&lt;br /&gt;-Primero que nada, ¿porqué le dices “Mapa”?&lt;br /&gt;-Ah, -Laura se rió. –La verdad es que no sé porqué. Tal vez la vi con cara de algo alguna vez… siempre le he dicho Mapa. ¿Entiendes?&lt;br /&gt;-Mm… -no entendía, pero no iba a entrar a preguntarle daba lo mismo como llamara a Ale –como sea, continúa.&lt;br /&gt;-¿En qué iba? – Laura se puso el dedo en la boca -¡Ah! Ya me acordé. Es que te digo que es re difícil que a la Mapa le guste alguien, por que ella es como re especial.&lt;br /&gt;-Sí, eso lo noté.&lt;br /&gt;-Si, pero no digo en el ámbito de que ella sea media rara, eso lo sé. Lo digo que a ella no le gusta cualquiera.&lt;br /&gt;-Oh, ¿y cómo es su prototipo? ¿Me puedes contar?&lt;br /&gt;-Jajá –rió Laura –Una vez dijimos que a ambas nos gustaría un tipo con piel verde, tres ojos y de pelo morado. Porque nuestro hombre ideal no existía.&lt;br /&gt;-Pero tú hallaste a uno…&lt;br /&gt;-Y ella también, aunque no sé si yo tanto así…&lt;br /&gt;-¿Por?&lt;br /&gt;-Yo entiendo perfectamente que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;él&lt;/span&gt; es malo. &lt;br /&gt;-¿Ya?&lt;br /&gt;-Y eso. –Laura bajó la cabeza cabizbaja. –Tal vez sea mejor dejarlo…&lt;br /&gt;-Mm, cierto. Pero yo también puedo ser malo para Ale.&lt;br /&gt;-Quizá, pero eso lo tiene que ver ella. Ahí yo no me meto.&lt;br /&gt;-¿En serio? Por que, déjame recordarte, que no hace mucho le enviaste un mail, diciendo cosas como que se alejara de mí…&lt;br /&gt;-Ah, pero fue porque recién estaba entendiendo cosas, porque Daniel me había hablado de lo que tú hacías… -Laura bajó la voz y Eduardo escuchó sólo murmullos –ahora sé que él es el que hace las cosas mal.&lt;br /&gt;-¿A qué te refieres?&lt;br /&gt;-Yo sé que no mataste a su hermano. &lt;br /&gt;-Oh, a eso. ¿Estás segura?&lt;br /&gt;-Sí, -Laura lo miró –no eres tan malo como para eso. Proteges a mi amiga con mucho valor, nadie como tú puede haber matado a alguien.&lt;br /&gt;-Pero él no cree lo mismo.&lt;br /&gt;-Sí, ya me di cuenta.&lt;br /&gt; Eduardo la miró detenidamente. De verdad, ella parecía debatirse entre estar bien ella o estar con Daniel, lo que equivalía a estar insegura todo el rato. Claro que ella entendía que él no había sido quien había matado al hermano de Daniel, ella entendía perfectamente que era imposible, pero hacerle entender a Daniel eso, era prácticamente imposible.&lt;br /&gt;-¿Qué? Te quedaste callado.&lt;br /&gt;-Nada, pienso…&lt;br /&gt;-¿En la Mapa? –Eduardo se rió.&lt;br /&gt;-Claro, en la Mapa.&lt;br /&gt; Le hacía bien estar allí con ella. La chica tenía algo que lo hacía relajarse, y aunque eso fuera momentáneo lo hacía sentirse ligero, lo hacía sentirse bien.&lt;br /&gt; La puerta chirrió. Se levantó en un segundo y puso a Laura detrás. Era obvio que el momento de felicidad había acabado, y por un momento se había olvidado de donde se encontraban, pero por lo visto, el mundo había seguido en marcha, aunque él no lo había notado para nada. Se envaró. Si alguien iba a hacerles daño, que primero fuera a él. La chica no tenía nada de culpa, y por primera vez en su vida, deseó que Daniel llegara.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-2381225649731551050?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/2381225649731551050/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xviii-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2381225649731551050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2381225649731551050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xviii-parte-4.html' title='Capítulo XVIII. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-5828556610138043286</id><published>2009-05-25T14:25:00.000-07:00</published><updated>2009-05-25T14:27:20.669-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVIII. Parte 3.</title><content type='html'>-¿Excepto quién?&lt;br /&gt;-Matías. –Le respondió Daniel.&lt;br /&gt;-¿Y él es…?&lt;br /&gt;-Tú lo conoces, estaba esta mañana en tu casa.&lt;br /&gt; Ale fue hacia el pasado, aguantando el dolor que le provocó ver a Eduardo a su lado sonriéndole, y trató de recordar quienes habían sido los que habían ido a su casa esa mañana con Laura. &lt;br /&gt; De primera Laura misma, obvio, y también Daniel y Osvaldo, y ahí estaba el personaje que ella no conocía, ése debía ser Matías. Asintió muy notoriamente.&lt;br /&gt;-¿Lo recuerdas? –preguntó Daniel mirando el contador de pisos que ya iba en el piso 13.&lt;br /&gt;-Claro… y… ¿Él lo conoce? Al jefe, quiero decir.&lt;br /&gt;-Sí, es del único, que yo sé, que sabe perfectamente quién es y qué pretende con nosotros.&lt;br /&gt;-Mm, -reflexionó Ale.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? –preguntó Daniel.&lt;br /&gt;-Nada, pero me preguntaba porqué todo el mundo le tiene miedo si nadie lo ha visto jamás. No entiendo.&lt;br /&gt; Ale no alcanzó a recibir una respuesta a su pensamiento, pues las puertas del ascensor se abrieron dejando ante ellos una recepción muy bien iluminada, llena de personas. Ale se encogió y se quedó atrás de Daniel mientras él caminaba hasta el mostrador. Todo el mundo la observaba, y Ale se sorprendió mucho de ver demasiados jóvenes que ni siquiera tenían la mayoría de edad, aunque si ella no hubiera sabido que se utilizaba gente joven para esta asociación nunca hubiera sospechado que los chicos eran menores de edad pues a simple vista parecían jóvenes, sí, pero la experiencia estaba reflejada claramente en sus rostros.&lt;br /&gt;-Sofía, dime dónde está Matías. –Oyó que ordenaba Daniel a la chica que estaba detrás del mostrador. Ale la miró. La chica no debía tener más de 16 años y eso, era de pelo largo café y de ojos muy claros. Asintió con la cabeza y se puso a teclear mirando fijamente la pantalla del ordenador que tenía frente a ella. En eso sintió que Daniel se ponía muy rígido y levantó la vista.&lt;br /&gt; El tipo que se hacía llamar Matías venía directamente a ellos. Y no venía solo.&lt;br /&gt; Ale se tapó la boca antes de que un grito saliera de la misma. Matías venía con Estheffi del brazo, y la chica no parecía muy contenta que digamos, más bien estaba con rabia y un poco de miedo. Ale asintió recordando cómo Eduardo había sabido que la española no había subido al avión. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Así que aquí la trajeron,&lt;/span&gt; se dijo Ale. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La pobre debe estar más que asustada,&lt;/span&gt; añadió con pena. &lt;br /&gt; El chico llamado Matías se detuvo frente a Daniel y lo miró muy extrañado, pasando sus ojos de él a ella.&lt;br /&gt;-¿No ibas por la loca? –le preguntó. Daniel le sonrió.&lt;br /&gt;-Ya sabes, prefiero la asociación primero,  creo que tenías razón con lo que me dijiste hace un rato.&lt;br /&gt;-Bien, -dijo Matías y le palmeó el hombro. –Veo que conseguiste algo muy bueno. –Y Ale sintió cómo ambos la miraban, pero a ella no le importó demasiado, confiaba en lo que le había dicho Daniel, todo era un juego para salvar a Laura y a Eduardo. Levantó la vista y se encontró con la de Estheffi.&lt;br /&gt;-¿Y Eduardo? –inquirió Estheffi.&lt;br /&gt; Ale se limitó a subir los hombros, pues aunque supiera que Eduardo estaba en el mismo edificio que ellas no iba a decirlo frente a Matías. Daniel la alejó un poco de ellos y la acercó a él.&lt;br /&gt;-¿Y… alguna novedad? –preguntó.&lt;br /&gt; En ese momento Ale vio que venía hacia ellos una chica de mediana estatura, con la ira marcada en su semblante, directo hacia Matías. La chica se detuvo casi al llegar a ellos como si recién se diera cuenta de que ella y Daniel también estaban ahí.&lt;br /&gt;-¿Camila? –oyó que Daniel preguntaba apenas, estaba muy sorprendido de verla allí, y eso se notaba a leguas.&lt;br /&gt;-Complicaciones –escuchó Ale que Matías susurraba.&lt;br /&gt; Se volvió a mirarlo y he aquí que el tipo estaba realmente nervioso. Se mordía el labio inferior, los pies se le movían con muchas ganas de salir corriendo y apretaba a Estheffi del brazo, la chica lo tenía medio morado y a Ale le dio un poco de cosita, o sea, ella en esa situación ya habría estado quejándose por el dolor, pero Estheffi aguantaba valientemente lo que Matías le estaba haciendo y estaba más concentrada en lo que Daniel decía. Ale se volvió a él y lo vio hablando con la chica recién llegada.&lt;br /&gt;-¡¿Cómo?! –exclamó Daniel. -¿Laura n lo llamó?&lt;br /&gt;-¿A quien llamó? –Preguntó Ale a su vez. Ambos, Daniel y Camila la miraron.&lt;br /&gt;-Laura llamó a mi primo para que buscara a Estheffi. –Le respondió Camila casi con desprecio.&lt;br /&gt;-Ah –dijo Ale. –así veo…&lt;br /&gt;-Camila vámonos –dijo Matías tan bajo como si estuvieran en una habitación de hospital.&lt;br /&gt; Ale, Daniel, Camila y Estheffi lo miraron. Matías tenía la cara congestionada, no sabía si acerca del calor –que no había –o, de lo que parecía más acertado, del miedo. Daniel se acercó a él.&lt;br /&gt;-¿Matías pasa algo? –inquirió con tono preocupado.&lt;br /&gt; Ale, en ese instante, reparó en que había un chico parado detrás de Camila que no estaba cerca ni por asomo, pero al que ella conocía muy bien.&lt;br /&gt;-¿Qué hace Osvaldo aquí? –preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Eduardo frunció las cejas. Las cosas no deberían ir así. Todo tendría que haber sido más rápido, más efectivo, pero ahí yacía él y Laura sin nadie, en una habitación con una puerta y una minúscula ventana que apenas dejaba entrar aire, un sillón solitario y una mesa. No entendía qué era lo que esperaban, tal vez ese jefe supremo del que tanto había oído no se encontraba, por que eso sí, él estaba seguro de que ese misterioso jefe querría hablar personalmente con él dado su actual estado de cautiverio. Ya le habían dicho que ese señor, o lo que fuese, lo quería a él y a nadie más de la O.S.A.I., puesto que Eduardo era unos de los más inteligentes agentes de la organización y eso a la sociedad no le convenía para nada. Decirle a Ale que lo perseguían por dinero robado había sido una mentirilla blanca para cubrir el verdadero motivo de que lo acosaran. Ocultarle que su padre apenas podía levantarse de la cama, también.  Era muy buena idea tener que encontrarse con el cerebro de la S.S.J. ahora que podía, así le darían las explicaciones a las miles de preguntas que él tenía en su mente: ¿Por qué Aníbal? ¿Por qué hacerle creer a Daniel que él había matado a su hermano? ¿Por qué perseguirlo de esa manera sólo para conseguirlo a él? ¿Por qué haber dejado a su padre prácticamente como vegetal? ¿Por qué? &lt;br /&gt; Suspiró. No era el mejor momento para ponerse a pensar en las cosas malas que le habían pasado desde que se metió con Estheffi. Además eso lo hacía sentirse más mal respecto a Ale. Oh, si por lo menos no la hubiera involucrado en esto, si no la hubiera visto ese día en el casino, si no le hubiera hablado, si no la hubiera pescado para nada, si no la quisiera tanto como ahora, si no estuviera preocupado como un loco por ella, si no… &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Basta,&lt;/span&gt; se regañó, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ella está bien, la dejé sola, pero bien. Es inteligente, sabrá qué hacer…&lt;/span&gt; Le dieron ganas de llorar y se le hizo un nudo en la garganta que le dolió. Pero se aguantó. Tenía cosas en las que pensar y una de esas era cómo hacer para sacar a Laura de ahí. Por que tenía que hacerlo. Bien, la tipa, podía ser una psicópata o payasa a veces, pero era la amiga de Ale y eso lo hacía tener la obligación de sacarla con vida. Pero la chica esta había dado un nombre falso y por lo mismo, la creían miembro de la O.S.A.I., lo que era menos que improbable. &lt;br /&gt; Se giró para mirarla y la vio moviendo la boca, sentada en un sofá, abrazándose las piernas. Parecía cantar o algo. Prefirió dejarla así, en ese estado de sopor. No molestaba a nadie, y él lo que prefería en esos momentos era no ser molestado ni hablar ni nada, sólo pensar en la muy improbable manera de salir de allí. Así que la dejó como estaba. &lt;br /&gt; Comenzó a  caminar de un lado para otro, tratando de encontrar la respuesta a qué hacía ahí todavía, puesto que ya había pasado más de media hora y nada de nada. Pensaba que los iban a lastimar o algo, pero los tipos apenas entraron los dejaron a cargo de otros que los condujeron aquí, a este especie de celda, pues de celda no tenía nada, al contrario, más parecía una sala, tenía unos sillones, pero muy poca luz, y apenas se podían ver unos a otros. Miró hacia la puerta. Ni un solo atisbo de que algo pasara afuera y eso lo ponía extremadamente nervioso. &lt;br /&gt;-¿Pasa algo? –escuchó que Laura le preguntaba desde el lugar en el que estaba. &lt;br /&gt;-No nada –le mintió él. Laura hizo una mueca.&lt;br /&gt;-Claro, y como yo soy tan re tonta te voy a creer. Anda, dime.&lt;br /&gt;-No pasa nada Laura. Nada que quieras saber… -añadió Eduardo.&lt;br /&gt;-Mm, creo que ya sé un poco mucho, así que  no te cuesta nada contarme las cosas, ¿no crees? –Laura se levantó y se acercó a él.&lt;br /&gt;-Laura por favor, es mejor que no sepas nada, así si ten preguntan no vas a tener qué responder y te dejaran libre.&lt;br /&gt;-O, muy por el contrario, como no sé nada, me ven inservible y me matan de una.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-5828556610138043286?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/5828556610138043286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xviii-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5828556610138043286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5828556610138043286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xviii-parte-3.html' title='Capítulo XVIII. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-731953394043329051</id><published>2009-05-24T08:10:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T08:11:40.870-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVIII. Parte 2.</title><content type='html'>-¿Estás bien? –oyó que Camila se acercaba a ella y le tomaba el hombro.&lt;br /&gt;-¿Por qué haces esto? –fue lo único que respondió. Camila retrocedió un poco sorprendida de que la chica le preguntara algo como eso a ella, pero el verdadero receptor de su pregunta levantó los hombros.&lt;br /&gt;-¡Responde! –gritó exigiendo saber la verdad. Camila le tapó la boca y Osvaldo se giró hacia ambas.&lt;br /&gt;-Perdón. –Fue lo único que dijo, para luego volver a estar pendiente de la puerta.&lt;br /&gt; Y en ese momento entró Matías.&lt;br /&gt; Se quedó estático en la entrada, como si el mundo se hubiese detenido en ese momento. La confusión se notó de inmediato por la arruga que surcó su frente. Estheffi y Camila fruncieron el cejo al mismo tiempo. La primera corroboraba todos sus miedos y la segunda no tenía idea de lo que estaba pasando.&lt;br /&gt;-Cierra la puerta –dijo Osvaldo en una orden.&lt;br /&gt; Estheffi sintió cómo la rabia fluía dentro de ella. Apretó los dientes para que no saliera ninguna palabra, pero fue imposible y antes de que gritara toda su furia, se acercó a Osvaldo, lo dio vuelta de con la mano y le pegó un cachetada con todas sus fuerzas. &lt;br /&gt; Camila vio cómo le daban vuelta la cara a su primo, pero antes de que ella reaccionara, Matías se apresuró a tomar a Estheffi de ambas manos y retenerla de hacer algo más. &lt;br /&gt; Estheffi trató de zafarse de Matías, pero él era mucho más fuerte. Aunque se moviera como pez salido del agua, el tipo no la dejaba ir. Cuando se aburrió de forcejear, vio a Osvaldo con la mano en la mejilla en la que ella le había golpeado, mirándola fijamente.&lt;br /&gt;-¡Me das asco! –le gritó Estheffi.&lt;br /&gt; Camila se adelantó, pero sólo un poco, tratando de entender la escena. Ya que nadie hablaba, tenía que usar su mayor esfuerzo para atar cabos y unir las piezas del rompecabezas que acababa de aparecer frente a ella. Miró detenidamente la situación. Matías, el hombre más peligroso de la S.S.J. -además del jefe mismo-  detenido por su primo, un idiota sin sentido común. Estheffi enrabiada, golpeando a Osvaldo, para que luego Matías la detuviera. Y finalmente la mirada de su primo que claramente no era de miedo si no de autoridad. Un segundo, ¿autoridad? ¿Osvaldo con autoridad? Camila ladeó la cabeza. Ahora sí que no entendía nada de nada.&lt;br /&gt;-¿Qué hago? &lt;br /&gt; Miró con horror cómo Matías le preguntaba a Osvaldo acerca de su proceder. Camila se adelantó unos pasos. ¿Qué estaba pasando?&lt;br /&gt;-¿Os? –preguntó muy bajito. Estheffi y Matías la miraron. Osvaldo en cambio cerró los ojos como si no quisiera estar en ese lugar.&lt;br /&gt;-Vamos a la oficina –dijo.&lt;br /&gt; Matías, inmediatamente, con Estheffi fuertemente apresada, abrió la puerta y salió. Osvaldo le señaló a Camila que hiciera lo mismo.&lt;br /&gt;-Explícame primero.&lt;br /&gt;-No aquí.&lt;br /&gt;-Os…&lt;br /&gt;-Camila, ex agente nº 1009 –sección F, siga la instrucción que se le ha dado.&lt;br /&gt; Camila abrió la boca. Osvaldo no tenía cómo saber su número de serie y menos saber a qué sección ella había pertenecido en el pasado. Con un poco de conmoción divisó en su mente lo que, tal vez, Estheffi ya sabía. Echó un vistazo a su primo con los ojos llenos de fuego, a lo que él ni siquiera respondió. Seguía con la mano señalando la salida. Como fuera, ella quería saber la verdad, y ahora, si podía saberla no iba a dejar pasar el momento. Sin dejar de asesinarlo con la mirada pasó por la puerta y siguió a Matías que ya se le había adelantado unos metros.&lt;br /&gt; Estheffi trató de soltarse nuevamente de Matías, pero el desgraciado la sostenía muy fuerte. &lt;br /&gt;-No te muevas, preciosa –le dijo. –Ahora sabrás lo que es bueno.&lt;br /&gt; Tragó saliva. Que Osvaldo la hubiera traicionado así como así, le partía el corazón, en especial porque sabía que Laura confiaba plenamente en él, y aún así no quería creer lo que estaba a punto de pasar. Le dolía la garganta porque quería llorar, patalear y gritar lo más fuerte que pudiera, pues la impotencia la estaba matando. No sabía de lo que Osvaldo era capaz de hacer, pero con lo que acababa de presenciar, se daba clara cuenta de que el tipo no era nada un idiota como había pensado. Además, también estaba su prima Camila, ¿qué haría Osvaldo con su prima? Mm, acá iba a pasar algo grande, y ella no estaba pensando en una irrupción sorpresa a la O.S.A.I., si no algo interno, pues con lo que ella y Camila estaban a punto se saber, las cosas no podían quedar como había estado por décadas. Algo iba a estallar esa noche, y si ella terminaba viva, era porque lo peor aun no pasaba.  Por ahora trataría de entender lo que sucedía, pondría atención hasta en los más minúsculos detalles, así podría elaborar un panel en su mente, con la explicación exacta de lo que ocurría. Así lo había hecho siempre y no iba a cambiar ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Respira, por favor respira, no conviene estar medio muerta ahora, vamos… &lt;/span&gt;Con los ojos bien abiertos, Ale siguió a Daniel por lo que parecía un laberinto de innumerables puertas y pasajes, no tenía de hacia donde estaba el Norte, menos el Oeste. Si quería escapar tendría que hacerlo a ciegas porque ya estaba muy perdida y no iba a orientarse fácilmente. Y era cierto, lo único que ella quería hacer era escapar, correr fuera, tomar un taxi e irse a su casa, lo deseaba de corazón, sus pies le pedían a su cerebro que diera la orden necesaria para cambiar de dirección y ponerse a correr, pero por nada del mundo ella daría esa orden. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Eduardo, piensa en Eduardo… &lt;/span&gt;gritaba en su mente, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Piensa en él! ¿Qué puede estar sucediéndole ahora mismo? &lt;/span&gt;Respiró hondo por octava vez consecutiva, si seguía con Daniel a lo mejor que podría llegar era a estar frente a Eduardo, viendo cómo lo torturaban o algo por el estilo mientras él hiciera de todo por salvarla, tal vez ella gritara su nombre, pero las paredes con aislantes no lo dejarían oír, tal vez ella se pondría a llorar, pero él apenas la vería, tal vez ésa sería la última vez que lo podría ver…&lt;br /&gt;-¿Dónde vamos? –quiso saber ella. Había escuchado de Daniel que la llevaría donde el jefe, pero no estaba segura. Y no es que confiara en que él era bueno y todo eso, si no que algo dentro de ella le decía que él no la llevaría donde ese tal jefe y punto, pero tenía que preguntar dónde en realidad iban.&lt;br /&gt;-Donde el jefe, ya lo escuchaste.&lt;br /&gt; Bueno, el tipo sí era malo, y su corazonada no servía para nada. Excelente.&lt;br /&gt;-Pero…&lt;br /&gt;-Prometiste que me ibas a seguir el juego ¿no? Entonces no preguntes.&lt;br /&gt;-¿Juego? ¿Entonces es de mentira?&lt;br /&gt;-No, no es de mentira. Pero tengo un plan, y ese plan me dice que tengo que ir donde el jefe.&lt;br /&gt;-¿Acaso el plan tiene vida?&lt;br /&gt;-Ah, por favor, sígueme la corriente. Aceptaste la condición. Así que te pediría que dejaras de preguntarme, entre más hablo más me desconcentro.&lt;br /&gt;-Mm, se me había olvidado que los hombres eran monocordes –se quejó ella.&lt;br /&gt; Ale oyó como Daniel refunfuñaba algo, pero no le hizo caso. Siguieron caminando por alrededor de 3 minutos más hasta que Daniel se detuvo frente a las puertas de un ascensor. Ella instintivamente se acercó a él y le agarró la manga.&lt;br /&gt;-¿Tienes miedo?&lt;br /&gt;-Sólo de los ascensores.&lt;br /&gt;-Sólo de los ascensores, -repitió Daniel divertido. -¿Y de esta situación no? –inquirió cuando hubieron subido al ascensor.&lt;br /&gt;-Sí, un poco –murmuró ella. De verdad que los ascensores le daban un poco de miedo, con todo eso que se mostraba en la tele de que se podían quedar parados o acabar el aire… Notó que iban al piso nº 18 &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué tan alto será este edificio? &lt;/span&gt;Se preguntó. Movió un poco la cabeza. Una duda se le vino a la mente y mejor se la preguntaba a Daniel ahora que podía, pues tal vez nunca más pudieran estar solos.&lt;br /&gt;-¿Quién es el jefe? –inquirió mirándolo detenidamente para sopesar su reacción. Daniel sólo levantó una ceja.&lt;br /&gt;-No sé. &lt;br /&gt;-Yaa, ¿como así?&lt;br /&gt;-Nadie lo conoce, en realidad nadie sabe siquiera si existe. Tal vez haya alguien, algún personaje que conozcamos que lo sea, pero que yo sepa nadie lo ha visto jamás, excepto… -Daniel guardó silencio como si se le ocurriera algo de repente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-731953394043329051?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/731953394043329051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xviii-parte-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/731953394043329051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/731953394043329051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xviii-parte-2.html' title='Capítulo XVIII. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-5126132656541053969</id><published>2009-05-23T09:41:00.000-07:00</published><updated>2009-05-23T09:43:39.542-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVIII.</title><content type='html'>Daniel guió a Ale hacia dentro del edificio pasando junto a la ambulancia que yacía allí apagada y vacía. En su cabeza pasaban rápidamente, imágenes de capturas pasadas en las que él había estado presente. El futuro no se veía para nada prometedor para Laura. Sentía un pequeño malestar en el pecho, como una agujero y no tenía idea de lo que se podría tratar, tampoco se lo iba a preguntar a su “compañera”, la pobre parecía estar en un estado de locura momentánea, pues a ratos miraba fijamente un punto como si se acordara de algo, para luego poner la mayor cara de pena que había visto nunca. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Las amigas de Laura, son igual de dementes que ella,&lt;/span&gt; pensó. Y en ese preciso instante, el agujero en el pecho se intensificó. Se lo tocó con la mano y trató de apretarlo para que le dejara de doler y se dio cuenta deque no era un dolor físico. A él le dolía el corazón, y cuando lo supo, le dio vergüenza. ¿El corazón? ¿Por qué?, se preguntó. Tal vez era porque sentía que iba a perder un puesto muy significativo dentro de la S.S.J. por tratar de salvar a Laura.&lt;br /&gt; Otro dolor.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Basta, &lt;/span&gt;dijo para calmarse, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;debo concentrarme…&lt;/span&gt; Y era cierto. Mínimo tenía que tener tres planes para, siquiera, pensar en la posibilidad de salvar a Laura –otro dolor – y sacarla a ella y a su amiga sanas y salvas del lugar.&lt;br /&gt;-¿Te pasa algo? –oyó que le preguntaban. &lt;br /&gt; Se dio cuenta de que había dejado de caminar. Ale lo miraba extrañada.&lt;br /&gt;-No, -le respondió. –Vamos.&lt;br /&gt;-Si tienes miedo podríamos parar –le dijo ella. Daniel la miró y la vio sonriendo.&lt;br /&gt;-Já, que chistosa… -respondió haciendo un desprecio.&lt;br /&gt;-¿En serio? Nadie me encuentra chistosa… soy bastante aburrida a decir verdad.&lt;br /&gt;-Créeme, de aburrida no tienes nada… &lt;br /&gt; Daniel se fijó en que ella fruncía las cejas para luego levantar los hombros.&lt;br /&gt;-Como quieras, vamos.&lt;br /&gt;-Claro, vamos.&lt;br /&gt; Verdad. Tenía que tratar de salvar a Laura, porque él no iba a mover un solo dedo por salvar a Eduardo, o sea, que la chica esta lo soñara. No iba a arriesgar la vida de Laura por salvar a un tipo como él. Este era el momento que hace tanto tiempo esperaba, tenerlo en su poder, para hacerle pagar todo lo malo que por su culpa le había pasado y aunque Ale le llorara no iba a detenerse.&lt;br /&gt; Caminó, seguido por Ale, hacia la puerta situada a un costado del estacionamiento, por donde seguro habían entrado Laura y Eduardo. Apenas entrar en el lugar un par de personas lo abordaron.&lt;br /&gt;-¡Daniel! Hombre, ¿Dónde te habías metido?&lt;br /&gt;-Menos mal que llegaste, el jefe está que te mata…&lt;br /&gt; Daniel asintió un poco sorprendido de que Matías aún no hubiera dicho nada. En un movimiento instintivo agarró a Ale del brazo y la puso a su lado. Los chicos la miraron muy bien, y él sintió como la chica trataba de esconderse. Bueno, algo diferente tenía que tener de Laura, que de seguro veía a los chicos y se quedaba prendida de ellos, con la boca abierta y sonriendo como loca. &lt;br /&gt;-¿Y ella? –preguntó Ronald. Un chico casi nuevito, que se había ganado la confianza del jefe por ser siempre el que le decía las malas mañas de los otros agentes de la sociedad.&lt;br /&gt;-No es nadie. –Respondió él mirando para hacia otro lado buscando la manera de salvarse de él. &lt;br /&gt;-Pero si la traes a media noche… -acusó Jimi malicioso. &lt;br /&gt; Perfecto, lo que le faltaba, que el segundo más chismoso de la sociedad también estuviera allí. &lt;br /&gt;-No se metan, ella es para el jefe. –Dijo sin pensar. Notó como Ale se encogía a su lado. Estaba claro que la chica había corroborado todos sus miedos acerca de él. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Nadie cree que pueden sacar algo bueno de mí&lt;/span&gt;, pensó con casi tristeza, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;excepto Laura.&lt;/span&gt; –Un dolor ahora le recorrió más fuerte desde el estómago hacia el corazón.&lt;br /&gt;-Para el jefe –reflexionó Ronald con una mano en la barbilla caminando alrededor de Daniel sin quitarle la vista a Ale. –Mm, tienes cosas más importantes que hacer que levarle cosas al jefe-&lt;br /&gt;-Por lo que deberías dejárnosla a nosotros. -terminó diciendo Jimi.&lt;br /&gt;-No. –Bufó Daniel acercando más a Ale hacia él. Laura lo mataba si dejaba a su amiga sola con dos tipos como ellos.&lt;br /&gt;-Mm, pues me parece raro… -murmuró Ronald.&lt;br /&gt;-Muy raro… -asintió Jimi.&lt;br /&gt;-No es raro, ella es la novia de Eduardo.&lt;br /&gt; Daniel se mordió el labio inferior apenas lo dijo. Debería haber callado ese minúsculo detalle, pero ya no podía, tenía que decirle algo a los tipos para que se fueran y los dejaran pensar con claridad. Sintió como Ale trataba de alejarse de él, pero, obviamente, él tenía más fuerza.&lt;br /&gt;-Oh, -dijo Jimi sonriendo. –Un perfecto regalo para el jefe.&lt;br /&gt;-¿Se lo entregarás en persona?&lt;br /&gt;-Sabes que no, nadie conoce al jefe. –Daniel movió la mano en gesto de obviedad.&lt;br /&gt;-Matías sí.&lt;br /&gt;-Ése es otro cuento. –Le espetó Daniel. Por eso no podía mandarle una patada al idiota ese, era el preferido del jefe, nadie con sentido común se atrevería a hacerle algo a Matías.&lt;br /&gt;-Pues bueno, mejor te dejamos en tu camino, -dijo Ronald retrocediendo un poco –creo que en el pizarrón dejaron todas las instrucciones a seguir por lo que allí encontrarás lo que debes hacer dado el operativo que vamos a llevar a cabo.&lt;br /&gt;-Bien –agradeció Daniel, quien más que agradecido estaba muy, muy aliviado de que se fueran.&lt;br /&gt; Vio cómo se iban hacia la derecha, de seguro al departamento de tecnología en armas, pues bien, él tenía que hallar la manera más rápida de sacar a Ale y Laura se ese lugar –el pecho volvió a dolerle -.&lt;br /&gt;-Vamos –apuró a Marisol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Estheffi estaba a punto de llorar. Ahora sí que no podría salir de ahí. Se había ilusionado tanto en poder escapar que al ver como todo se arruinaba ya no reaccionaría de forma óptima si tenía que salvar su pellejo. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Este es el fin,&lt;/span&gt; se dijo.&lt;br /&gt;-Quédense atrás, yo hablo.&lt;br /&gt; Se dio media vuelta y vio cómo Osvaldo se adelantaba hasta quedar de de espaldas a  Camila y a ella.&lt;br /&gt;-Os, espérate, ¿cómo que tú hablas? –inquirió Camila adelantándose hasta quedar a lado de su primo.&lt;br /&gt;-Camila, quédate atrás. –Ordenó Osvaldo.&lt;br /&gt; Estheffi ladeó la cabeza tratando de comprender la escena. Rememoró lo que había pasado tratando de encontrarle sentido a la acción de Osvaldo.&lt;br /&gt; Primero: Lo había conocido por medio de su amiga Laura, que también era a miga de él. Segundo: él no sabía nada de nada, o ella pensaba. Tercero, estaba con su prima, Camila, porque solo, no hubiera podido ayudarla a escapar y cuarto, ella creía que él era tan inocente como Laura. Él la había ayudado cuando más lo necesitaba, le había dado una cama en donde dormir y comida. Y que ahora se comportara de esta forma, la descolocaba. La hacía sentirse tan ínfima, pues con la actitud que Osvaldo estaba demostrando, que era de superioridad hacia alguien con más experiencia, a ella le estaba entrando el miedo, y ya sospechaba lo que podría estar pasando, pero de sólo imaginarlo el pecho se le contraía de terror. Se mordió la lengua, creyendo que gritaría. Las manos comenzaron a temblarle y apenas podía sostenerse en pie. Porque lo que ella sospechaba, era muy cierto, y  no había ninguna otra explicación a lo que Osvaldo hacía en esos momentos en que, solo, esperaba la llegada de Matías frente a la puerta de su celda mientras con su mano retenía a Camila, “la mujer de la experiencia”, para que interfiriera en lo que él tenía que hacer. Y lo que él tenía que hacer a ella la llenaba de pavor&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-5126132656541053969?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/5126132656541053969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xviii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5126132656541053969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5126132656541053969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xviii.html' title='Capítulo XVIII.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-8036412383069841885</id><published>2009-05-21T09:03:00.000-07:00</published><updated>2009-05-21T09:04:39.645-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVII. Parte 5.</title><content type='html'>Laura cerró los ojos tratando de imaginarse en su casa, viendo TV o tal vez tocando guitarra con sus hermanas, pero el ruido de la supuesta ambulancia no la dejaba concentrarse. Tenía una  mano en la sien de la cabeza, pues ésta le había comenzado a doler no hacía mucho, y la otra fuertemente agarrada a la de Eduardo. No quería siquiera pensar en lo que le harían o en lo que les pasaría de ahora en adelante. No quería pensar en lo absoluto. Las ideas que la abordaban no eran muy alentadoras que digamos y ella no tenía la menor intención de presenciar su muerte antes de tiempo en su mente.&lt;br /&gt;-Ya vamos a llegar –oyó que Eduardo le susurraba al oído. &lt;br /&gt; Se tensó al momento. No quería llegar allí, pensaba que tal vez Daniel no iba a estar, pues como la había ido a buscar no estaría en la sociedad en estos momentos y ella, ahora sí, estaba desamparada. Bueno, no totalmente, Eduardo le había prometido que la cuidaría, pero ella hubiera esperado que Daniel cumpliera ese papel. Y le daba una lata enorme tener que ser a carga de Eduardo.  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Espero que Ale me perdone por no poder salvarlo…&lt;/span&gt; pero le era imposible pensar en salvarlo, o sea, como estaban las cosas…  no podía pensar en algo bueno en estos momentos y menos en la posibilidad de salvarlo… o salvarse y no podía, tampoco, pensar en lo que iba a pasarles. El miedo estaba haciendo mella en ella y comenzó a marearse.&lt;br /&gt;-¿Lau...Sandra? –preguntó preocupado Eduardo levantándole la cara para mirarla. &lt;br /&gt; Laura le sonrió con una cara digna de un borracho cualquiera.&lt;br /&gt;-Estoy bien –le dijo. Eduardo enarcó las cejas.&lt;br /&gt;-¿Bien dices? Estás loca.&lt;br /&gt;-Bueno, no eres el primero en decírmelo.&lt;br /&gt;-Ese no es le punto. ¿Te sientes mal?&lt;br /&gt;-No, cómo se te ocurre, están a punto de matarme, eso me da ánimos.&lt;br /&gt; La ironía a penas le salía. Eduardo bufó por como Laura le estaba respondiendo.&lt;br /&gt;-Estoy hablando en serio. –Le dijo.&lt;br /&gt;-Yo no, no quiero… -le respondió ella y agachó la cabeza.&lt;br /&gt; Si ella hablaba en serio no sabía qué consecuencias sufriría después, no quería imaginarse en lo que estaban y prefería pensar con humor.&lt;br /&gt;-Cállense –ordenó el tipo que estaba con ellos. Laura levantó la cabeza y lo miró.&lt;br /&gt;-Ahora recuerdo –dijo en susurros, el tipo entrecerró los ojos –tú y el otro demente quieren deshacerse de Eduardo… debí suponerlo.&lt;br /&gt; El tipo y Eduardo se miraron. Al primero no el sorprendió mucho la acusación de la chica pues sabía que trabajaba para la misma organización que Eduardo, la O.S.A.I., pero al segundo le sorprendió muchísimo que Laura supiera algo así, dado que Ale apenas se había enterado la noche anterior. No era nada lógico que ella lo supiera.&lt;br /&gt;-¿Cómo sabes eso? –murmuró Eduardo al oído de Laura. Ella frunció los labios sin ninguna gana de hacer a su cerebro trabajar para recordar como lo sabía. &lt;br /&gt;-Eh, un amigo… -dijo asintiendo como un borracho, -además da lo mismo. Hoy todos moriremos… Menos Ale que debe estar bien…&lt;br /&gt;-Ale, -dijo el tipo malo frente a ellos. Eduardo se envaró y lo miró desafiante. –Me cayó bien la chica, -continuó como reflexionando para sí –un poco chillona, pero bien. Lástima que se quedará sin su lindo Eduardo… -terminó burlándose. &lt;br /&gt; Laura sintió cómo Eduardo le pasaba un brazo por detrás de la espalda y la estrechaba con fuerza. &lt;br /&gt;-Ah, veo… la cambiaste por esta otra… -dijo el tipo asintiendo con una sonrisa. &lt;br /&gt; Laura alzó un poco la vista y se fijó en que Eduardo se aguantaba las ganas de propinarle un golpe al tipo, que bien se lo merecía, sólo por que no quería causar más problemas. Tal vez ya tuviera alguna forma de escapar en su mente y una pelea ensombrecería todo lo planeado, o tal vez, lo hacía de caballero que era, o porque si había algún conflicto ella podía salir mal parada… no sabía porqué él no le daba una buena patada en la cara, puesto que ella ya tenía mil ganas de hacerlo, pero en su actual estado apenas si podía escuchar bien lo que se estaba hablando, levantarse ni loca. Sintió cómo la ambulancia entraba a un lugar al pasar por un lomo de toro. Con miedo pudo reconocer fácilmente el lugar por las ventanas traseras de la ambulancia. Había pasado la noche anterior dentro de este terrorífico edificio, nunca pensó en volver tan pronto y se le revolvió el estómago de puro miedo. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Calma Laura, calma&lt;/span&gt;, se dijo. Pero no podía, aunque lo pensara mil veces, aunque supiera que Daniel podría llegar a salvarla, aunque reconociera que si se moría iría al cielo, no podía estar calmada. Tenía que haber alguna salida a todo esto. Quizá podría llamar a Daniel mientras nadie la miraba, aunque le parecía menos que surrealista poder lograrlo, pero intentando no perdía nada.&lt;br /&gt; Disimulando, hizo como que le picaba algo y buscó su teléfono celular. Entrecerró los ojos cuando no lo sintió en su bolsillo. Casi se espanta al no sentirlo por ningún lado. Su celular había desaparecido. Ahora ni siquiera Daniel podría llamarla porque la muy bruta lo perdió. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Idiota,&lt;/span&gt; se dijo a sí misma.&lt;br /&gt; Oyó que la puerta trasera de la ambulancia se abría, Eduardo a su lado se envaró.&lt;br /&gt;-Hora de bajarse –dijo Ismael desde el asiento delantero, de donde él comenzó, también, a bajarse de la ambulancia.&lt;br /&gt; A su lado Eduardo hizo el ademán de levantarse pero ella lo retuvo.&lt;br /&gt;-¿Sandra? –inquirió él bajando la mirada hasta encontrarse con la de ella.&lt;br /&gt;-No puedo moverme –le dijo Laura. Y era cierto, apenas sentía las piernas.&lt;br /&gt;-Vamos –le convino él. –Sé que puedes, eres fuerte.&lt;br /&gt;-No sé si tanto… -admitió ella. Eduardo levantó la vista y miró al tipo que estaba frente a él, el cual los miraba sin ningún atisbo de sentimiento alguno. Una cara sin expresión. &lt;br /&gt;-No te voy a cargar. –Le dijo Eduardo.&lt;br /&gt;-No… ¿Quieres morir antes de tiempo? -le respondió ella tratando de contener la risa. Obviamente no había pensado en la posibilidad de eso. Eduardo también formó una sonrisa.&lt;br /&gt;-Vamos Sandra.&lt;br /&gt; Laura respiró hondo, y apoyándose con ambas manos sobre los hombros de Eduardo trató de levantarse. Lo hizo. Apenas y con mucho dolor en las piernas, pero se levantó.&lt;br /&gt; Eduardo le dio la mano y él bajó primero para ayudarle a ella a hacer lo mismo.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Mi amiga se encontró el medio partido… pensó con envidia, Daniel ni si quiera se bajaría, estoy segura que con una patada ya me mandaría al suelo. Y por su culpa estoy aquí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-No seas así de dura, -le dijo Eduardo. Laura levantó la vista cuando apenas había tocado le suelo al bajar. –No sabes en qué está metido él.&lt;br /&gt;-¿De verdad que no lees las mentes? –le preguntó ella. Eduardo bufó divertido.&lt;br /&gt;-Hablas tan alto que de seguro él también está escuchando.&lt;br /&gt;-Silencio, ambos.&lt;br /&gt;-Oiga –se dio vuelta Laura, quien estaba un poco choreada con la actitud del tipo. –Estamos hablando, ¿también nos cortarán la lengua?&lt;br /&gt;-Buena idea, lo tendré en cuenta –le respondió el tipo. Laura apretó los puños, pero sintiendo la mano de Eduardo sobre su hombro se contuvo. Él también lo había hecho, ahora le tocaba a ella contenerse.&lt;br /&gt; Eduardo la empujó levemente para caminar y adentrarse en el horrible edificio. Todo estaba a punto de terminar, y bueno, ella se metió y nadie la había obligado, por lo que ahora asumía completamente su responsabilidad. No haría nada, no trataría de escapar, más que mal, era menos que imposible. Cerró los ojos y se acercó más a Eduardo. No tenía más compañía que la de esa persona. Ya no tenía nada más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-8036412383069841885?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/8036412383069841885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvii-parte-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8036412383069841885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8036412383069841885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvii-parte-5.html' title='Capítulo XVII. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-7365111402932192390</id><published>2009-05-20T14:07:00.000-07:00</published><updated>2009-05-20T14:10:33.676-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVII. Parte 4.</title><content type='html'>Osvaldo se quedó mirándola. A Estheffi le vinieron unos dolores en el estómago. Desvió la mirada hacia la chica quién a su vez los miraba a ambos. &lt;br /&gt;-Espero –dijo caminando hacia la puerta de salida, -que por lo menos le agradezcas bien a mi primo lo que ha hecho por ti…&lt;br /&gt;-No, si yo estoy muy agradecida…&lt;br /&gt;-Pero no acá, lesa. –Le corrigió Camila sonriendo.&lt;br /&gt;-¿Ah no?&lt;br /&gt;-Primero hay que salir vivos de esta, si no, ¿cómo le agradeces si te dejamos muerta?&lt;br /&gt; Estheffi tragó saliva. Osvaldo se adelantó.&lt;br /&gt;-No seas así Cami, no la asustes más de lo que está.&lt;br /&gt;-N-no estoy asustada… -tartamudeó Estheffi.&lt;br /&gt;-No, -se burló Camila –para nada… Ahora veamos… cómo salimos de aquí…&lt;br /&gt; Dijo mientras abría la puerta lentamente antes de que una voz los dejara paralizado a los tres. Una voz que las chicas conocían muy bien y, que a Osvaldo, le pareció conocida.&lt;br /&gt;-¡Jope! –exclamó por lo bajinis Estheffi, -Matías…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si las cosas seguían como estaban, seguro le venía un patatús. El corazón estaba que se le salía por la borda, y las manos parecían salidas de la ducha. Demasiada tensión para una joven como ella. Pero no iba a decir que se derretía de miedo, porque si le hubieran dado la posibilidad de estar a salvo ella ahora estaría leyendo o viendo series en el computador. Pero  no, ella tenía y quería saber si Eduardo estaba bien, quería verlo, sentir su voz, besarlo…&lt;br /&gt;-¿Falta mucho? –le preguntó al antipático de Daniel, que los últimos minutos no había abierto la boca si no fuera para decir una sarta de malas palabras en contra de –y ella estaba 100% segura –Eduardo. &lt;br /&gt; Daniel no se molestó en contestarle si no que moviendo la cabeza y con algunos gestos de manos le indicó que no. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ni que supiera lenguaje corporal… &lt;/span&gt;se quejó ella tratando de descifrar al última parte en la que Daniel dio un respingo y movió todos los dedos del volante.&lt;br /&gt;-¿Y… voy a tener que entrar? –se aventuró a preguntar. Daniel hizo un gesto, ahora sí muy fácil de entender: sonrió sarcásticamente.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Pensabas quedarte afuera y de repente ver salir por los pies al imbécil de tu novio, para luego irte con él? &lt;br /&gt;-No, pero…&lt;br /&gt;-Vamos a entrar, y una vez allí tú harás lo que te venga en gana.&lt;br /&gt;-¿Cómo? –preguntó ella con hilo de voz. &lt;br /&gt;-No pensarás que iba a hacerme cargo de ti y de paso empeorar  las cosas… -añadió más bajo. Ale frunció el cejo.&lt;br /&gt; O sea, no pensaba entrar a la S.S.J. sola, primero no sabía dónde encontrar a Eduardo y segundo, seguro que la pillaban antes de haber pisado el primer centímetro del edificio. Se volvió a mirarlo.&lt;br /&gt;-No me dejes sola, por favor… -le rogó en un susurro.&lt;br /&gt; Daniel se volvió a mirarla para luego concentrase nuevamente en la carretera y en la ambulancia a la que seguía. &lt;br /&gt;-¿Por qué debería? –inquirió él.&lt;br /&gt;-Necesito que me ayudes… -le respondió ella mirando a la carretera también. –No puedo hacerlo sola…&lt;br /&gt; Lo miró de reojo con la esperanza de que él por lo menos pensara en ayudarla. Aunque no creía que lo hiciera… la verdad es que él era malo, como Eduardo le había dicho. No podía entender que su amiga estuviera enamorada de alguien tan vil como Daniel.&lt;br /&gt;-Tú también estás tan preocupado de Laura como yo de Eduardo… -dijo como para hacerle entender a qué desesperación ella se atenía. –Sabes lo que se siente no saber qué les pasará…&lt;br /&gt;-Te equivocas –la cortó Daniel mientras la miraba –Yo sí sé a lo que van… -y volvió su vista a la carretera.&lt;br /&gt;-Entonces me entiendes ¿cierto?&lt;br /&gt;-Los sentimientos de las personas son diferentes. –Le respondió el tratando de salirse por la tangente lo que Ale notó al instante.&lt;br /&gt;-Sí, tienes razón, pero todos se sujetan al corazón, y eso es lo que todas las personas tenemos. &lt;br /&gt;-Mm –razonó Daniel. &lt;br /&gt; Ale se dio cuenta de que Daniel pensaba qué hacer sobre la ayuda que ella le había pedido. Ahora, sí él la ayudaba lo primero que tenían que hacer era saber qué pretendían hacerles a Laura y a Eduardo.  Aunque Daniel le había dicho que él podría saber qué era lo que harían con ellos, ella no estaba 100% segura de eso, sin embargo sabía muy bien que no iba a ser nada bueno. Miró de reojo a Daniel, el cual no movía ni un solo músculo facial y se retorció las manos. ¿Y si no la ayudaba? Porque eso sí, ella no podría hacer nada sola. Su sistema nervioso no daría tanto de sí como para que ella pudiera soportar lo que haría en caso de estar completamente sola tratando de salvar a Eduardo. Oyó cómo Daniel suspiraba a su lado.&lt;br /&gt;-Está bien –respondió. –Pero me vas a prometer que no te meterás en lo que yo tenga que hacer antes, ni en los métodos que use. Además tienes que jurarme que me harás caso en todo y me seguirás el juego siempre. ¿Aceptas?&lt;br /&gt;-Acepto.&lt;br /&gt;-¡Diablos! Por lo menos dí que lo vas a pensar… -exclamó Daniel sin ocultar la sorpresa de que ella haría lo qué él le dijera sin chistar.&lt;br /&gt;-¿Hay otra manera en la que me ayudes? Porque si la hay prefiero la otra, pero no me dejas alternativa, ¿cómo lo voy a pensar si está en juego la vida de la persona a la que amo…?&lt;br /&gt;-¿Amas a ese idiota? –Inquirió divertido Daniel –Tendré que decirle a Laura que le dé consejos a su amiga sobre romance porque veo que estás…&lt;br /&gt;-Laura no podría darme consejos –replicó Ale –porque su relación está peor que la mía, no seas patudo.&lt;br /&gt;-¿Peor? ¿Ella te lo comentó?&lt;br /&gt;-No, pero se nota a leguas. Ella haría todo por ti, pero tú ni al caso. Estoy segura, y creo que ella también lo está, de que a la menor oportunidad eres capaz de dejarla por otra cosa, lo que Eduardo no haría ni por asomo…&lt;br /&gt;-¡No hables de ese imbécil! –gritó enfurecido Daniel. Ale se encogió en el asiento creyendo que había llegando demasiado lejos con sus palabras. –Tú no me vengas a decir cómo debo estar con Laura, ella es la única persona en el planeta que sabe cómo soy y no le molesta, me quiere con rabietas y todo.&lt;br /&gt;-¿Y tú la quieres? –se aventuró a preguntar Ale sin contener las ganas de saberlo. &lt;br /&gt;-Ése no es tu problema. –Respondió él con los dientes apretados.&lt;br /&gt;-Claro que lo es, te quieres meter en mi relación con Eduardo y no quieres que me meta en la tuya, eres muy inconsecuente. &lt;br /&gt;-Como digas, ya no quiero hablar más del asunto.&lt;br /&gt; Ale se dio cuenta de porqué, tal vez, Laura lo había elegido a él. Le gustaba su forma de ser, eso es obvio, pero había algo más, tal vez el encontrarlo tan desamparado o solo, puede ser que Laura lo haya visto así y por eso arriesgaba la vida ahora para estar con él. Quién sabe, ni aunque se conocieran desde hace mucho tiempo podría llegar a entender la maraña de cosas que Laura tuviera en la cabeza y viceversa.  Respiró hondo e iba a preguntar, nuevamente, cuánto era lo que faltaba cuando el Mustang dio una virada rápida y entró en un estacionamiento. Ale sintió una corriente por toda la espina dorsal. Éste era el momento de la verdad… &lt;br /&gt; Lo que más temía era encontrarse con lo que Eduardo era en realidad, sí claro, ella sabía lo que hacía pero no la manera en la que él actuaría delante de una situación como esta. Además sabía que después de esto su situación como su novia pendía de un hilo pues él mismo le había dicho que tendrían que separarse. Un nudo en la garganta apareció al instante. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No quiero&lt;/span&gt;, fue lo primero que se le vino a la mente, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;no quiero que se aleje de mí, así sea pasar por estas situaciones miles de veces más, no…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿Vas a venir o mejor te dejo aquí hasta que alguien más te encuentre? &lt;br /&gt; Ale levantó la vista y vio que Daniel estaba con la puerta abierta a su lado, de pie y con la urgencia reflejada en la cara. Sacudió la cabeza para despejar las ideas que tenía en ese momento en la cabeza y asintió.&lt;br /&gt;-¿Y podría ser hoy? –le apuró Daniel.&lt;br /&gt;-¿Eh? Sí, claro…&lt;br /&gt; Estaba muy distraída, no tenía idea de lo que podría pasarle  y le daba un miedo terrible saber más cosas de las que ya sabía. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ya basta&lt;/span&gt;, se dijo, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;esto es por Eduardo…&lt;/span&gt; y con ese pensamiento que le daba fuerzas salió del Cobra y comenzó a seguir a Daniel a donde él tuviera planeado dirigirse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-7365111402932192390?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/7365111402932192390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvii-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7365111402932192390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7365111402932192390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvii-parte-4.html' title='Capítulo XVII. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-6754036766959598008</id><published>2009-05-19T13:37:00.000-07:00</published><updated>2009-05-19T14:02:32.286-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVII. Parte 3.</title><content type='html'>Daniel cerró el celular temblando. Ahora ya no sabía que iría a pasarle a Laura. Y jamás se perdonaría si no la volvía a ver. Guardó el teléfono en la guantera del Cobra y continuó con la mirada puesta en la aparente ambulancia, la cual, él lo sabía muy  bien, era un vehículo de la D.T.A.  &lt;br /&gt;-Oye… -oyó que le hablaban.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Debería dejarla ir, a Laura no le gustaría que su amiga también estuviera puesta en peligro por mi culpa…&lt;/span&gt; se dijo. Iba a hacerlo, a aparcar rápidamente en alguna esquina en donde pasara locomoción colectiva, y partiría a salvar a Laura, pero al parecer la amiga de Laura no tenía la mínima intención de hacerse a un lado y dejar que él manejara las cosas como quería.&lt;br /&gt;-Daniel –le habló en un tono que no dejaba dudas de que estaba completamente decidida a hacer lo que tuviera que hacer. –Yo tengo que ir contigo. Tengo que ver si Eduardo está bien, y Laura también. No vayas a pensar en dejarme a un lado. Por favor.&lt;br /&gt; Daniel se quedó mirando cómo la carretera se iba tornando más concurrida a medida que se acercaban al centro de la ciudad para llegar al sur.&lt;br /&gt;-¿Estás segura?&lt;br /&gt;-No, pero es lo que debo hacer.&lt;br /&gt; Daniel asintió sin mirarla.&lt;br /&gt; Esta bien, cómo ella quisiera, si quería morir era su problema, pero que nadie, le dijera a él que no pensó en dejarla a salvo.  &lt;br /&gt; Y con la decisión en la cabeza apretó el acelerador a fondo para ir tras esa ambulancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cuando Estheffi por fin entendió lo que le había pasado, ya estaba sentada en una silla, amarrada por los pies al suelo y con unos tres guardias cuidándola. Todo había pasado demasiado rápido, y lo que ella creía, era le perfecto plan de escape se había tornado un desastre total y ahora debía pagarlo con su vida como Matías le había dicho cuando le vino a hacer una visita. &lt;br /&gt;-¿Así que escapándote? –le había dicho irónico. Estheffi no le respondió. Sabía muy bien que entre menos hablara, menos iba a poner en peligro a quienes la ayudaron. Pero Matías no era paciente. Casi le rompe la muñeca cuando se la dobló. -¡Contéstame!&lt;br /&gt; Pero ella se mantuvo firme. No iba a delatar a Eduardo, a Osvaldo y menos a Laura, la cual la había ayudado siempre. Se aguantó las ganas de gritar como toda una valiente y no dijo nada de nada mientra veía como sus ojos se convertían en cascadas de lágrimas. Matías había salido furioso.&lt;br /&gt;-Espérate y verás. No vas a ver la luz del sol nunca más… -Le dijo saliendo con un portazo de la habitación donde la tenían encerrada.&lt;br /&gt; Sabía de sobra que la amenaza de Matías se cumpliría, porque no había forma de salir de allí. De primera, Eduardo creía que iba en vuelo tranquilo hacia Marruecos y en segunda Laura no sabía nada de nada. Tal vez sintiera algún presentimiento, pero nada más. Y tampoco quería que se involucrara. No, ya no salía de ahí con vida. Tal vez en una bolsa, como hacían con todos aquellos que morían allí, pero nada más.&lt;br /&gt; Cerró sus ojos y deseó estar en casa. Tranquila, comiendo con su hermanita… pero ella no la volvería a ver. Tragó saliva. Ahora sí que estaba condenada de por vida.&lt;br /&gt; Le dio sueño, estaba cansada y la posición en la que estaba no le ayudaba en nada. Tal vez debió haber escuchado a su amiga, compañera de la S.S.J. en España. Debió hacerle caso cuando ella le aconsejó salirse de la S.S.J. al saber que vendría a Chile. Pero ella no, nada de nada, oídos sordos y tomando el avión se vino sin más ni menos. &lt;br /&gt; Cuánto se arrepentía…&lt;br /&gt; Se quedó dormida. Y soñó. Soñó que caminaba por una ruta desconocida y oscura, ella sabía lo que quería encontrar pero aunque lo veía era incapaz de hablarle. Incapaz de pedirle ayuda, porque no quería que se involucrara más, ya no…&lt;br /&gt;-Estheffi –le hablaba la persona. –Vamos que no hay tiempo.&lt;br /&gt; Ella sabía de sobra que no había tiempo, pero no quería de ninguna manera que él se involucrara en esto. No ahora que las cosas ya no tenían remedio.&lt;br /&gt;-Estheffi, vamos por favor… -rogó la persona. &lt;br /&gt; Ella quiso poder hacerle caso pero no podía, estaba quieta en algún lugar, atada al suelo o algo parecido…&lt;br /&gt;-¡Estheffi! –gritó la voz.&lt;br /&gt;-Cállate idiota, -le reprendió otra femenina -¿quieres que nos descubran?&lt;br /&gt;-Pero es que no se despierta… -se quejó la voz masculina.&lt;br /&gt;-Habrá que golpearla no más… -señaló la otra.&lt;br /&gt;-¡No!&lt;br /&gt;-Eso, sigue gritando y estaremos como ella en cinco minutos más.&lt;br /&gt;-Pero no al golpees…&lt;br /&gt;-¿Cómo quieres despertarla entonces?&lt;br /&gt;-Eh… a ver…&lt;br /&gt; Estheffi antes de que cualquier cosa que le pasara, abrió los ojos. El sueño parecía demasiado real como para que fuera realmente un sueño, y cual no sería su sorpresa al ver a dos personas muy cerca de ella mirándola atentamente. Se enderezó rápidamente muy confundida.&lt;br /&gt;-Jo… -fue lo único que pudo decir.&lt;br /&gt;-Estheffi, ¿estás bien? –le preguntó Osvaldo.&lt;br /&gt;-No. –Respondió ella.&lt;br /&gt; Estaba muy confundida. Hubiera deseado que no fuera precisamente él quien la rescatara. Si no alguien con más experiencia en cosas como esas. Y para qué estamos con cosas si lo único que quería ella en esos momentos era que Eduardo estuviera allí para buscarla. Suspiró al ver la cara de Osvaldo que la miraba con mucha preocupación, tal vez Laura tuviera que ver con esto. &lt;br /&gt;-¿Te hicieron algo chica? –le preguntó la persona que acompañaba a Osvaldo. A Estheffi le pareció conocida, pero no recordaba muy bien en dónde la había visto.&lt;br /&gt;-Eh, bueno, no me han golpeado aún… -le respondió ella, Osvaldo abrió la boca para hablar, pero la otra chica no le dejó. La miró a los ojos.&lt;br /&gt;-Vamos a sacarte de aquí –le dijo.&lt;br /&gt;-¿Eh? O sea, no se puede, ¿acaso saben donde están metidos?&lt;br /&gt;-Mira Estheffi, ella pertenecía a esto. –Habló Osvaldo. Estheffi lo miró.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Dejemos las historias para otro momento, -interrumpió la chica antes de que Osvaldo pudiera responder a lo que Estheffi había preguntado. –Quédate con que yo sé como salir de aquí.&lt;br /&gt;-Nadie conoce este edificio. –Señaló Estheffi.&lt;br /&gt;-Yo sí. –Respondió la chica muy confiada.&lt;br /&gt; Estheffi miró a ambos pensando que tal vez siguiera soñando, lo que no creía ni por asomo, pues los veía y podía sentirlos. Pero no encontraba  ninguna explicación al hecho de que ellos hubieran podido entrar a la sociedad y que estuvieran sanos y salvos en ella más encima para rescatarla.&lt;br /&gt;-No, no entiendo… -dijo Estheffi luego de mirar cómo la chica le sacaba las cadenas de los pies.&lt;br /&gt;-Laura... –dijo Osvaldo. Él iba a decir otra cosa más, pero la chica se enderezó y lo miró con reproche.&lt;br /&gt;-No hay nada que explicar, al menos no ahora, no hay tiempo… -puntualizó la chica. &lt;br /&gt;-Camila… -le dijo Osvaldo, -ella tiene que saber.&lt;br /&gt;-Sí, lo sé, pero  no ahora… a menos que la española quiera quedarse aquí, porque si es así tenemos hasta que decidan matarla para explicarle porqué decidimos rescatarla… -Camila se volvió a ella – Qué decides, ¿nos quedamos o nos vamos?&lt;br /&gt; Estheffi se levantó un poco intimidad en la forma en que Camila le hablaba, notaba que si hubiera sido por ella no estarían aquí sacándola de la situación más peligrosa en la que hubiera estado en su vida.&lt;br /&gt;-Nos vamos. –Dijo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-6754036766959598008?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/6754036766959598008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvii-parte-3.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/6754036766959598008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/6754036766959598008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvii-parte-3.html' title='Capítulo XVII. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-3580260304304564346</id><published>2009-05-18T15:53:00.000-07:00</published><updated>2009-05-18T15:55:54.217-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVII. Parte 2.</title><content type='html'>Eduardo se acercó a Laura y le tomó de la mano. Laura casi salta de la impresión pero no dijo nada, sólo se limitó a mirarlo.&lt;br /&gt;-Eres la mejor amiga de la mujer a quien más quiero en estos momentos. Te juro que no dejaré que te suceda nada… -le prometió e n un susurro. Laura asintió.&lt;br /&gt;-Yo trataré de no ser un estorbo –prometió ella a su vez… -y gracias…&lt;br /&gt;-No hablen y caminen –ordenó el tipo que no era Ismael.&lt;br /&gt; Laura instintivamente miró en la dirección del policía que minutos antes le había advertido de lo que ellos no podían hacer. La mirada del policía lo corroboraba. Asintió cuando él se despidió de ella con apenas un gesto en las cejas. Ahora sí que las cosas iban a tomar el rumbo definitivo. Ya nada se podía hacer. Las cosas estaban, ahora, en manos de gente a la que ella no conocía.  De personas obsesionadas con el poder. De individuos que jugaban a ser Dios.&lt;br /&gt; Con la cabeza gacha siguió la ruta que Ismael iba marcando para ellos. Salieron del tumulto de gente que aún estaba allí mirando, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;como si supieran lo que de verdad pasa,&lt;/span&gt; pensó ella con rabia, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;preocupados por saber de primera fuente lo que sucedió y nosotros sin saber si vivimos o morimos.&lt;/span&gt; Sacudió la cabeza tratando de eliminar esos pensamientos, ya que semanas antes ella era también una persona que no sabía nada de esto. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cálmate,&lt;/span&gt; rogó a su estado de ánimo, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;todo va a pasar, vas a salir de esta de una pieza, nada más…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Levantó la vista cuando Eduardo se detuvo, aún con su mano fuertemente aferrada a la de ella, frente a una especie de camión. Ismael le hablaba al tipo que estaba al volante mientras el otro, abría la puerta y les señalaba que subieran a la parte trasera del camión. &lt;br /&gt; Laura siempre obsesionada con los tipos de autos no pudo identificar que clase era, pero sabía que era una especie de ambulancia, o sea, tenía todo el aspecto de ser una ambulancia, pero Eduardo y ella sabían que no era así. Este camión los llevaría, ya sea, al último lugar que como vivos verían, o al lugar del exterminio de toda esta basura. &lt;br /&gt;  Eduardo le ayudó a subir primero y luego él, muy despacio, tomó asiento junto a ella. Ismael se sentó al lado del conductor mientras el otro tipo lo hacía frente a ellos dos. Laura se fijó en que la parte de atrás del camión llevaba vidrio por lo que podía perfectamente ver hacia donde se dirigían. Eduardo la miró frunciendo el cejo cuando ella tragó saliva compulsivamente. &lt;br /&gt;-¿Pasa algo? –musitó él lo más despacio que podía. Aún así el tipo frente a ellos los miró con atención.&lt;br /&gt;-Es Daniel… -murmuró ella levantando la mano libre y apuntando hacia la ventana. &lt;br /&gt; Ambos hombres miraron rápidamente por la misma sin encontrar nada. Eduardo se volvió a ella con los ojos entrecerrados.&lt;br /&gt;-¿Lau…Sandra? –corrigió rápidamente. &lt;br /&gt;-Oh, -respondió Laura volviendo a su posición original, -me equivoqué…&lt;br /&gt; Casi se pone a llorar. Estaba segura de haber visto a Daniel caminado en esa dirección, estaba segura de que lo había visto, pero nadie más lo vio a él. ¿Había sido su imaginación? Por que si así había sido, debía tener una mente muy mala para hacerle pasar ese rato. Lo único que ella quería en esos momentos era correr y abrazarlo. Aspirar ese olor que la podía hacer olvidar de lo mal que la estaba pasando y alejarse se allí… Que Daniel se la llevara lejos y no saber nada más ni de agencias terroríficas ni de asesinatos… quería paz. Y estaba segura de estar muy lejos de conseguirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Daniel se fijó en la ambulancia que no tenía la sirena corriendo. Sabía que allí pasaba algo, pero de ninguna manera lo compartiría con Ale. La desconfianza era su fiel amiga. No iba a decirle lo que pensaba hacer, no habían hablado en el auto, menos iban a hacerlo ahora.&lt;br /&gt;-Oye… ¿Vamos a quedarnos así toda la noche? –escuchó que le preguntaba.&lt;br /&gt; Se volvió lentamente a ella conteniendo las ganas de meterla en el maletero y llevarla a la S.S.J. para así hacer sufrir un poquito al idiota de Eduardo. &lt;br /&gt;-No –respondió. –Vamos a registrar el área y luego si no la encontramos le preguntamos a algún policía.&lt;br /&gt;-¿Policía? –inquirió ella agarrándose las manos. -¿No se supones que ustedes son medios ilegales?&lt;br /&gt; Daniel apretó los puños y le sonrió.&lt;br /&gt;-Ellos no saben. No hagas más preguntas. –Agregó. &lt;br /&gt; Iba a colapsar. La preocupación y la compañía de esta chica iban a fundirle el cerebro. Miró a su alrededor enfocando la vista en los lugares más oscuros por si encontraba a Laura. Nada. No había ni una pista de nada. Observó a la ambulancia nuevamente con más atención y sufrió una especie de malestar en todo el cuerpo. &lt;br /&gt; Conocía muy bien esa marca en la parte baja, al un lado de la patente: D.T.A.&lt;br /&gt;-¡Demonios! –masculló con frustración. &lt;br /&gt; Se había olvidado completamente de que ésta era el área en donde habían capturado a Eduardo. Y obviamente, con lo curiosa que era Laura ahí debía de andar metida. &lt;br /&gt;-No, -murmuró agarrándose la cabeza con ambas manos. –No, ella no… no allí… -decía con la mandíbula apretada mientras veía a la ambulancia alejarse rápidamente del lugar.&lt;br /&gt;-¿Pasa algo? –oyó que Ale le preguntaba a su lado.&lt;br /&gt;-Entra al auto –fue lo único que le contestó. &lt;br /&gt; Él también se apresuró a volver al Mustang. Casi corrió y le fastidió mucho la lentitud con la que caminaba Ale. A este paso era muy posible que cuando llegarán a la sociedad no quedara nada de Belén. &lt;br /&gt; Cuando por fin Ale se dignó a subir al auto lo arrancó al momento y no espero si quiera a que ella se abrochara el cinturón, lo que, parecía, le costaba un montón.&lt;br /&gt;-¿Dónde vamos? –preguntó ella.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Otra vez con las preguntas, se quejó, tú limítate a seguirme porque por culpa de tu adorado novio Laura está en problemas.&lt;/span&gt; La miró con furia, pero ella apenas ni se dio por aludida.&lt;br /&gt;-¿Dónde vamos? –volvió a preguntar ella. Daniel le sonrió malévolamente.&lt;br /&gt;-A matar a Eduardo.&lt;br /&gt; Oyó, con mucha satisfacción cómo la chica se atragantaba y gemía de espanto.&lt;br /&gt;-No… -musitó ella, -no puedes…&lt;br /&gt;-Claro que puedo, el muy desgraciado acaba de mandar a tu mejor amiga a la boca de los leones…&lt;br /&gt;-No… -volvió a decir ella apenas.&lt;br /&gt;-¿No? –Inquirió Daniel con ironía -¿Ves esa ambulancia adelante? –no esperó a ver si asentía y continuó hablando –pues bien. Allí está tu querido Eduardo y de seguro que también está Laura allí.&lt;br /&gt;-No… tú no sabes…&lt;br /&gt;-Oh, sí. Lo sé muy bien.&lt;br /&gt; Daniel apretó el acelerador mientras buscaba su celular en su bolsillo. Estaba tan nervioso con lo que podía pasarle a Laura y tan enojado por el rumbo que habían tomado las cosas que la búsqueda del simple celular le resultaba un trabajo de titanes. &lt;br /&gt; Cuando por fin lo encontró marcó el número 1 y esperó a que el marcado directo hiciera efecto.&lt;br /&gt;-¿Aló? –contestó una voz masculina del otro lado de la línea.&lt;br /&gt;-Matías, hazme un favor. –pidió él de forma muy desesperada. Ale lo miró al escuchar ese tono en la voz de Daniel. Escuchó como la voz que procedía del celular se reía.&lt;br /&gt;-¿Me pides un favor a mí? No seas patudo, después de que te fuiste y nos dejaste… no creo que estés en condiciones de pedir nada.&lt;br /&gt;-Matías, esto es importante.&lt;br /&gt;-Sí es acerca de la loca de tu “amiguita” olvídalo.&lt;br /&gt;-Matías… - imploró Daniel muy bajito. –Por favor…&lt;br /&gt;-Adiós Daniel.&lt;br /&gt; Clic.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-3580260304304564346?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/3580260304304564346/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvii-parte-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3580260304304564346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3580260304304564346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvii-parte-2.html' title='Capítulo XVII. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-28363710401833920</id><published>2009-05-16T11:58:00.000-07:00</published><updated>2009-05-16T12:01:52.580-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVII.</title><content type='html'>-¿Ale? –le preguntó una voz ronca… de hombre.&lt;br /&gt;-¿Daniel? –preguntó ella a su vez. Primero se delataba él que ella… &lt;br /&gt;-Sí, ¿estás sola?   &lt;br /&gt; Ale abrió la boca de puro enfado. El tipo parecía detective, ¿cómo le preguntaba si estaba sola cuando la veía un poco más que trastornada? Quiso responderle con una ironía, pero pensándolo mejor, no lo hizo. Al fin y al cabo era el tipo que la iba a sacar de allí. Suspiró y se acercó a él.&lt;br /&gt;-Sí, estoy sola. ¿Por?&lt;br /&gt;-¿Tu novio no está contigo? –la voz de Daniel era de extrañes. A Ale le sorprendió. &lt;br /&gt;-No, él… bueno, él me dejó aquí.&lt;br /&gt;-¿Te dejó? &lt;br /&gt; Ale sintió el tono implícito en esas palabras pero también lo pasó de largo.&lt;br /&gt;-Sí, pensó que  estaría a salvo aquí…&lt;br /&gt;-En realidad me da lo mismo, así que súbete al auto y nos vamos a buscar a Laura, que como es, demás que está conversando de cualquier tontera y se olvidó de nosotros… ya vamos.&lt;br /&gt; Ale levantó las cejas sorprendida de lo bien que conocía Daniel a su amiga, nunca se lo hubiera imaginado. Asintiendo caminó hacia donde Daniel le señalaba, pero se detuvo siquiera antes de tocar la manilla para entrar. ¿Estaba haciendo lo correcto? Es decir, Eduardo no confiaba en Daniel para nada, y ahora ella, en un momento de desesperación llegaba y entablaba una relación con él. ¿Estaba bien? Su cerebro le decía que tenía que salir de allí lo más pronto posible, pero en su corazón no tenía la menor intención de traicionar a Eduardo… ¿Qué sería lo correcto en este caso? Lo primero que le vino a la mente fue la reacción que hubiera tenido Laura en este caso, pero con Eduardo. ¿Habría ella confiado en él? Estaba claro que sí. Laura tenía corazón de abuelita, por eso era que se bancaba al egocéntrico de Daniel. &lt;br /&gt; Suspiró. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Está bien, &lt;/span&gt;se rindió, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;lo haré, pero pobre de que me pase algo, estoy segura de que no se saldrá con la suya… todo sea por salir de aquí…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿Pasa algo? –Preguntó Daniel abriendo la puerta del auto, pero deteniéndose al ver que ella dudaba. &lt;br /&gt;-No… -mintió Ale, -estaba preocupada…&lt;br /&gt;-Ah, mejor nos vamos que yo no tengo mucho tiempo…&lt;br /&gt; Y entró en el auto. Ale respiró hondo y también entró. Ya no le quedaba de otra que continuar con lo que estaba haciendo, así Eduardo se pusiera como loco cuando lo supiera. A demás, también quería saber en dónde se había metido su amiga Laura. &lt;br /&gt; El auto no era como el de Eduardo. Era más deportivo, más del estilo de Daniel. El de Eduardo podría considerarse muy elegante, en cambio este era más práctico. Se fijó en el contador de velocidad y vio que llegaba a las 280 k/h. Tragó saliva y rezó por que a Daniel no se le ocurriera legar hasta esa velocidad.&lt;br /&gt;-¿Dónde la vamos a buscar? –preguntó ella cuando Daniel hizo la maniobra de retroceder y regresar por donde mismo había venido.&lt;br /&gt;-En donde se me perdió –le respondió él sin el menor atisbo de querer seguir hablando con ella. Ale asintió.&lt;br /&gt;-Y… -comenzó a decir, Daniel levantó la mano. Ale se calló. Entonces Daniel sacó un celular del bolsillo de su pantalón y contestó. &lt;br /&gt;-No. –fue lo único que dijo y cortó. –Maldita sea… -masculló y tiró el celular al hacia el frente. Apretó más el acelerador.&lt;br /&gt;-¿Estás muy apurado? &lt;br /&gt;-¿No te parece? –inquirió él con ironía mirándola con una sonrisa de burla.&lt;br /&gt; Ale entrecerró los ojos. Este Daniel cada vez le caía más mal. No sabía como su amiga podía aguantarlo. Apretó los dientes y prefirió no decir nada, no hablarle a menos que fuera muy necesario, lo que no creía que pasaría ni por asomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Laura movía el pie de forma muy nerviosa. Nunca jamás en toda su existencia –que no era muy larga por cierto –le había pasado algo tan extremo. El miedo más grande que en su vida hubiera pasado fue cuando unos tipos trataron de entrar a su casa a robar y ella los pilló. Anduvo más de tres semanas con el miedo de que los tipos la vieran cuando ella iba a comprar al almacén y la pobre hasta el día de hoy recuerda cómo el corazón se le salía solo.         &lt;br /&gt; Pero ahora era distinto… Muy distinto.      &lt;br /&gt; Sabía que podía hasta morir en esto, o sea, no pasar la noche con vida, no ver más el sol, no ver a sus hermanas… no volver a ver a Daniel. Se le atragantó un nudo en la garganta. Las cosas estaban más feas de lo que su infantil mente hubiera imaginado. Se mordía el labio tratando de encontrarle el lado bueno a la situación y lo único decente que sacaba a relucir era que no tendría que hacer la prueba de filosofía que se venía muy difícil. ¡Pero qué estoy pensando! Yo apunto de morir y me interesa la estúpida prueba con el cara de pingüino… bufó avergonzada del camino que tomaban sus pensamientos a la menor distracción. Pero siempre había sido así. Tal vez era para que su mente no sufriera un colapso de todas las cosas malas que le pasaban o sólo un escudo para borrar todo sentimiento de miedo en situaciones como éstas en donde claramente su vida peligraba. Y con lo que le estaba ocurriendo ahora, su mente más la enviaba a lugares sin sentido… La prueba de filosofía… &lt;span style="font-style:italic;"&gt;qué desastre,&lt;/span&gt; se dijo.&lt;br /&gt; Respiró hondo y subió la vista hacia el frente. Ninguno de los hombres con los que se encontraba, la miraban ni le prestaban la menor atención. Más encima que tenía frío y muchas ganas de ir al baño. Ya no sabía que podría pasar, no tenía ninguna idea de si pasaría la noche, así, con vida, pero de lo único que estaba segura era de que Daniel no se iba a quedar así si no la encontraba…&lt;br /&gt;-¿Estás segura? –escuchó que Eduardo le preguntaba. Frunció el cejo, ¿de qué diablos hablaba?&lt;br /&gt;-¿Eh? &lt;br /&gt;-¿Estás segura de que él te vendría a salvar?&lt;br /&gt; Laura ladeó la cabeza en señal de no comprender nada de nada. ¿Cómo él podía saber lo que pensaba? &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No es un vampiro… &lt;/span&gt;se dijo.&lt;br /&gt;-No, no lo soy, -respondió Eduardo a su pensamiento. -¿A qué va la comparación…?&lt;br /&gt;-Sabes lo que estoy pensando… -le dijo ella con un hilo de voz, sorprendida de que él de verdad escuchara sus pensamientos.&lt;br /&gt;-No, -le respondió el con una sonrisa –lo que pasa es que estás hablando hace rato. Yo solo te respondí lo último.&lt;br /&gt;-Oh… -gimió Laura recordando todo el rollo con la prueba.&lt;br /&gt;-Exacto. –Asintió Eduardo. –Por eso te pregunto, ¿estás segura de que no se va a quedar así no mas?&lt;br /&gt;-Aunque tú no lo creas, y yo no lo sienta para nada, yo sé que él me quiere… a su manera, pero me quiere.&lt;br /&gt;-Ah… -fue lo único que dijo él.&lt;br /&gt; Laura levantó las cejas e iba a decir algo acerca de qué era lo que él sentía por su amiga, pero Ismael les ordenó que se levantaran.&lt;br /&gt;-Caminen. –dijo con la voz ronca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-28363710401833920?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/28363710401833920/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi-parte-5_16.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/28363710401833920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/28363710401833920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi-parte-5_16.html' title='Capítulo XVII.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-8501035657148434770</id><published>2009-05-15T08:26:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T08:30:10.204-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVI. Parte 5.</title><content type='html'>Camila se detuvo a cien metros del edificio de la S.S.J. y apagó el auto. Osvaldo desabrochó su cinturón e hizo el ademán de bajarse, pero Camila le tomó del brazo y lo hizo girarse.&lt;br /&gt;-¿Estás demente? –inquirió.&lt;br /&gt;-Pero hay que ir a buscarla… -se excusó él.&lt;br /&gt;-Ah, y  quieres llegar, tocar el timbre diciendo: –Camila cambió le tono de voz a uno parecido al de Osvaldo. –Sabe que señor, buscamos a alguien que fue secuestrado por esta asociación hace poco y venimos a rescatarlo… ¿nos deja pasar?... ¿Así pretendes hacerlo?&lt;br /&gt; Osvaldo entrecerró los ojos ofendido por la imitación que su prima acababa de hacerle. Se amurró en el asiento con la cabeza gacha.&lt;br /&gt;-Pues piensa en un mejor plan… -le dijo él.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Pensabas hacerlo así? ¿De verdad? –Camila se rió con fuerza. –No sé cómo tu amiga confía en ti… &lt;br /&gt;-Ella sabe que al final las cosas saldrán bien… -murmuró él sin mirarla. Camila dejó de reír al momento.&lt;br /&gt;-Pero ella no está acá ¿o sí? Porque yo no la veo.&lt;br /&gt; Osvaldo bufó ruidosamente y Camila dejó de mirarlo para concentrarse en el edificio que se alzaba frente a ellos. No se le ocurría nada, no sabía cómo entrar allí sin salir lastimados, o peor, sin poder salir. Y más encima Osvaldo, al cuál no le podía preguntar qué podían hacer, ya que por él llegarían con letreros diciendo que liberarían a al española, y con luces de neón además. Estaba perdida, pero tenía que ocurrírsele algo, cualquier cosa, aunque sea pobre, pero algo…&lt;br /&gt;-Oye Camila, tengo una idea… -murmuró Osvaldo a su lado.&lt;br /&gt;-Silencio Os, estoy concentrada. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Alguna entrada secreta que conozco, algún pasadizo, una falencia en la seguridad…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Cami… escucha…&lt;br /&gt;-Os, por favor, déjame encontrar algo…&lt;br /&gt;-¡Camila préstame atención!&lt;br /&gt; Camila abrió los ojos que había tenido cerrados a causa de la extrema concentración y lo miró. Osvaldo se había enderezado en el asiento y estaba girado hacia ella.&lt;br /&gt;-Tengo una idea –volvió a decir.&lt;br /&gt;-¿Tú? ¿Una idea? Genial, ahora si estamos fritos…&lt;br /&gt;-Tú escúchame ¿vale?&lt;br /&gt;-A ver, dime.&lt;br /&gt;-Hay guardias por todos lados ¿no?&lt;br /&gt;-Sí…&lt;br /&gt;-¿Ellos te conocen?&lt;br /&gt;-No creo…&lt;br /&gt;-¿Cómo? –preguntó Osvaldo al cual se le había ocurrido otra idea mejor que la anterior dada la respuesta de Camila.&lt;br /&gt;-Sí, los guardias son contratados cada seis meses, y luego son despedidos… Ése es su contrato.&lt;br /&gt;-Mejor aún…&lt;br /&gt;-Por favor Os, al grano, ya no hay tiempo. –Osvaldo chasqueó la lengua y volvió su vista hacia el edificio.&lt;br /&gt;-Tú me dijiste que tienes cosas de la S.S.J. todavía. –Camila frunció el cejo. Osvaldo no la miraba –ya sabes, la licencia para conducir siendo menor de edad, el auto mismo… y creo que también debes conservar la credencial de pertenencia a la S.S.J. ¿me equivoco?&lt;br /&gt;-No, pero no veo tu  punto…&lt;br /&gt;-Mi punto es, -la interrumpió él, -es que puedes entrar a la sociedad ya que tienes la credencial y decir que me tienes como un prisionero por cualquier estupidez que hice, qué se yo, me enteré de lo que está a punto de pasar, y les dices que hay alguien en el equipo que está dando información hacia fuera, que tu vas a encerrarme y luego hablarás con el jefe. Así todos estarán concentrados en buscar al delator mientras me llevas a donde Estheffi podría estar encerrada. &lt;br /&gt; Osvaldo golpeó el vidrio del frente con el dedo índice para luego volver a sentarse de forma normal en el asiento. Camila tenía la cara distorsionada a causa de la sorpresa que su primo acababa de darle… ¿Él había tenido una idea?... ¿Una idea decente? Osvaldo se volvió a mirarla y le sonrió.&lt;br /&gt;-Perfecto, ¿a que sí?&lt;br /&gt;-O sea… -dijo ella apenas, -está bien… Sí, está bien… Pero ¿qué pasaría si reconocen que ya no estoy en la sociedad? Ellos tienen la base de datos.&lt;br /&gt;-¿Cuánto se demorarían en saber que ya no eres de allí?&lt;br /&gt;-Unos diez minutos a lo más.&lt;br /&gt;-Tenemos diez minutos entonces.&lt;br /&gt;-No Osvaldo, mira, no se va a poder, no se van a tragar la idea de que estás de prisionero…&lt;br /&gt;-Ellos son solo guardias, Camila, no tienen que saber nada. Además has tratado con ellos desde hace tiempo, sabes las cosas que ellos no, los procedimientos…&lt;br /&gt;-Bueno…&lt;br /&gt; Osvaldo se tocó la sien y le sonrió.&lt;br /&gt;-¿Ves que pienso? Por eso mi amiga confía en mí… -Camila le hizo un desprecio pensando que cuando se encontrara con ella, tendría que escucharla, mírala que haber metido a su primo en esto…&lt;br /&gt;-Entones hagámoslo. –le dijo.&lt;br /&gt; Osvaldo asintió.&lt;br /&gt;-Vamos.&lt;br /&gt; Y abriendo las puertas salieron a la oscuridad de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ale se levantó apenas hubo visto las luces de un auto acercándose a ella. Se preguntó si sería Laura en un taxis, tal y como había intuido Daniel, y sonrió. Obviamente su amiga había encontrado una manera de llegar hasta ella y buscarla, dado que el engreído de Daniel no había llegado a buscarla a ella. Pero cuando vio que el auto era un muy lindo, y nada parecido a un taxi, la sonrisa desapareció de su cara ipso facto. &lt;br /&gt; Laura no iba a llegar a buscarla, bueno, no esa noche. Tal vez en otra ocasión, cuando tuvieran que ir solas, al cine, en una salida normal de amigas, tal vez allí ella llegara a buscarla como le habría dicho. Pero no ahora. Ahora se conformaría con la posibilidad de salir de allí, de ese lugar oscuro donde Eduardo la había dejado. Salir de ahí con Daniel.&lt;br /&gt; Cuando su celular había sonado escasos minutos antes y vio que la llamada era de Laura, no dudó en contestar. Obviamente había pensado que podía haber sido Eduardo diciéndole que estaba bien, que no había de qué preocuparse, pero bueno, era Laura, también era una persona con la quisiera hablar en esos instantes de angustia. Posiblemente le llamaba para decirle que ya iba, que estaba por llegar ahí y que por favor no se enojara con ella por haber tardado tanto.  Pero la voz masculina que le contestó en vez de su amiga, la dejó muy sorprendida. Más encima que no era cualquier voz, era la de Daniel, el “amorcito” de Laura y el enemigo más jurado que Eduardo tenía. Cuando supo que él tampoco sabía en donde se había metido Laura, le entró un poco de miedo. ¿Por qué su celular habría estado en el suelo si era algo que Laura cuidaba mucho? ¿Por qué Daniel estaba allí? ¿Y seguía todo ese ruido de personas?  &lt;br /&gt; Lo primero que pensó es que si todavía había gente por los alrededores era causa del accidente ocurrido. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Entonces no fue Eduardo…&lt;/span&gt; dedujo, puesto que si hubiera sido él, Daniel no habría salido de allí a menos que se pusiera a pelear con Eduardo en ese instante. Pero no, había dicho que vendría a buscarla. Claro, que sólo para luego ayudarlo a buscar a Laura. Y ahora ahí llegaba. En el auto que había estado esa mañana en su casa… ¿Fue esa mañana? Parecían que hubieran pasado años en vez de sólo horas… &lt;br /&gt; El auto se detuvo frente a ella. La luz la segaba por lo que no puedo ver al conductor cuando el sonido de la puerta al abrirse y cerrase le llamó la atención. Haciendo una visera con sus manos trató de enfocar a la persona que se acercaba a ella, pero le era imposible.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-8501035657148434770?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/8501035657148434770/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi-parte-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8501035657148434770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8501035657148434770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi-parte-5.html' title='Capítulo XVI. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-5355653184750340845</id><published>2009-05-14T16:38:00.000-07:00</published><updated>2009-05-14T16:43:01.227-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVI. Parte 4.</title><content type='html'>-Eso es todo. –Dijo Laura finalmente luego de exponerle el simple plan de que corrieran apenas ella viera el Mustang de Daniel. Eduardo levantó la ceja.&lt;br /&gt;-¿Y piensas que saldrá bien?&lt;br /&gt;-Eso creo—&lt;br /&gt;-Estás loca. –Le dijo interrumpiendo lo que sea que ella fuera a decir. Laura le dio una palmada en la mejilla.&lt;br /&gt;-Es simple, es muy factible, y lo sabes, y, además, confío en que mi Dani nos saque de aquí.&lt;br /&gt;-Confías bastante en ese tipo, veo…&lt;br /&gt;-Sí. –le respondió ella sonriente.&lt;br /&gt;-No, si no era un cumplido. ¿Qué no sabes que los tipos estos…? No los mires.&lt;br /&gt;-Ah, sorry.&lt;br /&gt;-¿No sabes que estos tipos trabajan para la misma organización que “tu Dani”?&lt;br /&gt;-Oh… -exclamó Laura asintiendo, -no, no sabía.&lt;br /&gt;-¿Y tú crees que me salvará? Él no se pondría en contra de su propia sociedad…&lt;br /&gt;-Uh… No había pensado en eso…&lt;br /&gt;-Eso estaba claro –bufó él sin un solo atisbo de humor en la voz.&lt;br /&gt;-Y yo que pensaba ir a buscar a la Mapa con él…&lt;br /&gt;-¡No! –le gritó Eduardo. Laura se fijó en que ambos tipos hicieron el además de levantarse. Ella rápidamente les sonrió, y antes de que ellos pudieran entender el gesto ella se volvió rápidamente hacia Eduardo y lo fulminó con la mirada.&lt;br /&gt;-Eso, grita todo, y nos vamos a la punta del cerro…&lt;br /&gt;-Fue un desliz –se excusó él carraspeando. –No quiero que ella tenga contacto con ese tipo.&lt;br /&gt;-Pues estoy segura de que él me ayudará.&lt;br /&gt;-Claro… y el gallo canta de noche… Tu seguridad no salvará a Ale.&lt;br /&gt; Laura lo quedó mirando y sonrió. Su amiga por fin había encontrado al tipo para ella. Bueno, Laura hubiera esperado un inglés, pero el tipo bien podía serlo, con la pinta de galán de cine que tenía…&lt;br /&gt;-¿Qué? –inquirió Eduardo frunciendo el ceño.&lt;br /&gt;-Tú la quieres… -Eduardo miró hacia otro lado y Laura notó la incomodidad en él. -¡La quieres! –exclamó riéndose.&lt;br /&gt;-Ahora tú nos mandarás a la punta del cerro.&lt;br /&gt;-Oh, perdón, es que no me contuve. –Laura echó una rápida ojeada a los tipos que seguían mirando como buitres hacia su presa.&lt;br /&gt;-Además no es tu problema… -murmuró él mirándola.&lt;br /&gt;-Es mi amiga…&lt;br /&gt;-Cambiemos de tema, -propuso él mirando a los tipos y volviendo, luego, su vista hacia ella. –Deberíamos discutir sobre nuestra escapada…&lt;br /&gt;-Hazme caso animal, lo más simple es lo que siempre funciona…&lt;br /&gt;-¿Y de donde sacaste tamaña teoría? –preguntó el irónico.&lt;br /&gt;-Bueno a mí siempre me funciona…&lt;br /&gt;-Claro…&lt;br /&gt;-Y aquí me ves pues, sin peligro alguno sobre mí. Daniel no dejaría nunca que nada me pasara…&lt;br /&gt;-Ojala pudiera decir lo mismo de mí –murmuró Eduardo mirando hacia el suelo.&lt;br /&gt; Laura se mordió el labio inferior y luego le dio un pequeño golpe en el hombro.&lt;br /&gt;-Ella está bien grandecita para saber en lo que se mete, ¿no? Así que no te eches la culpa.&lt;br /&gt;-Pero…&lt;br /&gt;-Pero nada, mira, ahora vamos a volver y yo me voy a largar, diré que tengo que ir a tomar un taxis o algo, espero a que llegue mi Dani, luego le digo al policía que me detuvo recién que te llame y que diga que tienen que preguntarte algo por simple rutina, te tomo de la mano y te llevo corriendo al Mustang.&lt;br /&gt;-Así de simple. –Señaló él.&lt;br /&gt;-Claro.&lt;br /&gt;-Excelente plan.&lt;br /&gt; Laura miró por el hombro de Eduardo y tragó saliva. &lt;br /&gt; No se había dado cuenta de que los tipos de habían ido acercando hasta que el tal Ismael habló sonriéndole como quien ve que ya no puede perder. Eduardo la miró ella con horror y ella le devolvió la mirada. El otro tipo, tomó a Eduardo del hombro y le obligó a darse vuelta.&lt;br /&gt;-Creo que ya está bueno de que trates de escapar. –Le dijo Ismael sonriente- Luego miró a Laura y a esta se le congelaron los pensamientos. –Tú te vas a quedar con  nosotros… veo que vienes a ayudarlo así que…&lt;br /&gt;-Ella no tiene nada que ver –le interrumpió Eduardo mirándolo a penas.&lt;br /&gt;-Eso lo decido yo ¿no crees? –El otro tipo comenzó a empujar a Eduardo a que caminara hacia donde habían estado sentados antes. Ismael se puso frente a Laura y le sonrió victorioso. –Señorita Ponce, debió usted haberse quedado en su organización y no meterse con nosotros. &lt;br /&gt;-¿Organización…? –preguntó ella. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Yo no pertenezco a ninguna organización gran gorila! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-No se haga la que no sabe  nada, ahora, como metiche, deberá usted acompañarnos… aunque no creo que corra la misma suerte que su colega… &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Tipo bruto serás… ¡Y no es mi colega!&lt;/span&gt; Laura trató de decirlo, pero no le salía palabra alguna de la boca. Estaba en problemas y ahora, para más remate, el tipo le, mandaba la mirada más lasciva que hubiera visto en años. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Estos tipos estás necesitados… nadie se fijaría en mí para “eso”…  &lt;/span&gt;Carraspeó tratando de que la voz le saliera, pero era imposible. Ismael al verla así la tomó muy fuerte del brazo y la condujo a donde mismo estaba Eduardo, ahora sentado con la mirada caída. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Y este tipo se da por vencido al tiro… &lt;/span&gt;se molestó ella.&lt;br /&gt; No, las cosas no podían ir así… No, no y no… algo tenía que ocurrírsele… aunque ahora su cerebro estuviera asimilando lo que fuera que iba a sucederles… tenía que pensar en algo… y rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Daniel detuvo el Mustang solo diez metros pasado el accidente. Esperaba ver a Laura sentada con la mirada fiera por haber llegado tan tarde. La buscó, pero no la pudo encontrar. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Dónde se habrá metido esta otra… &lt;/span&gt;se preguntó. No quería bajarse del auto. Había pensado que la recogería, buscarían a su amiga y la llevaría a casa. Pero la muy perla no aparecía… Con un bufido apagó el motor y se bajó. Miró alredor, pero solo logró ver gente amontonada mirando copuchenta hacia el accidente. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Capaz que la muy sapa esté allí, iré a ver… &lt;/span&gt;Pero antes de caminar un poco se fijó en una cosa blanca que sobresalía del piso. Se acercó y lo tomó.&lt;br /&gt; Era un pequeño celular, que él solo había visto una vez en las manos de alguien a quien quería mucho… &lt;br /&gt;-¿Dónde estás? –murmuró Daniel mirando el celular y luego hacia la turba de gente amontonada alrededor del accidente. Perfecto, ahora no se podría contactar con ella pues la muy pava había perdido el celular. &lt;br /&gt; Volvió lentamente hacia el Cobra y entró. Estaba un poco preocupado, aunque solo un poco, no podía haberle pasado nada malo, o sea, a lo mejor encontró un taxis que la llevó a donde su amiga estaba e iba a llamarlo para avisarle, pero la muy despistada no encontraría su celular pues se le había caído… &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sí, eso debe ser…&lt;/span&gt; decidió marcarle a su amiga Mapa –como ella le decía-, sólo para saber si Laura estaba con ella. Le diría que se quedaran allí y que él las pasaría a buscar. De cualquier forma tenía que verla esa noche. Así, en el caso de que muriera, ella se llevaría un recuerdo más reciente de él, y no sólo la llamada telefónica. Marcó el número que Laura tenía de Ale y esperó.&lt;br /&gt;-¿Aló? ¿Laura? –le respondió una voz muy angustiada.&lt;br /&gt;-No, soy Daniel. –le dijo él frunciendo el ceño. Estaba seguro de que Laura estaría con ella.&lt;br /&gt;-¿Y Laura?&lt;br /&gt;-¿No está contigo?&lt;br /&gt;-No –respondió la voz chillona de la otra línea. –Tenía que venir a buscarme.&lt;br /&gt;-Lo sé –le dijo él –pero no la encuentro.&lt;br /&gt;-¿Y cómo entonces tienes su celular?&lt;br /&gt;-Estaba en el piso. Se le cayó seguro…&lt;br /&gt;-¿Entonces no está Laura contigo?&lt;br /&gt;-No –le dijo él. –A lo mejor ya va de camino a buscarte.&lt;br /&gt;-No creo, no ha pasado nada desde que Eduar… -la voz se detuvo.&lt;br /&gt;-¿Desde qué? –le instó Daniel a seguir.&lt;br /&gt;-Desde que me dejaron aquí.&lt;br /&gt;-Entonces estás segura de que no está allí.&lt;br /&gt;-Ya te dije que no. –Le respondió la voz exasperada.&lt;br /&gt;-Bueno, tengo que preguntar, estar seguro.&lt;br /&gt;-¿Y que sacaría yo mintiéndote?&lt;br /&gt;-Mm, bueno, nada, pero quien sabe, estás con ese tipo, bien puedes saber manipulación y esas cosas…&lt;br /&gt;-Oh por favor, ¿vamos a pelear por teléfono?&lt;br /&gt; Daniel alejó el auricular de su oreja y lo miró. Nadie le hablaba así, bueno, nadie que no fuera Laura… ella era la única que lo mandaba al África cuando él se ponía a pelear por tonteras. Volvió a ponerse al teléfono.&lt;br /&gt;-¿Qué hacemos?&lt;br /&gt;-¿Y me preguntas a mí? Estoy aislada hace más de cuarenta minutos…&lt;br /&gt;-Bien, bien… -Daniel se mordió el labio a sabiendas de que se arrepentiría el resto de su vida de lo que iba a hacer. –Espérate allí, yo te pasaré a buscar. No te muevas, luego de eso me ayudarás a buscar a Laura.&lt;br /&gt;-¿Me vas a pasar a buscar…?&lt;br /&gt;-¿No quieres? –preguntó él riendo.&lt;br /&gt;-No, no es eso, es que…&lt;br /&gt;-Guárdate los comentarios hasta que estemos cara a cara. –Le interrumpió él.&lt;br /&gt;-Ok.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Clic.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Daniel no se despidió ni nada. Arrancó el auto y se fue raudo por la carretera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-5355653184750340845?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/5355653184750340845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5355653184750340845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5355653184750340845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi-parte-4.html' title='Capítulo XVI. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-3620331621145151680</id><published>2009-05-13T15:05:00.000-07:00</published><updated>2009-05-13T15:09:16.274-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVI. Parte 3.</title><content type='html'>-Antes de que preguntes nada –le espetó su prima cuando tomó la avenida hacia el sur –tienes que saber que nada de esto es ilegal. Bueno –sonrió un poco divertida –no ilegal si se lo muestras a la policía.&lt;br /&gt;-Explícate.&lt;br /&gt;-Ya sabes, la S.S.J. se encargaba de tenernos ciertos privilegios. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Susan&lt;/span&gt; fue uno de ellos.&lt;br /&gt;-¿&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Susan&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;-Esta joyita, Os.&lt;br /&gt;-¿Tiene nombre el auto?&lt;br /&gt;-Ese no es el punto ahora, ¿ok? Lo que quiero en estos momentos es saber a qué vamos.&lt;br /&gt;-Ya te dije, me llamó una amiga, estaba preocupada porque una española miembro de la S.S.J. fue secuestrada por la misma y me pidió ayuda. Eso es todo.&lt;br /&gt;-Sabes que es una explicación muy pobre… ¿Mencionaste a Daniel? &lt;br /&gt;-Eh, sí. –Osvaldo dio un respingo, le cargaba hablar de ese tipo. –Él es conocido de mi amiga… nada más.&lt;br /&gt;-Y por lo que veo son más que conocidos…&lt;br /&gt;-Ese no es mi problema.&lt;br /&gt;-¿Es esa amiga tuya que estaba mal por lo de la nota del colegio? ¿Laura no se llamaba?&lt;br /&gt;-Si…&lt;br /&gt;-¿Por qué me dices “sí” con ese tono?, ¿qué pasa? ¿Qué no me has contado?&lt;br /&gt;-Nada, es solo que… -Camila frenó en un semáforo. –Me preocupa. No tenía porqué estar en esto… No tenía porqué seguir al lado de ese tipo que lo único que sabe hacer es ponerla en peligro…&lt;br /&gt; Osvaldo miró hacia la ventana y suspiró. Camila lo miró de reojo frunciendo las cejas.&lt;br /&gt;-¿Preocupado dices?&lt;br /&gt;-Ah, sí.-Camila partió apenas el semáforo dio el verde. –Te decía que me carga que Laura esté metida en esto…&lt;br /&gt;-¿Cuántos años tiene?&lt;br /&gt;-¿Quién?&lt;br /&gt;-Pues ella.&lt;br /&gt;-19…&lt;br /&gt;-Está grandecita pues…&lt;br /&gt;-Pero tú no la conoces, puede ser que tenga 50 años, pero sigue siendo una bebé…&lt;br /&gt;-Claro, y por eso está metida en esto ahora… -expresó Camila asintiendo. –Además  si tanto te preocupa tu amiga deberíamos ir a buscarla a ella, no a salvar a una española que ni siquiera conoces…&lt;br /&gt;-Bueno, así de conocerla, conocerla como íntimos no… pero…&lt;br /&gt;-Habla.&lt;br /&gt;-Bueno, antes de ayer se quedó a dormir en mi casa y…&lt;br /&gt;-¡¿Que, qué?! –exclamó Camila mirándolo rápidamente. Osvaldo levantó los hombros.&lt;br /&gt;-Sí, la estaban persiguiendo y…&lt;br /&gt;-¿Qué acaso estás loco? ¿No sabes que rastrean a todos los miembros de la sociedad? ¡Estás en peligro!&lt;br /&gt;-Nada que ver, ese día no pasó nada, así que…&lt;br /&gt;-Osvaldo escucha –le ordenó Camila. –Y escúchame con atención, porque será la última vez que te lo repita: No vuelvas a meterte en estos asuntos, nunca más. Te ayudaré hoy, porque eres mi primo y me lo pediste. Pero no quiero que te vuelvas a involucrar en esto jamás. ¿Has entendido?&lt;br /&gt;-Si no soy yo el que me involucro… Laura llega y me preguntas cosas…&lt;br /&gt;-Esa Laura, también me va a tener que escuchar…&lt;br /&gt;-Camila…&lt;br /&gt;-No Os, ahora no. &lt;br /&gt; Osvaldo miró a su prima. Estaba tensa, quizás debió haber callado el detalle ese de que Estheffi había pasado la noche en su casa. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Metiendo la pata como siempre…&lt;/span&gt; se dijo. &lt;br /&gt;-Tampoco entiendo –continuó su prima con un tono casi de histeria -porqué tenemos que ayudar a la española a la que apenas conociste por menos de 10 horas…&lt;br /&gt;-Es que Laura me lo pidió…&lt;br /&gt;-Ah, ¿y si ella te pidiese saltar de el 7mo piso de una edificio el muy lerdo lo haría no?&lt;br /&gt;-Bueno, así tan extremo no, pero…&lt;br /&gt;-¡Pero qué!, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;demonios…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Ella es mi amiga, Camila. La quiero, y siempre me protege. Ahora es mi turno de devolverle el favor…&lt;br /&gt;-Pero aun no entiendo…&lt;br /&gt;-También me preocupo por Estheffi –murmuró él.&lt;br /&gt;-Ah, así se llamaba la chica…&lt;br /&gt;-No digas “chica” con ese tono, por favor…&lt;br /&gt;-Qué… no he dicho nada –Camila hablaba como si tratara de tomarse las cosas con humor pero su sonido a Osvaldo en vez de tranquilizarlo le causaba miedo. –Como sea, tenemos que planear cómo entrar en la sociedad sin que sospechen de nosotros…&lt;br /&gt;-¿¡Qué!? ¿¡Entrar en la sociedad!? ¡Está loca! Yo pensé que por fuera no mas…&lt;br /&gt;-¿Ahora te entra el miedo primo? –rió Camila, ahora sí divertida.&lt;br /&gt;-O sea… Más que mal,  esa “sociedad” es la causante de todo esto…&lt;br /&gt;-Cuidado con lo que dices Os, aquí hay más de una organización…&lt;br /&gt;-¿Más?&lt;br /&gt;-Obvio, estos problemas vienen sólo cuando las dos organizaciones más grandes en el mundo se enfrentan… -Camila iba a más de 140 Km./Hr. A Osvaldo la cabeza se le revolvió cuando escuchó que había otra de esas organizaciones medias locas por allí…&lt;br /&gt;-¿Y es peligrosa?&lt;br /&gt;-Oh, sí… muy peligrosa…&lt;br /&gt; Y dicho esto apretó el acelerador más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ale se levantó del suelo por enésima vez. Tenía mucho frío, hambre y para colmo estaba preocupadísima por lo que estaba pasando y de lo que no se podía enterar. La cabeza le daba más vueltas que un trompo y las manos, siempre mojadas, estaban secas, con una fina capa de polvo en ellas. &lt;br /&gt; Caminó tres pasos, se devolvió, miró hacia la carretera, cerró los ojos, caminó nuevamente, volvió a mirar, se detuvo, suspiró y se sentó de nuevo. Habían pasado más de 30 minutos de que llamara a Laura, y de la pobre ni una pista. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Algo raro pasa… algo muy raro y malo está pasando y yo aquí sin saber nada de nada,&lt;/span&gt; se dijo. Se retorcía las manos como respuesta al nervio y miedo que sentía en esos momentos. ¿Qué podía hacer? ¿A quién debía recurrir? Estaba en medio de la nada, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;sin nada&lt;/span&gt;, con nadie y muy preocupada. La respiración para calmarse no le funcionaba en esos momentos y ya estaba al borde de un colapso mental. Las cosas que podían pasar por solo querer estar con la persona que se ama… Y la persona amada, quién sabe donde podía estar en estos momentos… ese accidente, y ella tan lejos como para no saber qué era lo que le podía haber pasado a Eduardo. Miró en su reloj, otros cinco minutos y Laura todavía no llegaba… ¿Y si le había pasado algo a ella también? No, Laura era de cuero… eso creía, o sea… siempre había estado como en la pitilla de lo peligroso desde que de había metido con Daniel, pero algo malo, malo, no le había pasado, el mismo Eduardo le había dicho que Daniel no involucraba a Laura en estas cosas y que él mismo debería haber hecho lo mismo. Pero ella nunca lo hubiera dejado. Si ya estaba en esto: ¿por qué no saber todo lo oculto y tránsfugo que se escondía? Claro, ahora lo sabía, y Eduardo no estaba con ella para decirle que todo estaría bien.&lt;br /&gt; Las lágrimas empujaban por salir de nuevo, pero hace rato había dejado de llorar. Ya no valía la pena, además lo que tenía que hacer ahora, apenas Laura llegara, era irse a su casa, bañarse, y meterse en la cama. No comería porque no le entraría nada en el estómago, y rezaría porque Eduardo la llamara. A cualquier hora, no importaba, estaría esperando la llamada. Un solo: “estoy bien”, bastaría. Y ella podría dormir tranquila esperando a que él la pasara a buscar al otro día, para ir a donde se les diera la gana. &lt;br /&gt; Envolvió sus rodillas con los brazos y apoyó su mentón en  ellas. Esperar. Eso era lo único que podía hacer ahora, esperar, y que por favor, no le hubiera pasado nada a Eduardo ni a Laura. Y con esos pensamientos se sumió nuevamente en el sopor de la espera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-3620331621145151680?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/3620331621145151680/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3620331621145151680'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3620331621145151680'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi-parte-3.html' title='Capítulo XVI. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-1417677465570734229</id><published>2009-05-12T09:31:00.001-07:00</published><updated>2009-05-12T11:28:05.819-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVI. Parte 2.</title><content type='html'>Daniel salió de las instalaciones de la S.S.J. muy apurado. Casi corrió hacia el estacionamiento. Si todo iba bien, las cosas tendrían que ponerse buenas antes de que amaneciera. Ahora solo tenía que ir a buscar a Laura. Pensaba que no se demoraría mucho. La iría a dejar a su casa, le daría un beso y se despediría de ella sin más.  No le diría que a lo mejor no volverían a verse, o que él ya no podría regresar nunca más a la vida de antes… No le iba a decir que la quería más que a nada justo en el momento en que tal vez la perdería para siempre. Por eso había accedido a ir a buscarla, para verla por última vez, y de paso también buscar a la compañera de Eduardo. Sabía de ante mano que la S.S.J. ya lo tenía en sus manos, pero no se lo pensaba decir, ni a ella ni a Laura. &lt;br /&gt; Apretó el botón de la alarma que estaba en el llavero y las luces del Mustang Cobra se prendieron tal cual un perrito reconoce que ha llegado su amo. Lo miró, confiando plenamente en que ésa sería la mayor ventaja que tendría esa noche. Su auto. Uno de los más rápidos de la S.S.J. Y era suyo.&lt;br /&gt; Con una sonrisa de oreja a oreja abrió la puerta del Cobra, pero antes de poder entrar oyó que le llamaban.&lt;br /&gt;-¡Daniel! &lt;br /&gt; Se giró y con un gesto de fastidio cerró la puerta del auto esperando a que Matías llegara a su lado.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa ahora? –le dijo molesto.&lt;br /&gt;-No te puedes ir. Menos ahora. Estamos planeando las cosas y tú eres parte importante de esto, entonces…&lt;br /&gt;-Voy y vuelvo. –Le dijo levantando las cejas. –Así que puedes encargarte de lo que sea y me avisas cuando llegues.&lt;br /&gt; Matías lo miró por un segundo y frunció los labios.&lt;br /&gt;-Es por ella ¿no? La loca… -Daniel le agarró por el cuello de la chaqueta.&lt;br /&gt;-No la llames así, tiene nombre para que lo sepas. Y si fuera por ella, te debería interesar un pepino, ¿entendiste? –Y dicho esto lo soltó y abrió nuevamente la puerta del auto. Matías lo detuvo justo cuando metía su pierna derecha dentro.&lt;br /&gt;-Lo contaré… -lo amenazó –Les diré a todos que te vas por una chica, que es una loca y que además sabe todo acerca de nosotros.&lt;br /&gt; Daniel salió del auto tan rápido que Matías solo notó el golpe en la espalda cuando Daniel lo empujó contra la pared y dejó su antebrazo en su cuello.&lt;br /&gt;-Escúchame bien, sabandija. –Le dijo con la mandíbula apretada –Tú hablas y yo hago lo mismo, mira que al jefe le encantaría saber qué fue de aquel dinero que se perdió años atrás.&lt;br /&gt;-El jefe sabe… -le respondió Matías apenas tratando de respirar. Daniel le sonrió.&lt;br /&gt;-Sí, sabe, pero no se ha enterado aún de lo que dejaste para tus gastos personales… ¿recuerdas?&lt;br /&gt; Matías le hizo un desprecio y lo empujó hacia atrás.&lt;br /&gt;-No te atrevas…&lt;br /&gt;-No te metas entonces, imbécil.&lt;br /&gt; Daniel, agitado volvió al auto y entró en él. Lo prendió y partió al momento. Cuando salía del estacionamiento no pudo dejar de pensar en que tal vez, cuando volviera, Matías hubiera jugado ya algunas cartas y lo que le estaría esperando no sería precisamente el estar a cargo de algún trabajo, sino un gran castigo. Miró por el espejo retrovisor, y divisó a Matías sonriente viéndolo partir como un idiota.&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Bastardo…&lt;/span&gt; -masculló perdiéndolo de vista  encaminándose a las ruinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Osvaldo esperaba impaciente fuera de la casa de su prima. Tenía mucho miedo y ganas de asesinar al desgraciado de Daniel, quién había metido a su amiga en esto. No comprendía que ella, siendo tan inteligente hubiera seguido en esto sabiendo que era lo más peligroso que podía hacer. Si por algún motivo ella desaparecía no iba a dejar de rastrear la cuidad en busca de Daniel para encontrarla. Porque sabía muy bien, que si a la S.S.J. no le interesaba alguien era mucho más fácil eliminarlo que pedirle que por favor guardara el secreto. Cruzó los brazos sobre su pecho y bufó. No tenían tiempo, ya eran más de las 11 de la noche y él no había podido hacer nada de lo que Laura le había pedido.&lt;br /&gt; Apenas hubo cortado, luego de la llamada de su amiga, se levantó de la cama y se cambió el pijama saliendo raudo a buscar a su prima que vivía en la costa. No había tardado en llegar allí, pero luego de que le contara sus motivos, Camila le había dicho que esperara y que por nada del mundo se moviera de ese lugar, que ya volvía. No creía que no le ayudara, porque al ella escuchar el nombre de Daniel aceptó al tiro, lo que le preocupa a él era cuánto tendrían que inmiscuirse en la S.S.J. hasta encontrar a Estheffi. Por que eso era lo que tenía que hacer, entrar en las inmediaciones de la sociedad y sacar a la española de allí. Por eso había pensado en Camila como primera opción para que le ayudara, pero la otra se estaba demorando un montón y él ya no podía esperar más. Cuando estaba a punto de golpear la puerta para hacer que Camila se apurara, ella salió rápidamente. Le tomó la mano y lo obligó a que la siguiera. &lt;br /&gt;-¿Qué pasa? –le preguntó Osvaldo que miraba con recelo el bulto que ella tenía en la espalda y en lo incómoda que se veía al caminar con la pierna izquierda.&lt;br /&gt;-Tenemos que llegar lo más rápido posible a la sociedad…&lt;br /&gt;-Ya, pero para eso tenemos que tomar un taxis o algo por el estilo, por que a pata, o sea, no soy un flojo, pero atlético tampoco y por lo que veo…&lt;br /&gt;-Cállate quieres. –Camila se detuvo antes de cruzar la huella y luego de que se asegurara de que nada pasaba siguió caminando. –Tenemos que llegar allí ahora, y en taxis no vamos a poder, así que…&lt;br /&gt;-¿Qué me quieres decir? No entiendo…&lt;br /&gt;-Tan lento como siempre, Os. Digamos que me conseguí algo en qué movilizarnos.&lt;br /&gt;-Ah, no. No quiero involucrar más gente en esto, Cami. –Ella se detuvo y lo miró por un segundo con la sonrisa en lo labios.&lt;br /&gt;-¿Y quién dijo que metería más gente en esto? –Y siguió caminando.&lt;br /&gt;-¿Ah no? Yo pensaba que para que nos llevaran tenía que haber alguien que manejara…&lt;br /&gt;-Yo sé manejar –le respondió Camila doblando por un callejón que apenas era alumbrado por unos postes de luz.&lt;br /&gt;-¿¡Qué tu sabes qué..!?&lt;br /&gt;-¡Shst! Cállate Os.&lt;br /&gt; Camila se detuvo frente a un viejo y oxidado portón donde tocó tres veces. Osvaldo abrió la boca pero ella lo hizo callar al momento. Él frunció las cejas y la quedó mirando fijamente hasta que tuvo que desviar la vista cuando el portón comenzó a abrirse.&lt;br /&gt;-¡Rápido! –masculló Camila a alguien en la oscuridad que Osvaldo no conseguía ver. &lt;br /&gt;-Está listo Srta. Camila.&lt;br /&gt;-Bien, gracias Ángel. Vamos –conminó a Osvaldo a seguirla. El pobre no veía nada pero tomando la mano de su prima logró no golpearse con el techo de lo que parecía un garaje. Sintió que el portón se abría más y las luces se encendieron.&lt;br /&gt;-¡Oh! –exclamó si poder controlar el asombro cuando vio un perfecto Audi X3 negro y nuevecito. -¿Y… esto?&lt;br /&gt;-Mío. –Respondió Camila recibiendo las llaves del hombre que a Osvaldo se le antojó como el más feo del mundo. –Gracias otra vez Ángel, -dijo ella sonriendo mientras le abría la puerta a Osvaldo para que entrara –no sabría qué hacer sin tu ayuda.&lt;br /&gt;-Para servirla señorita. –respondió le hombre encorvándose un poco.&lt;br /&gt; Osvaldo lo miró antes se subirse, Camila entonces le propinó una ligera patada en las canillas y él quejándose acabó por entrar completamente en el Audi. Esperó con paciencia a que Camila entrara también y que salieran del portón para hacerle algunas preguntas, porque había un montón. Camila arrancó el auto con un ruido sordo y salieron al exterior en menos de cuatro segundos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-1417677465570734229?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/1417677465570734229/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/daniel-salio-de-las-instalaciones-de-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1417677465570734229'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1417677465570734229'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/daniel-salio-de-las-instalaciones-de-la.html' title='Capítulo XVI. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-594232098804782853</id><published>2009-05-11T16:47:00.000-07:00</published><updated>2009-05-12T09:27:33.580-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVI.</title><content type='html'>El policía entrecerró los ojos e hizo una mueca con los labios.&lt;br /&gt;-¿A cuál? –inquirió.&lt;br /&gt;-Al del medio. –Y esto lo dijo apenas. Ya le estaba entrando el miedo. Apenas ya podría hablar, pero tenía que controlarse, si no, cómo ayudaría a las personas que quería. El policía pensó un momento que a Laura le supo a siglos para luego fruncir los labios en otra horrenda mueca.&lt;br /&gt;-Está bien, pero, tenga cuidado.&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;-No son de los trigos muy limpios.&lt;br /&gt;-¿Ellos?&lt;br /&gt;-No me refiero a  los tres… -el policía se acercó a ella y le habló al oído. –Digo los de los extremos. No creo que sean de acá.&lt;br /&gt;-¿Usted es policía o no? –inquirió Laura, haciéndole entender de que si era policía y se daba cuenta de que los tipos no eran de los trigos muy limpios no debía quedarse allí parado haciendo la nada misma ni la cosa ninguna.&lt;br /&gt;-Hija, -le respondió el señor. –Estamos en un mundo donde todo es manejado por el dinero. Aunque nosotros, los policías, tuviéramos las pruebas en las manos y alguien de más poder, viene y soborna a nuestros jefes, nada podemos hacer.&lt;br /&gt;-Pero….&lt;br /&gt;-No hay peros, jovencita. Así son las cosas en este país.&lt;br /&gt;Laura le sonrió tristemente y asintió.&lt;br /&gt;-Entiendo.&lt;br /&gt;-Me alegro. Ahora vaya y tenga cuidado. La estaré mirando.&lt;br /&gt;-Gracias… ¿y su nombre es?&lt;br /&gt;-Álvaro Orellana.&lt;br /&gt;-Muchas gracias.&lt;br /&gt;Laura caminó otros pasos con cautela, cuando Eduardo levantó la vista y la miró entre sorprendido y miedoso. Unos ojos que gritaban “¡Largo de aquí!” la hicieron detenerse y reevaluar lo que estaba haciendo. Y cuando su mente se plagó de imágenes de sus amigos en peligro no el cupo duda de que estaba haciendo lo correcto. Se adelantó otro poco, al mismo momento en que los tipos la enfocaron con la mirada y se tensaron. Laura sintió que el corazón quería salírsele del pecho pero respirando pudo controlar lo que fuera que estaba apunto de suceder con su cuerpo. &lt;br /&gt;Caminó hasta situarse justo frente a Eduardo que seguía con una cara de fastidio y se agachó a hablarle.&lt;br /&gt;-Hola… -murmuró.&lt;br /&gt;-¡Vete! –le dijo él.&lt;br /&gt;El tipo a la izquierda de Eduardo la miró a ella y luego a Eduardo. Entonces le hizo una mueca al otro. Laura tragó saliva y se mojó los labios. Tenía que hacer algo para salir de su enorme nerviosismo, y lo que mejor le salía a ella, era la chacota, eso quiere decir, que en vez de hablar de lo que está pasando, prefiere hacerlas de payaso. Le sonrió a Eduardo y le palmeó la mejilla.&lt;br /&gt;-Casi te matas ¿eh? –le preguntó.&lt;br /&gt;-No pasa nada –le dijo él en un susurro.&lt;br /&gt;-A ver… -Laura le revisó la frente que tenía con sangre. Eduardo chasqueó la lengua al sentir un poco de dolor. – Así que no pasa nada ¿hum?&lt;br /&gt;-Fuera de aquí… -le espetó Eduardo cogiéndola de la mano y encaminándola por donde había venido.&lt;br /&gt;-¿No nos vas a presentar a tu amiga? –preguntó el tipo de la izquierda.&lt;br /&gt;-No. –Respondió Eduardo sombrío. Laura entonces le soltó la mano y se la presentó al tipo.&lt;br /&gt;-Sandra Ponce –mintió sonriéndole. Eduardo levantó la vista tratando de comprender qué era lo que pretendía esta chica. El tipo quedó mirando la mano que Laura le ofrecía y le sonrió macabro.&lt;br /&gt;-Mis manos están manchadas de sangre.&lt;br /&gt;-Pues las mías también, ¿no ve? –Laura la dio vuelta para mostrarle que se había ensuciado con la sangre de Eduardo. El otro tipo ahogó una risa, pero al percibir la mirada asesina que le mandó su compañero se quedó callado.&lt;br /&gt;-Pues… -el tipo tomó la mano de Laura y se la estrechó con fuerza. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¡Este tipo querrá dejarme lisiada!&lt;/span&gt; Se quejó. –Dígame Ismael.&lt;br /&gt;-¡Jajá! –rió Laura. –Como el tipo de la ballena… ¿caza ballenas señor Ismael?&lt;br /&gt;-No. –Le respondió él serio. Laura dejó de reír ipso facto y se alejó un poco.&lt;br /&gt;-Bueno… Edu, ¿a qué hora podrás irte? –Eduardo hizo una mueca de “que no ves que no puedo…”, que ella hizo como que no entendía. -¿A qué hora? –Volvió a preguntar.&lt;br /&gt;-Eduardo tiene que acompañarnos primero… -dijo Ismael.&lt;br /&gt;-¿A dónde? ¿Al Mall? Porque conozco miles de ofertas, y también podemos ir al Yogüen Früz, ahí venden helados re ricos, o al Coppelia, aunque no me gustan muchos los helados de ahí, pero los pasteles, mmmm, ricos, ricos…&lt;br /&gt;-La… Sandra… ¿podemos hablar? –inquirió Eduardo levantándose.&lt;br /&gt;-No sé… ¿puedes tú?&lt;br /&gt;-Eduardo, ¿qué tienes que hablar con ella que nosotros no podamos escuchar?&lt;br /&gt;-Ella no tiene nada que ver con esto, a demás  no sabe nada…&lt;br /&gt;-¿Qué no sé nada? O sea, tengo muy buenas notas en la universidad, si no cree revise mi registro curricular y… -pero no pudo seguir hablando pues Eduardo se la llevó a la parte más alejada que podía. Los tipos los observaban detenidamente.&lt;br /&gt;Laura se fijó por un momento en que el policía que la había ayudado la miraba también.&lt;br /&gt;-¿Qué crees que haces? –le espetó Eduardo.&lt;br /&gt;-Trato de salvarte…&lt;br /&gt;-Já, como si eso se pudiera en estos momentos.&lt;br /&gt;-Yo creo que…&lt;br /&gt;-Laura, debes irte, anda a tu casa, duerme bien, mañana te levantas y vas a clases. Ya no te metas más.&lt;br /&gt;-La Mapa me llamó.&lt;br /&gt;Eduardo se puso tenso y apretó la mandíbula.&lt;br /&gt;-¿Está bien? –preguntó con hilo de voz. Laura se sorprendió de la preocupación que tenía él por su amiga.&lt;br /&gt;-Sí, o sea, creo… me llamó un poco histérica de que la pasara a buscar y…&lt;br /&gt;-¡Ah! Te llamó a ti.&lt;br /&gt;-Sí… Ahora, mira, yo llamé a Daniel para que me viniera a buscar y así poder ir a buscar a Ale, y como estás aquí puedes ir con nosotros, así no dejas a Ale sola…&lt;br /&gt;-No puedo irme de aquí.&lt;br /&gt;-Qué… ¿prefieres quedarte para que los mastodontes de maten? No quiero que mi amiga sufra por ti, así que por favor piensa más en ella…&lt;br /&gt;-Y eso es lo que hago… no quiero ponerla en peligro, y mira como está ahora, sola en las ruinas…&lt;br /&gt;-Ándate conmigo.&lt;br /&gt;Eduardo volvió la vista hacia los tipos que estaban listos para correr si él daba el menos indicio de querer escapar. Laura también lo notó. No iba a ser fácil, eso lo tenía más que claro, pero ella confiaba en que una vez más la suerte estuviera de su lado.&lt;br /&gt;-Vámonos. Ahora.&lt;br /&gt;-¿Y quieres que corra? ¿Que ambos corramos? –Laura asintió y con una sonrisa le habló al oído.&lt;br /&gt;-Tengo un plan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-594232098804782853?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/594232098804782853/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/594232098804782853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/594232098804782853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xvi.html' title='Capítulo XVI.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-48165608370182997</id><published>2009-05-10T07:29:00.000-07:00</published><updated>2009-05-10T07:31:33.426-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XV. Parte 5.</title><content type='html'>Laura le pagó al taxista y se bajó. El viejo ni siquiera la pudo acercar a donde estaba su amiga, si no un poco más allá… seguro que estaba asustado con todo eso del accidente raro ese…  Se dio la media vuelta y miró a la multitud que allí se había congregado. ¿Qué habría pasado? Se preguntó. Y la curiosidad innata en la mujer la invadió. Pero no, antes de ir a “mirar” por allí, llamaría a Daniel para que por lo menos, luego de las tantas que le había hecho pasar, la fuera a buscar, porque de ahí a que un taxi circulara podrían pasar siglos, y lo que menos tenía ella, eran siglos. Sacó su celular del bolsillo y marcó el número de Daniel.&lt;br /&gt;-¿Aló? –le contesto una voz del otro lado de la línea.&lt;br /&gt;-Daniel, espécimen, me vienes a buscar ahora.&lt;br /&gt;-¿Perdón? –preguntó Daniel, que como Laura había hablado tan rápidamente no le había entendido nada. Ella suspiró exasperada.&lt;br /&gt;-Que me vienes a buscar, sordo.&lt;br /&gt;-Oh… ¿Y se podría saber dónde?&lt;br /&gt;-Por las ruinas…&lt;br /&gt;-Laura, estoy medio ocupado ahora, así que…&lt;br /&gt;-Nada que estás ocupado. Me vienes a buscar, estoy sola, hay un accidente y me da miedo, más encima tengo que ir a buscar a mi amiga Mapa.&lt;br /&gt;-La compañera de Eduardo.&lt;br /&gt;-Sí –respondió Laura a regañadientes, quien pensaba que cada segundo de explicación se podía ahorrar.&lt;br /&gt;-Oh… &lt;br /&gt;-Así que te espero en… -Laura miró su reloj –veinte minutos.&lt;br /&gt;-Estás loca.&lt;br /&gt;-Animal, no estoy molestando. Algo raro anda pasando y no sé… por favor, ven a buscarme. Lo haría sola, eso de ir a buscar a mi amiga, pero necesito apoyo, ¿entiendes?&lt;br /&gt;-¿Y yo soy tu apoyo? –Laura podía imaginarse la cara de Daniel al decir la frase. La ceja levantada y los labios muy juntos.&lt;br /&gt;-Claro… ¿en quien más puedo confiar si estoy entre gente sicótica?&lt;br /&gt;-Pero yo soy uno de ellos…&lt;br /&gt;-Por eso… si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a mahoma. ¿Captas? &lt;br /&gt;-Mm, “capto”… a ver, mira… Podré ir, pero no te garantizo que sea en veinte minutos.&lt;br /&gt;-Daniel… -se quejó Laura.&lt;br /&gt;-Lo siento preciosa, las cosas aquí tampoco están como para que yo me vaya así no más, lo que voy a hacer, de irte a buscar, es como contra las reglas. Siéntete afortunada.&lt;br /&gt;-Nada que afortunada acá. Me vienes a buscar y punto, míralo que andar diciendo que es un privilegio tu compañía… la mía lo será…&lt;br /&gt;-Laura…&lt;br /&gt;-Ya oye, apúrate no más. Que ya me entró el cuco.&lt;br /&gt;-Ok, adiós.&lt;br /&gt;-Chaolín no más. &lt;br /&gt; Laura le cortó el celular y respiró hondo con la mirada sombría. La verdad es que tenía mucho miedo, pero no tenía a nadie a quién más acudir… Su amiga la esperaba, Eduardo… bueno ese, de seguro escapando de algo. Daniel la venía a buscar a regañadientes y Estheffi perdida… Y Osvaldo… ¡Y Osvaldo! Claro… él podría ver qué onda con Estheffi… Caminado hacia el lugar del accidente le marcó a su amigo.&lt;br /&gt;-¿Sí? –le respondió una voz soñolienta.&lt;br /&gt;-Os, tienes que ayudarme.&lt;br /&gt;-¿Laura?&lt;br /&gt;-¡No! Si tu mamá… sabes que soy yo… Ya, necesito que te levantes.&lt;br /&gt;-Estoy durmiendo…&lt;br /&gt;-Osvaldo, esto es de vida o muerte.&lt;br /&gt;-Como todo lo demás… -se quejó Osvaldo por el otro lado de la línea.&lt;br /&gt;-Lo siento, pero en esta situación en la única persona que puedo confiar es en ti. ¿Me entendiste?&lt;br /&gt;-¿Y tu novio?&lt;br /&gt;-Lo tengo haciendo otras diligencias –le respondió Laura sonriendo ante la palabra “lo tengo”.&lt;br /&gt;-Ah… pero, en el caso de que te ayude…&lt;br /&gt;-Animal…&lt;br /&gt;-En el caso de que te ayude –repitió Osvaldo -¿qué se supone que tengo que hacer?&lt;br /&gt;-Ah, simple. Buscar a Estheffi.&lt;br /&gt;-¡¿Simple?!¿Estás demente? &lt;br /&gt;-Bájame el tonito molde de ser humano, mira que me debes unas cuantas…&lt;br /&gt;-¿Pero dónde la buscaría?&lt;br /&gt;-En el aeropuerto… yo estoy cerca, pero ocurrió un accidente así que no voy a poder llegar, más encima que la Mapa me pide que la vaya a buscar…&lt;br /&gt;-¿Qué está pasando Laura?&lt;br /&gt;-No sé, amigo… no lo sé. Y parece ser que soy la única movilizándose, porque la pobre de mi amiga está aislada en algún lugar dónde la dejó su “novio”. Y el animal de Daniel me tiene que venir a buscar a mí.&lt;br /&gt;-Mm, -Laura oyó un suspiro y sonrió. Osvaldo la ayudaría. –Escucha lo que haré. Me vestiré e iré a buscar a mi prima.&lt;br /&gt;-¿Camila?&lt;br /&gt;-Sí, ella sabe más de estas cosas, y bueno… si es peligroso ahí veré como me las arreglo.&lt;br /&gt;-Sabes que ya me está dando miedo todo esto, prefriero que no interfieras en nada.&lt;br /&gt;-Lo siento amiga, ya me avisaste así que ahora me toca cooperar a mí. Adiós.&lt;br /&gt;-¡Osvaldo! –por toda respuesta se oyó &lt;span style="font-style:italic;"&gt;clic&lt;/span&gt; y Laura quedó con la boca abierta.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Demonios!&lt;/span&gt; Gritó ella dentro de su mente. Ahora, por su gran bocota su mejor amigo estaría en peligro. Perfecto, lo que le faltaba, ser ella la única a salvo en esos momentos. Como si todo lo demás no fuera ya malo, más encima ella con la responsabilidad de contactar a todo el mundo y con el  miedo de que le  pasara algo a las personas que quería… No se había dado cuenta de que  había llegado casi al accidente. No había mucha gente por lo que pudo perfectamente mirar lo que allí pasaba. Casi se desmaya cuando vio a Eduardo allí, sentado en un piso desplegable abrigado. Frunció el ceño al ver que el pobre no estaba solo y que dos tipos de casi dos metros estaban a su lado, mal heridos, pero vigilantes. Tragó saliva. Algo raro se había puesto en marcha aquella noche… y todo estaba apunto de reventar. Reflexionó acerca de ir hacia allí y hablarle a Eduardo, pero sabía muy bien que esos dos tipos no la dejarían ir así, fácilmente. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué hago?&lt;/span&gt; Se preguntó. Pero sabía que no tenía opción, es más, nunca la había tenido. Ya estaba metida hasta el cuello en estos asuntos y no saldría hasta que supiera que todo volvía a la normalidad. Se corrigió. Al la normalidad para ella y para su amiga Mapa. &lt;br /&gt;Se adelantó unos pasos. Un policía la interceptó y la detuvo.&lt;br /&gt;-No se puede pasar.&lt;br /&gt;-Pero conozco al chico. –Le dijo. Se mordió el labio cuando utilizó la palabra “chico”,  Eduardo parecía muy mayor para que se utilizara aquella palabra con él.&lt;br /&gt;Estaba dicho. Ya no había vuelta atrás. Sintió como las tres personas sentadas al lado de la ambulancia levantaban la vista y la observaban.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-48165608370182997?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/48165608370182997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv-parte-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/48165608370182997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/48165608370182997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv-parte-5.html' title='Capítulo XV. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-591284006695929897</id><published>2009-05-09T10:04:00.000-07:00</published><updated>2009-05-09T10:05:11.462-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XV. Parte 4.</title><content type='html'>-¡¡OSVALDO!! ¿Cómo estás? –Laura gritó tan fuerte que un transeúnte que pasaba a su lado se asustó y casi se cae. Se mordió el labio. Osvaldo se tardó en responder.&lt;br /&gt;-¿Eh? -dijo al fin. –Eh, bien… O sea, igual que siempre. Nos vimos esta tarde, ¿por qué tanta emoción? &lt;br /&gt;-No, no, nada… -Laura cruzó una calle, no sabía hacia donde se dirigía, pero sabía que debía moverse. -Es que… sólo dime… ¿para qué me llamas? &lt;br /&gt;-Bueno es que… -Osvaldo carraspeó. – ¿Está Estheffi contigo? –Laura se detuvo en medio de la calle.&lt;br /&gt;-¿Ah? O sea… obvio que no, ¡si tú mismo me dijiste que se te arrancó! Y ya no me hagas acordar de eso… Que como niñera no salvas a nadie. –La bocina de un auto hizo que Laura comenzara a caminar de nuevo.&lt;br /&gt;-Ah, ya, ya… bueno, -Osvaldo parecía estar perdiendo la paciencia. -Lo que pasa es que hace unos minutos recibí una llanada perdida de ella, pero no ubico el número, la cosa es que cuando contesté, sentí solo ruidos, y como que alguien gritaba, pero no logré distinguir nada más… pensé que.. No sé… que quizás le podía haber pasado algo… así que quería saber si estaba contigo. &lt;br /&gt; Laura se pegó en la frente. Tuvo ganas de patear a su amigo por no haberla llamado antes.&lt;br /&gt;-¡Ay! ¡Osvaldo! ¡Cómo eres! Debiste de haberme apenas recibiste esa llamada! ¡Aaaah! ¡Qué rabia! ¿Y ahora? ¿Cómo la ubico? De seguro que quizás, no sé le pasó algo y…. &lt;br /&gt;-¿¡A ver Laura ya cálmate quieres?! Tengo todo el oído roto con tus gritos, si no… Mira que te corto y… &lt;br /&gt;-¡¡No, no!! Si ya me calmo, es que… las cosas están raras…  y no sé, -Laura miró hacia todos los lados como si la oscuridad de la noche le tuviera la respuesta. -Como que presiento que la van a ubicar. Tal vez esa llamada si era importante…&lt;br /&gt;-Si, yo pensé lo mismo, pero como soy tan seco… adivina lo que hice.&lt;br /&gt;-¿Qué? –Laura no estaba de ánimos para andar adivinando.&lt;br /&gt;-Fui donde un amigo que sabe ubicar la dirección de los teléfonos… Como si fueran GPS, ¿entiendes?- comenzó a reírse, Laura no le vio el chiste a nada. –Y bueno, me costó algo de tiempo y sueño, pero conseguí que me hiciera el favor y….&lt;br /&gt;-¿¿Y…?? Osvaldo no tengo tiempo, por favor…&lt;br /&gt;-El número es del Aeropuerto, de Cerro Moreno… ¿qué hace Estheffi por allá? &lt;br /&gt;-¡¡AY!! –Laura se quedo casi sin aire y Osvaldo sin oído. – Es que… ¡Aah!… ¡Si ya se me prendió la ampolleta! –Laura sonrió del alivio de saber dónde podía estar su amiga. -Se fue Osvaldo, ¡se fue! Y no me despedí de ella…&lt;br /&gt;-¿A dónde se fue? –Quiso saber su amigo.&lt;br /&gt;-Ay, Osvaldo, ¡hace trabajar la neurona! Es obvio que si la estaban persiguiendo se tenía que ir… &lt;br /&gt;-Ah, -dijo Osvaldo entendiendo la situación. De pronto a Laura le vino una duda. &lt;br /&gt;-Oye, ¿por qué tan preocupado de Estheffi? –Oyó como su amigo se atoraba al otro lado de la línea. -¿Mm? &lt;br /&gt;-Ay Laura, deja de imaginar cosas, sólo me preocupé porque suponía que tú también lo estabas, no sé…&lt;br /&gt; Laura entrecerró los ojos, pero ni siguió preguntando. &lt;br /&gt;-Bueno, me voy, tengo que ir al Aeropuerto… &lt;br /&gt;-Adiós Laura. –Se despidió su amigo con un tono oscuro que ella no notó.&lt;br /&gt;-¡Adiós! Nos vemos luego –y colgó. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Eduardo pescó rápidamente la moto que estaba a su lado para escapar y subió a Ale con él. Puso en marcha el vehículo y pasó al lado de los hombres que trataron de agarrarlo en vano. Obviamente los tipos lo siguieron, pero en auto. Eduardo aumentó la velocidad, hasta lo que más podía, pero aún así ya estaban a punto de alcanzarlos, el modelo que sus rivales utilizaban no era de juguete. &lt;br /&gt; Así estuvieron unos minutos. Ale tenía frío hasta en el estómago y abrazaba asustada a Eduardo. El auto detrás de ellos no se detenía. Ale veía con horror cómo se pasaban los semáforos en rojo.&lt;br /&gt;-Escucha –le gritó él de pronto a ella, para que le escuchara debido a la velocidad, –voy a seguir por la carretera, y justo en esa esquina que ves allá hay algo parecido a unas ruinas. Te voy a dejar allí y te vas a esconder. Ellos me siguen a mí, yo ya no te puedo llevar. &lt;br /&gt; La orden le pareció clara, pero no sabía como bajarse de la moto a la velocidad con la que iba y, además, no quería hacerlo. &lt;br /&gt;-Pero si paras, es posible que nos alcancen –le hizo saber ella.&lt;br /&gt;-No, tomaré un atajo desde esas mismas ruinas hacia el este. Mantente bien atenta y cuando te diga que te bajes lo haces sin dudar, no vas a tener dos oportunidades. &lt;br /&gt;-Ya-ya. -respondió dudosa. Eduardo dio una vuelta en 90 grados y se detuvo por unos segundos.&lt;br /&gt;-¡Ahora! –le avisó. -¡Bájate! No nos queda nada de tiempo. –Añadió, a la vez que hacía rugir la moto y le indicaba donde tenía que esconderse. -Toma –le pasó un celular –con esto puedes llamar a alguien, no sé si pueda venir a recogerte, en realidad –se rió nervioso –lo veo muy difícil. –Eduardo desvió la vista en dirección contraria a la carretera para ver a sus perseguidores. &lt;br /&gt;-Pero… -dijo ella apenas.&lt;br /&gt;-Ahora sólo escóndete. Te prometo que hablaremos luego, no me van a pillar, de veras que no… Sólo mantente bien ¿ok? -ella entendió sin dudar y corrió en la dirección indicada. Y lo último que vio fue la chaqueta café claro, mojada con sus lágrimas. &lt;br /&gt;A lo lejos sólo diviso una despedida con la mano y luego el humo que dejó la partida de la moto. Acto seguido el auto pasó por la carretera persiguiéndolo. Se oyeron unos disparos. Ale no perdió el tiempo y marcó e número de su amiga. No se le había ocurrido llamar a nadie más.&lt;br /&gt;-¿Laura? ¿Puedes venir a…? –le pidió ella. Le indicó la dirección. Ya estaba anocheciendo y el lugar de las ruinas era verdaderamente oscuro. &lt;br /&gt;-¿Ale? Oye, ¿y donde queda eso? Es que ando por aquí pero no sé…&lt;br /&gt;-Queda en… -Ale trató de explicarle. &lt;br /&gt;-Ya ya, oye si demás que llego, pero es que hace rato estaba en el aeropuerto, es que pasó algo, tengo que contarte y…&lt;br /&gt;-Sí, si, lo que sea me lo dices después… Ahora solo vente ¿quieres? –su voz no expresaba paciencia ni tranquilidad. Laura lo notó, pero no quiso preguntar.&lt;br /&gt;-Ah ya bueno, pero me voy a  demorar un poco, es que estoy en medio taco, parece que ocurrió una accidente justo en esa misma carretera donde me dices…&lt;br /&gt;-¿Accidente?... –Ale intentó no gritar. -¿De quién? O sea… explícate.&lt;br /&gt;-Ah no sé, si no se ve casi nada de adelante, pero escuché en la radio que era algo como de esas carreras callejeras que hacen, parece que fue una moto… no sé algo así y de un auto de esos de velocidad extrema.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿¿Moto??&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Ale quedó muda. &lt;br /&gt;-Oye, oye, ¿estás allí? –la llamó su amiga, pero Ale dejó caer el teléfono dejando que se cerrara y que cortara la llamada. &lt;br /&gt; Ale se quedó inmóvil por unos largos minutos. Luego se levantó y con la única luz que se recibía, la de la luna, intentó abrirse paso en el camino, el único que la llevaría al comienzo de la carretera. Pero se detuvo, era inútil tratar de seguir en un camino desconocido y sin auto. Se tendió en el piso y sin poder llorar al pensar en lo que podría estar ocurriendo, ya se imaginaba lo que había pasado. Miró hacia el cielo y se quedó prendida de las estrellas. Ahora sí que las cosas no estaban bien, es más, estaban salidas de control. ¿Cuándo ella se podía haber visto envuelta en algo como esto? ¿Y enamorada del protagonista? Las vueltas de la vida…  Ojala su amiaga llegara pronto. Estar sola no le gustaba para nada. Suspiró. Las estrellas le daban la reconfortante idea de que a lo mejor Eduardo las estaba viendo como ella, en algún lugar de la ciudad… El estómago se le apretó al recordar el accidente por el cual Laura estaba atrapada en un taco. Ya solo le quedaba esperar, y nada más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-591284006695929897?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/591284006695929897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/591284006695929897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/591284006695929897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv-parte-4.html' title='Capítulo XV. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-2414294755389668248</id><published>2009-05-08T10:00:00.000-07:00</published><updated>2009-05-08T10:01:15.624-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XV. Parte 3.</title><content type='html'>Eduardo se separó un poco de Ale y le dijo que iría en busca de alguna bebida, pues necesitaba mucha cafeína. Ale se quedó sentada esperando a Eduardo. Al segundo ya lo tenía de vuelta. Como si nada tomó rápidamente a Ale del brazo y prácticamente la hizo volar por los pasillos del aeropuerto para que alcanzara su velocidad, estaba claramente muy nervioso. &lt;br /&gt;-¿Qué te pasa? –preguntó confundida. -Ya todo está bien, ella ya se va y todo va a estar mejor y…&lt;br /&gt;-No, -la cortó él. -Nada va a estar mejor, todo se complica, no sé, pero siento que nos pueden estar vigilando… &lt;br /&gt;-¿Vigilando? –Ale sintió como sus piernas se doblaban de puro miedo.&lt;br /&gt;-Sé. Ese Matías me causó mucha desconfianza, no me extrañaría que tenga sus propios planes respecto a este tema, planes en los cuales ni siquiera ese… -iba a decir algo, pero prefirió callarlo. Tal vez decir malas palabras delante de su novia no era lo correcto. –Creo que ni Daniel tiene idea, Matías es demasiado ambicioso para compartir la gloria de capturar a una de las más buscadas “prófugas”. &lt;br /&gt;-Pero vamos, -le dijo Ale tratando de calmarlo y de paso calmarse ella. –Tranquilízate un poco, quizás estas siendo muy paranoico, mira, el avión ya despegó. Todo está bien –ambos se detuvieron por un instante en el inmenso ventanal donde se apreciaba un vuelo apenas andando por la pista. Ale arrugó el morro comprendiendo porqué Eduardo estaba tan nervioso. –No tienes porqué ocultar que te sigue importando mucho.&lt;br /&gt; Él la miró sin poder creer lo que estaba escuchando.&lt;br /&gt;-¿Qué?... O sea... es como mi hermana…&lt;br /&gt;-¿Es? Pues si lo es, ese sentimiento es de ahora, porque antes no la veías de ese modo… &lt;br /&gt;-No vamos a comenzar de nuevo con… &lt;br /&gt; Estaban a punto de volver a pelear, cuando de pronto la mirada de Eduardo se quedó pasmada a unos 100 metros del sitio de despegue, divisó a un Mustang y en su interior no solamente había hombres… &lt;br /&gt;-¡Oye! –llamó su atención Ale. -¿Qué pasa? ¿Te comieron la lengua los ratones?&lt;br /&gt;-… -Eduardo quedó mudo de la impresión. –¡La tienen! –dijo de pronto. Estúpidos, mal nacidos… -Volvió a tomar a Ale del brazo, pero ahora la llevó al lado opuesto. &lt;br /&gt;-¿Que tienen qué? –le gritó Ale mientras era arrastrada por Eduardo a una velocidad de leopardo. &lt;br /&gt;-Estheffi no se subió al avión, -le explicó. -¡Esos desgraciados la interceptaron! &lt;br /&gt;-¿Ah?, pero cómo si yo vi que se subía al avión y que… &lt;br /&gt;-Ya no importa, no importa, mira quiero que te vayas a tu casa ahora –Eduardo se detuvo de pronto y la puso frente a sí. Su tono era el de una orden - ¿Me entendiste? &lt;br /&gt;-No, no quiero, -le respondió ella sintiendo que las lágrimas hacían su aparición. -¿Qué vas a hacer?&lt;br /&gt; Eduardo bufó exasperado y continuó caminando, más bien, corriendo. Ambos se fueron discutiendo todo el camino que los llevaba un callejón donde estaba estacionada una moto. &lt;br /&gt;-¿Y me vas a decir que esta moto no es tuya? –inquirió Ale muy enfadada. Eduardo ladeó la cabeza sin ánimos de seguir peleando.&lt;br /&gt;-¡Ay Ale!, ¿por qué tan dura? ¡Te dije que te tienes que ir! No puedes estar aquí conmigo, ¿que no lo entiendes? Es peligroso… voy a tener que hacer algunas cosas para liberar a Estheffi, además esos tipos me odian y va a ser doblemente difícil, no puedo permitir que tu también salgas herida...&lt;br /&gt;-Pero si te dejo ahora, ¿quien me asegura que te voy a volver a ver? –Ale tragó saliva y se secó los ojos que ya estaban muy húmedos. Eduardo desvió la mirada y no contestó.  -¿Ves? &lt;br /&gt; La abrazó, pero en ese momento unas sombras comenzaron a acercarse lentamente. Las dos eran masculinas y cuando estuvieron a una distancia razonable, comenzaron a aplaudir.&lt;br /&gt;-Bravo, -dijo el de la izquierda. -Muy bien Eduardo… se nota que no pierdes el tiempo para nada…&lt;br /&gt;-Me gusta ese estilo de chico malo –agregó el otro hombre. &lt;br /&gt; Eduardo se tensó, conocía a esas voces y Ale también. Eran los mismos tipos que la visitaron en la biblioteca, los que se hicieron pasar por los primos de su novio. &lt;br /&gt;-Mier… –dijo Eduardo tratando de guardar la compostura frente a Ale. –Una emboscada, ya lo sospechaba…. –añadió para sí mismo. &lt;br /&gt;-¿Qué, no te somos bienvenidos? –inquirió uno con burla. Eduardo se dio la media vuelta dejando a Ale detrás de él.&lt;br /&gt;-¿Qué quieren? –quiso saber.&lt;br /&gt;-Lo mismo que hace algunos años… -dijo el otro como quien no quiere la cosa. Ale agarró la camisa de su novio con mucha fuerza.&lt;br /&gt;-Eduardo…-le susurró al oído alterada. Sabía lo que ellos buscaban que en ningún caso era dinero. Era algo mucho más preciado. Lo querían a él. Eduardo sonrió un poco.&lt;br /&gt;-Tranquila -la calmó poniéndose muy alerta pues los tipos se acercaban más y más a ellos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay! ¡Animales! Ya les dije que se callaran un rato… ¡es que no me dejan hablar por teléfono! –gritó Laura a sus hermanas, mientras trataba de comunicarse con Estheffi al único celular que podía andar trayendo, del cual no se acordaba el número, por lo tanto, marcaba extrañas combinaciones para poder dar con el correcto. Necesitaba saber algo de ella. Tenía un raro presentimiento, algo que la tenía muy intranquila. &lt;br /&gt; Pero nada, los números no les contestaban. Tomó su chaqueta y salió rauda a la calle aprovechando que su papá no estaba, y así despejar un poco sus ideas. La última conversación que había tenido con Daniel la tenía inquieta, muy inquieta. Después de la visita a la casa de Ale, Laura encontró a Matías como a Daniel muy extraños, casi no hablaron. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Estoy segura que se traman algo estos dos…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Y lo más raro de todo, a su juicio, fue que la dejaron libre, por así decirlo. &lt;br /&gt;-¿Y que van a hacer ahora conmigo? –les preguntó Laura en el instante que la iban a dejar a su casa, luego de haber pasado a dejar a Osvaldo, que tenía una cara de confusión terrible.&lt;br /&gt;-Obviamente te llevo a tu casa –respondió secamente Daniel. &lt;br /&gt;-Si ya me di cuenta de eso, idiota. A lo que me refiero es que encuentro muy raro esa decisión, se supone que yo soy la única que puedo saber donde esta Estheffi y ustedes…&lt;br /&gt;-A ver, a ver… -la interrumpió Matías –te conviene no pensar demasiado, incluso deberías agradecerme por no seguir con tu “secuestro”. Para tu información encontré otra manera de solucionar este problema, ya no me eres de utilidad. &lt;br /&gt;-O sea… -Laura estaba indignada hasta lo máximo. -¿Me tratas como un mueble? –Matías se largó a reír.&lt;br /&gt;-Debe de faltarte un poco de azúcar en el cuerpo... ¿Tomaste desayuno hoy?... ¿Qué parte de: “no te necesito más, estás libre, you are free!” no entendiste? –Matías se puso serio de repente. Laura arrugó el morro.&lt;br /&gt;-¡Ya, córtala! –Le gritó Daniel –déjala tranquila. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Yo sé que se traman algo… ¡yo sé, no me dejaron libre por las puras! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Siguió caminando sin rumbo, para aclararse más las ideas, pero no le resultaba, al contrario se enroscaba más y más. De pronto recibió una llamada de Osvaldo a su celular.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-2414294755389668248?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/2414294755389668248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2414294755389668248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2414294755389668248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv-parte-3.html' title='Capítulo XV. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-213232125423399820</id><published>2009-05-07T07:25:00.000-07:00</published><updated>2009-05-07T07:32:46.002-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XV. Parte 2.</title><content type='html'>Eduardo se envaró innatamente al ver a Daniel en la puerta de la reja de su novia. Ale miró a Laura confundida y sorprendida de que Eduardo hubiera tenido la razón al decirle que no iba a venir sola. Laura venía con tres tipos, dos de los cuales ella conocía pero uno totalmente desconocido para ella que el sentimiento de remordimientos le vino a la mente. No quería a nadie más involucrado, pero Laura había traído a Osvaldo y a esa persona. Nada podía hacer por Daniel, tan dentro de una agencia como su Eduardo. &lt;br /&gt;           Laura se acercó a la reja y le sonrió.&lt;br /&gt;-¿No me vas a abrir? –preguntó con ese tono suyo tan infantil. Eduardo gruñó por lo bajo, Ale le pegó suavemente en el hombro y le sonrió a su amiga.&lt;br /&gt;-Solo por precaución, ¿por qué trajiste a todos estos… hombres?&lt;br /&gt;-Ah, -respondió Laura notablemente incómoda –estos dos, -dijo apuntando al desconocido y a Daniel –creen que estoy atadas a ellos por cordón umbilical, y este otro animal –dijo apuntado hacia atrás con su pulgar a Osvaldo –es como una especie de seguro para que estos no se alcen. Nada más.&lt;br /&gt;-Pero… no me dijiste nada, yo…&lt;br /&gt;-Lo que quiere decir es que no eres bienvenida –la interrumpió Eduardo. Ale ahogó un grito. Por pura personalidad de ella, estaba prohibido hablarle mal a las personas y menos a su amiga. Se dio la vuelta indignada.&lt;br /&gt;-Es mi casa y hago lo que me plazca. Laura, al tiro te abro.&lt;br /&gt;            Ale se zafó del brazo que Eduardo tenía en su cintura y avanzó a la puerta de la reja para abrirla. Pero Eduardo le quitó las llaves en un segundo.&lt;br /&gt;-¿¡Qué haces?! –inquirió con enfado ella. Eduardo se puso frente a Daniel y le lanzó una mirada fiera.&lt;br /&gt;-Fuera.&lt;br /&gt;-Estoy fuera, idiota.&lt;br /&gt;-Fuera de mi vista, imbécil.&lt;br /&gt;-¡Eduardo para! –exclamó Ale colocándole una mano en el brazo. Él se relajó un poco, pero no dejó de mirar a Daniel de manera insolente. -¿Por qué tienes que ser así?&lt;br /&gt;-¿Así cómo? –preguntó él, alarmado por el repentino cambio de voz efectuado en Ale, quién parecía a punto de llorar.&lt;br /&gt;-Es mi amiga, y confío en ella.&lt;br /&gt;-Así es. –Corroboró Laura. Osvaldo le puso una mano en el hombro. &lt;br /&gt;-No te metas.&lt;br /&gt;-¡Ah! Chuta.&lt;br /&gt;            Ale miró a Eduardo quién con la mandíbula apretada al máximo se debatía en darle lo que pedía o protegerla aunque ella se enojara. Pero verla llorar, o casi, lo hacía sentirse miserable. Con un suspiro le pasó las llaves aun no muy convencido.&lt;br /&gt;-Pero después no me digas que no te lo advertí.&lt;br /&gt;-Gracias.&lt;br /&gt;            Ale le dio un beso en la mejilla y fue a abrir la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El panorama ya no podía estar peor, Ale caminó hacia el oscuro camino que apenas se veía, solamente alumbrado por la luz de la luna llena. No podía llorar, ni tampoco gritar, porque una extraña sensación de tranquilidad le recorría, o más bien una sensación de inercia ante la situación. Algo que le pasaba pero que ya no podía remediar.&lt;br /&gt;  La visita de Laura, Daniel, Osvaldo y Matías –que así se llamaba el sujeto extraño -sólo duro unos minutos. El ambiente se tornó muy tenso dentro de la casa de Ale. &lt;br /&gt;-Ya, mejor me voy… -dijo Laura viendo que su amiga estaba tan perdida como ella. -Es que tengo que hacer unas cosas –así trató de dar por terminada su visita. &lt;br /&gt;-Pero si recién llegaste –le dijo Ale.&lt;br /&gt;-Si, pero… -Laura se fijó en las miradas entre Daniel y Eduardo.-Tú sabes, que tengo que hacer muchas cosas en la casa, si me tienen como empleada y...&lt;br /&gt;-Ah de veras, -Ale asintió, también notaba la tensión de la atmósfera por lo que encontró pertinente la sugerencia de su amiga. –Tus hermanas no saben ni hacer un huevo ¿cierto? &lt;br /&gt;-¡Claro! -¿por qué su voz sonaba tan falsa? Quiso saber Laura.&lt;br /&gt; Eduardo no dejó de mirar a ninguno de los hombres que acompañaban a Laura, ninguno de ellos habló durante todos esos minutos, pero para comunicarse no necesitaban palabras, cada movimiento gestual ya significaba algo, o más bien, un insulto. &lt;br /&gt;-Si, será mejor que ya se vayan –los echó Eduardo.&lt;br /&gt;-Me voy porque yo quiero y no porque tú lo decidas –le respondió Daniel, mientras Matías ya iba saliendo camino al Mustang. &lt;br /&gt;-No me importan tus motivos, lo único que me importa es… -Ale le pegó un codazo a Eduardo para evitar la discusión que ya se venía. &lt;br /&gt;-Bueno, Laura... –dijo ella mirando a su amiga. -Que te vaya lindo… aunque… -dudó de decirle ciertas cosas en frente de Daniel, ahora que sabía que él también pertenecía a todas esas cosas extrañas y decidió guardárselas para después.  &lt;br /&gt;-Lo sé Mapa –le dijo Laura. La abrazó bajo la mirada de odio de Eduardo. Luego tomó a Daniel de un brazo y a Osvaldo del otro y se los llevó fuera de la casa. Eduardo se quedó mirando por la ventana hasta que desparecieron de vista.&lt;br /&gt;Todo quedó nuevamente en calma. Ale subió a su habitación a decirle a Estheffi  que todo ya había pasado y que los chicos no habían tenido idea de que ella estaba ahí. Al verla dormida le dieron ganas de dejarla como estaba, pero lo mejor era que ella se fuera pronto, no fuera que los amigos de Laura  volvieran y la pillaran. La despertó nuevamente, al parecer la chica estaba muy relajada pues le costó volver en  sí. Al cabo de unos segundos ambas bajaron por las escaleras. &lt;br /&gt;-¿Y ahora? ¿Sigue en pie tu plan de mandarme al extranjero? –preguntó Estheffi a Eduardo en tono serio y decidido mientras se le escapa un bostezo.&lt;br /&gt;-Totalmente,  -afirmó él. –Ahora más que nunca.  –Abrazó a Ale. -Ellos no vinieron acá a hacer precisamente una visita social, bueno, tal vez Laura sí, pero los otros estaban tanteando la situación, saben que te estoy escondiendo, o por lo menos lo sospechan. &lt;br /&gt;Ale enarcó una ceja.&lt;br /&gt;-Osvaldo es tan inocente como nosotros –le dijo ella al notar que su novio no hacía la distinción. Eduardo frunció el cejo.&lt;br /&gt;-¿En serio? Parecía estar tan alerta como los otros… no me di cuenta, en fin, como iba diciendo…&lt;br /&gt;-¿Y porque no hicieron nada ahora? –lo interrumpió Estheffi. Eduardo levantó los hombros.&lt;br /&gt;-No sé… Por eso es necesario que partas lo más rápido posible, no tenemos mucho tiempo y cada minuto que pasa estas en más peligro y sabes a lo que me refiero… &lt;br /&gt;  Los tres llegaron al aeropuerto en media hora. Al parecer cuando Eduardo quería algo la velocidad era su más fuerte aliada. Obviamente estaban híper camuflados, al menos Estheffi, que era la que más oculta debía de estar.  Eduardo luego de revisar los horarios sacó de su billetera algo y se lo tendió a la chica.&lt;br /&gt;-Mira, aquí tienes los pasajes, tus nuevos documentos, dinero y el número de uno de mis amigos que te va a estar esperando, quedarás bajo su cuidado por algún tiempo hasta que sepas nuevamente noticias mías, pero ten cuidado y sé prudente. &lt;br /&gt;-Siempre lo he sido –Estheffi le dedicó una mirada de niña burlesca, le sacó la lengua y se rió. Acto seguido le dio un abrazo y lo besó en la mejilla. –Muchas gracias, te debo una. &lt;br /&gt;-No te preocupes –le respondió él. –Ahora vete luego, gasté una cantidad importante de dinero en todo este trámite para que, como si nada, pierdas el vuelo. &lt;br /&gt; Se separaron uno del otro y Estheffi se giró para seguir el camino que la llevaría lejos, pero antes le tomó el brazo a Ale y le dijo: &lt;br /&gt;-Lo más difícil de él es aguantar sus rabietas, estoy segura que lo vas a conseguir… no es tan difícil, pero si no puedes… –Ale se quedó algo pasmada por el comentario y trato de disimular simpatía sonriéndole. –Nos vemos luego –se despidió Estheffi finalmente mirándolos a ambos y se giró completamente hacia su destino. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Qué me habrá querido decir? Esa mirada que tenía era de miedo… &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-213232125423399820?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/213232125423399820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv-parte-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/213232125423399820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/213232125423399820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv-parte-2.html' title='Capítulo XV. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-1282239191439901378</id><published>2009-05-06T12:10:00.000-07:00</published><updated>2009-05-06T12:15:03.104-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XV.</title><content type='html'>-Y bueno… esta es mi casa.&lt;br /&gt; Ale entró seguida de Eduardo y Estheffi. Se sentía completamente insegura respecto a lo que había hecho, pero no tenía nada más que hacer. Eduardo le había dejado bien claro que no la iba a dejar sola por nada del mundo y ella –se sintió completamente feliz –pensó que era el colmo de la inseguridad. Pero cómo negarse después de ese beso que la dejó poco más que en Plutón. Es que este Eduardo sabía las armas que tenía y las usaba con todo el poder sobre ella. Eso no era justo. ¿Y ella qué tenía? Una impactante forma de explicar las cosas para que te suenen más enredadas y las manos más blandas que alguien hubiera tenido en la vida. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ay de mí…&lt;/span&gt; se quejó cuando vio cómo él se sentaba en el sofá frente a la televisión apagada. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Es tan lindo, pero…&lt;/span&gt; dudó al ver a la española sentarse a su lado. Eduardo no la echó ni nada por el estilo, pero la miró y le sonrió. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Y él jura que me calmo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿A qué hora va a llegar Laura? –preguntó Estheffi cruzando las piernas.&lt;br /&gt;-No sé. Me dijo que venía, pero no a qué hora.&lt;br /&gt;-Vale.&lt;br /&gt; Ale fue a la cocina y pasó por la puerta del baño. Una ducha no le venía nada de mal, pero no quería dejar a Eduardo solo con la española esa. O sea, eso no se discutía. &lt;br /&gt; Volvió al living sin saber exactamente lo que tenía que hacer y se quedó parada. Eduardo la miró.&lt;br /&gt;-¿Pasa algo? &lt;br /&gt;-Nada especial. –le respondió levantando los hombros con un ánimo de koala.&lt;br /&gt;-A ver, -Eduardo se levantó y fue hacia ella. Ale era perfectamente conciente de que Estheffi no le sacaba los ojos de encima -¿me irás a decir alguna vez qué es lo que realmente te pasa? &lt;br /&gt; Se había acercado a ella y le había tomado la cintura. En eso el hermano chico de Ale bajó las escaleras y se quedó parado justo antes de tocar el suelo.&lt;br /&gt;-Eh… Hola.&lt;br /&gt;-¡Islen! –Ale fue donde su hermano -¿estás solo?&lt;br /&gt;-Creo… pero…&lt;br /&gt;-¿Pero qué?&lt;br /&gt;-Pero veo que tú no.&lt;br /&gt;-Ah –fue lo único que respondió. Con escalofríos sintió la mano de Eduardo deslizarse nuevamente por su cintura y apoyar la barbilla en su hombro.&lt;br /&gt;-¿Cómo te va? –saludó al hermano de ella. Islen lo miró sin expresión y luego como quien no quiere la cosa le sonrió.&lt;br /&gt;-Bien supongo.&lt;br /&gt;-Islen, ellos se van a quedar acá.-Le informó Ale a su hermano.&lt;br /&gt;-¿A tomar té?&lt;br /&gt;-A dormir –dijo Eduardo. Ale le pegó un codazo suave que Islen notó.&lt;br /&gt;-¿Mi mamá sabe? –preguntó alzando la vista y mirándola de reojo.&lt;br /&gt;-Eh… no. Pero no tiene porqué enterarse, ¿cierto?&lt;br /&gt;-Mmm. –Fue lo único que dijo. Entonces se dio la vuelta y volvió a subir.&lt;br /&gt; Ale se giró hacia Eduardo y colocando ambas manos en su cintura lo miró irritada.&lt;br /&gt;-¿¡Por qué le dijiste que se quedaban a dormir?!&lt;br /&gt;-Es la verdad Ale.&lt;br /&gt;-Si, pero no así… tan de sopetón.&lt;br /&gt;-¿Cómo entones? Oye sabes que mi novio y su amiga se quedarán a dormir porque unos asesinos nos persiguen… ¿así? –Ale se mordió el labio inferior.&lt;br /&gt;-No. Tampoco así.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-No sé, a lo mejor ni siquiera le hubiera dicho. Pasa encerrado en su habitación así que probablemente no se hubiera dado ni cuenta.&lt;br /&gt;-Bueno… -le dijo Eduardo con una sonrisa inocente –a lo hecho pecho –Ale bufó.&lt;br /&gt;-Claro… -Eduardo la abrazó y le besó en los labios.&lt;br /&gt;-Te quiero.&lt;br /&gt;-Y yo a ti, pero eso no te permi—&lt;br /&gt; Eduardo la calló con el dedo índice cuando oyó que un auto aparcaba fuera de la casa.&lt;br /&gt;-Son &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ellos.&lt;/span&gt; –Avisó.&lt;br /&gt;-¿Por qué usas el término &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ellos&lt;/span&gt;? –preguntó Ale extrañada. Por lo que ella sabía Laura venía sola.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Laura tiene auto?&lt;br /&gt;-No, pero…&lt;br /&gt;-Entonces son &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ellos&lt;/span&gt;. &lt;br /&gt; Y casi al instante se escuchó un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Mapa!&lt;/span&gt; desde afuera. Ale le sonrió a Eduardo y miró por la ventana. Se le escapó un grito que no pudo parar a tiempo, y Eduardo al instante se situó a su lado.&lt;br /&gt;-Son cuatro personas… -susurró ella.&lt;br /&gt;-Te lo dije –la acusó Eduardo.&lt;br /&gt; Ale conocía a tres de las personas que estaban fuera, pero una le era completamente desconocida. Se dio la vuelta cuando oyó gemir a Estheffi.&lt;br /&gt;-Eduardo, no me… no me dijiste que Daniel también… que venía y….&lt;br /&gt;-Shsstt, mientras esté yo acá, tú no corres peligro.&lt;br /&gt;-¡Mapa! –se escuchó nuevamente la voz inconfundible de Laura.&lt;br /&gt; Ahora sí que ella no sabía que hacer, ahora sí que estaba más que tirada. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Y yo que pensé que mi vida no era nada fuera de lo normal.&lt;/span&gt; Suspiró y abrió la puerta. No sabía lo que iría a pasar desde ahora en adelante, pero sentir a Eduardo tomando su mano dándole ánimos le infundía mucho valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Estheffi observó cómo Eduardo y su novia miraban por la ventana. No sabía porqué estaba ahí, ni porqué Eduardo le había dicho que lo acompañara a la casa de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ella.&lt;/span&gt; Pero cuando notó que estaban nerviosos algo le dijo que jamás debió irse a meter allí. Se levantó con lentitud y sigilo y se colocó justo detrás de Eduardo que estaba con Ale de la mano mientras ésta abría la puerta. &lt;br /&gt;-Escóndete –fue lo único que Eduardo le dijo a ella, sin mirarla además. Ale se volvió a ella y le dijo:&lt;br /&gt;-Arriba, sube las escaleras y sigue el pasillo hasta la última puerta. Es mi habitación, cuando puedas bajar te avisaremos.&lt;br /&gt; Estheffi asintió y subió.&lt;br /&gt; Entró en la habitación que Ale le había señalado y vio que no era tan grande como la suya, pero mucho más decente que la que le dio Osvaldo.&lt;br /&gt;            Al lado izquierdo de la habitación estaba la cama y a su lado el escritorio con el ordenador.&lt;br /&gt;-Nada mal –dijo entrando y cerrando la puerta. A su espalda había un mural que contenía las fotos de un auto y otras cosas banales. &lt;br /&gt;            Pensó en volver abajo, pero su instinto de supervivencia le avisó que lo mejor era quedarse allí por el momento. Se estiró y miró la cama. Estaba exhausta, la noche anterior no es que no hubiera dormido nada, pero su cuerpo se había mantenido alerta toda la noche por lo que el descanso no le llegó muy bien.&lt;br /&gt;-Una siesta no me sentará mal ¿no? –se dijo. Con Eduardo en el mismo lugar que ella, los miedos se iban y así ella podría por fin descansar algo. Recostó su cuerpo en la cama y al cabo de 30 segundos ya estaba profundamente dormida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-1282239191439901378?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/1282239191439901378/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1282239191439901378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1282239191439901378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xv.html' title='Capítulo XV.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-8766393268766811447</id><published>2009-05-04T16:28:00.000-07:00</published><updated>2009-05-04T16:34:12.473-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIV. Parte 5.</title><content type='html'>-¡Detente! –gritó Laura.&lt;br /&gt; Daniel aminoró la marcha pero no paró el Mustang.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa ahora?&lt;br /&gt;-Osvaldo –fue lo único que dijo.&lt;br /&gt; Abrió la puerta del auto y trató de bajarse.&lt;br /&gt;-¿Puedes parar el auto?&lt;br /&gt;-No vas a bajarte.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Me vas a secuestrar de nuevo?&lt;br /&gt; Daniel se encogió y frenó. Laura soltó el cinturón de seguridad y se bajó del Cobra. Matías profirió un silbido.&lt;br /&gt;-Esta &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ragazza&lt;/span&gt; es de armas tomar.&lt;br /&gt;-Cállate.&lt;br /&gt; Laura saltó fuera del auto y corrió para alcanzar a Osvaldo. &lt;br /&gt; Las instalaciones de la S.S.J. quedaban más o menos cerca de la Universidad de Antofagasta. Nunca hubiera creído que era tan lejos de no ser por que lo había visto con sus propios ojos. Es que cuando la llevaban ahí no quería fijarse en el camino. Pero ahora habían pasado justo por fuera de la UCN por lo que cuando vio la silueta de su amigo no dudó en ir a buscarlo.&lt;br /&gt;-¿Qué pretende? –preguntó Daniel para sí mismo.&lt;br /&gt;-¿Celoso? –inquirió divertido Matías. Daniel estuvo a punto de golpearlo pero se contuvo. No iba a pelearse con su único aliado. En cambio le mandó una mirada fiera, Matías sonrió. –Sólo decía.&lt;br /&gt;-¡Osvaldo! –gritó ella. &lt;br /&gt; El aludido se dio media vuelta y ladeó la cabeza sin comprender qué hacía Laura ahí.&lt;br /&gt;-¿Pasó algo?&lt;br /&gt;-Nos vamos –le dijo ella y lo tomó de la mano conduciéndolo al Cobra.&lt;br /&gt;-Para, para, para –le dijo él. Laura se detuvo y se volvió hacia él.&lt;br /&gt;-Si no vienes conmigo, puede que nunca más me veas.&lt;br /&gt; Osvaldo frunció tanto el entrecejo que sus cejas se juntaron.&lt;br /&gt;-¿Cómo tan así?&lt;br /&gt;-Acompáñame.&lt;br /&gt; Osvaldo la siguió soltando un silbido cuando ella se detuvo frente al Mustang.&lt;br /&gt;-¿Y de dónde sacaste este?&lt;br /&gt;-Súbete por favor y guarda silencio hasta que estemos a salvo. –Ella se agachó hasta quedar frente a la ventana del copiloto –Matías hazte a un lado que se va a sentar ahí.&lt;br /&gt;-Pero Laura, ¿qué estas haciendo? –preguntó Daniel con un notorio tono de alarma en la voz.&lt;br /&gt;-Me cuido mi pellejo, ya no confío en ustedes por lo que traje a mi seguro. Ya Osvaldo, entra.&lt;br /&gt; Laura abrió la puerta delantera y tiró del asiento hacia a delante para que el enorme de su amigo pudiera pasar.&lt;br /&gt;-Te podrías haber buscado un seguro más pequeño, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;mamma mia&lt;/span&gt;, esto es un gigante –señaló Matías alejándose lo más posible de Osvaldo.&lt;br /&gt; Cuando ambos estuvieron cómodos detrás se miraron.&lt;br /&gt;-¿Tú…? –inquirió Matías repentinamente fiero.&lt;br /&gt;-¿Qué tal? –le preguntó Osvaldo recostándose cómodo en el asiento de cuero del Cobra. Laura se subió al auto y se dio la vuelta en el asiento para escuchar mejor.&lt;br /&gt;-Abróchate el cinturón –le avisó Daniel. Pero Laura lo miró con una cara de “no me hables” y él se quedó callado.&lt;br /&gt;-¿De dónde conoces al trastornado este? –le preguntó Laura a Osvaldo. Él levantó los hombros y le sonrió.&lt;br /&gt;-Digamos que tenemos cosas en común…&lt;br /&gt;-Contigo nunca –espetó Matías con rabia. Belén lo miró extrañada.&lt;br /&gt;-¿De cuando tan serio? –se burló Belén. Matías la miró con odio y comenzó a mirar la ventana –Uy de cuando tan grave…&lt;br /&gt;-Laura cállate mejor –le dijo Daniel. Osvaldo frunció el cejo.&lt;br /&gt;-¿Por qué te hace callar? –inquirió insolente. Daniel lo miró por el espejo retrovisor. &lt;br /&gt;-Hago lo que se me pega la gana en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;mí&lt;/span&gt; auto.&lt;br /&gt;-Já, esa es buena. Este ni siquiera es &lt;span style="font-style:italic;"&gt;tu&lt;/span&gt; auto. La S.S.J. te lo dio. No seas patudo.&lt;br /&gt; Laura notó que Daniel apretaba el volante más fuerte de lo normal. Prefirió hacerle caso antes de ver a las personas que quería peleadas. Se dio la vuelta y abrochándose el cinturón le sonrió a Daniel para que supiera que se iba a comportar hasta llegar a la casa de su amiga.&lt;br /&gt;-Oye Laura –la llamó Osvaldo.&lt;br /&gt;-¿Hum? –preguntó ella sin mirarlo.&lt;br /&gt;-¿Dónde se supone que me llevas?&lt;br /&gt;-¿Tienes miedo? –inquirió con burla Daniel. Laura sacudió la cabeza y la giró lo más que pudo para hablarle a su amigo.&lt;br /&gt;-A la casa de Ale.&lt;br /&gt;-Ah –fue lo único que respondió él.&lt;br /&gt; Laura le pegó en el hombro a Daniel.&lt;br /&gt;-No seas antipático. Recuerda que estás en la pitilla conmigo. Ándate con cuidadito.&lt;br /&gt; Daniel no le dijo nada, pero estuvo apunto. En cambio apretó el acelerador. Entre más rápido llegarán a la casa de la amiga de Laura más rápido él podría irse a pensar y planear las cosas con Matías. &lt;br /&gt; No tenía idea de donde podría estar Estheffi y Laura no lo ayudaba así que la única manera de alejarla de esto y mantenerla a salvo era haciendo lo que ella quería. Ver a u amiga no le parecía mala idea aunque sí un poco rara. Verla a estas alturas del partido. Si Laura no quería involucrar a más gente lo mejor era no contarla a nadie lo que pasaba. Pero ella había insistido en que su amiga no sabía nada y ella no iba a hablara de nada. Laura tenía un raro brillo en los ojos y eso a Daniel le llamó la atención. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Mejor me dejo de tanta tontera y me concentro en la carretera… &lt;/span&gt;se dijo. Y dejó el tema como terminado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-8766393268766811447?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/8766393268766811447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv-parte-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8766393268766811447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8766393268766811447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv-parte-5.html' title='Capítulo XIV. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-4550273579273685021</id><published>2009-05-04T16:27:00.000-07:00</published><updated>2009-05-04T16:28:06.002-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIV. Parte 4.</title><content type='html'>Oyó como ella tomaba aire.&lt;br /&gt;-Mi papá tampoco va a llegar porque acompañará a mi mamá, estaré sola con mi hermano. Por eso tengo que ir.&lt;br /&gt;-O sea, que puedo ir contigo. ¿Eso me estás tratando de decir?&lt;br /&gt;-Algo así.&lt;br /&gt;-Ale habla claro de una vez por favor. –Ella inspiró mucho aire.&lt;br /&gt;-Laura me llamó.&lt;br /&gt; Eduardo trató de que ella no notara el pequeño temblor en su barbilla. Laura se había atrevido a llamar a la casa de Ale… ¿Y si alguien rastreaba la llamada? Se masajeó el puente de la nariz. Que la haya llamado solo significa una cosa: Problemas. Algo que quería lejos de Ale. Guardó silencio, no quería que ella supiera lo rabioso que estaba ahora. &lt;br /&gt;-Me dijo que…&lt;br /&gt;-Espera, ¿hablaste con ella? –la interrumpió.&lt;br /&gt;-Sí…&lt;br /&gt;-¿Cuándo?&lt;br /&gt;-Mira, no te vas a enojar, pero…&lt;br /&gt;-¿Pero qué? –Eduardo trató de controlar el impulso de esconderla en un baúl y llevársela lejos.&lt;br /&gt;-Cálmate, ¿quieres? Sentí que me llamaban al celular, por eso me levanté, además igual tenía que llamar a mi casa.&lt;br /&gt;-¿Qué te dijo ella?&lt;br /&gt;-Este… &lt;br /&gt; Eduardo advirtió que ella titubeaba.&lt;br /&gt;-¿Qué fue lo que tú le dijiste? –preguntó esta vez.&lt;br /&gt;-A ver Eduardo, córtala de tratarme como si fuera de papel, tendré manos de hule pero mi cerebro trabaja perfectamente como para entender en la situación en la que estamos. Así que te pediría por favor que la cortaras con tu paranoia. ¿Estamos?&lt;br /&gt; Eduardo enarcó una ceja y la miró notablemente sorprendido. ¿Ale hablándole en ese tono? Sacudió su cabeza. No iba a perder la compostura.&lt;br /&gt;-Sigue –le ordenó.&lt;br /&gt;-Laura me llamó y me dijo que tenía problemas…&lt;br /&gt;-No me digas. –Ironizó él. Ale bufó.&lt;br /&gt;-La invité a mi casa.&lt;br /&gt; Eduardo se atragantó. ¿Qué era lo que acababa de escuchar? A ver, a ver, a ver, si no mal recordaba ella estaba a salvo en su departamento. Feliz, suponía. Y sí, tendría que volver a su casa, pero con él. ¿Pero Laura? Primero muerto.&lt;br /&gt;-No discutiremos sobre esto –le dijo.&lt;br /&gt;-No estoy discutiendo, te estoy informando.&lt;br /&gt; Eso descontroló su desesperación. La tomó por los hombros y la tiró al piso. Él se situó encima de ella y le clavó sus ojos.&lt;br /&gt;-Me ha costado un montón que estés sana, no me hagas encerrarte.&lt;br /&gt;-Atrévete –lo desafió. –Atrévete y no me vuelves a ver. Entiende que yo tengo otra vida, tengo responsabilidades y cosas de las que ocuparme, ni vivo sola ni me conozco la mitad del mundo. No pertenezco a alguna agencia “asesina-maleantes” ni quiero hacerlo. Soy tan normal como cualquier persona.&lt;br /&gt;-Ale,  por favor.&lt;br /&gt;-Bájate ahora mismo o grito.&lt;br /&gt;-Nadie te escucharía.&lt;br /&gt;-¿Recuerdas que no estamos solos? –inquirió ella con una sonrisa de suficiencia.&lt;br /&gt;-¿Por qué me haces esto? –inquirió casi suplicante. Ale suspiró.&lt;br /&gt;-Eduardo, no me va a pasar nada. A demás en mi casa me siento segura.&lt;br /&gt;-Laura no llegará sola, y lo sabes.&lt;br /&gt;-¿No? –Ale hizo la pregunta con tanta inocencia que Eduardo se preguntó si de verdad ella no había pensado en esa posibilidad.&lt;br /&gt;-Claro que no, irá con Daniel. –Y el nombre los masculló. No era que lo odiara, pero el chico ese no era capaz de ver más allá de sus narices para comprobar la verdad.&lt;br /&gt;-Ah, no sabía eso…&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Es que no se me ocurrió, cuando me llamó estaba poco más que histérica,  me pidió que la escuchara. Eso es todo.&lt;br /&gt; Eduardo la quedó mirando. Ahí, debajo de él se veía tan tierna e inocente que le dio más rabia lo que iba a hacer.&lt;br /&gt;-Está bien –le dijo –pero iré contigo y me quedaré contigo. &lt;br /&gt;-Pero Eduardo…&lt;br /&gt;-Ale, esa es la condición con la que te dejo salir de aquí. Tómalo o déjalo.&lt;br /&gt;-¿Y Estheffi?&lt;br /&gt;-Con nosotros también.&lt;br /&gt;-Olvídalo.&lt;br /&gt;-Ale…&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-Ale… -Eduardo se inclinó y quedó a un centímetro de ella. –Por favor.&lt;br /&gt;-¿Cómo eres…?&lt;br /&gt; Eduardo la besó, y supo que había ganado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-4550273579273685021?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/4550273579273685021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/4550273579273685021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/4550273579273685021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv-parte-4.html' title='Capítulo XIV. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-3992799307462816081</id><published>2009-05-03T08:36:00.000-07:00</published><updated>2009-05-03T08:37:07.594-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIV. Parte 3.</title><content type='html'>Ale miraba a Eduardo sin pestañear. La verdad era que le había cargado que la española se fuera a meter al departamento de él y que más encima se tuviera que quedar allí. Es que aunque tenía unas ganas de sacarla por los pelos o, mejor aún, tirarla por el balcón así se arreglarían los problemas… ella no era tan mala para hacer eso. Suspiró. Eduardo la sentó a su lado en el sillón café que había en una especie de estudio en el que ambos habían entrado.&lt;br /&gt;-Verás…&lt;br /&gt;-Eduardo –lo calló ella –no entiendo para nada tu rollo con ella, pero yo ya decidí confiar en ti por lo que…&lt;br /&gt;-¿No quieres saber porqué la traje? –inquirió él arqueando una ceja. Ale desvió la mirada.&lt;br /&gt;-No es eso… es sólo que no quiero saber los motivos… no creo que me gusten mucho. –Admitió con un hilo de voz.&lt;br /&gt; Eduardo asintió. Pasando su brazo más cercano por encima de su cabeza, la rodeó y la atrajo hacia sí.&lt;br /&gt;-Siempre tan desconfiada Ale… -le susurró al oído. Ella se estremeció.- La traje aquí porque nos conviene a ambos.&lt;br /&gt;-¿A ti y a ella?&lt;br /&gt;-No, a ti y a mí.&lt;br /&gt;-¿Ah? –preguntó ella alejándose un poco para mirarlo.&lt;br /&gt;-Claro… ella es una buena excusa para no tener que irme… aunque es bastante egoísta de mi parte el hacerlo… de sólo imaginarme que estarás en peligro por mi culpa…&lt;br /&gt;-Shhsst –lo calló ella colocando su dedo índice en sus labios. –No te preocupes por mí… &lt;br /&gt;-Ah, Ale… ya viste lo peligroso que es el andar conmigo, ¿cómo puedes decir eso?&lt;br /&gt;-Es que… -Ale supo que su cara ya estaba hecha un tomate –a tu lado no me da miedo… nada me asusta –añadió con un susurro.&lt;br /&gt; Sintió como Eduardo se tensaba pero a ella poco le importó. Se acurrucó en su pecho, aspirando su olor rodeándolo a su vez con sus brazos.&lt;br /&gt;-No quiero que te alejes de mí… nunca. –le dijo contra su pecho. Notó que él ponía su mandíbula sobre su cabeza y suspiraba.&lt;br /&gt;-Yo no soportaría irme… estar alejado de ti…&lt;br /&gt; Ale l subió lentamente la mirada hasta que sus ojos se encontraron.&lt;br /&gt;-Prométeme que nunca me dejarás.&lt;br /&gt;-Es una promesa bastante difícil dado que llevamos más o menos un día de ser novios, ¿no te parece? –Le sonrió. Ale no hizo ni siquiera un gesto.&lt;br /&gt;-Promételo -exigió.&lt;br /&gt;-Lo intentaré… no puedo darte más. –Y se sumió en sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hacemos? –preguntó Laura. Los dos, Daniel y Matías, la miraron.&lt;br /&gt;-Te escondes –ordenó Matías.&lt;br /&gt;-Y ahora –apuntó Daniel.&lt;br /&gt; Matías la empujó hacia la pieza y Daniel entró con ella. La puerta fue cerrada por fuera y Laura solo atinó a pensar que ahora estaba apunto de ser encontrada por gente maniática de la S.S.J. &lt;br /&gt;-Laura… -oyó que la llamaban. &lt;br /&gt; Se giró y vio a Daniel sentado en el borde de la cama señalándole que ella hiciera lo mismo. Laura puso los ojos en blanco. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Olvídalo&lt;/span&gt;,  articuló con la boca. Daniel encogió los hombros y se paró. Se acercó a ella y la abrazó. &lt;br /&gt; Bien, lo último que le faltaba. Perder las fuerzas de voluntad justo en esos momentos. ¿Por qué a ella? ¿Por qué Dios la había creado tan débil? Aunque no lo abrazó sintió como sus brazos por momentos cedían al impulso de hacerlo. Pero él la había secuestrado por su propio bien. No podía olvidar eso, no podía perdonarlo así de fácil. Detrás de la puerta se oyó un crujido.&lt;br /&gt;-¡Maldición! –dijo Daniel soltándola y apoyando su oreja en la puerta por si escuchaba algo. Laura lo imitó. Sabía que era inútil el tratar de escuchar algo porque nunca había podido hacerlo, así que con un suspiro se alejó de la puerta y se sentó en la cama con los brazos cruzados sobre su torso.&lt;br /&gt; Se mordió el labio inferior tratando de no echarse  a escupir palabrotas de toda la rabia que tenía y cerró los ojos para que no se le saliera lágrima alguna. No sabía qué hacer, qué creer y cómo superar esto… &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿cómo irá a acabar todo…?&lt;/span&gt; Se preguntó. Tenía que decírselo a alguien. Sabía que no era una persona capaz de guardarse algo tan grave, pero involucrar a alguien más le parecía sucio de su parte por lo que solo le quedaba una persona a la cual llamar. Miró por encima de su hombro al teléfono blanco que estaba en el velador junto a la cama y no se lo pensó dos veces, marcó el número de su amiga.&lt;br /&gt; Daniel la miró pero no le hizo el menor caso, sabía que ella no era tonta como para meter más gente, a demás él no quería decirle nada, con lo mal que se había portado ya no le quedaban ni ganas de negarle algo. Así que solamente se concentró en lo que pasaba detrás de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Eduardo contemplaba el mar desde el balcón fuera de su habitación. Con una mano se apoyaba en el suelo y con la otra acariciaba la mejilla de Ale que no hacía más que respirar. No se perdonaría nunca haberla metido en algo así, pero cómo no, si la quería a ella y no podía ocultarle algo, simplemente porque no podía. Era muy extraño lo que sentía pero ya estaba resignado a soportarlo, no, está mal dicho, no lo iba a soportar, lo iba a disfrutar. Recordó como la noche anterior se había quedado mirándola dormir. Se veía tan frágil, tan ajena a su mundo que de solo pensar en que estaba con una persona como él le daba asco. Sacudió su cabeza levemente y cerró los ojos.&lt;br /&gt; Sintió que Ale cambiaba de posición para acomodarse más. Bajó la mirada y la notó frotándose las manos. Signo de que algo le molestaba. Ella no le dijo nada, pero él supo que algo no andaba bien.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? –preguntó bajito para no interrumpir la quietud del momento. &lt;br /&gt;-¿Qué hora es? –dijo por toda respuesta.&lt;br /&gt;-Las 11:34 A.m. ¿Por qué?&lt;br /&gt;-Tengo que llamar a casa.&lt;br /&gt;-¿Qué les vas a decir?&lt;br /&gt;-No sé… en el camino se me va a ocurrir algo. &lt;br /&gt; Ale se levantó. Eduardo sonrió. Era muy linda y por eso la quería tanto. Tanto como para ser tan egoísta de querer tenerla con él. &lt;br /&gt;-Te acompaño.&lt;br /&gt;-No, -le pidió ella –es que… cuando tú estás me pongo nerviosa… -ella levantó los hombros en tono de disculpa y entró en la pieza.&lt;br /&gt; Eduardo se quedó mirando el mar, lo grande, azul, envolvente, imponente y hermoso que era. No se movió cuando la sintió a su lado nuevamente. Lo que sí notó con certeza es que ella venía algo incómoda. Se volvió a mirarla y la notó un poco agitada.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa? –le preguntó pasándole el pulgar por su mejilla rosada.&lt;br /&gt;-Es que… -Ale lo miró y frunció el cejo.&lt;br /&gt;-¿Qué pues?&lt;br /&gt;-Tengo que volver a mi casa…&lt;br /&gt;-Olvídalo Ale, no te quiero ahí a menos que estés a mi lado.&lt;br /&gt;-Ah, bueno… eso no es tanto problema…&lt;br /&gt; Eduardo sintió que ella bajaba la cabeza y rehuía su mirada.&lt;br /&gt;-Explícate –le pidió en tono serio.&lt;br /&gt;-Que mi mamá me dijo que mi abuela había enfermado por lo que ella iba a cuidarla, no volvería a casa hasta mañana en la noche y yo tenía que volver sí o sí para cuidar a mi hermano chico. Mi papá… -Ale guardó silencio. Eduardo esperó paciente a que dijera algo, pero ella no abrió la boca.&lt;br /&gt;- Ale… -la llamó él. &lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;-Continúa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-3992799307462816081?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/3992799307462816081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3992799307462816081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3992799307462816081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv-parte-3.html' title='Capítulo XIV. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-880758929906632792</id><published>2009-05-03T08:31:00.000-07:00</published><updated>2009-05-03T08:32:21.469-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIV. Parte 2.</title><content type='html'>-¡¡¡¡ANIMAL!!! ¿Cómo dices? ¡¡¡Te dije que la cuidaras bien!!! –le gritó histérica Laura a Osvaldo. &lt;br /&gt;-Pero si no es mi culpa, ya te dije, se fue, no sé a donde. Además ¡yo no soy niñero de nadie! Allá tú amiga si quiere andar corriendo peligros por las calles. En todo caso no debe andar desprotegida, se llevó el arma que traía. &lt;br /&gt;-¡¡¡Ah!!! ¿Y ahora que hago? &lt;br /&gt;-¿Qué ibas a hacer? &lt;br /&gt;-Nada, nada…. Ya, adiós… &lt;br /&gt;-Oye…espérate.&lt;br /&gt;-No puedo, tengo que colgar y si te preguntan por mi estoy donde Fabi ¿Escuchaste?&lt;br /&gt;-Si, si… pero lo que sea que vayas a hacer… ten cuidado.&lt;br /&gt;-Si, gracias…adiós –Laura colgó nerviosa. &lt;br /&gt;-Mmm… ¿ahora si que tenemos perdida a la española? –preguntó Matías. &lt;br /&gt;-Nada que ver…&lt;br /&gt;-Pues piensa luego, no tengo todo el día. &lt;br /&gt; Laura iba a decirle unas cuantas cositas cuando de pronto se escucharon el sonido de unas lleves que habrían la puerta principal y una voz que llamó a Matías.&lt;br /&gt;-¿Daniel de nuevo? –susurró Laura y salió velozmente en dirección a la puerta. &lt;br /&gt;-¡Espera! –trató de detenerle Matías, pero ya era tarde. Laura abrió la puerta antes de que Daniel lo hiciera y lo enfrentó con una cara muy fiera.&lt;br /&gt;-¡¿Qué?! –alcanzó a decir él, antes de que Matías se precipitara entre los dos y los arrastrara hacia dentro.&lt;br /&gt; Laura se zafó rápidamente de la mano que le sujetaba el antebrazo. No quería que ninguno de los dos la tocara, y menos ahora que sabía que su vida corría peligro por culpa de su Dani, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;justo a mí…&lt;/span&gt; pensó con tristeza. Matías cerró la puerta y los quedó mirando a ambos. Daniel al contrario, tenía la cara congestionada de remordimiento. Se notaba a leguas que no sabía dónde esconderse. &lt;br /&gt;-Quiero que me expliquen… AHORA.&lt;br /&gt;-¡Shsstt! –la callaron ambos. Laura no hizo ningún gesto y levantó una ceja –sigo esperando.&lt;br /&gt;-Laura, yo… -comenzó a decir Daniel, pero antes de que pudiera seguir sonó el celular de Matías.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? –preguntó malhumorado porque le habían interrumpido. Laura notó que Matías miraba rápidamente a Daniel y la comisura de su boca se curvaba en una mueca –Sí, lo entiendo.&lt;br /&gt; Y colgó con la cara echa la frustración misma.&lt;br /&gt;-No nos dan más tiempo, Daniel. La quieren ahora.&lt;br /&gt; Laura notó que ambos se ponían rígidos de repente. No sabía qué hacer, qué decir. Además a Osvaldo se le había escapado. Por un lado quería proteger a su amiga, pero por otro también quería que no le pasara nada a su Dani. Estrujó su cerebro tratando de encontrar una solución pero el futuro para ella se veía negro, negro. De pronto encontró una luz, algo que por el momento podía ayudar a su Dani. Ahora bien, el problema radicaba en si esos dos le harían caso. Pero no perdía nada con intentarlo. Aclarándose la garganta se acercó a los dos que yacían con la visión nublada por el infortunio.&lt;br /&gt;-Creo que…&lt;br /&gt;-Laura silencio –le espetó Daniel –estamos pensando.&lt;br /&gt;-Pero…&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Arrestra ragazza.&lt;/span&gt; Estamos tratando de encontrar una solución.&lt;br /&gt;-¿Me podrían escuchar el par de jetones?&lt;br /&gt; Los dos la quedaron mirando. Y ambos fruncieron el cejo.&lt;br /&gt;-A ver, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ragazza&lt;/span&gt;, la cosa es bien simple. Tú te callas, o morimos todos.&lt;br /&gt;-No, LOL. La cosa es así –Laura se acercó a ambos y les sonrió. – Ustedes me seudo secuestraron ¿no? No los voy a perdonar jamás, y menos a este negro que tengo al lado –Laura oyó un gemido de parte de Daniel. Le importó un bledo –Pero los tres estamos en peligro.&lt;br /&gt;-No, Laura tú no… -comenzó a decir Daniel, pero Laura lo miró con fuego en los ojos y él se calló.&lt;br /&gt;-He pensado que a lo mejor ustedes, no sé, podrían escaparse o algo así. Más que mal esta porquería de sociedad es bastante trucha y oscura, les haría bien alejarse de ella. Como lo hizo Estheffi.&lt;br /&gt; Laura se quedó esperando la respuesta cuado oyó que ambos comenzaban a reírse a carcajadas. Cruzó los brazos sobre su pecho y se amurró. Los chicos se rieron más. Le dio rabia, mínimo que la respetaran, si la idea era tan mala primero se lo hubieran dicho y luego se hubieran burlado de ella. &lt;br /&gt;-¡Ya paren! –pidió subiendo la voz. Los dos le taparon la boca rápidamente.&lt;br /&gt;-¡¡Shhstt!! –la calló Matías.&lt;br /&gt;-Silencio, preciosa. –le ordenó Daniel. &lt;br /&gt; Laura entrecerró los ojos y asintió para que la dejaran por lo menos respirar.&lt;br /&gt;-Pero… ¿Por qué se ríen? –preguntó ella casi hablando normal.&lt;br /&gt;-Es que tu petición es demasiado utópica &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ragazza&lt;/span&gt;, no se puede.&lt;br /&gt;-Además ninguno de nosotros está dispuesto a dejar la sociedad. Los costos son demasiado altos. –Le explicó Daniel.&lt;br /&gt;-Ah, ¿Y prefieren morir antes?&lt;br /&gt;-Es he allí el problema, la dejemos o no la dejemos, moriremos igual.&lt;br /&gt; Laura miró a Daniel confundida. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Morir igual… &lt;/span&gt;¿por qué tan dramático? Si la suposición que había echo ella era metafórica porque no le cabía en la cabeza que alguien como Daniel pudiera morir. Tragó saliva.&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style:italic;"&gt;So… &lt;/span&gt;-dijo en inglés. Daniel la fulminó con la mirada porque no conocía nada de inglés. -¿Qué? Si este perturbado puede hablar en italiano yo también puedo hacer un tanto. Es justo ¿a que sí? –preguntó mirando a Matías. El aludido se levantó de hombros y le sonrió.&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Qualunque cosa si desidera, ragazza.&lt;/span&gt; –Laura bufó porque no había entendido ni jota pero sacudiendo la cabeza volvió al meollo del asunto.&lt;br /&gt;-Ya pues, ¿qué pretenden hacer? –exigió saber. Daniel comenzó a mirar un cuadro que estaba justo encima de la cabeza de Laura. Matías sólo chasqueó la lengua.&lt;br /&gt; Pasaron así más o menos unos 10 minutos hasta que un fuerte golpe en la puerta los sobresaltó a los tres.&lt;br /&gt;-¡Matías! ¿Estás ahí? –preguntó alguien. Y por el tono de voz empleado, Laura supo que no era nada amigable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-880758929906632792?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/880758929906632792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv-parte-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/880758929906632792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/880758929906632792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv-parte-2.html' title='Capítulo XIV. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-1354435044165400246</id><published>2009-05-03T08:19:00.000-07:00</published><updated>2009-05-03T08:20:51.072-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIV.</title><content type='html'>Un golpe de la puerta y el sonido de unas llaves, devolvió a la realidad a Laura mientras buscaba alguna solución rápida a su problema. Le costó ponerse de pie, además de su mareo ahora se le sumaban las ganas de llorar, pero no por pena, al contrario, por la impotencia de no poder hacer nada, lo que hiciera tendría graves repercusiones, si no salía herida ella sí lo estaría su amiga Estheffi y si salía bien Estheffi, saldría muy mal ella. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué hago?&lt;/span&gt; Volvió rápidamente a la cama y se tapó con las frazadas hasta la cabeza, no quería hablar con nadie, menos con ese desquiciado, que al menor descuido la podía hacer desaparecer. &lt;br /&gt;-Laura, levántate, ¿no pensaras estar todo el día en “mi cama”? &lt;br /&gt;-No es tu problema, además tú me tienes secuestrada aquí, no yo. &lt;br /&gt;-Pero podrías salir lo antes posible de aquí si cooperaras más conmigo, no soy malo si eso es lo que piensas…&lt;br /&gt;-Já, -rió sarcástica. -No te preocupes que eso si me ha quedado claro… lo único que quieres hacer conmigo es charlar sobre el calentamiento global, muy interesante de tu parte&lt;br /&gt;-Mira, no me voy a desgastar contigo, tú ya sabes lo que quiero, necesito información de tu amiguita, o esto va a terminar muy mal, tienes de plazo todo el día, después… &lt;br /&gt;-¿Después qué? &lt;br /&gt;-Después yo no me hago responsable de lo que el resto de la organización hará con ella cuando comiencen las búsquedas especiales, no son muy amables que digamos&lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Que no son amables... ¿eso significa que…?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Habla claro ¿quieres?&lt;br /&gt;-¡Uf!… Mira, en la organización a los rebeldes no se les trata muy bien, bueno en realidad no se les trata bien para nada… así que si no arreglamos este tema a mi manera, les dejaré el camino libre a los demás &lt;br /&gt;-Y si tú la encuentras… ¿qué harás con ella? &lt;br /&gt;-Mm… No he pensado en eso, pero te aseguro que no la voy a mandar exiliada… -Marías rió. &lt;br /&gt;-Jajá… simpático. –Laura apenas y podía estar tranquila.&lt;br /&gt;-En serio, -continuó él. -Si la encuentro primero que los demás seré bueno, muy bueno, tal vez la deje libre luego de que aclaremos bien las cosas, o… mm...  no sé, llegaríamos a un acuerdo beneficioso con el jefe acerca de su futuro…¿sabes lo que pasa? Tengo muchas influencias con mis superiores, si les doy una idea de lo que deberían hacer con Estheffi lo más probable es que me hagan caso, nadie saldría muy mal parado, y los que fueron sus cómplices tampoco… -remarcó bien la ultima frase. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt; Osvaldo, ¡madre!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  Laura se quedó pensativa un largo minuto y miró de reojo a Matías, no era difícil verlo, para nada, si es que no estuviera dando la hora por Daniel, tal vez ese Matías hubiera sido más de su agrado. &lt;br /&gt;-¿Cómo puedo creer en lo que me dices? –inquirió ella.&lt;br /&gt;-Lo único que puedes hacer es confiar en mí, no te queda otra alternativa –le dijo Matías mientras comenzaba a hacer sus ejercicios matutinos, como si la conversación no tuviera ninguna importancia. &lt;br /&gt;-¿Qué pasa si no te ayudo? –quiso saber Laura &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Tal vez el irresponsable, demente y sicópata de Daniel después de todo igual me rescataría o no?&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;-Mmm… ¿te gusta la nieve?&lt;br /&gt;-¡¿Qué?!&lt;br /&gt;-Bueno si a ti no te gusta no importa, pero Estheffi se tendría que acostumbrar. Dicen que en el norte de Rusia nieva mucho, -se recostó en el piso y comenzó a hacer abdominales. -Además del frío desgarrador y las dependencias de nuestra organización en ese lugar del mundo dejan mucho que desear, la gente que es mandada, bueno, mejor dicho, exiliada a la fuerza allá, no aguantan mucho. Hay que decirlo, Estheffi es muy bonita… No me gustaría que se desperdiciara con una pulmonía o tuberculosis… ¿y a ti? –su  tono era de lo más normal, mientras seguía haciendo unos abdominales en el suelo. Se levantó repentinamente y puso su cara frente a frente de la de Laura mirándola fijamente –recuerda que Daniel es nuevo en esto, tengo mayor autoridad sobre él, y da por hecho de que no podrá hacer nada para evitar lo que ocurrirá si tu no me ayudas…&lt;br /&gt;-¿Dón…de está el teléfo…no? &lt;br /&gt; Matías sonrío y le palmeó la espalda. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;            En un descuido de Osvaldo, mientras éste iba a buscar su mochila para ir al delta, Estheffi sacó las llaves de la casa y salió rauda. Eduardo había decidido ayudarla, nuevamente. Y eso la mantenía más tranquila. Claro que apreciaba mucho la ayuda que le estaba brindando su amiga Laura y Osvaldo, pero no podía seguir metiéndolos a ellos en más problemas por su culpa. Las cosas se iban a agravar y los primeros sospechosos serían ellos. Era mejor que siguiera sola, o con la ayuda de aquellos que ya estaban metidos hasta el fondo, esos no tenían nada que perder. &lt;br /&gt;            Estaba esperando a Eduardo en una esquina, llevaba un polerón con un gorro que le cubría el rostro, la impaciencia y el nerviosismo la comenzaba a dominar, tenía miedo; la  podían encontrar en cualquier momento. En ese instante dobló por una esquina el auto que estaba esperando, pero no venía solo. &lt;br /&gt;-Entra rápido –le dijo la voz bajo unos vidrios polarizados, ella le hizo caso enseguida, ya había estado demasiado tiempo parada en esa esquina. Pero no se pudo sentar adelante como ella esperaba, ese lugar estaba ocupado por la amiga de la Laura, así que tuvo que subirse atrás. Estuvo todo en silencio un buen rato. Eduardo parecía enojado y apretaba fuertemente el volante. &lt;br /&gt;-Lamento haberte llamado nuevamente… -le dijo Estheffi tratando de quebrar el hielo. Pero nadie le contestó nada, se fijó en la joven de adelante, ella también parecía algo molesta y miraba solamente hacia la ventana. &lt;br /&gt;-¿Estás al tanto del último movimiento? –preguntó Eduardo, mientras se detenía en una luz roja. &lt;br /&gt;-No, he estado desinformada desde que me di por perdida –él la miró por el espejo retrovisor con aires de querer reprenderla. &lt;br /&gt;-Me vuelven a perseguir los mismos tipos de la otra vez, -le informó, -esos que contrató la S.S.J., y segundo, mi organización ya se hizo cargo del problema del contrabando en centro América, y ahora importantes personajes del bajo mundo han “desaparecido”, eso deja a ambos bandos en empate. &lt;br /&gt;-La S.S.J. se había preparado casi todo el año para ese movimiento… deben estar de los nervios en estos momentos. &lt;br /&gt;-Si, razón de sobra para desquitarse conmigo y de paso contigo por lo que acabas de hacer. &lt;br /&gt;-No podía seguir Eduardo tú sabes que…&lt;br /&gt;-Ya no importa, -la interrumpió él. –Ahora lo importante es acabar con toda esta tontería y rápido. ¿Quién más sabe lo tuyo? –inquirió serio. &lt;br /&gt;-Laura y al parecer Osvaldo también, su amigo. Además de Daniel y Matías que ya me deben de estar buscando. &lt;br /&gt;-Eso no es bueno, hay más gente involucrada…&lt;br /&gt;-Y ahora también lo sabe… -Estheffi señaló a Ale con la cabeza. Eduardo hizo caso omiso a su comentario y siguió con la vista pegada en la carretera. &lt;br /&gt;  Llegaron nuevamente al departamento de Eduardo, cuando se bajaron Ale miró a Estheffi amablemente, tratando de guardarse el enojo. &lt;br /&gt;-Te vas a tener que quedar aquí por un tiempo –le dijo Eduardo a Estheffi, a Ale le cambió la cara. &lt;br /&gt;-¿Y después qué? –preguntó Estheffi. &lt;br /&gt;-Pienso que lo mejor es sacarte a escondidas del país, eso déjamelo a mí –y dejándolas solas salió a hablar por teléfono a otra habitación. Antes de cerrar la puerta las miró de reojo en señal de: “mantengan la calma, las dos” &lt;br /&gt;  Ale estaba algo incómoda con la presencia de la española allí. Pero decidió hablarle. &lt;br /&gt;-Y… ¿Cómo está Laura? &lt;br /&gt;-¿Ah?... eh, bien, guay, eso creo… no me ha llamado –le contesto Estheffi algo extrañada por la repentina “buena onda”. &lt;br /&gt;-Ah –Ale no encontraba ningún tema para seguir conversando. &lt;br /&gt;-Y… -Estheffi no estaba segura de hacer esa pregunta -¿Tú eres la novia de Eduardo o algo así? &lt;br /&gt;-¿Ah? - &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿por qué me pregunta esas cosas? qué desubicada…&lt;/span&gt; -Algo así –le dijo Ale reacia a hablar más del tema. &lt;br /&gt;-Ah… -y ambas quedaron mirándose, más bien estudiándose, una a la otra, hasta que Eduardo llegó. &lt;br /&gt;-Te vas a quedar en la última habitación, está por el pasillo, al fondo –le indicó Eduardo. Los tres se miraron entre ellos, él tosió - …Pude conseguir un vuelo para Marruecos. No es bueno que vayas a Europa ahora, allí es demasiado fácil moverse entre países. &lt;br /&gt;-Eso sólo le tomará más tiempo encontrarme, al final lo conseguirán, sé demasiadas cosas que, tal vez, no es conveniente que alguien más se entere. &lt;br /&gt;-Lo sé, -Eduardo asintió. -Por eso me contacté con un amigo y antes que él llegue es buena idea que tengas listo otro nombre… Estheffi García murió hace dos días en Puerto Rico en el último movimiento de la O.S.A.I. tratando de robar información que le fuera de ayuda a la S.S.J. …después de todo, morir como mártir no es tan malo… ¿cierto? –Eduardo sonrío y se la quedó mirando para ver si reaccionaba. &lt;br /&gt;-….Cla…ro. El sueño de toda mi vida –le respondió Estheffi, aun confundida. &lt;br /&gt;-Te puedes acomodar si quieres –le invitó él apuntándole el pasillo. &lt;br /&gt;-Sí – respondió ella y se quedó mirando a ambos fijamente. &lt;br /&gt;  Ale se había quedado de una pieza después de escuchar el “plan”. Eduardo la tomó de la mano y la llevó a la habitación más lejana para hablar de lo ocurrido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-1354435044165400246?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/1354435044165400246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1354435044165400246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1354435044165400246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiv.html' title='Capítulo XIV.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-3736197870242175126</id><published>2009-05-02T07:57:00.000-07:00</published><updated>2009-05-02T08:16:51.763-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIII. Parte 5.</title><content type='html'>El amanecer desde un piso 17 era algo de otro mundo, y sin exagerar. De a poco se fue disipando la oscuridad de la noche y con leves tonos celestes el cielo comenzó a aclarar. Si a esto se le sumaba el sonido de algunas poquitas y pequeñas aves que cantaban. El silencio del departamento, más bien de la ciudad a esa hora era algo maravilloso, sólo unos pocos autos ya comenzaban a sonar en la carretera, muy a lo lejos. Ale estaba pegada a la baranda del balcón que estaba en el living, porque claro, ese tipo de edificio tan “cool” balcones para regodearse; en las piezas que daban al mar y uno grande en el living, que daba al este. &lt;br /&gt;            Eran las 6:45 de la mañana, y Ale se había levantado a tomar un poco de agua. Se quedó pasmada en el balcón durante un largo rato y se volvió a acostar. Recordar el raro episodio que estaba viviendo le daba dolor de cabeza. &lt;br /&gt; La noche anterior había formado una fortaleza con almohadas en la cama de dos plazas, es decir, una división equitativa. Eduardo se la había quedado mirando con cara de dibujo animado cuando ella comenzó a dividir las frazadas y esas cosas. &lt;br /&gt;-¿Cuál es tu plan? –él le había preguntado. &lt;br /&gt;-Ninguno, solo trato de hacer como si fueran camas separadas…&lt;br /&gt;-¿Ah?&lt;br /&gt;-Mira, es fácil, tu duermes al lado derecho y yo al izquierdo, eso es todo, así que divido la cama con esta larga almohada y tu te quedas con una frazada y yo dos, porque me da frío –Eduardo parecía divertido con la “idea” &lt;br /&gt;-…Pero… ¿de qué tienes miedo? &lt;br /&gt;-…De nada, solo me aseguro…porque si te molesta puedo ir a dormir al living o a esas otras habitaciones que tienes por allí y…-lo dijo dirigiéndose a la puerta de salida, pero Eduardo le obstruyó el paso. &lt;br /&gt; -Ok, como tu digas, termina tu “fortaleza” –ella le sonrió en señal de victoria. &lt;br /&gt; Una vez que hubo terminado la división se acurrucó en su lado izquierdo dentro de su frazada en posición fetal para dormir.&lt;br /&gt;-Hasta mañana –le dijo ella y apagó la luz. &lt;br /&gt;-Hasta mañana –él le respondió también, se rió levemente y cruzó su brazo por encima de la “fortaleza de almohadas” derribando la primera parte. &lt;br /&gt;-¡Hey! ¿Qué hiciste con las almohadas? &lt;br /&gt;-Nada, -le respondió riendo.  -Sólo que me estorban para respirar, ¿no querrás que muera ahogado verdad? –insinuó utilizando su tono irónico. &lt;br /&gt;-Es más probable que mueras por un disparo –dijo Ale. El tono serio de su afirmación tensó el ambiente y Eduardo se puso serio. &lt;br /&gt;-Tienes razón… por eso no me gusta dejar para mañana lo que puedo hacer hoy… uno nunca esta seguro de lo que puede ocurrir. Lo único que ahora quiero es abrazarte, nada más –ella no respondió. –Así mira. –Y la abrazó contra su pecho -¿Ves que no es tan grave? &lt;br /&gt;-Pues no, no es tan grave… -admitió ella. -Sólo que si duermo muy pegada a ti vas a escuchar mis ronquidos –él se rió. –Y a veces hablo sola, no me hago responsable de que duermas mal. &lt;br /&gt;-Delégame a mí esa responsabilidad. &lt;br /&gt;-Como quieras –y se acomodó nuevamente en su forma fetal, pero ahora rodeada en los brazos de aquel chico, depositando la mitad de su cabeza en la almohada y la otra mitad en el hombro de Eduardo. &lt;br /&gt;             Durmió muy bien a pesar de no haber pasado la noche en su cama, pero es que esa cama de dos plazas era muy suavecita, como de espuma y de seguro le había costado un ojo de la cara. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Claro, deben de gastar todo el dinero que les sobra en algo útil…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;             Cuando volvió a la cama después de ir a tomar agua, Eduardo ya estaba despierto, había dormido toda la noche como un bebé y su pelo estaba algo desordenado. Ella se volvió a acurrucar y él la abrazo de nuevo. &lt;br /&gt;-¿Cómo dormiste? &lt;br /&gt;-Mmm pues, tus ronquidos fueron atroces y si a eso le sumo las cosas incoherentes que hablabas… -ella le lanzó un pequeño almohadón. &lt;br /&gt;-Mentiroso –él se rió. &lt;br /&gt;-Relájate –le dijo mientras seguía riéndose –no roncaste nada. &lt;br /&gt;-Obvio que no, me hubiese dado cuenta. &lt;br /&gt;  Se mantuvieron en silencio largos minutos, ambos mirando hacia la nada, &lt;br /&gt;-¿Al final te vas a ir igual? –preguntó ella sin mirarlo.&lt;br /&gt;-Creo que sí…&lt;br /&gt;-Pero, ¿qué más me escondes? Y no me digas que nada, porque anoche ya me desviaste el tema...&lt;br /&gt;-No me cuesta nada hacerlo –y se acercó rápidamente a ella a casi milímetros de su rostro.&lt;br /&gt;-¡Oye! –Ale lo sacó de encima con la poca fuerza que siempre había tenido, – tienes cinco minutos para contarme –su voz estaba firme.&lt;br /&gt;-Mmm… -Eduardo volvió a su posición. -De verdad no tiene importancia, en serio… -Le tomó la mano y comenzó a besarle los dedos. &lt;br /&gt;-Eduardo córtala… -le rogó ella con apenas fuerza.&lt;br /&gt;-No quiero…&lt;br /&gt;-Te quedan dos minutos… -le avisó Ale. -Y el tiempo va disminuyendo.&lt;br /&gt; A Ale se le hacía difícil evitar a Eduardo cada vez que él comenzaba a hacerle cariño o a besarla. Pero ahora tenía miedo de lo que él pudiese estar pensando, por eso tenía que detenerlo.&lt;br /&gt; -No –Le dijo él, obstinado.&lt;br /&gt;  Él parecía hacerse el sordo, pero su celular comenzó a sonar, con un suspiro de resignación lo tomó y contestó. &lt;br /&gt;-¿Aló? –Eduardo escuchaba a su interlocutor de manera irritada, se sentó y se paso por el pelo la mano libre con aires de grave preocupación –Voy para allá –y colgó. &lt;br /&gt;-¿Para donde vas? –le interrogó ella. Lo dijo casi como una orden. Eduardo no la miraba.&lt;br /&gt;-… Me salió algo imprevisto –seguía desviándose del tema. &lt;br /&gt; Suspiró al pasarse ambas manos por la cabeza. En ese descuido Ale le tomó el celular y salió disparada de la habitación para buscar el último número de la llamada entrante. Él la siguió &lt;br /&gt;-Ale, ya córtala, no es nada, pásamelo… -Ella lo enfrentó furiosa.&lt;br /&gt;-¿Por qué “requiere de tus servicios” la española?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-3736197870242175126?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/3736197870242175126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiii-parte-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3736197870242175126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3736197870242175126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiii-parte-5.html' title='Capítulo XIII. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-184338700348261408</id><published>2009-05-01T08:10:00.000-07:00</published><updated>2009-05-01T08:11:23.361-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIII. Parte 4.</title><content type='html'>Un ojo… ahora el otro… ¡no! ¡Que el otro no se cierre! ¡Madre! Ya, se cerraron los dos, vamos, ahora sí… Uno y… ¡Dos!&lt;br /&gt; Laura abrió los ojos y sintió un dolor en la cabeza. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Almohadón duro este, que me vino a dar ese payaso…&lt;/span&gt; refunfuñó mientras se ponía una mano bajo al oreja para ver si así calmaba un poco el dolor. La cabeza le daba vueltas al tratar de recordar lo que Matías le había dicho anoche. Menudo excéntrico resultó ser el tipo ese. Sonrió al recordar lo asustada que había estado y lo idiota que había parecido después.&lt;br /&gt; Luego de cortar el teléfono a sus padres, Matías se le había acercado y le había dicho que tenían asuntos que hablar, cuál no sería el chasco que había pasado cuando él le dijo que el tema era sobre Daniel.&lt;br /&gt;-¿Qué? –había preguntado ella sin poder salir de su asombro.&lt;br /&gt;-Sí, -continuó Matías –me preguntaba cómo es que se habían conocido, cómo había surgido la relación y así… las partes morbosas las omites por favor. –Y luego se había largado a reír.&lt;br /&gt; Laura trató de levantar una ceja como había visto que lo hacían los emoticones del Messenger, pero fue imposible, por lo que se limitó a poner cara de “ah, claro, este…”&lt;br /&gt;-¿Y para eso tanto jaleo? –Inquirió ella –bueno, digo porque podrías haberle preguntado a él directamente. &lt;br /&gt;-Oh no, Daniel no me contraía nada de eso, ni en sueños.&lt;br /&gt;-Pero ¿por qué quieres saberlo?&lt;br /&gt;-Simple curiosidad.&lt;br /&gt;-No soy tonta, a mi no me engañas –Laura lo miró entrecerrando los ojos –no me trajiste aquí por eso.&lt;br /&gt;-En todo caso… -convino él asintiendo pensativo.- Pero lo otro ya lo sabes, es por lo de Estheffi.&lt;br /&gt;-Te dije que no sabía nada.&lt;br /&gt;-Pero eso n lo puedo asegurar, entonces hasta que no me digas lo que sabes te quedarás conmigo. Nos haremos amigos y…&lt;br /&gt;-A ver, para, para, para –Laura levantó la mano en señal de Stop,- no voy a quedarme aquí por siempre. &lt;br /&gt;-Eso dependerá de cuánto te demores en decirme lo que necesito saber.&lt;br /&gt; Y así se pasaron el resto de la noche. Laura le contó algo relativo a Daniel, pero lo otro se lo pasaron hablando de las aventuras que Matías había tenido en el extranjero.&lt;br /&gt;-¡¿Estuviste en Inglaterra?! –le preguntó con un cargado tono de envidia. Él había asentido orgulloso.&lt;br /&gt;-Pues claro, y ahí casi me peleo con uno de los guardias del palacio, esos que no se mueven.&lt;br /&gt;-¿Qué fue lo que hiciste?&lt;br /&gt;-Eh, bueno, yo tiré un sapo en medio de la entrada, quería ver si lo sacaban de ahí o se quedaban quietos.&lt;br /&gt;-¿¡Eh?! ¡Estás chiflado! ¿Lo sabías?&lt;br /&gt;-Pero bueno, tampoco me fui muy limpio que digamos. Tenía que haber supuesto que ese lugar estaba lleno de cámaras y…&lt;br /&gt;-¿Y?&lt;br /&gt;-Que me pillaron, estuve metido en la cárcel como tres horas antes de que la agencia hiciera el papeleo. Aunque fue divertido.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Menudo idiota,&lt;/span&gt; había pensado ella. Pero él no era tan malo como parecía. Al contrario, era de lo más normal, claro que dentro de los cánones que ahora ella consideraba “normal”&lt;br /&gt; Se estiró en la cama. Matías había insistido en que se quedara a dormir allí y él lo haría en el sillón del living. Cuando oyó una voz allí mismo que la hizo saltar.&lt;br /&gt;-¿Mi Dani… acá?&lt;br /&gt;        La voz que había escuchado era inconfundible, podía ser capaz de oírla a metros de distancia, sin exagerar. Se levantó rápidamente de donde estaba, con la cabeza casi dándole vueltas por culpa de la almohada, y sin pensar estuvo a punto de cruzar la habitación para llegar al living, pero la puerta estaba cerrada y muy fuerte, entonces a Laura se le ocurrió ponerse a chillar lo más alto posible para que Daniel la escuchara &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“de seguro que así me salva y me saca de aquí…”&lt;/span&gt; Solo le faltaba acumular en sus pulmones un poco más de aire para dar de esos gritos de película, cuando escuchó:&lt;br /&gt;-¿Y has encontrado alguna pista de a Estheffi? –Pregunto Daniel a Matías muy preocupado. &lt;br /&gt;-No, nada y ella tampoco ha querido colaborar. &lt;br /&gt;-Yo te dije… esto no va a funcionar así…y…&lt;br /&gt;-Ya le vas a dar de nuevo con eso ¡hombre!&lt;br /&gt;-¡Pero si es cierto…! – Daniel se comenzaba a alterar. &lt;br /&gt;-Es la única manera de obtener información de esa española, a menos que quieras comenzar a jugar a algo más entretenido, ya sabes, en la organización sabemos hacer bien los trabajos de “agentes secretos” no me costaría nada localizar a esa niñita… “a mi manera”&lt;br /&gt;-Pero esto lo estamos haciendo a ¡“mi manera”! –se exaltó Daniel. &lt;br /&gt;-Por eso te digo, relájate y deja hacer esto bien a la manera que “tú” me dijiste.&lt;br /&gt;-No quiero que se te pase por la cabeza informar al grupo de búsqueda de la organización del tema de Estheffi, esas cosas nunca terminan bien, y Laura… la quiere mucho, no quiero que ninguna salga herida.&lt;br /&gt;-Y... ¿a caso tu crees que esto va a terminar bien? –Matías comenzó a reírse por lo bajo –Mira, aunque utilice la diplomacia con tu amiguita y por fin logre sacarle el paradero de esa española, al jefe no le va a gustar que llegue y se largue como si nada hubiera pasado, eso tu deberías saberlo mejor que nadie. &lt;br /&gt;-Después yo veo como me las arreglo, por mientras tú sólo mantén la primera parte del plan, es decir, nada de violencia, vas a tener que convencerla de que es mejor que revele todo de la manera más sana… y rápido, no quiero que se siga mezclando en todo esto. &lt;br /&gt;-Y… ¿por qué no la convences tú? Esa niña gritona que nunca para de hablar, es tu problema no el mío, y mira que si tu “plan” falla yo voy a ser el más perjudicado, es más, no debería ni siquiera escuchar tus locas ideas “utópicas”. En el mundo en que estamos la diplomacia no sirve Daniel, date cuenta.  &lt;br /&gt;-Ella también desconfía de mí, me he dado cuenta. Sabe en lo que estoy metido y sabe muy bien que no soy un aliado en el tema de su amiga española, no lograría nada hablando con ella. Quizás con “sanas” amenazas de tu parte reaccione un poco. &lt;br /&gt;-Como quieras, pero después no me culpes de que las cosas se me escapen de las manos…&lt;br /&gt;-No se te van a salir de las manos, porque te voy a estar vigilando Matías, recuérdalo… -Matías respondió con una risa. &lt;br /&gt;-Como digas…&lt;br /&gt;-Y… ¿ha comido algo? ¿Durmió bien? &lt;br /&gt;-Supongo que sí, nadie podría dormir mal en mi cama…me costó el casi el sueldo de todo un mes.&lt;br /&gt;-Hablo en serio.&lt;br /&gt;-Yo también… ahora es mejor que te vayas antes que se despierte. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡¡Ya me desperté Imbécil!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Si, eh… te voy a estar llamando por la tarde, para saber como va todo. &lt;br /&gt;-Como quieras, pero hoy es el único día que voy a perder en esta tontería, si ya no funciona me voy a ver en la obligación de hacer las cosas como yo sé hacerlas, y no bromeo, me juego mi pellejo también, no lo olvides.&lt;br /&gt;  Lo último que se escuchó fue un portazo, Daniel se había ido y Laura no pudo gritar, se quedo casi paralizada con lo que acababa de oír. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Cómo Daniel me hace esto? ¿A caso le da lo mismo que este animal haga lo que quiera conmigo? ¿Cómo salgo de esta sin delatar a mi amiga? ¿Cómo hago para salir “viva” de aquí?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  Mientras su mente vagaba entre complejos y enredados pensamientos e ideas que le venían a la cabeza a la velocidad de la luz, se dejó caer en el piso junto a la puerta cerrada con llave, mirando hacia la nada, tal cual como se le venía el futuro más cercano en estos momentos, sola y sin nada, ni con nadie.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-184338700348261408?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/184338700348261408/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiii-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/184338700348261408'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/184338700348261408'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/05/capitulo-xiii-parte-4.html' title='Capítulo XIII. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-1487240997482942539</id><published>2009-04-30T12:01:00.000-07:00</published><updated>2009-04-30T12:03:05.398-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIII. Parte 3.</title><content type='html'>-¿Qué fue lo que hiciste? –le preguntó por detrás al oído. Ale se estremeció y cruzó los dedos.&lt;br /&gt;-Eh… había venido a dejar tu cartera –y apuntó a un pequeño lugar en donde la cartera estaba tirada –y… bueno, vi tus fotos y luego miré dentro de tu cartera para comprobar si te parecías al de las fotos y… me di cuenta de los carnés y…&lt;br /&gt;-¿Por qué lo hiciste? –Eduardo se colocó frente a ella y la obligó a mirarlo. Ale se pasó la lengua por los labios.&lt;br /&gt;-No sé –admitió. &lt;br /&gt; Eduardo la quedó mirando un momento con un semblante lleno de concentración. Ale sudaba la gota gorda mientras pedía a gritos que Eduardo no se enojara tanto. Había olvidado el incidente con todo lo que había pasado en el sofá y ver la habitación la había descolocado. Se mordió el labio inferior sin dejar de recibir esa mirada cargada de requisa. Si Eduardo se había enojado –y estaría en todo su derecho al hacerlo –ella estaría condenada a dormir en el sofá y… ¡Hey! Esa no era una mala idea, después de todo dormir separados les vendría bien a los dos. Por lo menos esa idea la reconfortaba y con cautela esperó a ver qué había resuelto él.&lt;br /&gt;-Veo que eres toda una curiosa… -Ale lo miró extrañada. El tono empleado por él no era de enfado, si no más bien, de diversión. &lt;br /&gt;-¿Eh?&lt;br /&gt;-Verás, de todos modos ibas a saber la verdad hoy, así que hayas invadido mi espacio personal no me enoja mucho. Lo que sí me enfada es que hayas sacado conclusiones propias y no esperaras a que te diera una explicación.&lt;br /&gt;-Yo… -trató de decir Ale quien no salía de su asombro. Había esperado que le dijera que era toda una entrometida, que no tenía porqué meterse en donde no la llamaban y hubiera esperado que la echara de su casa, pero él, siempre tan caballero, siempre haciendo cosas que sólo las haría un príncipe, tan perfecto y ella, dudando como siempre de todo. Eduardo le levantó la cara con la mano en su barbilla y se acercó tanto a Ale que ella podía sentir el rosa de sus labios sobre los suyos.&lt;br /&gt;-No digas nada. De ahora en adelante las cosas tan claras como siempre debieron ser. ¿Te parece? &lt;br /&gt; Ale lo miró y asintió. Él la besó.&lt;br /&gt;-Ahora, ¿me ayudas a ordenar?&lt;br /&gt; Se pusieron a la tarea de ordenar el desastre que Ale había dejado. Papeles iban y venían, y Eduardo sabía de qué era cada uno de ellos. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Tanta información y yo apenas con los problemas de cálculo… &lt;/span&gt;se lamentó. Pero más aún, ella estaba atónita al notar que Eduardo ni siquiera la había regañado, nada. Algo tenía que él haber pensado para que eso pasara, y tenía que preguntárselo. Pero no ahora, a lo mejor mañana. Es que no quería que él se acordara, capaz que ahora sí se enojara y cambiara su modo de ver las cosas. &lt;br /&gt; Cuando terminaron de ordenar los papeles y demás cosas Ale se puso nerviosa de repente. Ahora era el momento de la verdad, ¿trataría él de hacer algo? O bien, ¿se conformaría con dormir junto a ella y así pasar la noche? La miles de preguntas que tenía en la cabeza se confundieron más cuando Eduardo le ofreció su mano. Ale en vez de estirar la suya, retrocedió. Eduardo frunció el cejo.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Ya tienes miedo otra vez?&lt;br /&gt;-No, pero ya te dije yo….&lt;br /&gt;-Te iba a llevar al balcón, tonta.&lt;br /&gt;  Ale sonrió, Eduardo se acercó a ella y la llevó de la mano hacia la ventana a la izquierda de la habitación. Ale abrió la boca cuando vio el cielo despejado, y el mar con el reflejo de la luna a sus pies.&lt;br /&gt;-Es hermoso –exclamó.&lt;br /&gt;-No tanto como tú –le dijo él.&lt;br /&gt; Ale se encogió y se puso roja.&lt;br /&gt;-No digas tonteras –le dijo con esa risa histérica que tenía.&lt;br /&gt;-No estoy mintiendo, es lo que pienso.&lt;br /&gt; Ale se volvió a mirarlo y casi le da un retortijón en el estómago al notar que él estaba serio, como una estatua.&lt;br /&gt;-Tú… ¿tú me encuentras linda?&lt;br /&gt;-Por supuesto.&lt;br /&gt;-Ah, bueno, yo también te encuentro lindo –&lt;span style="font-style:italic;"&gt;por no decir bello, perfecto, maravilloso… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Eduardo le pasó el brazo alrededor de la cintura y la apretó hacia sí.&lt;br /&gt;-Te amo. –le susurró al oído.&lt;br /&gt; Ale contuvo la respiración, pero antes de que pudiera responder algo, él la envolvió con sus brazos y la besó a la luz de la luna.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Yo también te amo…&lt;/span&gt; pensó ya lejos, Eduardo era lo único lindo en esos momentos en que redes de tráfico y peligros sangrientos la rodeaban. A su lado podía esperar de todo y aguantarlo todo. Lo quería solo a él, y a nadie más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cuando Estheffi abrió los ojos y se vio en una habitación iluminada apenas por una pequeña ventana a su derecha, con el piso de cemento cubierto de cera roja y sobre una cama tan baja que podía tocar el suelo sin necesidad siquiera de bajar el brazo, supo que no estaba en su casa. Bueno, eso era más que obvio, ya que si lo pensamos ella estaba escapando de una asociación que se encargaba de utilizar adolescentes para cumplir su cometido y, en el caso de que los adolescentes como ella, se escaparan, deshacerse de lo que no servía. Se cubrió la cara con las mantas y replegó sus pies hasta quedar en forma de feto. &lt;br /&gt; Le hubiera gustado nunca haberse metido en una asociación como esa, bueno, en realidad, no meterse en ninguna asociación. Continuar con su vida de adolescente, vivir tranquilamente con su hermana y padres en León, España y tener un amor normal. Porque aunque todavía quisiera a Eduardo, tenía que admitir que lo de ellos había sido algo muy espeluznante. No malo, pero sí espeluznante.&lt;br /&gt; Lo había conocido por casualidad cuando ella, recién ingresada a la S.S.J. había sido llamada por la misma para cuidar la retaguardia en una misión. Para ella fue amor a primera vista, claro que sin siquiera saber que él era el objetivo de la misión. Sintió remordimiento cuando se alegró de que la misión fracasara y se calló cuando notó como él escapaba. Lo había seguido, aunque dijo que sólo quería patrullar los alrededores por si lo encontraba, lo que en parte era cierto, aunque no estaba dispuesta a delatarlo. &lt;br /&gt; Le había visto con un gorro en la cabeza, sentado frente a la gran catedral de León, que yacía ahí desde el siglo X. Se acercó sigilosa y le habló de quien era, de qué hacía allí y de que no lo iba a delatar. Eduardo la había mirado con desconfianza, pero a partir de eso ella siempre le había avisado de las misiones que habían sido planeadas en su contra y por esa razón Eduardo la llegó a considerar una amiga. &lt;br /&gt; Su relación había comenzado cuando luego de un operativo ellos habían escapado juntos. Se quedaron toda una noche solos, caminado por las calles de Barcelona, mientras ella, que lo había ido queriendo cada día más, lo miraba sin dar crédito a sus ojos de que tal maravilla podía existir. Se le había declarado bajo la luz del alba y él le había correspondido. No había estado más contenta. &lt;br /&gt; Lástima. Podían haber sido felices, si no fuera por que él siempre iba a ser el enemigo jurado de la S.S.J. y aunque no lo quisieran les era imposible estar juntos. Todo había acabado como había empezado y Estheffi suponía que era la única que había sufrido. No podía saberlo, en realidad, por que Eduardo había vuelto a Chile apenas hubieron cortado la relación.&lt;br /&gt;-¡Ah! -exclamó cuando se estiró por toda la cama. Iría por una ducha en este instante.&lt;br /&gt; Se levantó y abrió su maleta en busca de la toalla para secarse. Esperaba que por lo menos el tipo este, Osvaldo, tuviera una bañera. Pero viendo en las condiciones que estaba lo dudó. En fin, la higiene era lo primero, en un jacuzzi o en un río. Escogió las prendas que utilizaría, la ropa interior y las enredó en la toalla, por si él la veía. Miró el reloj. &lt;br /&gt; Las 9:17 AM. Temprano, podía preparar un desayuno decente antes de que Osvaldo se levantara y así por lo menos agradecerle el gesto de tenerla en su casa. Abrió la puerta con cautela, pues no quería despertar a nadie y se fue en cuclillas al baño que quedaba dos puertas más a la derecha que la suya. &lt;br /&gt; La puerta se abrió de golpe.&lt;br /&gt;-¡Jo...! -dijo ella estampándose contra la pared. &lt;br /&gt; Ahí estaba Osvaldo, con la toalla envuelta en su cintura y secándose el pelo. Le sonrió al verla así de sorprendida.&lt;br /&gt;-Buenos días -la saludó.&lt;br /&gt;-¿Podrías por lo menos esperar a que me recupere? -le pidió ella con la mano en el pecho y con la otra apretando muy bien la toalla.&lt;br /&gt;-Disculpa, no sabía que estabas ahí. &lt;br /&gt;-Si ya me he dado cuenta.&lt;br /&gt;-Pues bueno, puedes ocuparlo ahora.&lt;br /&gt;-Gracias -dijo arrastrando las palabras. Aunque estaba más sorprendida de como su corazón había saltado al verlo ahí, medio desnudo, al hecho de que la hubiera asustado con su imponente porte. &lt;br /&gt; Pasó a su lado, y sintió el fresco aroma de la piel perfumada con jabón de lavanda, se volvió a mirarlo esperando que él no se diera cuenta, pero he aquí que él estaba mirándola fijamente.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? -le preguntó ella sintiendo como sus mejillas se sonrojaban.&lt;br /&gt;-Nada, -Osvaldo levantó los hombros pasando de largo el hecho de que ella estuviera colorada, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;debe ser que está recién despierta,&lt;/span&gt; se dijo- el desayuno estará listo para cuando termines, a menos que te demores, claro.&lt;br /&gt;-No te preocupes, tío, soy una bala -y dicho esto se encerró en el baño.&lt;br /&gt; Ahí, se apoyó en la puerta, cerrándola con pestillo y dándose media vuelta se miró al espejo.&lt;br /&gt;-No más, por favor. -le suplicó a su reflejo.&lt;br /&gt; Cuando se hubo dado la ducha –no había bañera ni por si acaso- y se hubo vestido, salió al pasillo y el aroma de huevos revueltos le golpeó en la cara. El estómago le pasó cuentas y se dio cuenta de que estaba hambrienta. Pero antes de pasar al comedor, se dirigió rápido hacia su pieza.&lt;br /&gt;-¡Woo! –Exclamó al ver a Osvaldo en ella -¡¿Qué coño haces aquí?!&lt;br /&gt; Osvaldo cerró la puerta de golpe dejándolos encerrados y la tomó del brazo sentándola en la cama.&lt;br /&gt;-¡Jope! ¡Qué chungo me has salido! ¿Qué diantres te pasa? –Estheffi trató de levantarse pero Osvaldo la miraba taladrándola con los ojos.&lt;br /&gt;-Esto me pasa –y le mostró el revólver que yacía colgado del índice de su mano izquierda. Estheffi frunció el cejo.&lt;br /&gt;-¿Y qué tiene que ver el revólver? &lt;br /&gt;-Aquí no quiero armas, ¿me escuchaste?&lt;br /&gt;-Jo… pero ¿cómo supones que me defienda cuando vengas a por mí?&lt;br /&gt;-Bueno… -Osvaldo se enderezó y a Estheffi le pareció que media casi un kilómetro –para eso Laura te dejó aquí, creo que esperaba que yo te protegiera.&lt;br /&gt; Estheffi soltó una risotada.&lt;br /&gt;-¿Tú? –Osvaldo entrecerró los ojos –tú no puedes protegerme, eres apenas un crío.&lt;br /&gt;-¿Y tú que se supone que eres entonces?&lt;br /&gt;-Pero yo tengo la experiencia, tú no.&lt;br /&gt;-Mira cabrita –Osvaldo se agachó hasta quedar frente a ella.- No te va a pasar nada mientras estés conmigo, Laura me dejó esta responsabilidad, mínimo hacerme cargo.&lt;br /&gt; Estheffi abrió la boca, pero antes de que dijera nada Osvaldo se levantó y fue hacia la puerta.&lt;br /&gt;-Te espero en el comedor. Vamos a tomar desayuno y luego vamos a ir a la universidad, que hoy me toca delta. ¡Ya! Quita esa cara de loca y apúrate.&lt;br /&gt; Estheffi lo vio salir de la habitación aún con el revólver en la mano. ¿Loca? ¿Yo?... pensó. ¿Qué le estaba pasando? Nunca en su vida había sido tratada así, ni su madre lo había hecho. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Qué se creerá este gamberro, me las va a pagar, él estará como regadera, lo que es yo, estoy bien cuerda.&lt;/span&gt; Y con este pensamiento se levantó de la cama y salió al comedor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-1487240997482942539?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/1487240997482942539/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xiii-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1487240997482942539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1487240997482942539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xiii-parte-3.html' title='Capítulo XIII. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-6841602246982183650</id><published>2009-04-30T11:53:00.000-07:00</published><updated>2009-04-30T11:54:48.370-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIII. Parte 2.</title><content type='html'>La habitación era muy amplia. De paredes de tapiz color canela y los mubles de pino Oregón la hacían ver muy elegante. Avanzó temerosa de que una red le cayera de pronto en la cabeza. Hacia la derecha la habitación daba paso al living que constaba de dos sillones enormes, de cuero negro. En el centro había una mesilla de vidrio y sobre ella muchas velas. Se quedó en el umbral del living incapaz de avanzar más.&lt;br /&gt; Matías en cambio, se movía de un lado para otro, ordenando papeles que había en los sillones, recogiendo una polera que yacía en el piso tirada desde no sé cuando, entrando y saliendo de una habitación que estaba a la izquierda de donde ella se encontraba.&lt;br /&gt;-Siéntate –le ordenó al pasar junto a ella y viéndola que estaba estática en el quicio del living. &lt;br /&gt;-Estoy bien así.&lt;br /&gt;-Te vas a cansar de tanto estar parada.&lt;br /&gt;-No pienso quedarme más de lo necesario, que supongo no será mucho, por lo tanto así me quedaré.&lt;br /&gt; Matías se detuvo justo antes de volver a entrar en la habitación por donde ya había pasado millones de veces y le sonrió.&lt;br /&gt;-No te vas a ir. Bueno, no todavía.&lt;br /&gt;-¿Qué quieres decir con eso de “no todavía”?&lt;br /&gt;-Por ahora lo único que voy a decirte es que no vas a volver a tu casa en un buen rato más.&lt;br /&gt;-¿Qué? –gimió apenas.&lt;br /&gt;  Oh no, esto no eran buenas noticias, si no llegaba a su casa en las próximas dos horas su padre era capaz de degollarla y rostizarla. Se le formó un nudo en el estómago &lt;br /&gt;–No me puedo quedar –le dijo.&lt;br /&gt;-No te preocupes, con una llamada a tu casa todo saldrá bien.&lt;br /&gt;-No los voy a llamar para decirles que un loco fanático me secuestró. Olvídalo.&lt;br /&gt;-Bueno, pero no creo que quieras involucrar a tu familia, ¿o sí?&lt;br /&gt;-Serás… -masculló con los dientes apretados.&lt;br /&gt;-Si no llamas se preocuparán, por lo que llamarán a la policía y bueno, para serte sincero, me carga la policía, y puede que ellos sufran las consecuencias, no sé nada yo.&lt;br /&gt;-¿Cómo puedes ser así? –inquirió acercándose a él-. No sé por qué mugre estoy aquí, más encima tengo que venir a este lugar y ahora me sales con la estupidez de que no sabes por cuanto tiempo y que tengo que llamar a mi familia. Estás demente.&lt;br /&gt;-Cuidadito, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ragazza.&lt;/span&gt; Aquí las cosas se hacen como yo las diga, y al que no le gusta mala cueva dijo el conejo y se cambió de hoyo. &lt;br /&gt; Laura estaba a centímetros de él. Podía percibir su perfume, su respiración y su aliento en la cara. Subió la mirada y notó que él estaba serio. Como no lo había visto nunca. Se mordió la lengua antes de decir cualquier cosa y bajó los brazos rendida.&lt;br /&gt;-Dime donde está el teléfono –pidió en un murmullo.&lt;br /&gt;-Así me gusta&lt;span style="font-style:italic;"&gt; mia donna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Matías le señaló un mueble de madera bordeo que estaba al lado de uno de los sillones y hacia allí se dirigió Laura.&lt;br /&gt; Cuando terminó de hablar, dejando sus padres tranquilos diciéndoles que se iba a quedar en casa de su amiga Fabi hasta el otro día, miró a Matías que se había sentado a su lado lanzándole una mirada cargada de veneno.&lt;br /&gt;-Ahora vamos a lo nuestro –le dijo él sonriendo otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eduardo para… -pidió Ale mientras él la seguía besando. Rozando su cuello, sus orejas, sus ojos, sus hombros, sus brazos, sus manos… -Ya es suficiente…&lt;br /&gt;-Nunca es suficiente si se trata de ti…&lt;br /&gt; Ale puso los ojos en blanco y trató de concentrarse en el hecho de estar en el sofá de Eduardo, es su casa, solos, de noche y sin poder controlar lo que sea que él estuviera tratando de hacer. Le tomó la cara entre sus manos y lo obligó a mirarla.&lt;br /&gt;-¿Qué pretendes hacer?&lt;br /&gt; A Eduardo le descolocó la pregunta y frunció el cejo.&lt;br /&gt;-No sé… ¿qué pretendes tú?&lt;br /&gt; Ale suspiró con fuerza y se enderezó. Se arregló el pelo y se bajó la polera que se le había ido subiendo de a poco.&lt;br /&gt;-No pretendo nada. Es más, no quiero pretender nada.&lt;br /&gt; Eduardo entrecerró los ojos captando la indirecta y también se enderezó a su lado.&lt;br /&gt;-Como quieras.&lt;br /&gt; Se levantó y fue al baño. Ale entonces pudo pensar tranquilamente.&lt;br /&gt; Ahora todo se veía borroso, a demás que no estaba en condiciones de especular ni de ordenar ideas en su cabeza. Respiraba agitadamente y el corazón le latía a mil por horas. Rechazar a Eduardo había requerido de toda su fuerza, concentración y voluntad, por lo que ahora estaba agotada. Pero tenía que hacerlo. Cómo si no, llevaban un día y nada de pololeo y él ya se quería ir por las ramas. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No me arrepentiré, no, no lo haré… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Suspiró decepcionada. &lt;br /&gt; Lo estaba haciendo, se estaba arrepintiendo de lo que había hecho y tenía miedo de que él se hubiera enojado. Pero una sabia vocecita le decía que si para eso él la quería, entonces no valía la pena. Se pasó las manos por la cara y cerró los ojos. Tenía sueño, los parpados le pesaban y si no hubiera sido por el pequeño incidente de recién ya estaría durmiendo a pata suelta en el sofá. Miró su pequeño reloj de pulsera y se sorprendió al notar que ni siquiera era media noche, con suerte las 10:30 pm.  Descansó su cabeza en el respaldo del sofá y cerró los ojos nuevamente. Sintió unas manos mojadas que le acariciaban la mejilla y no pudo reprimir una sonrisa.&lt;br /&gt;-¿Tienes sueño? –le susurró Eduardo al oído. Se estremeció.&lt;br /&gt;-Mm, un poco.&lt;br /&gt;-Pues vamos a hacer tuto.&lt;br /&gt; Abrió los ojos de golpe y lo miró horrorizada. Ahí estaba su nuevo pololo con una sonrisa de galán de cine que la miraba con ternura mientras seguía rozando su pulgar contra su mejilla. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Oh, que por favor esto no sea un sueño y él de verdad exista… &lt;/span&gt;se dijo. Pero era real. Eduardo la quería a ella y ahora la invitaba a dormir con él. Claro que sin el mal concepto de la palabra.&lt;br /&gt;-Pero tú no… -alcanzó a decir antes de que él le pusiera el dedo índice en los labios.&lt;br /&gt;-¡Shsstt! Yo sólo voy a estar donde tú quieras que esté. Perdón por lo de recién, es que no me pude contener.&lt;br /&gt;-No, Eduardo, está bien, yo comprendo… -dijo Ale  sin poder ocultar lo roja que se ponía –entiendo lo que pasó, ni yo misma sé como pude dominarme –añadió y bajó la cara. Eduardo se acercó a ella y le tomó por la barbilla.&lt;br /&gt;-Es la atracción, querida.&lt;br /&gt; Y al ver cómo él se tomaba todo, se puso a reír. Una risa bastante histérica, hay que decir,  pero risa al fin y al cabo, y él la imitó. Ale entonces secándose las lágrimas de la risa, le tomó la mano.&lt;br /&gt;-Te quiero mucho –le dijo.&lt;br /&gt;-Y yo a ti.&lt;br /&gt; Eduardo la quedó mirando, pero esta vez fue ella quien se le acercó y lo besó.&lt;br /&gt;-No me provoques –le advirtió. Ale se alejó un poco, pero no lo suficiente para calmar las pasiones.&lt;br /&gt;-Pues no lo hago, es un simple beso –Ale le sonrió inocente.-Y… bueno, ¿dónde voy a dormir?&lt;br /&gt;-Corrección, querida, donde &lt;span style="font-style:italic;"&gt;vamos&lt;/span&gt; a dormir.&lt;br /&gt;-¿Ah? –Ale le soltó la mano ipso facto y Eduardo ahogó una risa.&lt;br /&gt;-Ale, no va a pasar nada que tú no quieras que pase, pero no voy a dejar que duermas sola, no después de lo de hoy, a demás no soportaría estar lejos de ti durante toda la noche.&lt;br /&gt;-Eduardo… -le reprochó ella.&lt;br /&gt;-Ale basta, ya dije.&lt;br /&gt; Ale hizo un mohín y cruzó sus brazos por su pecho.&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Como tú digas.&lt;/span&gt; –masculló poco convencida.&lt;br /&gt; Eduardo entonces se levantó y le tendió la mano. Ale subió las cejas y lo pensó nuevamente, pero suspiró. Estaba condenada a lo que él le dijera, no entendía cómo había sucedido esto, pero ya no había vuelta atrás, lo que él decía le parecía una orden sin reproche, algo que no podía refutar. Aspiró con fuerza armándose de valor para lo que pudiera pasar detrás de esas puertas y lo siguió.&lt;br /&gt; Eduardo le abrió la puerta de entrada y cuando ella hubo pasado prendió las luces.&lt;br /&gt; Se quedó estático. La pieza era un desorden, cientos de hojas estaban tiradas en el piso y la cama llena de cajones y carpetas. Notó que Ale se encogía y retrocedía, pero él la detuvo poniendo una mano en su espalda.&lt;br /&gt;-¿Qué fue lo que hiciste? –le preguntó por detrás al oído. Ale se estremeció y cruzó los dedos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-6841602246982183650?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/6841602246982183650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xiii-parte-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/6841602246982183650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/6841602246982183650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xiii-parte-2.html' title='Capítulo XIII. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-7212756767577725828</id><published>2009-04-30T11:46:00.000-07:00</published><updated>2009-04-30T11:48:08.517-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIII.</title><content type='html'>-¡¿Wow, cómo lo hacen ustedes?! –preguntó Laura sorprendida al ver un Hyundai Coupè del año aparcado frente a una casa con luces apagadas. Matías le sonrió.&lt;br /&gt;-La verdad es que no sé, a mi me dieron a elegir entre un Volvo y este Hyundai, como no sabía mucho elegí este por que era más lindo.&lt;br /&gt; Laura lo miró con odio.&lt;br /&gt;-Un Volvo es mejor, LOL.&lt;br /&gt;-¿Ah sí? &lt;br /&gt;-Sí, a demás son más rápidos que los Hyundai… lo leí.&lt;br /&gt; Matías levantó los hombros. &lt;br /&gt;-Bueno, ya lo elegí, no puedo hacer nada.&lt;br /&gt;-Ya sabía que los de tu asociación eran idiotas, pero tú rompes el récord –dijo Laura si dejar de mirar al auto. Matías le dedicó una mueca que ella no notó.&lt;br /&gt;-¿Vas a subir?&lt;br /&gt;-Olvídalo.&lt;br /&gt;-Tienes que hacerlo, ya sabes… -Matías hizo un gesto de cuchillo por su cuello. Belén tragó saliva.&lt;br /&gt;-Pero… ¿para qué caminamos tanto si veníamos por un auto?&lt;br /&gt;-Es que hay que ser precavidos, ya sabes, escondernos, hacernos uno con la naturaleza… ese tipo de cosas.&lt;br /&gt; Laura lo miró entre horrorizada y desconfiada. No entendía cómo él se comportaba así, como si fueran amigos, haciéndole bromas y hasta pareciendo un niño si luego la amenazaba con la muerte. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Este tipo es bipolar, estoy segura…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, arriba.&lt;br /&gt; Laura respiró hondo armándose de valor. Abrió la puerta de ese espectacular auto y entró. Matías ya estaba dentro por lo que apenas ella hubo cerrado la puerta arrancó el auto.&lt;br /&gt;-¿A dónde vamos?&lt;br /&gt;-Ya te dije, a mi casa.&lt;br /&gt;-¿Y se podría saber dónde vives?&lt;br /&gt;-En las inmediaciones de la sociedad.&lt;br /&gt; Laura gimió. Ir a la sociedad no era exactamente donde hubiera deseado ir en esos momentos. Apretó los puños tratando de no enterrarse una uña, y buscó algo bueno de todo eso. No encontró nada. Las veía negra de aquí en adelante, por lo que en su mente sólo corrían escenas de terror, muerte, sangre… tragó saliva por enésima vez.&lt;br /&gt;-¿Estás asustada? –preguntó Matías que estaba con la vista fija en la vía. Los autos pasaban a su lado, y Laura sentía la necesidad de gritarle a alguno de ellos que se detuviera, que parara y la llevara a casa. &lt;br /&gt;-No. –mintió.&lt;br /&gt;-Por supuesto.&lt;br /&gt; Y esa fue la única interacción que tuvieron dentro del auto. Laura movía su pierna de arriba para abajo, nerviosa, con ganas correr apenas el auto parara en un semáforo, pero, maldita sea, los semáforos todos estuvieron en verde. Apretó los dientes con frustración. De vez en cuando sentía que Matías le lanzaba miradas furtivas de reojo para luego volver a concentrarse en el camino.&lt;br /&gt; Ella no se tomó la molestia de ver por donde iba. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Entre menos sé, mejor para mí… vaya, ahora se me ocurre esto… &lt;/span&gt;Seguro que si le hubiera hecho caso a Daniel y no le hubiera insistido acerca de la verdad ahora estaría acostada en su cama, tomando un vaso de bebida mientras veía una película en el HBO. Sacudió la cabeza espantando esos sueños que ahora se veía irrealizable y se concentró en lo que debía hacer a partir de ahora. &lt;br /&gt; Tenía muchas dudas, acerca de su futuro, del de su Dani, del de Estheffi y Osvaldo, del de su amiga Ale, y por ahí también se le escapó un miedo por Eduardo, que más que mal, era el tipo que había estado con su amiga y la había cuidado. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ella tendría que haberse alejado, al igual que hubiera tenido que hacerlo yo.&lt;/span&gt; Ansió poder tener la fuerza y la mente de alguien con ingenio, alguien al que se le ocurrieran ideas, planes, quería salir de esta situación y como no se le ocurría nada veía un futuro horroroso. Cerró los ojos tratando de encontrar una respuesta lógica al hecho de que Matías la llevaba a las inmediaciones de la S.S.J., no quería ni pensar en lo que allí podían hacerle, pero su mente siempre iba más rápido que ella y se vio a sí misma en una silla se torturas. Se le revolvió el estómago. Nunca había podido soportar los dolores físicos sin que le dieran ganas de vomitar o se le bajara la presión. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No me va a pasar nada, no me va a pasar nada, no me va pasar nada… &lt;/span&gt;repitió hasta el cansancio. Cuando hubo abierto los ojos, se dio cuenta de que Matías subía por una pendiente a un estacionamiento debajo de un gran edificio.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Me tiré…&lt;/span&gt; pensó.&lt;br /&gt; Matías aparcó en un lugar obscuro y bajó del auto. Laura hizo lo mismo, no quería quedarse allí, si más rápido se movía, más rápido se iría de allí. Matías la condujo hacia una puerta de metal plateada con dos pequeñas ventanas redondas en la parte de arriba, que a Laura Le recordó las puertas de un hospital. Atravesó la puerta sin mayor problema, lo único que encontraba raro, era que todavía estaba oscuro. Impulsivamente, y sin poder controlarlo, agarró de la manga a Matías y se acercó más a él. &lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Ya te entró miedo?&lt;br /&gt;-No es eso… &lt;br /&gt;-¿Entonces qué?&lt;br /&gt;-Es que no me gusta caminar a ciegas. –Marías rió con ganas.&lt;br /&gt;-Eres bien rara tú ¿eh?&lt;br /&gt;-No soy rara –le respondió ella con un mohín –A demás no sé porqué caminamos a oscuras.&lt;br /&gt;-Por seguridad, ¿o querrás que te vean mis superiores?&lt;br /&gt;-¿A ti te preocupa que me vean? –Matías carraspeó.&lt;br /&gt;-No preocupar, en realidad no quiero que sepan que estás aquí. Eres como una carta bajo la manga.&lt;br /&gt;-¿Carta eh? ¿Tengo cara de un tres de trébol yo acaso? &lt;br /&gt;-Buenooo… -Matías dudó al contestarle.&lt;br /&gt;-Idiota. –masculló ella soltándolo con brusquedad.&lt;br /&gt;-¡Hey! ¡Casi me arrancas el brazo!&lt;br /&gt;-Ojala lo hubiera hecho, así podría arrancarme y de paso robarte el auto.&lt;br /&gt; Matías rompió a reír nuevamente. Laura lo miró con hosquedad. &lt;br /&gt;-¿Qué es tan gracioso? –dijo deteniéndose. Matías le agarró del brazo y la instó a caminar.&lt;br /&gt;-Camina, que nos pueden ver de un momento a otro.&lt;br /&gt;-Eres bien cambiante, ¿sabías? A demás yo no soy la que se ríe como cacatúa.&lt;br /&gt;-Bueno, -le respondió sin soltarla y pasándose la mano por la cabeza –la verdad es que he sido así siempre, por lo que si me escucharan les daría lo mismo, normalmente me río solo.&lt;br /&gt; Y le dedicó una sonrisa que dejó a la vista sus perfectos dientes blancos. Laura sintió una pequeña punzada en el estómago que reconoció al instante pero que prefirió dejar pasar. Ahora ese tipo era su enemigo, nada más.&lt;br /&gt;-Me confundes –le confesó ella.&lt;br /&gt;-Ese es mi trabajo, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;il mio piccolo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué dijiste?&lt;br /&gt;-Mi pequeña.&lt;br /&gt;-¿Acaso eres italiano?&lt;br /&gt;-No, pero estuve mucho tiempo allá.&lt;br /&gt;-Para ser un idiota, has viajado mucho.&lt;br /&gt;-No me subestimes,&lt;span style="font-style:italic;"&gt; ragazza. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Laura puso los ojos en blanco y no le respondió. El tipo era un payaso, pero algo de poder debía tener para que él, en especial él, fuera el encargado de encontrar gente para la S.S.J. &lt;br /&gt; Caminaron unos metros más en silencio  y cuando ella se resignó a que él la estaba llevando a través de un laberinto de paredes oscuras y pequeñas luces de neón en el suelo, se detuvieron delante de una puerta que bien podía pasar por pared si uno no se fijaba en le picaporte minúsculo que sobresalía disimuladamente por unos de los lados. Matías introdujo una llave pequeña y la puerta abrió sin el menor sonido. Cuando ella entró y sintió que él volvía a cerrar la puerta por dentro, supo que ya no tenía escapatoria y por idiota que fuera el tal Matías, él ahora tenía el control de la situación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-7212756767577725828?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/7212756767577725828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xiii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7212756767577725828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7212756767577725828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xiii.html' title='Capítulo XIII.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-7345492933111859763</id><published>2009-04-29T06:31:00.000-07:00</published><updated>2009-04-29T06:32:55.935-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XII. Parte 5.</title><content type='html'>Laura caminaba nerviosa junto a Matías. Jamás se le hubiera ocurrido meterse en algo así, pero el tipo este, medio animal, medio drástico le había dicho que si no lo hacía sus amigos y seres queridos estaban fritos. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Por las recanillas del mono, a donde me fui a meter…&lt;/span&gt; pensaba al borde del colapso. Más encima estaba el hecho de que este tipo era el que reclutaba miembros para la S.S.J., ¿Y si la quería reclutar a ella? Ah no, que eso ni se le pasara por la mente, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;primero patada en el traste y luego corriendo por mi vida,&lt;/span&gt; pensó ella. Lo miró de reojo. El tipo sonreía cínico por la vida, caminaba cono si fuera el rey del mundo y eso más rabia le dio. &lt;br /&gt;-¿Falta mucho para llegar a tu casa? –le preguntó cuando se dio cuenta de que llevaban caminando más de 5 minutos.&lt;br /&gt;-¿Ya estás cansada? Pensé que siendo la novia de Daniel serías más atlética…- y la miró con burla. Laura apretó los dientes.&lt;br /&gt;-Serás… Mira animal, no tengo tiempo para jueguitos imbéciles, o me dices qué demonios quieres conmigo o me voy largando, mira que tengo muchas cosas que hacer más importantes que esto…&lt;br /&gt;-¿Más importantes que la vida de tus amiguitos?&lt;br /&gt; Laura se detuvo y Matías hizo lo mismo.&lt;br /&gt;-Di la amenaza con todas sus letras, a lo mejor ahí podríamos irnos entendiendo.&lt;br /&gt; Matías sonrió irónico.&lt;br /&gt;-Digna compañera de ese negro… -Laura levantó el dedo índice.&lt;br /&gt;-A mi Dani no me lo insultas.&lt;br /&gt;-¡Já! –rió él –está buena esa,  bueno pequeña…&lt;br /&gt;-Pequeña tu abuela –murmuró Laura.&lt;br /&gt;-La cosa es así –continuó Matías como si no hubiera oído nada-. Si no me acompañas haré visitas a ciertas personas y no seré tan amable. ¿Te quedó claro?&lt;br /&gt; Laura tragó saliva. La amenaza estaba dicha, pero no fue eso lo que la asustó. Notó el tono implícito en la voz de Matías que le decía: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Si no vienes conmigo usaré la fuerza bruta y no será gracioso… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Ahora sí que estaba en problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno y estas son las frazadas.&lt;br /&gt; Osvaldo dejó las mantas de lana y algodón a los pies de la cama y miró a Estheffi con aire de suficiencia.&lt;br /&gt;-No es un hotel, pero estarás segura.&lt;br /&gt; Estheffi asintió. Osvaldo viendo su trabajo cumplido salió por la puerta.&lt;br /&gt;-¡Espera! –lo alcanzó ella justo cuando la puerta se cerraba. Él se volvió y levantó las cejas prestándole atención.&lt;br /&gt;-¿Si?&lt;br /&gt;-Te lo agradezco –Estheffi bajó la cabeza. Osvaldo la miró de reojo y asintió.&lt;br /&gt;-Cuando esté listo el té te llamo ¿ok?&lt;br /&gt;-¿El qué?&lt;br /&gt;-El té.&lt;br /&gt;-¿Acaso eres como los japoneses que tomas té?&lt;br /&gt;-No, acá se toma el té en la noche.&lt;br /&gt;-¿Y la cena cuándo? –Osvaldo la miró con burla.&lt;br /&gt;-Te dije que no era un hotel tía –le dijo imitando el acento español. Estheffi bufó enojada.&lt;br /&gt;-Jo, pero moriré de hambre –reclamó ella.&lt;br /&gt;-Bueno si yo no le he hecho, y pregúntale a Laura si no soy un cerdo para comer, no creo que la hagas tú.&lt;br /&gt; Estheffi se amurró contra la puerta de su pieza. Osvaldo le miró de reojo.&lt;br /&gt;-Puedes comer algo, pero tendrás que compartirlo conmigo.&lt;br /&gt;-¿Por qué? ¿No dijiste que…?&lt;br /&gt;-No he dicho nada.&lt;br /&gt; Estheffi lo miró con los labios apretados. Antes de decir cualquier cosa lo pensó bien. Después de todo si Laura había confiado en él por algo tenía que ser. Suspiró.&lt;br /&gt;-Está bien, ¿pero qué vas a cocinar?&lt;br /&gt;-¿Yo? Pensé que tú eras la del hambre.&lt;br /&gt;-Hala, yo no sé cocinar, a demás la cocina es tuya, es tú responsabilidad.&lt;br /&gt; Osvaldo la miró, para luego bajar los hombros derrotados.&lt;br /&gt;-Está bien, pero tendrás que ayudarme.&lt;br /&gt;-Vale, vale.&lt;br /&gt; Osvaldo puso los ojos en blanco y la condujo a su cocina. Estheffi, quien nunca había estado en una casa chilena se sorprendió al verla tan pequeña.&lt;br /&gt;-Te dije que no era un hotel –le repitió Osvaldo malhumorado.&lt;br /&gt;-Pero esto, no sé, en España…&lt;br /&gt;-No estamos en España, por si no te has dado cuenta –Estheffi resopló exasperada pero viendo que ya no tenías mas que acatar ladeó la cabeza conformándose.&lt;br /&gt;-Jolines, está bien. Trataré de quedarme callada.&lt;br /&gt;-Uy, como que nos estamos suavizando un poco…&lt;br /&gt;-¿Estamos? ¿Tú también? –preguntó ella. Osvaldo suspiró rendido. Era imposible hacerle entender lo que quería decirle.&lt;br /&gt;-Como sea, démosle.&lt;br /&gt;-¿A qué?&lt;br /&gt;-A la cocina.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-¡Agg! ¡Que cocinemos!&lt;br /&gt;-Ah, pues haber empezado por el principio.&lt;br /&gt; Osvaldo hizo una mueca de resignación y le indicó un mueble.&lt;br /&gt;-Saca el arroz de ahí dentro.&lt;br /&gt;-OK. –le respondió Estheffi yendo hacia donde él le indicaba.&lt;br /&gt; Hicieron arroz con hamburguesas. “El presupuesto no alcanza para más” explicó Osvaldo. Estheffi no hizo ningún comentario. Cuando se sentaron a la mesa Estheffi miró con desagrado el tomate con palta.&lt;br /&gt;-Mm, ¿esto se come?&lt;br /&gt;-No, cómo se te ocurre –ironizó Osvaldo –esto es de adorno, se ve bien lindo… ¿lo notas?&lt;br /&gt;-Que eres malo… -dijo Estheffi haciéndose la víctima. –Si yo preguntaba, nada más…&lt;br /&gt; Osvaldo la miró y por encima de la mesa se le acercó.&lt;br /&gt;-Para ser de la S.S.J., eres bastante nena.&lt;br /&gt;-¿Ah? ¿Nena? &lt;br /&gt;-Una guagua… una bebé –añadió cuando vio que no había caso con la muchacha. Entonces Estheffi le hizo una mueca desagradable.&lt;br /&gt;-Mejor te callas y comes. No quiero una gresca con la persona que me ofreció su casa…&lt;br /&gt;-Yo no te he ofrecido nada, tú llegaste solita.&lt;br /&gt; Estheffi le sacó la lengua y comenzó a comer. Osvaldo la miró por unos instantes y luego la imitó. &lt;br /&gt; Comió con hambre. Bueno eso siempre hacía puesto el hambre era eterna compañera de su estómago. Mientas lo hacía pensaba en el montón de cosas que le habían sucedido ese tiempo. Su prima, la loca de Camila, metida hasta el cuello en problemas con una asociación retorcida de gente sin escrúpulos, su mejor amiga ahora también, y él, un cabrito que por meter su nariz donde no le incumbía salía perdiendo. Y ahora de niñera de una española. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué falta que haga? Por que puedo ser superman y no me importaría… &lt;/span&gt;se dijo. &lt;br /&gt; Cuando se hubo terminado el tercer plato de comida y Estheffi acababa de comerse el suyo, se estiró en la silla y se palmeó el estómago.&lt;br /&gt;-Estaba delicioso.&lt;br /&gt;-Y yo que pensaba que vosotros los chilenos no comíais tanto, con todo eso del “té”.&lt;br /&gt;-Pues, para que lo vayas notando, yo no soy como todos los chilenos.&lt;br /&gt;-Mm, pues verás que tienes razón. Me he dado cuenta que los chilenos son más amables. Tú ni al caso. –Y dicho esto se levantó de la mesa, recogió su plato y lo llevó al lavabo. Osvaldo la siguió con la mirada frunciendo el cejo.&lt;br /&gt; Estheffi lavó el plato y su vaso. Cuando se dio vuelta para preguntar por donde estaba el baño se dio cuenta de que Osvaldo la observaba parado en el umbral de la puerta.&lt;br /&gt;-¿Qué? –preguntó sin poder controlar su nerviosismo. Nadie la había mirado así desde cuando estaba con Eduardo.&lt;br /&gt;-Nada, -Osvaldo levantó los hombros –me preguntaba si tienes miedo.&lt;br /&gt;-Hala hombre… por supuesto que sí, pero soy toda una tía, así que debo aguantar como tal. ¿No te parece?&lt;br /&gt;-Mm, claro, una tía…&lt;br /&gt;-Eh… me preguntaba dónde quedaba el baño.&lt;br /&gt; Osvaldo le señaló el pasillo.&lt;br /&gt;-Al fondo a la derecha.&lt;br /&gt; Estheffi asintió y sin dejar de mirarlo caminó hacia la puerta, pasó por su lado sin tocarlo y se dirigió hacia donde él le había indicado.&lt;br /&gt;-Buenas noches –le deseó Osvaldo. Estheffi se dio media vuelta y le sonrió.&lt;br /&gt;-Buenas noches a ti también.&lt;br /&gt; Estheffi entró al baño y suspiró tranquila. &lt;br /&gt; Hace tato tiempo que nadie la ponía así. Estaba entre temerosa, cohibida y nerviosa. Le sorprendió tener estos sentimientos puesto que lo principal que debía sentir era el terror por lo que la S.S.J., estuviera planeando hacerle ahora que ella se había escapado. Tragó saliva al recordar eso. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Vale, ahora debo descansar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Cepilló sus dientes, se lavó la cara. Fue a su cuarto, cerró muy bien la puerta, la ventana, revisó todos los espacios por donde se podía filtrar algo, sacó su revólver, lo dejó en el velador al lado de su cama, se cambió ropa, apagó las luces y se acostó.&lt;br /&gt; Ahora no le quedaba más que esperar porque todo se resolviera de forma tranquila. Y con este pensamiento se durmió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-7345492933111859763?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/7345492933111859763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii-parte-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7345492933111859763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7345492933111859763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii-parte-5.html' title='Capítulo XII. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-7547570664692422493</id><published>2009-04-29T06:24:00.000-07:00</published><updated>2009-04-29T06:25:15.656-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XII. Parte 4.</title><content type='html'>Eduardo bajó la vista ocultando el dolor que lo embargó en ese momento. Hablar de su mejor amigo, que en pocas palabras había dado la vida por él, lo ponía muy triste. Y la rabia lo consumía. Sintió la mano de Ale sobre su espalda y se giró atónito.&lt;br /&gt;-¿Ya no estás enojada?&lt;br /&gt;-No es eso… -respondió ella.- No sabía que la habías pasado tan mal, me imaginaba que te habías metido en esto sólo por ego, pero nunca por otros motivos.- Eduardo sonrió triste.&lt;br /&gt;-Qué mal concepto de mí tienes.&lt;br /&gt;-Bueno, este, yo….&lt;br /&gt;-No, si entiendo lo que quieres decir. Obviamente a primera vista puedo parecer un engreído que cree que se las sabe todas.&lt;br /&gt;-Exacto.&lt;br /&gt;-Pero ya sabes que no es así.&lt;br /&gt; Ale asintió. La historia que Eduardo le contaba era espantosa. Y ella que creía que los adolescentes debían preocuparse de salir del colegio y nada más. Ahora se daba cuenta de que había muchas cosas que jamás se le hubieran pasado por la cabeza, cosas horribles de asociaciones que utilizaban a niños para sus cometidos, jóvenes que se veían desesperados por admiración, jóvenes solos…&lt;br /&gt;-¿Daniel está metido en algo así no? –inquirió. Eduardo dudó de responderle pero suspirando renunció a mentirle ya que le había prometido la verdad.&lt;br /&gt;-Sí. Pertenece a la S.S.J.&lt;br /&gt;-¿Pero cómo…? ¡Qué horror! Y Laura está…&lt;br /&gt;-Sí, ella está metida en todo esto. Aunque ella es mas bien una espectadora. Algo debo reconocerle al tipo ese, la deja al margen. Cosa que ya no puedo hacer contigo.&lt;br /&gt;-Por que yo no quiero, no te eches la culpa.&lt;br /&gt; Eduardo sonrió más animado.&lt;br /&gt;-¿A la señorita “quiero saberlo todo ahora” le bajó lo Madre teresa, que se echa la culpa ella?&lt;br /&gt;-No seas antipático. Ya, continúa.&lt;br /&gt; Eduardo se mordió el labio nervioso de repente, ya que había pensado que ella no seguiría preguntando dada la gravedad de la situación. Pero se dio cuenta de que no era así. Asintió.&lt;br /&gt;-Cuando supe lo de Aníbal, me dio mucho coraje. Jamás me has visto enojado y no creo que sea buena idea que lo hagas, pues puedo hacerte mucho daño… En fin.&lt;br /&gt; “En su funeral unos tipos, jóvenes; uno de pelo negro largo recogido en un moño y otro con pelo corto y muy rubio, se me acercaron. Pensé que eran de la S.S.J., por lo que me puse en guardia de inmediato y les hablé desconfiadamente. Pero más tarde me di cuenta que no era así. Se presentaron como Leandro y Víctor, y me contaron qué les había llevado a hablarme. &lt;br /&gt; “Dijeron que la rabia que habían visto en mis ojos le recordaban a sujetos que laguna vez ellos habían admirado. Fruncí el cejo tratando de entender qué querían decirme puesto que hablaban y hablaban y no decían nada, al final me aburrí y les pregunté:&lt;br /&gt;“-¿Qué es lo que quieren?&lt;br /&gt; “Ambos me sonrieron.&lt;br /&gt;“-Así nos gusta, jóvenes con coraje. Vayamos al punto, ¿te parece Leo? –el tipo de pelo negro largo asintió y me pasó un brazo por el hombro.&lt;br /&gt;“-Somos una organización cuyo objetivo es desarmar cada plan de contrabando en el país. Lo contrario que hace la S.S.J.&lt;br /&gt;-¿Qué es exactamente lo que hace la S.S.J.? –preguntó Ale. Eduardo se estiró hacia atrás y pasó un brazo por encima del sillón.&lt;br /&gt;-Se encarga de que el contrabando se haga lo más inadvertido posible. Y por eso utilizan a jóvenes, ya que así pasan más desapercibidos. ¿Me entiendes? – Ale asintió. El terror la invadía, o sea, ¡cómo se le pudo ocurrir a Laura meterse entremedio de eso! Sentía que el pecho se le comprimía. Ahora entendía las preocupaciones de Eduardo, su seguridad, nada era un chiste, esto era realmente peligroso, no era un juego… y si algo le pasaba a él no se creía capaz de soportarlo…&lt;br /&gt;-¿Por qué sigues en eso? –le preguntó en un susurro-, ¿ya no es suficiente con tanto peligro? ¿No te das cuenta de lo riesgoso que puede llegar a ser? ¿Qué hago si te pierdo…?&lt;br /&gt; Ale no puedo seguir hablando, en parte por que la voz se le quebraba cada vez que se imaginaba a Eduardo herido y por otro lado la rabia la consumía por completo.&lt;br /&gt; ¿Quiénes se creían los de la S.S.J? ¿Unos semi demonios que controlaban los asuntos del más bajo mundo? ¿Cómo el idiota de Daniel había metido a su amiga en medio de todo eso? Veía cómo Eduardo hacía lo posible por mantenerla al margen, mientras ella se inmiscuía más y más. Lo miró de reojo y notó que él la observaba con detención. Más parecía que la estaba estudiando.&lt;br /&gt;-¿Qué? –él levantó los hombros.&lt;br /&gt;-Eres linda.&lt;br /&gt; Ale notó que la sangre se le subía a la cabeza y se rió nerviosa. Carraspeó y enderezó su columna.&lt;br /&gt;-No me cambies el tema.&lt;br /&gt;-Era un comentario, nada más.&lt;br /&gt;-Como sea, ¿puedes continuar?&lt;br /&gt;-¿En qué íbamos?&lt;br /&gt;-Tenías que responderme el porqué seguías en esa organización en contra de la S.S.J.&lt;br /&gt; Eduardo abrió la boca y respiró hondo.&lt;br /&gt;-Está bien –puso sus manos sobres su rodillas y la miró fijo.- Ya no me puedo salir.&lt;br /&gt;-¿Cómo…?&lt;br /&gt;-Verás, cuando uno se mete es como un compromiso para siempre.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El formulario… &lt;/span&gt;Pensó Ale acordándose de los papeles que había visto en el cuarto de Eduardo.&lt;br /&gt;-A demás ya llevo más de siete años allí, estoy en una posición muy alta, lo que traducido significa que las operaciones dependen de mí.&lt;br /&gt;-Eduardo, mandril, tienes 24 años. ¿Cómo puedes estar metido en algo tan retorcido?&lt;br /&gt; Eduardo lanzó una risa histérica al aire y a Ale se le erizaron los pelos del brazo.&lt;br /&gt;-Bueno, ya no hay más vueltas que darle, las cosas están así y no se pueden cambiar.&lt;br /&gt; Ale lo miró entre apenada y rabiosa. Se lo tomaba todo tan a la ligera, como que si ya no hubiera y no se tuviera escapatoria conformándose con lo que se tiene. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Bah! A mí no me engaña…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Si las cosas no se pueden cambiar ¿Para qué te vas a ir, dejándome sola, si al fin y al cabo, cuando vuelvas, vas a estar metido en la misma tontera?&lt;br /&gt; Eduardo dejó de sonreír y se concentró. Por un momento Ale notó que dudaba y la respuesta lo ponía nervioso. Algo no encajaba, algo estaba pensando Eduardo y lo que sea que estuviera en su cabeza en estos momentos no era bueno. Esperó a que contestara.&lt;br /&gt;-No quiero que te pase nada, y creo que lo mejor es irme…&lt;br /&gt;-¿Me estás ocultando algo cierto?&lt;br /&gt;-Sácate esas ideas de la cabeza Ale… -Eduardo bajó la cara y Ale vio que movía su pie de forma anormal.&lt;br /&gt;-Respóndeme Eduardo, ¿cuál es tu verdadero plan?&lt;br /&gt;-No sé de qué estás hablando, será mejor que duermas…&lt;br /&gt;-Mira mandril, no soy tonta. Hay algo en tus ojos que me dicen que tienes otras ideas, algo que no quieres decirme… Confía en mí, ya va siendo hora de que tú lo hagas.&lt;br /&gt; Eduardo se movió de tal forma que quedó a un centímetro del rostro de Ale. Ella no alcanzó ni a respirar cuando lo tuvo frente a sus narices. Entonces él, como si nada de lo anterior  -habitaciones espiadas, gritos de rabia ni revelaciones terroríficas- hubiera pasado, le tomó la cara entre las manos.&lt;br /&gt;-Ale, por favor, deja las cosas así, ya es suficiente con lo que sabes y no sabes cuánto me arrepiento de que seas partícipe de esto, pero ya es suficiente.&lt;br /&gt;-Nunca debiste acercarte a mí entonces, esa es a la única conclusión que llego.&lt;br /&gt;-Puede que tengas razón, -convino él, y un semblante de decepción apareció en el rostro de Ale -. Pero no me arrepiento.&lt;br /&gt; Y la besó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-7547570664692422493?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/7547570664692422493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7547570664692422493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7547570664692422493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii-parte-4.html' title='Capítulo XII. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-5557657874629878609</id><published>2009-04-29T06:22:00.000-07:00</published><updated>2009-04-29T06:23:22.427-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XII. Parte 3.</title><content type='html'>Laura lo miró y trató de parecer casual. &lt;br /&gt;-Sí, sí la conozco ¿Por?&lt;br /&gt;-La estamos buscando.&lt;br /&gt;-En ese caso sigue con lo que estás haciendo, tengo que llegar a la universidad –Laura trató de pasar a su lado de forma rápida, pero Matías no la dejó, le tomó del brazo.&lt;br /&gt;-No te hagas la tonta.&lt;br /&gt;-¿Ya? O sea, me preguntaste si la conocía, bueno pues, sí, pero no sé nada más. Ahora suéltame –Laura con fuerza se zafó de la mano que la sujetaba y comenzó a caminar.&lt;br /&gt;-¡Espera! –Matías la alcanzó y la detuvo de nuevo.- Tú sabes donde está ¿no es así?&lt;br /&gt;-¿Qué te hace creer eso?&lt;br /&gt;-Tú eres su amiga.&lt;br /&gt;-Eso no tiene nada que ver, así que por favor quítate del camino que voy más que atrasada.&lt;br /&gt;-Daniel está en problemas.&lt;br /&gt; Laura se detuvo en seco y subió la mirada hacia el tipo. &lt;br /&gt; No debía tener más de 24 ó 25 años, era alto, más alto que Daniel mismo. Llevaba una camisa cuadrillé abierta y debajo una camiseta negra que se le ceñía a su esbelto cuerpo. Ella había escuchado de él, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;éste es el tipo que metió a mi Dani en todo esto,&lt;/span&gt; masculló en su mente con rabia. Apretó los dientes.&lt;br /&gt;-¿Cómo que en problemas?&lt;br /&gt;-El jefe no está contento con su trabajo, lo que pasó en el casino anoche no fue un juego, y él falló.&lt;br /&gt;-Tú no estabas ahí, así que no sabes qué fue lo que pudo pasarle a Daniel para que todo saliera mal.&lt;br /&gt;-¿Y tú si? –Laura tragó saliva.&lt;br /&gt;-Tampoco –dijo en un murmullo.&lt;br /&gt;-No me vengas con el cuento, sé perfectamente que estabas ahí anoche.&lt;br /&gt;-¿Para qué preguntas entonces?&lt;br /&gt; Matías le sonrió descaradamente y Laura consideró la idea de propinarle un puñete en esa perfecta nariz que tenía.&lt;br /&gt;-¿Qué quieres de mí? –preguntó ella al fin.&lt;br /&gt;-Acompáñame.&lt;br /&gt;-Ah no, estás loco, o sea, yo contigo no voy ni a la esquina, primero muerta, a demás estoy atrasada, mis compañeros me van a matar si no llego en… ¡uf! Mira la hora, no, ya, me tengo que ir…&lt;br /&gt;-Si no vas conmigo tus amigos, y con eso incluyo al grandote con el que hablabas recién, van a pasarla muy mal.&lt;br /&gt; Laura dejó de hablar de golpe y sintió el miedo en cada parte de su cuerpo. Ella no era una cobarde, es más, nunca le habían asustado las típicas cosas de las que hay que asustarse. Por ejemplo: la oscuridad, los bichos, saltar de algo muy alto, etc., pero ahora era diferente. No se enfrentaba a un miedo que podría causarle un daño a ella, sino un daño a otros por su causa. &lt;br /&gt; Notó cómo Matías al verla, ya saboreaba una victoria. Laura, quién prefería sufrir ella antes que sus amigos suspiró resignada.&lt;br /&gt;-Vamos –convino.&lt;br /&gt;-Muy buena elección. –Matías le señaló que caminara junto a él.&lt;br /&gt;-¿A dónde vamos?&lt;br /&gt;-A mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ale notó la respiración de Eduardo, o como se llamase, en su rostro. Lo único que deseaba en ese momento era salir de ahí. Ya estaba harta de engaños y de verdades a medias, quería respuestas ahora, y si Eduardo era incapaz de dárselas, ella ya no tenía qué más hacer ahí.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ojala me pillen esos tipos, por lo menos ellos sí me dirían qué está pasando.&lt;/span&gt; Pensó con tristeza. Miró hacia el suelo notando que Eduardo cada vez presionaba más su cuerpo contra el de ella. No iba a hablar, no hasta que él tomara la decisión de confiar en ella sí o no.&lt;br /&gt;-Ale… -la llamó el suavemente.&lt;br /&gt; Ella siguió con la vista fija en el suelo y su cabeza en otra parte.&lt;br /&gt;-Ale, por favor…&lt;br /&gt;-Quien quiera que seas, suéltame ahora. –Ella se sorprendió al escuchar ese tono de voz, en su voz. No era una súplica, era una orden. Una orden de alguien que ya estaba cansada de un juego en el que la habían metido sin siquiera preguntar, una orden de alguien decepcionada. &lt;br /&gt; Eduardo se dio cuenta de su tono, pero aún así no se separó ni un poco de ella.&lt;br /&gt;-Por favor no me hables así –imploró él.&lt;br /&gt; Ale comenzó a flaquear al oír ese tono en su voz. Cómo lo hace, Dios… respiró hondo y trató de controlarse.&lt;br /&gt;-Suéltame –volvió a decirle.&lt;br /&gt;-Prométeme que no te vas a ir.&lt;br /&gt;-No te prometo nada. Eso ya no funciona conmigo.&lt;br /&gt;-Ale…&lt;br /&gt;-No digas mi nombre otra vez. Y aléjate de mí.&lt;br /&gt; Ale lo empujó y él retrocedió dejándola libre. Sorprendida descubrió que dudaba entre quedarse o irse. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Tengo que irme, ya.&lt;/span&gt; Pero sus pies no le hacían caso. Eduardo aprovechó su indecisión y le tomó la mano.&lt;br /&gt;-Te prometo, no, te juro que te voy a contar la pura y santa verdad.&lt;br /&gt;-No te creo.&lt;br /&gt;-Confía en mí.&lt;br /&gt;-Si serás… -masculló ella enrabiada –ya saliste con la cantinela del “confía en mí”. He confiado en ti y mira como estoy. No me pidas estupideces.&lt;br /&gt;-Entonces…&lt;br /&gt;-¿Entonces qué?&lt;br /&gt;-¿Quieres escuchar la historia o no?&lt;br /&gt;-¿Estas seguro de que ahora me la vas a contar entera, sin censuras ni idioteces como que “eso no importa”?&lt;br /&gt;-Seguro como que te quiero.&lt;br /&gt; Ale puso los ojos en blanco y asintió. Eduardo le indicó que se sentara en el sillón y ella lo hizo. Lo más alejada de él posible. Él tomó aire y se dispuso a contar su historia:&lt;br /&gt;-Me llamo Eduardo Freire Ossa. Nací en Santiago el 12 de diciembre de 1984. Tengo un padre llamado Rubén Freire, una madre que murió hace casi 22 años y ningún hermano. No tengo muchos recuerdos de mi infancia puesto que la pasé en un internado desde que tengo memoria. Hasta que mi padre pudo hacerse cargo de mí. Mi madre murió de cáncer y mi padre quedó devastado por eso. Mi abuelo, que murió años después, le aconsejó que lo mejor, era que se mantuviera alejado de mí, puesto que yo le hacía recordar a mi madre y eso lo llenaba de más rabia, ponía en peligro mi salud física y su salud mental. Así que la parte de mi infancia la voy a dejar ahí no más, pues no es eso lo que quieres escuchar, ¿me equivoco?&lt;br /&gt; Ale lo miró sin ninguna expresión en la cara que Eduardo entendió como un “continúa”. Asintió.&lt;br /&gt;-Cuando tenía 16 años a mi padre le dieron un trabajo que le consumía la mayor parte del tiempo y nunca estaba en casa. Por mi parte no me importaba mucho, pues estaba pasando por la típica etapa de “adolescente libre” y su ausencia me venía como anillo al dedo. &lt;br /&gt; “Todo comenzó cuando mi mejor amigo, Aníbal, empezó a faltar a clases muy seguido. Me preocupé puesto que lo quería mucho y…&lt;br /&gt;-¿Querías? –preguntó Ale interrumpiéndolo, sorprendida de que él usara el verbo en pasado.&lt;br /&gt;-Murió –le respondió él sin la menor expresión.- La cosa es que cuando ya no aguanté no saber nada de él, fui a buscarlo, a su casa, y cuál no sería mi sorpresa cuando me di cuenta de lo que realmente pasaba. Mi mejor amigo estaba siendo utilizado como un “agente” por una asociación que se autodenominaba “S.S.J.”&lt;br /&gt;-¿S.S.J?&lt;br /&gt;-Sociedad Secreta Juvenil –le explicó –me dio una rabia, no podía ser que se estuviera metido en algo tan bizarro. Aníbal me hizo jurar que nunca se lo contaría a nadie, y yo se lo juré. Estaba muy asustado. Me dio rabia, te prometo Ale, que por eso me uní a la organización en contra de la S.S.J. – Ale arqueó la cejas sin comprender.- Cuando se dieron cuenta de que Aníbal me había contado todo, le dieron dos opciones, o me metía a la sociedad o me mataba.&lt;br /&gt; Ale abrió la boca muda de horror. Eduardo asintió apesadumbrado.&lt;br /&gt;-¿Qué decidió él? –preguntó Ale cuidadosamente.&lt;br /&gt;-Él hizo lo peor, claro.&lt;br /&gt;-¿Trató de matarte?&lt;br /&gt;-Se suicidó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-5557657874629878609?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/5557657874629878609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5557657874629878609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5557657874629878609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii-parte-3.html' title='Capítulo XII. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-8832108616805136031</id><published>2009-04-27T17:10:00.000-07:00</published><updated>2009-04-27T17:12:03.925-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XII. Parte 2.</title><content type='html'>Osvaldo guió a Estheffi a una habitación de huéspedes al fondo de un pasillo. &lt;br /&gt;-Puedes acomodarte aquí... –le señaló. -No es muy “lujoso”, pero ¿será solo por un par de días no es cierto?&lt;br /&gt;-Claro, no tienes porqué preocuparte, donde tenga una cama voy a estar bien… pero, ¿Y tus padres? ¿Qué te dirán?&lt;br /&gt;-Nada… -Osvaldo desvió la mirada. -Fueron de viaje esta mañana, estoy solo con mi hermano y a él… Demás que le invento algo rápido, no le cuesta creer mis mentiras. &lt;br /&gt;-Guay –dijo Estheffi sin muchos ánimos. &lt;br /&gt;            Osvaldo fue a living rápidamente para hablar con Laura antes de que se fuera. &lt;br /&gt;-¡Oye! Laura espera… -ella se volvió con la mano en el picaporte.&lt;br /&gt;-Dime.&lt;br /&gt;-¿Sabes? –le dijo apoyándose en la pared. -Este problema puede llegar demasiado lejos, ¿porqué mejor, ya sabes, no te mantienes al margen? &lt;br /&gt;-¿Ya?… -Laura dejó el picaporte de la puerta y se colocó frente a él. -¿De cuando tú eres el hermano mayor? Sóplame este ojo, a ti te pasa algo, ya cuéntame –le exigió. Osvaldo se rió nervioso.&lt;br /&gt;-No, no nada… -se rascó la cabeza. –Es sólo que… tú sabes tanto como yo que estas cosas siempre terminan mal, la organización no se va a quedar cruzada de brazos sabiendo que tienen una “prófuga” con información importante. Es solo cuestión de una cuenta regresiva y estoy seguro que alguien va a terminar muy mal herido… -sus ojos reflejaban miedo e inseguridad, Laura lo observaba callada, como nunca. &lt;br /&gt;-Bueno….mira, -le dijo dispuesta a contarle lo que de verdad sentía. -Lo que pasa es que por más que trate de mantenerme al margen siempre hay algo que me empuja nuevamente a estar en esto. Es simple, tengo a Estheffi, no la puedo abandonar, es mi amiga. Te tengo a ti… y no me digas que tú no sabes a cerca de la SSJ lo mismo que yo, porque no te creo, también corres peligro de cierta manera… y lo tengo a él… -le costó pronunciar aquella oración. –No sé, es que me preocupa tanto su seguridad, y me choca no saber a ciencia cierta en lo que anda metido, si me despego de su lado mi estado emocional emporraría notablemente, no podría vivir tranquila sin saber sus próximos movimientos. Verás, prefiero estar con el aunque sea en el conocimiento de sus planes y sus cosas a no entender su mundo y alejarme de él para quedarme inserta en la más terrible agonía… ¿entiendes? No está en mis manos –Osvaldo se quedó de una pieza y suspiró lentamente, casi como si hubiera perdido una batalla. &lt;br /&gt;-Ya me lo pensaba… -su mirada se perdió en dirección a la cocina. –Si es así, es mejor que te cuides, -la volvió a mirar. -Camila no salió muy bien parada de todo esto…no quiero que te pase lo mismo. &lt;br /&gt;-Sí, si sé… -Laura le hizo un gesto displicente con la mano. -No me va a pasar nada… de veras –se despidió de él con un beso en la mejilla – ¡Ah! y acuérdate de alimentarla bien, no vaya a ser que llegue yo y este toda desnutrida la pobre niña. &lt;br /&gt; -Si, si… además no creo que coma más que yo, -ambos se rieron. -Así que… no te preocupes, una vez vi en un programa que las españolas comen muy poco, son bien ahorrativas –Osvaldo quería hacer un chiste pero no le salió, Laura se lo quedó mirando. &lt;br /&gt;-Eh…ya. Osvaldo, entonces nos estamos viendo. &lt;br /&gt;-Oye, oye… ¿te acuerdas que me habías contado que tenías una amiga que conocía a ese Eduardo? &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Se lo había contado…? ¿O… me está inventando? ¿Cómo puede él saber esas cosas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Yo no te he contado nada –dijo ella. Le inspeccionó la mirada tratando de encontrar una señal que lo delatara en su mentira. &lt;br /&gt;-Mira eso no importa, el punto es que dile que también trate de mantenerse al margen, la situación no se ve bien, yo sé por qué te lo digo. &lt;br /&gt;-A ver Osvaldo, últimamente tú estás sabiendo muchas “cosas”…. ¿qué es lo que ocurre en verdad? Me estas ocultando algo... lo sé. &lt;br /&gt;-Nada, nada, solamente hazme caso. &lt;br /&gt;-Mm... No me convences animal. Te tienes guardado algo y no lo quieres soltar, mira si piensas…&lt;br /&gt;-¡Ay Laura! ¡Cómo te gusta arruinarlo todo con tus preguntas! La cosa es muy simple, y te lo voy a decir de una, -Osvaldo se acercó a su amiga hasta quedar a su altura. -Lo que pasa es que Camila antes de que se saliera de la SSJ supo que hace unos años la  organización había tenido problemas con ese tal Eduardo… y entonces contrataron a unos tipos con ese tipo de intenciones que… tú sabes, cuando se contratan tipos es por una sola razón… -Osvaldo la invitó a seguir el hilo de sus pensamientos.&lt;br /&gt;-Ya, ya… ¿Querían eliminarlo cierto? &lt;br /&gt;-Bueno… algo por el estilo, el punto es que esos tipo al final terminaron trabajando por cuenta propia, porque tenían sus propios problemas personales con Eduardo. Luego el conflicto se terminó y nadie nunca jamás supo que había ocurrido con ellos, pero…&lt;br /&gt;-¿Pero qué?&lt;br /&gt;-Que han vuelto. O sea, Camila dijo que los había divisado el otro día por el sector sur y no sé me da mala espina. Tengo mis hipótesis.&lt;br /&gt;-¿Ah? A ver dímelas… -Osvaldo entrecerró los ojos. Reticente a seguir dejando que su amiga supiera más de la cuenta. Suspiró.&lt;br /&gt;-Creo que la SSJ puede estar involucrada en la vuelta de esos tipos, y ahora con lo del Estheffi las cosas se van a complicar de veras, ella puede soltar mucho y créeme a ninguno de ellos les conviene tenerla desaparecida.  &lt;br /&gt;-Oye… -Laura lo miró pensativa. –Tú si que sabes más de lo que yo creía, es decir, nunca te di tantos detalles de la organización y apenas sabías de la existencia de Estheffi y resulta que hora le sabes hasta el signo zodiacal… ¿A caso hay algo más de lo que debería enterarme? &lt;br /&gt;-Ahora no –le dijo él cortante. El celular de Laura sonó. Lo contestó fastidiada.&lt;br /&gt;-¿Aló? Si, si ya llevo el trabajo… en serio si ya lo tengo casi listo –le dijo a quien estuviera por el otro lado de la línea. -Ya Osvaldo tengo que irme, pero esta conversación no ha terminado para nada… te salvó la campana, tengo que ir a dejar un trabajo, pero espérate que te vuelva a pillar solo –le dijo mientras guardaba su celular y acomodaba unas cosas en su mochila. &lt;br /&gt;-Ok… -le dijo él divertido. Cuando Laura se ponía así, era muy entretenida verla. -Adiós y nos vemos por ahí… &lt;br /&gt; Inmediatamente cerró la puerta de su casa y Laura siguió su camino hacia la micro, de vuelta a la universidad para entregar un trabajo “atrasado”. &lt;br /&gt;            Eran ya casi las 20:30, tenía hasta las nueve para entregarlo, por lo tanto la única opción que le quedaba era tomar un taxi y si tenía suerte llegaría a la hora, de lo contrario terminaría golpeada por sus compañeros. Bajó rápidamente hacia la avenida y como siempre cuando se tiende a tener más prisa, los taxis no pasan nunca. Cada dos minutos veía el reloj y nada. De pronto se acordó que por la avenida siguiente pasaba otro número de taxis que también la dejaba en la universidad; no lo dudó y se dirigió hacia allá. Lo malo de ese camino es que tenía primero que atravesar por un callejón muy oscuro y ese sector era algo peligroso. &lt;br /&gt;-Me encantan los callejones, me encantan los callejones…. –tarareaba a medida que llegaba a su objetivo. &lt;br /&gt; Sin embargo una sombra detrás de ella la hizo dudar de su seguridad y comenzó a replantearse la situación. Una voz le habló:&lt;br /&gt;-Oye…&lt;br /&gt; Laura seguía caminando a paso apresurado, muy apresurado… &lt;br /&gt;-Oye…tú –le dijo la voz mientras se aproximaba hacía ella. &lt;br /&gt; Ambos comenzaron a jugara a una pequeña persecución. El tipo llegó mucho antes a la esquina que ella y la enfrentó obstruyéndole el camino. El individuo se quedó parado y ella no se le ocurrió otra cosa que gritar. &lt;br /&gt;-¡Déjame!… estoy apurada –le pidió, tratando de salir de aquel encierro. &lt;br /&gt;-Oye, cálmate… ya me habían dicho que eras muy gritona pero en verdad has superado los rumores con creces… -Laura dejó de forcejear.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué onda? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Lo miró algo atónita.&lt;span style="font-style:italic;"&gt; “Ya me habían dicho…” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo sabes quien soy? –inquirió.&lt;br /&gt;-Me llamo Matías, -contestó el tipo. -¿Daniel no te ha hablado de mí? Lamento haberme presentado de una manera tan particular… pero, ¿tendrías algunos segundos para hablar conmigo un tema muy importante? –el tono que empleaba era muy irónico. &lt;br /&gt;-Estoy muy apurada ahora… -le dijo ella. -Tengo que ir a la universidad a entregar algo y… -hablaba tratando de no ponerse nerviosa. &lt;br /&gt; -Mm… yo preferiría que fuese ahora… a Daniel no le va a gustar si te llama más tarde a la casa y no te encuentra.&lt;br /&gt; -¿Él te mandó? &lt;br /&gt; -Algunos tenemos derecho de guardar algunos secretos –le dijo él susurrándole al oído, muy cerca de ella, casi rozándole la mejilla. Laura tiritó entera. La apariencia de Matías era algo diferente, su pelo desordenado y ese aire de grandeza la ponían más nerviosa aún. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Me está intimidando…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; -Dilo luego. –Le invitó Laura. Entre más rápido lo dejara hablar, más rápido terminaría todo.&lt;br /&gt;-¿Te suena el nombre de Estheffi García? Si yo fuera tu diría todo lo que supiera, no es bueno mantener secretos con nosotros y creo que eso lo sabes muy, pero muy bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-8832108616805136031?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/8832108616805136031/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii-parte-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8832108616805136031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8832108616805136031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii-parte-2.html' title='Capítulo XII. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-956664567027766613</id><published>2009-04-27T16:45:00.000-07:00</published><updated>2009-04-27T16:47:10.462-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XII.</title><content type='html'>Ale entró en una habitación. Debía de ser esa la de Eduardo. Estaba pintada de un extraño tono azul claro con un leve ambiente juvenil, sin dejar de ser sobria y elegante. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hay que admitirlo, tiene buen gusto.&lt;/span&gt;  Buscó una frazada, pero como no encontró sacó el cobertor de su cama. Estaba a punto de salir de la habitación, cuando le llamó la atención unas fotografías de Eduardo pequeño con un hombre. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Seguramente su papá.&lt;/span&gt; Se veía muy tierno, y entonces se le ocurrió comparar esa fotografía con la del carnet de identidad, tenía ganas de reírse un poco. &lt;br /&gt; Dejó el plumón en el piso, tomó la billetera, la abrió y sacó el carnet de identidad. La cara de Ale se tensó y comenzó nuevamente a ponerse nerviosa, pero esta vez con un ataqué de pánico más cerca. No había sólo un carne, eran dos y con diferentes nombres. Lo único en que estaban iguales era en la edad: 24 años. No podía creerlo. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Seguramente es una broma.&lt;/span&gt; Comenzó a sacar desesperadamente todas las tarjeras e identificaciones de la billetera y las tiró encima de la cama tratando de encontrar lo que fuera que la calmara y la convenciera de que lo que había visto no era verdad. No encontró nada, abrió un cajón lleno de documentos y los comenzó a hojear torpemente iluminada por la luz de la luna que invadía la habitación oscura. Lo que no le servía lo tiraba en cualquier lado, estaba casi neurótica. Encontró algo que decía: “Formulario de Iniciación: &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;O.S.A.I &lt;/span&gt;(Organización Secreta Anónima Interlazt). No entendía casi nada de lo que aparecía; lo que decía una y otra vez eran cosas como: objetivos, tratamiento, procesos, etc. Y al final un juramento firmado, comprometiéndose con la organización y aceptando el cargo de “funcionario especial (agente)”. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué está pasando aquí?... ¿Quién es este…tipo? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  Sin darse cuenta se había puesto a llorar, mientras que las manos le tiritaban y se apoyaba en la pared con la mano en la cabeza. Quería seguir abriendo los cajones, pero no tenía fuerza, estaban cerrados con llave. Se quedó inmóvil pensando, cuando en un rincón del suelo vio algo brillante, una llave. La recogió rápidamente y trató de abrir lo que fuese que esa cosa abriera. No le servía, con ningún cajón. Entró al gran ropero que era casi del porte de los baños de la universidad, buscando cualquier cosa que se abriera, detrás de unos trajes encontró un cajón, metió la llave y calzó; cuando lo abrió casi se desmayó. En su interior habían armas. Dejó tirado todo y casi ya sin poder pensar salió del “ropero”. Estaba en estado de shock, se balanceaba un poco al caminar. La habitación estaba hecha un desastre, de pronto sintió que él la llamaba. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Y… ¿ahora qué hago? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  En su interior sabía que él era incapaz de hacerle algo, pero no podía evitar sentir temor frente a lo que había descubierto, no tenía idea del tipo con quien andaba. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Seguramente lo de los contrabandistas también era mentira,&lt;/span&gt; pensó. Trataba de controlar los sollozos de nerviosismo. &lt;br /&gt; Eduardo empujó lentamente la puerta de la pieza encontrándose con todo revuelto y a ella en una esquina mirándolo con recelo, temor y lágrimas. Se puso pálido y se quedó quieto en el umbral de la puerta. Ella sólo atinó a salir corriendo de allí, ahora no podía discutir, saldría perdiendo en su actual estado. Corrió rápidamente por el pasillo que llevaba al living para pescar sus cosas e irse, pero “Eduardo” la siguió. Ale pescó su mochila y se dirigió a la salida, él se le adelantó y le obstruyó el paso. &lt;br /&gt;-¡Déjame salir! –le gritó ella llorando y golpeándole el pecho.&lt;br /&gt;-Así no… -le respondió mientras trataba de calmar los brazos que lo golpeaban. &lt;br /&gt;-¿A caso debo llamarlo por su verdadero nombre señor? ¿Cómo era…Andrés, Marco o…? ¡Ya se me olvidaron los otros! Se me olvido hasta tu edad… ¿Cuánto tenías… 23? –el tono de Ale se volvió histérico. –O mejor… ¡dispárame con una de esas pistolas a ver si así me retienes aquí, porque va a ser la única manera de que lo consigas! –le gritó al mismo tiempo que le lanzó sin pensar un artefacto puntiagudo que estaba de adorno en la mesa. Le llegó en los labios y le comenzó a sangrar el labio superior. En seguida se arrepintió y se dio cuenta en el estúpido estado que se encontraba. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Lo herí…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Eduardo la miraba entre furioso y apenado. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Está histérica,&lt;/span&gt; pensó. Entonces sujetó fuertemente sus brazos y la puso entre la pared y él, para que se tranquilizara a la fuerza. &lt;br /&gt;-Esta noche no vas a salir de aquí –le dijo en tono grave.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Osvaldo se había quedado casi en un estado de pánico al ver a Laura  junto a Estheffi afuera de su casa, por supuesto que trató de mantener la compostura, pero se le hacía demasiado complicado; tenía el presentimiento de lo que estaba a punto de ocurrir, y  no le gustaba la idea de lo que se le venía.  Osvaldo sabía mucho más de la SSJ de lo que le había contado a Laura, su verdadera razón para ocultarle tantas cosas era porque quería protegerla. Él pensaba que su amiga ya sabía demasiado como para más encima hacerle saber los detalles más oscuros de esa organización, porque había más mucho más. Por este motivo es que odiaba tanto a Daniel, lo encontraba culpable de poner a Laura en peligro, porque si de algo estaba seguro, era que aquel que supiera de la existencia de la organización, no importaba quien fuera, ni edad, ni sexo, siempre se vería perjudicado. Él lo sabía por experiencia, lo sabía por su prima Camila. &lt;br /&gt;            De todas maneras para ocultar las apariencias las hizo entrar como si nada, pero sin triunfo. Ambas notaron enseguida su nerviosismo. &lt;br /&gt;-¿Y…qué te parece la idea Osvaldo? –pregunto Laura muy animada después de contarle su “increíble idea”. &lt;br /&gt;-Mm… me parece que estas viendo muchas novelas…-le contestó él haciéndose el loco. &lt;br /&gt;-¡Ah, animal! Si no te cuesta nada... además mírala, esta toda desprotegida, no la pensaba dejar allá sola en esa industria donde la dejo el idiota de Ed-- &lt;br /&gt;-¿Qué idiota? –Osvaldo se volvió hacia Laura y luego miró a Estheffi.&lt;br /&gt;-Eh…-trató de decir Laura. &lt;br /&gt;-Eduardo –respondió Estheffi sin dejar de mirarlo a los ojos.&lt;br /&gt;-Así que él también esta metido en esto… Como me lo esperaba…. –Osvaldo se dejo llevar por sus pensamientos.&lt;br /&gt;-¡Ah, no! ¿Por qué tú también lo conoces? –preguntó Laura al borde de un ataque. Osvaldo la miro algo perturbado. &lt;br /&gt;-Hay cosas obvias Laura. Camila había oído hablar de él, en realidad no sé mucho… -Osvaldo desvió la mirada hacia la ventana del fondo. –Solamente sé que para la SSJ es algo peligroso, y no les gusta hablar del tema.&lt;br /&gt;-Mm…. –murmuró Laura no muy convencida, mientras sus ojos le observaban incrédulamente. &lt;br /&gt;-Bueno –retomó la conversación Osvaldo –ese no es el punto,  ¿por qué tengo que ser yo el que cuide de ella? &lt;br /&gt;-Si quieres no lo hagas, me las puedo arreglar perfectamente sola –contestó algo irritada Estheffi, cuya conversación no hacía más que agotarla. Se volvió a la puerta.&lt;br /&gt;-No, no, Estheffi –la alcanzó Laura –no te vayas, si este animal va a decir que si… supieras tú como lo conozco… - Laura miró de reojo a Osvaldo en una señal de: “si no aceptas…te mato” él comprendió. &lt;br /&gt;-Bueno… Ya. –Contestó sin muchos ánimos. –Pero de esto no se va a enterar nadie, ¿me escuchaste Laura? &lt;br /&gt; Era la primera vez que él le hablaba tan alto, ya no parecía como “su hermano menor”. Laura asintió.&lt;br /&gt;-Si, si… relájate, si yo muero pollo… - Laura daba saltos de júbilo, para ella cualquier cosa era mejor que dejar la situación en manos de Eduardo. &lt;br /&gt;-Eso también incluye a Daniel… -le advirtió él seriamente. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Mi Daniel? &lt;/span&gt; Pensó Laura. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Claro... No puede enterarse, Estheffi huye de ellos y él también va incluido en el paquete de “los malos” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Sí, si… no te preocupes. - Laura bajó la vista. -Estheffi también ya me había pedido lo mismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-956664567027766613?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/956664567027766613/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/956664567027766613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/956664567027766613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xii.html' title='Capítulo XII.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-8926806922648951927</id><published>2009-04-26T09:54:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T09:56:26.607-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XI. Parte 5.</title><content type='html'>-¿Tienes sueño? –le preguntó. -Te veo cansada, no te preocupes, vas dormir bien… &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Dormir bien? &lt;/span&gt;Se preguntó Ale para sus adentros &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿a caso piensa que voy a poder dormir con este grado de incertidumbre? y además… ¿en un sillón? Porque yo no duermo en su cama, no duermo allí. No. &lt;/span&gt;Lo miró preocupada. Pero no dijo nada, subieron por el ascensor hasta el piso 17. A ella le daba algo de “cosa” subirse a esas máquinas y sin pensarlo se agarró bien fuerte de él. &lt;br /&gt;-¿Le tienes miedo a los ascensores? –preguntó Eduardo tratando de hacer la situación lo más normal posible. &lt;br /&gt;-A los ascensores y a los primos que después resultan no serlo –le contestó ella a propósito para que no se fuera por la tangente como siempre –él se quedó mudo.&lt;br /&gt; Llegaron al piso correspondiente, él sacó su llave y abrió la puerta numero 1703, encendió las luces de la “casa” y el resplandor iluminó todos los lujosos muebles y la bella decoración; claro que con un notorio toque masculino y un estilo moderno. Pescó un control remoto y encendió el equipo de música como si nada, se sacó la chaqueta, tiró su mochila y fue directamente al refrigerador a sacar jugo y unos sándwiches. Ale se quedó estática en la puerta de entrada, observando todo a su alrededor, se parecía a esas casas que mostraban en la tele, cuyas UF llegaban más allá del cielo. &lt;br /&gt;-Ale ven a la cocina, seguro que tienes hambre, has estado sin comer toda la tarde –ella estaba algo insegura, no había pedido permiso para entrar y sus padres seguro que andaban por allí. Caminó lentamente hasta llegar a la hermosa cocina americana de color damasco. &lt;br /&gt;-Eh… oye, -lo llamó tímida. -¿Y tus padres no se irán a enojar porque traes a una desconocida a la casa?&lt;br /&gt;-Vivo solo –le contestó él mascando la Punata de un sándwich.&lt;br /&gt;-¡¿Qué?! –se alarmó Ale –. ¿So-solo?, pero y los gastos y el agua, la luz, el teléfono… o sea… -comenzó a hablar muy rápido por la impresión, pero Eduardo entendió en seguida que la preocupación de ella iba por otro lado.&lt;br /&gt;-Si te preocupa donde vas a dormir… -le dijo sonriendo –no estás obligada a compartir habitación conmigo.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ni siquiera había pensado en esa posibilidad, ¡tonto!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Me gustan los sillones –le dijo ella desviando la mirada. Eduardo se le acercó y le ofreció un vaso con jugo, ella tomó el vaso y bebió lentamente, estaba muy nerviosa. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Solo, solo, ¡¿Solo?!&lt;/span&gt; Él se rió al ver la inmensa cara de preocupación de Ale – ¿Qué, acaso parezco un payaso? &lt;br /&gt;-¿Te la creíste? –inquirió él sin dejar de reír. &lt;br /&gt;-¿Creerme qué? –Ale no estaba para bromas. Las carcajadas de Eduardo parecían no querer acabar.&lt;br /&gt;-Para tu tranquilidad, -le dijo apenas. -No vivo solo… aún. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Idiota!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-No sé porqué tendría que preocuparme eso… -le dijo ella mirando al suelo. Pescó el vaso y se fue a mirar al gran ventanal que había en el living, la luna hacía ver muy hermoso el mar. &lt;br /&gt;-Mi papá está de viaje… -le confesó él. -Como siempre. No te estoy mintiendo, si quieres puedes comprobarlo, su pieza está al fondo, tiene todas sus cosas allí. &lt;br /&gt;-Eso no me influye ahora, lo que me preocupa son otras cosas –Ale estaba muy nerviosa. Eduardo se puso serio. Sabía a lo que se refería ella. Ale quería saber lo que estaba sucediendo. Se le acercó.&lt;br /&gt;-Primero vamos a cenar algo, estás muy nerviosa todavía.&lt;br /&gt;-Más nerviosa voy a estar todo lo que me resta del tiempo si no me aclaras nada. &lt;br /&gt; Eduardo se negó a hablar, puso en el microondas unas cajas de algo y luego las sirvió en un plato, seguramente cocinar no era lo suyo. Ambos comieron sin hablar, al menos, Ale estaba muy sumida en sus pensamientos y posibles hipótesis. Cuando terminaron él la llevó al sillón, se sentaron y la atrajo a su hombro. &lt;br /&gt;-Prométeme que si te cuento vas a mantener la calma.&lt;br /&gt;-¿La calma?... ya se me esta olvidando lo que es eso Eduardo si no comienzas ya. –Él la abrazó más fuerte y claro, algo de calma le vino, sólo algo. &lt;br /&gt;-Esos tipos persiguen a mi papá, -comenzó él. –Tuvo problemas con ellos hace algunos años en Santiago, lo creen culpable de una gran cantidad de dinero que desapareció en condiciones poco creíbles. Pertenecían a la misma organización. Creímos que nos habían perdido la pista. Pensábamos que ya no nos seguían, pero… -sus palabras se fueron tensando y salían muy poco naturales. &lt;br /&gt;-Eso no es algo como para que te maten… -Ale comenzaba a dudar de esa versión. &lt;br /&gt;-Claro que sí, el dinero que se perdió era, era de… contrabando.&lt;br /&gt;-¿Contrabando? –Ella se alarmó y se desató de sus brazos para mirarle a la cara –¿Droga? &lt;br /&gt;-… Sí – Eduardo parecía estar inventando un rompecabezas – pero, o sea… mi papá y yo nada que ver con respecto a eso, al contrario, a él también lo embaucaron. Pensaba que la organización se dedicaba a otros fines, pero una vez adentro se enteró, por eso tratamos de salir lo más rápidamente de la capital. No tenemos nada que ver con ese dinero robado, nada –Ale miró alrededor de la casa y luego lo miró a él con duda.&lt;br /&gt;-No es lo que estás pensando –Eduardo rió-. Siempre hemos tenido la misma situación económica, bueno al menos mi papá. Lo que tenemos no es con dinero robado. &lt;br /&gt;-¿Y qué tengo que ver yo en todo esto? – él suspiró.&lt;br /&gt;-Esos tipos son algo peligrosos, ya nos localizaron. Y lo peor de todo… es que te vieron conmigo. Eso no es bueno. Debemos despistarlos por lo menos un tiempo. &lt;br /&gt;-¿Eso qué significa?  &lt;br /&gt;-Bueno, que…. quizás vas a tener que alejarte de mí y también sería lo más correcto irme por un tiempo –Ale se quedó pasmada y trago saliva mientras jugaba con sus manos.  &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Ah?... ¿Escuché bien? Se va… a ir. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿Con tu padre?&lt;br /&gt;-Claro… voy a tener que contarle, no le va a gustar nada –él la miró de reojo y notó su preocupación. -No te preocupes, una vez que ya no te vean conmigo ni se van a acordar de ti. Los blancos somos mi papá y yo. &lt;br /&gt;-También me preocupas tú, tonto –Ale le hizo una mueca, él se rió. -Si es mejor que no te vean conmigo ¿por qué me trajiste aquí?&lt;br /&gt;-Porque si te dejaba sola hoy, lo más seguro era que quisieran nuevamente hablar contigo y sacarte información, desde mañana… podré tener todo controlado y tu estarás más a salvo –Ale no parecía muy convencida, la explicación era algo vaga –tengo que hacer una llamada, vuelvo enseguida –le dijo, se fue al balcón y cerró el ventanal. Ale se quedó sola sentada en el living. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Laura me había dicho que tuviera cuidado… ¿Habrá sido por esto o…?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Eduardo entró nuevamente, venía algo más relajado. Se dejó caer en el sillón y la volvió a abrazar. El equipo comenzó a tocar &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Map of the Problematiqué”&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Muse&lt;/span&gt; a volumen bajo. Ella se estaba imaginando cómo volverían a ser las cosas una vez qué él se fuera y la idea no le gustaba. Un noviazgo de un día seguramente era un record y se rió. &lt;br /&gt;-Parece que ya te relajaste… -notó él -¿de qué te ríes? –ella pareció no escuchar.&lt;br /&gt;-¿Con quién hablaste por teléfono? –Él se acercó más a ella, tratando de evadir la pregunta. &lt;br /&gt;-No te preocupes por eso ahora –le contestó prácticamente susurrándole al oído. Parecía aprovecharse de la situación muy bien. &lt;br /&gt;-Pero... a mi me interesa saber – decía tratando de escabullirse de entre sus brazos. &lt;br /&gt; Ya era tarde. Eduardo le hizo recordar todo lo que había pasado en el auto. La besaba, le acariciaba el cuello, los brazos. Sus manos se entrelazaban con su cabello, le murmuraba cosas al oído… Ale lo quería evitar, pero no le funcionaba y él parecía muy entretenido. No quería que llegara un momento en donde las cosas se fueran a complicar. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Seguramente Laura no se resistiría si estuviera en esta misma situación, pero con Johnny Depp…  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt; A él se le cayó la billetera del pantalón a un rincón del sillón. Ale se dio cuenta y trato de alcanzarla. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No vaya a ser que después se le olvide,&lt;/span&gt; pensó. Si iba a irse de la ciudad necesitaba sus documentos. Pero no pudo alcanzarla. La respiración de él comenzaba a aumentar y cuando ella pensaba que ya todo estaba perdido sonó el celular. Eduardo no quería contestar la llamada y tiró el celular para que siguiera sonando en otro lado. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ese celular casi me salva…&lt;/span&gt;se lamentó ella. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Tiene que contestar… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-…Oye… contesta, podría ser algo importante, -le dijo entre sus labios. -Tu padre o algo por el estilo –Eduardo pareció volver a la realidad. Dejó de besarla y controló su respiración, se tiró el cabello hacía atrás y corrió a donde lo había tirado. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡¡Amo a ese celular!! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  Nuevamente se fue a hablar al balcón. Ale estaba algo nerviosa, iba a tener que inventarse algo y pronto, no pretendía pasar más allá de ese living. Así que improvisó una cama para “ella sola” en el sillón y acomodó los cojines, sólo le faltaba una frazada. La idea era que cuando llegara Eduardo de hablar por teléfono ella estuviera “dormida” tenía que apurarse, la llamada estaba siendo muy larga, ya estaba por terminar. Tomó la billetera que a él se le había caído, su mochila azul tirada en el piso y se tomó la libertad de llevarlas a su pieza, para que cuando se fuera no se le olvidara nada…  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Para cuando se fuera, &lt;/span&gt;pensó con tristeza… tale vez dentro de la habitación conseguía una frazada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-8926806922648951927?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/8926806922648951927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi-parte-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8926806922648951927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8926806922648951927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi-parte-5.html' title='Capítulo XI. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-2073672889402531052</id><published>2009-04-26T09:11:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T09:17:11.865-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XI. Parte 4.</title><content type='html'>-¿Qué te pasa? –le espetó un poco enojada ya que los últimos minutos sólo se había quejado.&lt;br /&gt;-Nada, es que…&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-¿No será peligroso involucrar a alguien ajeno? –Laura la miró y sonrió.&lt;br /&gt;-Créeme, este animal de ajeno no tiene nada.&lt;br /&gt; La puerta se abrió y apareció Rodrigo, el hermano de Osvaldo.&lt;br /&gt;-¡Hola! –saludó Laura. Rodrigo la miró extrañado.&lt;br /&gt;-Hola –saludó confuso.&lt;br /&gt;-Oye, ¿está tu hermano? –Rodrigo asintió y entró a buscarlo.&lt;br /&gt;-¿No nos va a hacer pasar? –preguntó Estheffi con tono ofendido.&lt;br /&gt;-No, todavía. –Laura entonces advirtió la forma de la sombra de su amigo. Al segundo Osvaldo la miraba con sorpresa que más parecía susto.&lt;br /&gt;-¿Laura? –preguntó. &lt;br /&gt;-Obvio animal.&lt;br /&gt;-¿Y qué haces acá? ¿Se te olvidó preguntarme algo cuando nos juntamos?&lt;br /&gt;-¿No nos vas a hacer pasar? –inquirió Estheffi adelantándose hasta quedar frente a él. Laura notó que de pronto Osvaldo se enderezaba y la miraba con escrutinio.&lt;br /&gt;-Claro, -dijo desconfiado –pasen.&lt;br /&gt; Laura se dio cuenta de que su amigo actuaba extraño, y no se debía todo a su repentina aparición con Estheffi, sino de algo que le había pasado antes. Pero creyó conveniente conversarlo con él más tarde, cuando Estheffi no estuviera escuchando, y no era que no le tuviera confianza, pero conocía a su amigo, y él no decía las cosas que le pasaban tan fácilmente, así que se concentró en encontrar las palabras correctas para poder pedirle a Osvaldo si podía albergar a Estheffi por un tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ale iba casi tiesa en el auto cuando Eduardo dobló una esquina por la calle 14 de Febrero en el centro de la ciudad. Había llamado a su mamá para pedirle el falso permiso de quedarse a estudiar en casa de una compañera. Obviamente su mamá la llenó de preguntas y ella tuvo que darle el número de teléfono de la casa de la de Jani, y eso que la llamó antes para avisarle de que por cualquier cosa dijera que se había quedado dormida. Le había dado una lata tremenda tener que crear esa historia pero entre todas las cosas que sentía en ese momento, el miedo la gobernaba por completo y como Eduardo sabía lo que había que hacer, sólo le quedaba acatar como simple espectadora que se ve de repente involucrada en algo de lo que es completamente inocente.&lt;br /&gt; Estaba segura de que los habían estado mirando mientras estaban en el auto. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sus primos,&lt;/span&gt; había pensado ella, pero Eduardo con la cabeza había negado categóricamente la existencia de algún primo. Eso la había puesto más nerviosa. Más encima el hecho de que ahora pasarían la noche juntos la ponía a tiritar de miedo. Tantas cosas que le pueden pasar a alguien tan mansa como ella. Suspiró, recordando con aprensión el fundamento de Eduardo para que ella accediera a quedarse con él esa noche:&lt;br /&gt;-Si ya saben quien eres, por lo que tú me has dicho –dijo –no creo que te dejen irte así como así. Apenas yo te hubiera dejado, ellos habrían hecho algo contigo. No sé qué, y me da una rabia haberte metido el algo así. Más encima si tú estabas en tu casa, no se me ocurre qué podrían haberle hecho a tu familia.&lt;br /&gt; Ale había sentido un escalofrío de terror. Aunque ella lo sabía desde un principio, nunca hubiera pensado que estar con Eduardo significaba tanto peligro (y menos estadías nocturnas). Creía que su relación sería como las demás… cuán equivocada estaba. Ahora que lo pensaba, Eduardo todavía no le había contado nada de lo que hacía, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;su vida real detrás de esa otra vida de estudiante de Universidad,&lt;/span&gt; aún ella no sabía nada. Por eso se había sorprendido mucho al ver cómo manejaba las cosas, y cómo pensaba en todas la posibilidades antes de actuar. En especial las posibilidades que concernían la seguridad de ella misma por sobre la de él. En una parte del viaje le había oído: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Primero yo, antes que ella… &lt;/span&gt;Ya no sabía que pensar.&lt;br /&gt; Iban por la calle 14 de febrero, derecho, cuando Eduardo al parar en un semáforo la mira.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? –preguntó ella.&lt;br /&gt;-Eh… &lt;br /&gt; Ale, con asombro, se dio cuenta de que él estaba titubeando. Enarcó las cejas, segura de que estaba bromeando. Eduardo miró el semáforo que estaba en rojo y suspiró.&lt;br /&gt;-No quiero que te sientas incómoda –le dijo-. Si sientes algo ahora y comprendo perfectamente qué puede ser, házmelo saber. Por favor.&lt;br /&gt; Eduardo le clavó los ojos y Ale notó el mensaje implícito en aquellas palabras: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Si no quieres pasar la noche conmigo, dímelo.&lt;/span&gt; Tragó saliva.&lt;br /&gt;-Yo… este… -trató de decir, Eduardo levantó las cejas mientras bajaba la cabeza.&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;-Haré lo que tú me pidas. Quiero decir, que lo que sea por mi bien está bien.&lt;br /&gt; Ale escondió la cara en la oscuridad que proyectaba el parabrisas en ella. Sentía que las mejillas se le sonrojaban y cómo no, si le había dicho: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;haré lo que tú me pidas. Idiota.&lt;/span&gt; Escuchó una risa ahogada a su lado.&lt;br /&gt;-Te entiendo –dijo asintiendo. Ale lo miró-. Yo también estoy nervioso, no llevamos ni un día de novios y ya vamos a pasar la noche juntos.&lt;br /&gt;-¡Oye, nada que ver! –Ale apretó los puños sobre sus rodillas. Eduardo soltó una risa despreocupada.&lt;br /&gt;-No en ese sentido, claro. No te pases rollos.&lt;br /&gt; Ale se amurró.&lt;br /&gt;-No me estoy pasando ningún rollo, sólo que no me gustó como sonó.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Acaso no te gustaría pasar la noche conmigo como Dios manda? – Ale sintió que se atragantaba.&lt;br /&gt;-Será mejor que avances, ya estamos en verde. –Le dijo apenas. Eduardo entrecerró los ojos y desviando lentamente la mirada de ella, apretó el acelerador, metió segunda, y avanzó.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Me metí en la pata de los caballos,&lt;/span&gt; pensó.&lt;br /&gt; Eduardo siguió conduciendo rápidamente, aunque su dirección no tenía mucho sentido, después de doblar por 14 de febrero cambió su rumbo hacía el oeste, en dirección a la costa. Parecía que jugaba a hacer laberintos. Ale estaba ya un poco mareada y cansada y no precisamente por las maniobras de conducción de Eduardo, si no que por la situación. Todo era muy, pero muy raro para ella, las piezas no calzaban y cada minuto se le hacía más tormentoso sólo al imaginarse lo que podía estar ocurriendo. &lt;br /&gt; El auto se detuvo en un gran departamento a la orilla de la playa; Eduardo miró bien hacia todos lados afuera en la calle y continúo conduciendo, pero ahora se adentraba en los estacionamientos del “condominio” si así podría llamarse. Ale estaba algo “anonadada”, el tipo de vehículos allí estacionados no eran cualquier tipo de autos, podría jurar que eran de los más caros que vendían en la región; y el departamento… no habían comentarios. Sospechaba que Eduardo no pertenecía a una clase socioeconómica “normal”, pero de allí a imaginarse que era totalmente un ABC1 (medida de las clases sociales en Chile), la dejaba media tonta y la inseguridad la invadía. Nunca había estado tan cerca de relacionarse con “ese” tipo de gente, hasta encontraba muy extraño que un tipo como él, se fijara en alguien como ella; muy, pero muy raro, a su manera de pensar. Sin embargo ahora, preguntas e inseguridades peores la embargaban e iba a tener que enfrentarlas con un ataque de pánico casi en las manos. &lt;br /&gt; Su estacionamiento estaba reservado, como todos los que vivían en el departamento. Ale no se había percatado de que ya habían llegado, mantenía su mirada en un punto fijo, pensando. Eduardo se bajó, le abrió la puerta del auto y con la mano le hizo señales. &lt;br /&gt;-Hey… ya llegamos –parecía divertido. &lt;br /&gt;-¿Ah?... –Ella lo miró confusa, Eduardo dejó de mover su mano para hacer las señales, hizo un gesto de olvídalo y le tomó el brazo sacándola del auto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-2073672889402531052?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/2073672889402531052/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2073672889402531052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2073672889402531052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi-parte-4.html' title='Capítulo XI. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-219512744522288683</id><published>2009-04-25T08:45:00.000-07:00</published><updated>2009-04-25T08:46:10.429-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XI. Parte 3.</title><content type='html'>Ale estaba entre enojada y nerviosa. Antes que todo, cabe mencionar que la pobre tenía EL lío en la cabeza. En primer lugar deseaba poder enojarse más firme con Eduardo, pero no le funcionaba. En segundo lugar quería estar con él como estuvo en “los pastos” esa tarde cuando le pidió ser su novia, pero tampoco podía porque aunque no estuviera completamente enojada, sí sentía algo de rabia hacia él. Y Eduardo no ayudaba en nada, le acariciaba el cuello, le besaba la mejilla, la abrazaba y le susurraba al oído que estuviera tranquila porque la única que le hacía sentir verdadero amor era ella. ¿Cómo planeaba ella seguir resistiéndose a eso? A su voz en su oreja, a su respiración en su cuello, a sus manos en su cintura y a su olor… ¡Oh! ¿Cómo podía resistir ese olor que la adormecía? Respiró hondo. Graso error, el olor ahora estaba en cada rincón de su cuerpo. Bajó la cabeza derrotada.&lt;br /&gt;-¿Ya se te pasó?&lt;br /&gt; Ale levantó los hombros.&lt;br /&gt;-Aún no me respondes, te hiciste el loco, pero ahora quiero respuestas –Eduardo se acercó más a ella, Ale sintió un hormigueo enérgico que le recorrió la espina dorsal y la dejó tiesa.&lt;br /&gt;-¿A qué es serio para mí?&lt;br /&gt;-Cla-claro –le respondió ella apenas. Eduardo sonrió.&lt;br /&gt;-¿Te importaría si pongo algo de música para responderte?&lt;br /&gt; Ale se dio la vuelta pensando que él la estaba molestando.&lt;br /&gt;-¿Ah?&lt;br /&gt;-Claro, música, para ponernos en onda –Eduardo le sonrió infantil y estiró el brazo para prender el estéreo de su auto. Una canción antigua que Ale había escuchado en pocas ocasiones invadió el lugar –Ahora sí.&lt;br /&gt; Eduardo la obligó a ponerse frente a él y le tomó la cara.&lt;br /&gt;-Para mí todo lo que tiene que ver contigo me parece serio. Lo demás son cosas de la vida.&lt;br /&gt;-¿Conmigo? ¿Ah sí? ¿Cómo qué? – Ale quiso morderse la lengua después de preguntar algo tan estúpido. Pero Eduardo se la tomó muy enserio.&lt;br /&gt; Le besó en la comisura del labio.&lt;br /&gt;-Como esto.&lt;br /&gt; Le tomó la mano y la olió.&lt;br /&gt;-Como esto.&lt;br /&gt; Aprisionó su cara entre sus manos y la miró fijamente.&lt;br /&gt;-Ver tus ojos, como brillan al ver los míos, cómo tratas de concentrarte en hablar correctamente, cómo tú corazón late rápidamente cada vez que me sientes… Ésas son cosas serias.&lt;br /&gt; Ale quiso concentrarse, pero esto ya llegaba más allá de lo que podía soportar. Ya no podía aguantar más, ya no sobrellevaba las ganas de besarlo de una vez y antes de que cualquier cosa se le viniera a la mente diciéndole que la cortara con la estúpida tentación de raíz y pensara con la razón en vez de con el corazón, lo atrajo hacia sí y le besó en los labios.&lt;br /&gt; Eduardo sonrió mientras tenía los labios de ella sobre los de él. Ale le pasó sus brazos por el cuello y lo estrechó más. &lt;br /&gt; Sintió que él le tomaba la cintura y le pasaba una mano por todo el cabello. Sus labios tenían un sabor tan especial que la hacía sentirse en las nubes, por allá, por el éter, en un lugar lejano, en el quinto cielo. No podía creer que se pudiera sentir tanta felicidad. Además el auto, con esa música, tenía una especie de influencia afrodisíaca que hacía que no pudiera controlar sus movimientos y menos sus sentimientos.&lt;br /&gt; Eduardo le tomó de la barbilla y la obligó a detenerse. La miró.&lt;br /&gt;-Y… ¿Qué fue eso? –le preguntó con las cejas fruncida divertidas.&lt;br /&gt; Ale se mordió un labio y trató de pensar en una respuesta con fundamento, pero lo único que se le venía a la mente era: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Porque me dieron ganas.&lt;/span&gt; Pero no podía responderle eso, o sea, sería como admitir que lo necesitaba. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Pero es la pura verdad,&lt;/span&gt; trató de convencerse. Lo miró sonriendo inocente.&lt;br /&gt;-Creo que… -trató de hallar algo que la sacara de la situación, pero Eduardo tomó su mano y la puso sobre su majilla. Ella sintió lo caliente que él estaba.&lt;br /&gt;-No importa. Eso es exactamente lo que me gusta de ti, que a veces haces cosas que sorprenden a todos. Espero que siempre seas así.&lt;br /&gt; Ale le sonrió roja de vergüenza. Lo miró a los ojos dispuesta a recordar cada detalle de ese momento, pero algo afuera le llamó la atención.&lt;br /&gt;-Eh, Eduardo, creo que nos están viendo. &lt;br /&gt; Eduardo la miró un momento, luego ella notó cómo se ponía rígido y su mandíbula se apretaba con mucha fuerza.&lt;br /&gt;-No te muevas, y hace como que me sigues hablando –Ale abrió la boca para decirle que no sabía hacer eso, pero antes que pudiera siquiera pensar en algo, la persona que estaba afuera se fijó en ella, y ella lo reconoció.&lt;br /&gt;-Ah, son tus primos –Eduardo se volvió a mirarla frunciendo el cejo.&lt;br /&gt;-¿Qué primos?&lt;br /&gt;-Los tuyos… -Eduardo le agarró la cara.&lt;br /&gt;-Yo no tengo primos Ale.&lt;br /&gt;-Ah, entonces….&lt;br /&gt;-¿Cómo sabes eso?&lt;br /&gt;-Hoy día fueron a la biblioteca y…&lt;br /&gt;-Mal nacidos –masculló Eduardo con los dientes apretados, bajó la vista y se concentró en que la rabia no lo invadiera o Ale se vería afectada, ya no quería hacerle sufrir más-. ¿Qué-qué te dijeron?&lt;br /&gt;-Eh… me dijeron que eran de Canadá, que tu madre vivía allá y que venían para darte una sorpresa… &lt;br /&gt;-Imbéciles –murmuró quieto como estatua.&lt;br /&gt;-¿Pasa algo?&lt;br /&gt; Eduardo la estudió con la mirada.&lt;br /&gt;-¿Te importaría mucho si hoy no vuelves a tu casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Laura, me voy a quedar aquí. &lt;br /&gt; Estheffi se detuvo y le señaló una casa media abandonada, negra por algún incendio reciente.&lt;br /&gt;-Olvídalo.&lt;br /&gt;-Pero no me puedes llevar a tu casa, es demasiado peligroso.&lt;br /&gt; Laura se detuvo y le sonrió maliciosa.&lt;br /&gt;-¿Y quién te dijo que te llevaría a mi casa?&lt;br /&gt;-¿Ah no? &lt;br /&gt; Laura levantó las cejas a lo 1313 y siguió caminado hacia arriba. Estheffi la miró un momento sopesando la actitud de su amiga, y con un suspiro se rindió. Laura sabía lo que hacía, además esta era su ciudad, conocía a sus habitantes.&lt;br /&gt;-Y… ¿Dónde me llevas?&lt;br /&gt;-Se cuenta el milagro pero no el santo.&lt;br /&gt;-¿Eh?&lt;br /&gt;-Nada, olvídalo. –Laura había recordado que Estheffi no era chilena.&lt;br /&gt;-Pero Laura –le dijo ella mientras la alcanzaba, Laura caminaba como bólido-, tienes que decirme dónde vamos.&lt;br /&gt;-Es un secreto, además es mejor que no le sepas, así por lo menos si te atrapan no sabrás a quién acusar, y la persona a la que te llevaré quedará a salvo.&lt;br /&gt; Estheffi frunció el cejo.&lt;br /&gt;-Pero hombre, por lo menos dime si es de confianza.&lt;br /&gt;-Oh si, de mucha confianza –Laura sonrió imaginado la cara de Osvaldo cuando le dijera que debía cuidar a una chica. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Vamos a ver si él controla al hombre que lleva dentro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué sonríes? –inquirió Estheffi mirándola fijamente.&lt;br /&gt;-Nada Estheffi, nada de importancia.&lt;br /&gt; Laura siguió subiendo.&lt;br /&gt;-¿Vamos a caminar todo el rato? –Laura se volvió hacia ella.&lt;br /&gt;-¿Ves que pase alguna micro por aquí? –preguntó ella señalando el sector que ya se estaba oscureciendo.&lt;br /&gt;-Pues la verdad…&lt;br /&gt;-No. Por aquí nunca pasan micros, además la casa de la persona con la que te voy a llevar no queda tan lejos, a lo mas a 15 cuadras de aquí.&lt;br /&gt;-¿¡15 CUADRAS!? –Estheffi le agarró el brazo-. No voy a caminar tanto.&lt;br /&gt;-Por las canillas del mono, - Laura se detuvo y la miró con exasperación –Tengo que ponerte a salvo, no quiero que te pase nada de malo, además mi amigo te va a cuidar. Confía en mí.&lt;br /&gt;-¿Amigo?&lt;br /&gt; Laura se mordió el labio inferior, no quería decir ese pequeño detalle hasta que estuvieran en la casa de él, pero siempre su bocota hacía lo que quería. Suspiró.&lt;br /&gt;-¿Quieres estar protegida? Sí o no.&lt;br /&gt; Estheffi la miró pensando la respuesta y luego puso los ojos en blanco.&lt;br /&gt;-Hala, está bien, si tú confías en él, será pues.&lt;br /&gt; Laura asintió y ambas siguieron caminando. &lt;br /&gt; La ciudad está siempre empinada por lo que la subida no era nada un chiste. Laura caminaba a un ritmo constante, pero Estheffi que no estaba acostumbrada y a la que siempre andaban trayendo en auto resoplaba ya al borde de sus fuerzas.&lt;br /&gt;-¿Podemos descansar? –preguntó deteniéndose y apoyando sus manos en sus rodillas.&lt;br /&gt;-Falta una cuadra más –le dijo Laura pensando en que si se detenía perdería su ritmo lo que causaría estragos en su corazón. La miró por sobre el hombro-. Continúa.&lt;br /&gt;-Ok –aceptó Estheffi.&lt;br /&gt; Continuaron subiendo y cuando Laura dobló hacia la derecha, Estheffi sintió el alivio de sus piernas al poder caminar de forma horizontal nuevamente. Laura se preguntaba si Osvaldo no le pondría mala cara o algo, pero ya  no podía renunciar. Aunque le daba cosita meterlo de nuevo con la S.S.J., pero no creía que Estheffi fuera a quedarse una eternidad aquí… ¿O sí?&lt;br /&gt; Laura se detuvo en la puerta de la casa de Osvaldo y tocó el timbre. Notó que Estheffi se mordía el labio inferior.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-219512744522288683?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/219512744522288683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/219512744522288683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/219512744522288683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi-parte-3.html' title='Capítulo XI. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-2513737225507290037</id><published>2009-04-25T08:34:00.000-07:00</published><updated>2009-04-25T08:35:51.123-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XI. Parte 2.</title><content type='html'>Se subieron en un taxi en dirección a una zona más central de la ciudad, lo más lejos posible. Se bajaron en el sector industrial. &lt;br /&gt;-Oye Estheffi, -comenzó a decir Laura  cuando se bajaron del taxi y vio que estaban muy solas. -Si lo que quieres es esconderte, bueno… Antofagasta llega mucho más allá que esto, podrías no sé, irte a Juan López –Laura aún no sentía la tensión de su amiga. &lt;br /&gt;-No, aquí estoy bien, créeme, además esta fábrica es grande y Ed— alguien  me dijo que… -Estheffi vaciló en seguir contándole. &lt;br /&gt;-¿Ah? ¿Con quién hablaste? –Laura lo preguntó como si ya supiera el nombre de aquel individuo. &lt;br /&gt;-Con nadie, un amigo, me dijo que aquí es seguro y que me iba a mantener protegida, nada más que eso. No tiene mucha importancia. Lo que sí es relevante es que no le digas a nadie que me viste, dame por desaparecida hasta nuevo aviso. &lt;br /&gt;-¡Já! O sea, yo te prometo todo lo que quieras, pero primero me vas a contar que onda… Si no me lo cuentas tú, tendría que pedírselo a &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;, es el único amigo que te conozco que empieza con E. –Laura le habló con tono de victoria por haber descubierto su secreto. &lt;br /&gt;-Mm… -refunfuñó Estheffi vencida. -Bueno, para qué te voy a mentir. Le he pedido ayuda a Eduardo, para que me esconda. Se portó muy amable. &lt;br /&gt;-¿Y de qué te escondes? &lt;br /&gt;-Bueno, tengo algunos problemas, mas bien son problemas internos conmigo misma, es decir, me he estado cansando. No quiero seguir en la S.S.J, hay cosas que me molestan. Pero no es llegar y renunciar, eso es imposible. Una vez adentro ya no sales. Así que lo único que se me ocurrió es desaparecerme un tiempo hasta que se me ocurra otra cosa qué hacer… &lt;br /&gt;-¿Qué te aburriste? Pues ya era hora, esa cosa trae puros problemas, aunque no creo que la solución sea escapar, esto puede terminar mal. ¿De quién crees que van a sospechar si despareces? –Estheffi se quedó pensativa. &lt;br /&gt;-Eduardo me dijo que no me preocupara, que a él se le iba a ocurrir algo.&lt;br /&gt;-Como te iba a decir que no –Ironizó Laura –a ese tipo le gusta jugar a las dos caras, creo que… &lt;br /&gt;-Laura, no todas las cosas son como te las cuenta Daniel. Si supieras todas las irregularidades y cosas extrañas que he visto en la organización creo que cambiarías tu punto de vista –Laura no respondió –sólo cálmate y deja que arregle esto a mi manera. Si te lo conté es porque no quería que te preocuparas por mí en todos los días que voy a estar escondida.&lt;br /&gt;-Todo es muy confuso Estheffi, lo que dices tú, lo que dice Daniel… -Laura se angustió. &lt;br /&gt; -Lo mejor es que te mantengas alejada de esto un tiempo y tomes aire, te puedes contaminar de tantas cosas extrañas. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Cómo le hago para alejarme de Daniel? No sé hacer eso… No quiero hacerlo.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt; -En los días que vienen va a haber una nueva emboscada. Estoy segura que si las cosas se complican hasta podría ocurrir una escena de balas, sólo mantente alejada un tiempo, nada más. &lt;br /&gt;-Pero… supongo que lo hacen porque ese tipo al que buscan ¿es malo o no? Ustedes se encargan de mantener todo bien, entonces… &lt;br /&gt; -No te fíes de todo; cuando un perro está hambriento no le importa si come sus propios excrementos o comida para perro… -Estheffi se rió –. Ni nosotros mismos a veces estamos seguros de si la organización trabaja para su propio bienestar… No creo que sean “buenos” por amor al arte… algo deben sacar a cambio. El año pasado en una misión en Guatemala logramos detener el tráfico de más de tres millones de dólares. Había sido la misión con más éxito de los últimos años, pero… un millón de dólares no se registró al final, nadie supo muy bien lo que pasó con eso, hace poco me enteré de que hubieron contactos en secreto entre la S.S.J., y un grupo de dudosa procedencia de los estados árabes, algo sobre las utilidades del petróleo y cosas de ese estilo. Cuando los altos mandos se dieron cuenta de que estaba averiguando, me mandaron a llamar y me “advirtieron” de que mantuviera alejada de lo que no me correspondía, tuve que acatar. Pueden llegar a ser aterradores si le llevas la contra, demasiado… -su rostro palideció. &lt;br /&gt;  Laura estaba como en estado de shock, no se imaginaba Daniel haciendo cosas truculentas, bueno, no más de las que ya hacía.  Se quedaron en silencio algunos minutos. &lt;br /&gt;-¿En qué mas quieres que te ayude? –preguntó Laura para romper la tensión. &lt;br /&gt;-Solo mantente a salvo, no le digas nada, pero nada a Daniel y… dale las gracias a Eduardo… –Estheffi titubeó. &lt;br /&gt;-¿Qué? –Laura levantó una ceja. -¡No! es que ese tipo me cae como… -Estheffi la miró suplicante. -Bueno ya, ya, haré un esfuerzo… -Laura no soportaba las caras de pena de otras personas. -Pero apuesto a que tu renuncia va más allá de que no te guste la organización, no se porqué, pero creo que mientras más te alejas de la S.S.J., más te acercas a Eduardo. &lt;br /&gt;-Pues… -Estheffi miró hacia el cielo. -Siempre hay algo bueno cuando abandonas algo malo –rió burlona –ah... y dile a tu amiga que ojala también se mantenga al margen, manténganse las dos lo más alejadas posibles, hasta que reclute nueva información más tranquilizadora, pero no lo creo…. &lt;br /&gt;-Mm, pero eso se me va a hacer muy difícil, ¡ese tipo es de lo más! – &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cálmate, cálmate&lt;/span&gt; -En todo caso no creo que sólo te importe la seguridad de mi amiga. Es más, a ti te conviene mantenerla lo más lejos posible… &lt;br /&gt;-¿Y tú qué crees? –le preguntó divertida.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Matías llegó a le media hora después a casa de Daniel, luego de que belén se fuera. &lt;br /&gt;-¡Hombre! Menos mal que estás listo, pensaba que te iba a tener que esperar a que te vistieras y todo…&lt;br /&gt;-Matías ¿podrías no hablar tanto? Cada vez me duele más la cabeza cuando vienes… &lt;br /&gt;-Qué humor… -Matías se volvió serio. -En todo caso, no vine a hacer vida social, es urgente que encontremos a Estheffi…&lt;br /&gt;-Sí, ya sé, pero no se me ocurren lugares en donde se puede encontrar… &lt;br /&gt;-Pero se nos van a tener que ocurrir y rápido, el jefe está que se tira los pelos de la cabeza, la quiere y lo más rápido posible. Tú sabes porqué.&lt;br /&gt;-Sí – Daniel se quedó pensativo – en todo caso aunque no lo parezca, ella tiene mucho tacto, no cuenta cosas y las lanza a los cuatro vientos… menos iría a la compañía contraria. &lt;br /&gt;-No estoy tan seguro. Esa niñita es muy amiga del tal Eduardo, no me gusta eso, no se nos viene bien. &lt;br /&gt; -A nadie se nos viene bien, a nadie… -Daniel apretó fuertemente la mano contra su pierna. &lt;br /&gt;-Oye, pero… -Matías miró a Daniel maliciosamente –tú amiguita es bastante cercana a Estheffi, de más que ella sabe donde podría estar.&lt;br /&gt; Daniel lo miró con odio.&lt;br /&gt;-No la involucres, ella nunca debería haber sabido nada. &lt;br /&gt;-Yo decía no más. Aunque si el jefe se entera de que tienes ese tipo de contactos… no sé, estarías traicionándonos ¿no?&lt;br /&gt; Daniel agarró a Matías del cuello de la camisa.&lt;br /&gt;-Tú te vas a quedar callado, no te conviene hablar, ya sabes que conozco unas cuantas tuyas y de nuestra división… -Matías sonrió nervioso.&lt;br /&gt;-Eh, claro, si yo hablaba solamente…&lt;br /&gt; Daniel lo soltó. Matías se arregló el cuello y miró la hora.&lt;br /&gt;-Deberíamos irnos, ya se nos hace tarde –Matías abrió la puerta de la calle.&lt;br /&gt;-Creo que yo no voy –Daniel estaba sentado en el sillón.&lt;br /&gt;-¿Cómo que no? Están no son mis órdenes, son del jefe, y a él no le gustan…&lt;br /&gt;-Sé lo que no le gusta Matías.&lt;br /&gt;-Pero…&lt;br /&gt;-Estoy seguro de que hoy voy a ser necesario en otro lado. No te preocupes, yo hablo con el jefe.&lt;br /&gt; Matías lo miró con los ojos entrecerrados. Conocía a ese chico, y sabía que lo que estuviera planeando debía ser grande.&lt;br /&gt;-Te ayudo.&lt;br /&gt;-No hace falta Matías, entre menos sean, mejor.&lt;br /&gt; Matías asintió con desánimo y con la cabeza gacha pero sin dejar de notar de Daniel estaba más excitado que antes salió.&lt;br /&gt; Daniel entonces tomó su móvil y marcó un número.&lt;br /&gt;-¿La tienen vigilada? –Esperó con paciencia a que la persona que le hablaba por la otra línea le respondiera, asintió –excelente, por hoy eso es todo. Esperen más instrucciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-2513737225507290037?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/2513737225507290037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi-parte-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2513737225507290037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2513737225507290037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi-parte-2.html' title='Capítulo XI. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-2611433066786197218</id><published>2009-04-24T10:20:00.000-07:00</published><updated>2009-04-24T10:22:23.020-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XI.</title><content type='html'>Ya casi había pasado una hora y Eduardo aún no aparecía en el estacionamiento. Ale estaba que se iba, ya se le habían acabado los ejercicios que había hecho mientras esperaba; no pensaba seguir haciendo el papel de tonta; si es que ya no lo había hecho. Por un momento dudó en irse, había olvidado sacar del bolso “Luna Nueva” &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Podría releerlo mientras tanto o no? o tal vez terminar de leer “Medianoche” lo he pospuesto mucho… &lt;/span&gt;Pero se decidió. Tenía otras cosas mucho más importantes que hacer y hacía frío, había estado nublado todo el día, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;y no se me ocurrió traer un chaleco.&lt;/span&gt; Guardó sus cuadernos y se levantó para caminar a la salida, sin embargo un sentimiento extraño la perseguía, tenía la leve impresión de que hace rato alguien la estaba observando.  Lo último que me faltaba, se masajeó la frente, volverme paranoica y sumárselo a mis demás traumas. Hizo caso omiso a su inquietud y siguió lentamente su camino. Muy dentro de ella, Ale tenía la esperanza de que todo siguiera siendo como en un cuento de hadas, pero no, las cosas eran simples, Eduardo era un mentiroso. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Apenas lo dejo solo, no le cuesta nada aparecerse con la “española”,&lt;/span&gt; y si no era con ella, seguramente no le faltaría otra. Ella deseaba con todas sus fuerzas seguir esperándolo, pero no para reprocharle, eso no le salía. Sin embargo, ¿qué haría ahora? Eduardo no le podía salir con que había ido a tomar un “helado” con la española. Su humor cada vez empeoraba más. ¿Cuánto le había durado su “noviazgo”? Cuatro horas se quedan cortas. &lt;br /&gt;-¡Y que sus primos se vayan a la punta del cerro también! –bufó Ale con rabia. &lt;br /&gt;           De pronto, vio cómo el Toyota descapotable se aproximaba velozmente hacía el estacionamiento, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ya no le sirve apurarse.&lt;/span&gt; Ale siguió dignamente caminando en dirección contraria, no “pensaba” parar; pero quería hacerlo. Como su cabeza le decía que siguiera hacia la salida, lo hizo. Pero ya podía sentir el fuerte cerrar de la puerta del descapotable. Eduardo salió hecho una bala para alcanzarla y la tomó por el brazo, para detenerla. Ella siguió como si le hablara una mosca, lo ignoró casi la mitad del camino. &lt;br /&gt;-¡Hey! ¿No me digas que estas enojada porque me retrasé? –Ella le dio una mirada irónica –. Es que tuve un problema, pero no es para tanto. &lt;br /&gt;  Ella seguía caminando, y él ni siquiera se acercaba al verdadero motivo. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Pensará que soy tonta.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;-Si me sigues ignorando soy capaz de ponerme en ridículo frente a todos los que vez aquí y no es chiste –Ale podía ver como ya algunas miradas se dirigían hacia ellos, y era de esperarse Eduardo iba hablando solo. Se detuvo.&lt;br /&gt;-Deberías tener mejor memoria de lo que haces –le dijo ella sin ningún atisbo de emoción. &lt;br /&gt;-¿A qué te refieres con eso? &lt;br /&gt;-¿Dejaste en un lugar seguro a la “española”? –su tono no podía ser de mayor molestia y se las estaba aguantando para no hacer una escena allí mismo, no iba a pasar esa vergüenza. &lt;br /&gt;-¡Ah! ¿Era… eso? –La mirada de Eduardo se calmó –Si no fue nada, oye en serio, tuve que brindarle mi ayuda… y me tienes sorprendido, ¿ahora también le haces de agente secreto? –rió y ella lo miró con odio. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Idiota &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Y de seguro que en esa ayuda también iban incluidos “besos y abrazos”… si es así no quiero ni pensar en todas las “amigas” a las cuales siempre le brindas tu ayuda –La voz de Ale se iba rompiendo, aunque la controlaba para que él no se diera cuenta. No podía haber algo más vergonzoso que eso. Eduardo la obligó a mirarlo, estaba preocupado, podía notar en los ojos de ella las lágrimas que estaban a punto de brotar. Ale desviaba la mirada con enojo, pero él la volvía de nuevo y la sostenía con sus manos. &lt;br /&gt;-¿Te quedaste esperándome toda esa hora, cierto? &lt;br /&gt;-Sí… tenía unas ganas de… tirarte el libro de Cálculo por la cabeza, y aún lo puedo hacer. Me voy… -No alcanzó ni a darse la vuelta porque él la abrazó. Ella no quería recibir las sobras. Pero no pudo rechazarlo, ese perfume que usaba de seguro que tenía la culpa.&lt;br /&gt;-¿Quieres que te explique? –le preguntó él al oído.&lt;br /&gt;-N-n… no me importa –Ale no se aguantó más las ganas de llorar y de sus ojos comenzaron a caer leves lágrimas que aumentaban cada vez más. &lt;br /&gt;-Sí, si te importa… no creo que estés llorando porque te fue mal en una prueba –él se la llevó al auto sin despegársele, por una parte a ella eso le convenía, así nadie podría verle la cara llena de lagrimas si la escondía en la camisa de él.  &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Vergüenza, vergüenza, vergüenza…!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  Ale pensó que la llevaría a algún lado, pero no, la hizo sentarse junto con él en el asiento trasero, Eduardo se quedó en silencio observándola unos minutos. Estaba confundido. Le ofreció un pañuelo desechable. &lt;br /&gt;-No quiero –lo rechazó ella, y lo apartó con un leve golpecito en la mano que se lo ofrecía. Ale abrió su bolso y sacó sus propios pañuelos, le dio la espalda y miró por la otra ventana. Él la abrazó por la espalda y le dio un beso en la mejilla. &lt;br /&gt;-Estheffi sólo quería… –comenzó él. &lt;br /&gt;-¿No era “Tefi”? –lo interrumpió ella con tono burlesco, él pareció no escucharlo. &lt;br /&gt;-Quería que la ayudara, no alcanzó a darme todos los detalles, yo andaba apurado, pero me necesitaba, tiene algunos “problemas” y por lo del abrazo… ella me buscó, y es que, no la quise hacer sentir más mal de lo que ya estaba…&lt;br /&gt;-Claro…y a ti te encanta que “te tienten”, te escuché Eduardo –y se giró para enfrentarlo –le dijiste: “no me digas eso Estheffi, ya sabes que no respondo de mí” –Ale imitó su voz –. Eso no es una relación de amigos. Si ella te gusta tanto, anda, yo no te voy a decir nada. Entiendo perfectamente, ella es rubia, más blanca, ojos claros, es más joven… -él la miró angustiado –con ella vas a estar a “tono” y no lo digo en chiste –Eduardo comenzó a acariciar su pelo. &lt;br /&gt;-Lo que le dije fue irónicamente, no hablaba en serio…&lt;br /&gt;-¿Qué es serio para ti? –quiso saber ella.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             Laura se devolvió sola a su casa, Daniel tenía que hacer unas “cosas” y decidió no molestarlo más, hoy ya le había contado mucho, no quería sobrecargarlo. A medida que iba caminando para tomar la micro, se fijó en una sombra o más bien en ese tipo de sensaciones que dan la idea de que te están espiando. Ella siguió. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Yo no soy miedosa,&lt;/span&gt; se dijo. De pronto, saltó alguien a su espalda y le tapó la boca con la mano. &lt;br /&gt;-¡Aaah! –Laura gritó a penas, las manos de su enemigo le impedían seguir. &lt;br /&gt;-Hey!! – Le susurró la persona al oído – ¡Cálmate, soy yo! –Estheffi la soltó para que la mirara. &lt;br /&gt; -¡Ay! ¿Cómo se te ocurre asustarme así? –Laura la miraba sorprendida –además, ¿que tú no estabas perdida? –Estheffi se rascó la cabeza.&lt;br /&gt;-Sí… o sea no, el punto es que no quiero que mi agencia me encuentre, estoy algo así como escondiéndome. &lt;br /&gt;-¿Por qué? Daniel y los demás están súper preocupados y ya te están buscando &lt;br /&gt;-Ese es el punto, acompáñame, corro peligro aquí&lt;br /&gt;-¿Peligro? –Laura la miró sin comprender. &lt;br /&gt;-Si, si… Te explico pero no aquí, sígueme –Laura obedeció.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-2611433066786197218?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/2611433066786197218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2611433066786197218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2611433066786197218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-xi.html' title='Capítulo XI.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-181188001582209168</id><published>2009-04-23T07:12:00.000-07:00</published><updated>2009-04-23T07:13:09.208-07:00</updated><title type='text'>Capítulo X. Parte 5.</title><content type='html'>Laura miraba a Daniel expectante. Éste le pasó un brazo alrededor de los hombros.&lt;br /&gt;-Pasó que el tipo se presentó como Matías. Me contó parte de sus motivos y qué lo tenía allí. Comencé a sospechar cando me dí cuenta de que me contaba demasiado para haberme conocido sólo minutos antes. Entonces él me dijo que llevaba tiempo observándome. O sea, que si yo no hubiera ido ahí él habría encontrado de alguna u otra forma  hacerme participar en la S.S.J.&lt;br /&gt;-O sea, ¿que era algo como sí o sí?&lt;br /&gt;-Básicamente, aunque igual me dejó elegir. &lt;br /&gt;-Tú aceptaste al tiro, me supongo. –Laura hizo un desprecio inconsciente.&lt;br /&gt;-No me quedaba de otra.&lt;br /&gt;-¿Cómo así?&lt;br /&gt;-Es que él me dijo que si no aceptaba iba a ser vigilado de por vida ya que sabía de la existencia de la S.S.J.&lt;br /&gt;-En otras palabras ¿usaban un tipo de psicología barata para hacerte creer que estabas eligiendo cuando te decían que si no lo hacías estabas tirado?&lt;br /&gt;-Sí, prácticamente. Aunque yo nunca lo dudé.&lt;br /&gt;-Si, eso parece… -Laura miró el brazo bronceado que Daniel le había pasado por delante de su estómago. Le pasó la uña de forma casi imperceptible a lo largo. Él se erizó.&lt;br /&gt;-No hagas eso.&lt;br /&gt;-¿Por?&lt;br /&gt;-¿Quieres volver a enojarte conmigo? –Laura captó la indirecta al momento y dejó de hacerlo.&lt;br /&gt;-No tienes porqué ser tan débil.&lt;br /&gt;-No es debilidad, preciosa. No me tientes, eso es todo.&lt;br /&gt; Laura se amurró. Daniel la miró divertido.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Ya no quieres seguir escuchando lo que sigue?&lt;br /&gt;-¿Hay más?&lt;br /&gt;-Claro, la parte más horrible de todas.&lt;br /&gt; Laura guardó silencio, esperando con mucha curiosidad lo que Daniel le iba a relatar ya que no tenía idea de qué podía ser.&lt;br /&gt;-Hace casi 16 meses… -comenzó a decir él, Laura supo al momento qué era lo que él iba a contarle: la difusa y enredada muerte de su hermano. Ella había asistido al velorio y al funeral, pero jamás se le hubiera ocurrido que habían cosas tan chuecas detrás de esa muerte.-…mi hermano se enteró de que yo estaba en la S.S.J., por que no sabía.&lt;br /&gt;-¿Cómo…?&lt;br /&gt;-A los jóvenes como yo, adolescentes, y a los jóvenes como mi hermano, de 20 años para arriba, los hacen actuar por separado. Pero en una ocasión en que se nos salió la misión de las manos ellos tuvieron que intervenir.&lt;br /&gt;-¿Ellos? ¿Ellos quiénes?&lt;br /&gt;-La División de Tecnología Antidifusión. La misión había sido un fiasco, y no sólo por el hecho de que salió como las reverendas, si no porque habíamos gastado personal, dinero y tecnología en algo que no tenía fundamento. O bueno, eso pensaba yo. La cosa es que llegó la DTA para sacar de en medio todo lo que podía delatarnos. Mi hermano era uno de ellos.&lt;br /&gt; “Cuando me vio, ambos nos quedamos sin palabras. Al principio noté la sorpresa en su rostro, pero pronto la sorpresa dejó paso a la ira y por último al repudio. No lo entendí hasta que me di cuenta real de lo que ser parte de la DTA significaba. Ellos sacaban de circulación a todo lo que hubiera estado en contacto con la agencia. Todo.”&lt;br /&gt; Daniel hizo una pausa y miró detenidamente a Laura para indicarle que siguiera el hilo de sus pensamientos. Laura entrecerró los ojos y con un mudo y terrorífico asombro abrió la boca.&lt;br /&gt;-¿Todo? ¿Te refieres hasta personas?&lt;br /&gt;-Exacto.&lt;br /&gt;-¿¡Tú hermano era un asesino!? –exclamó Laura. &lt;br /&gt; Daniel se levantó rápidamente bufando con una expresión airada en los ojos. Laura entonces se tapó la boca maldiciendo su falta de tino para decir ciertas cosas. Daniel le dio la espalda.&lt;br /&gt;-No era un asesino, era su trabajo –lo defendió. Laura asintió sin dejar de sentir un miedo que le heló todo-. Cuando me vio fue hacia mí, me llevó a un  lado y me dijo que me quedara ahí, que no mirara nada, que después íbamos a hablar. Pero yo miré.&lt;br /&gt; Laura notó un temblor en la voz de Daniel. Se levantó y le tomó los hombros.&lt;br /&gt;-Si no quieres no me cuentes, ya basta por hoy.&lt;br /&gt;-Mi hermano sabía usar la pistola como nadie, -continuó él haciendo casi omiso a las palabras de Laura, ella guardó silencio –cuando me dejó en ese rincón yo no dudé en que quería ver qué hacía. Lo vi disparando, y no falló ningún tiro. Al menos no vi a nadie moviéndose luego de que él le hubiera disparado.&lt;br /&gt; Laura gimió. &lt;br /&gt;-Sentí de pronto que alguien me tapaba la boca y me doblaba el brazo hacia atrás. Recuerdo muy claramente la forma de algo rojo en frente mío, pero luego todo se nubló. Recuerdos borrosos acuden a mí cuando quiero algo más claro, pero no logro acordarme de nada. ¡Maldición! –gritó golpeando la pared. Un cuadro se descolgó y calló a los pies de Laura. Ella lo recogió admirando la belleza del paisaje que en él estaba representado.- Cuando volví a despertar vi a mi hermano junto a mí, apenas respiraba, tenía la cabeza cubierta de sangre y no se movía. Me levanté para verle mejor y saber si la herida que tenía era muy grave. &lt;br /&gt; Daniel respiró hondo. Le dolía hablar de ese momento, pero ya había decidido contarle todo a Laura, no se echaría para atrás.&lt;br /&gt;-Ya no había solución, el corte que tenía en la cabeza dejaba a la vista parte de la masa cerebral y el disparo en el pecho hacía que de sus pulmones se escapara el aire. Lo miré sin poder entender que la vida fuera tan cruel con nosotros. Fue entonces cuando sentí que me tomaba de la mano en un intento inútil por levantarse y acercaba su boca a mi oído.&lt;br /&gt;“- Ed… Eduardo... Freire… -fue lo que me dijo. &lt;br /&gt; “Había escuchado acerca de él, el hijo del mayor enemigo de nuestra asociación. Juré, al lado del cadáver de mi hermano, que no descansaría hasta encontrar al mal nacido que me había dejado si hermano”.&lt;br /&gt; Laura notó la ira y la sed de venganza en las palabras de Daniel. Y le dio pena. Cómo alguien podía sentir tanta rabia hacia alguien, cómo se podía llegar a odiar a alguien de esa forma. Cada vez que ella se enojaba con alguien había que esperar al otro día para ver si seguía enojada pues siempre se le olvidaba la ira y aunque tratara de encontrar el sentimiento, con la noche el enfado desaparecía.&lt;br /&gt;-Daniel, ¿estás seguro de que tu hermano mencionó a Eduardo porque él lo había matado?&lt;br /&gt;-¿Qué quieres decir? –Daniel se volteó a mirarla con los ojos entrecerrados. Laura  estaba un poco nerviosa. La furia en sus ojos la intimidaba hasta el punto de que era difícil el hablar.&lt;br /&gt;-Quiero decir que tu hermano bien pudo darte el nombre de Eduardo por otra cosa. ¿Nunca se te ha ocurrido pensarlo?&lt;br /&gt;-Jamás. –le respondió obstinado. Laura le tomó la cara.&lt;br /&gt;-Daniel, tu hermano te miró ese día así, puesto que su trabajo no era de su completo agrado. No creo que haya querido que su hermano pequeño se volviera como él.&lt;br /&gt; Daniel corrió la cara, cruzó la habitación y se detuvo lo suficiente como para notar que Laura le seguía.&lt;br /&gt;-Dejemos esto por ahora, no quiero pelear contigo. ¿Te parece? –le pidió él.&lt;br /&gt;-Me parece.&lt;br /&gt; Laura se refugió en sus brazos y deseó quedarse allí para siempre. No notaba que desde la ventana una sombra caminaba lentamente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-181188001582209168?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/181188001582209168/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x-parte-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/181188001582209168'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/181188001582209168'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x-parte-5.html' title='Capítulo X. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-7673280444041001961</id><published>2009-04-23T07:01:00.000-07:00</published><updated>2009-04-23T07:02:16.656-07:00</updated><title type='text'>Capítulo X. Parte 4.</title><content type='html'>“Luego de esa noche, recuerdo que las cosas se tranquilizaron un poco entre ellos, pero no se hablaban mucho, creo que a mi mamá le costó mucho aceptar el camino que él había decidido tomar; por supuesto que se oponía, si no se fue de la casa, fue por mí. Pasaron dos años desde ese momento, yo aún no tenía idea de nada, estaba por entrar al Liceo, cuando escuche una conversación entre mis padres y mi hermano; bueno, más bien era una pelea. Mi mamá le gritaba: &lt;br /&gt;“-Ya me aburrí de esperarte, no sé si vas a llegar vivo o muerto –comenzó a llorar. &lt;br /&gt;“-Pero, si yo siempre voy a estar a salvo, -le contestaba mi hermano en tono tranquilizador. -Me han entrenado muy bien, no corro ningún riesgo. Por favor traten de entenderme, me gusta lo que hago. &lt;br /&gt;“-Sólo alimenta tu ego –le dijo mi padre. &lt;br /&gt;“-Y la cuenta bancaria, -convino mi madre. Luego su voz se volvió suplicante. - ¿Qué pasa si algún día las cosas se complican y arremeten en contra de tú familia? ¿A caso hay algún “seguro” que nos garantice la supervivencia? No lo creo. &lt;br /&gt;“-Yo sólo soy un agente más, -mi hermano, se notaba, ya había tenido esta conversación con ellos. Parecía que repetía todo como un robot. -Ayudo a la asociación de forma indirecta, los que verdaderamente se encargan de las misiones son la S.S.J… &lt;br /&gt;  “Esa “sigla” llamó mi atención, me provocó curiosidad y decidí investigar a qué se dedicaba mi hermano. Estaba casi seguro que no era nada bueno, pero no me incomodaba, bueno sólo hasta ese entonces. Ese mismo día después de que salió de casa con su nuevo auto, un Toyota City Guard Inox, aún lo recuerdo, había quedado impactado con ese auto, pero bueno, para hacer corta la historia. Lo seguí, en micro por supuesto y luego en colectivo, estaba llegando ya casi al final del la ciudad. Me sorprendí del lujoso edificio donde se estacionó –hizo una pausa y se quedó pensativo. &lt;br /&gt;“-¿Qué te pasa?&lt;br /&gt;“-Nada, bueno; lo seguí hasta la puerta, pero no pude entrar los guardias no me lo iban a permitir, así que lo esperé hasta que saliera, pero esperé casi todo el día. Nunca salió de allí, al menos por la única salida que yo había visto –se rió con ironía –. Cuando estaba a punto de irme y con ropa de liceo, un tipo casi tres años mayor que yo me detuvo.”&lt;br /&gt; El celular de Daniel sonó y se detuvo en la historia. &lt;br /&gt;-¿Qué pasa ahora Matías? –se levantó del sillón y fue hacia el patio. &lt;br /&gt;-¡Oye! Daniel, no te vayas a hacer el loco, todavía falta que me cuentes muchas cosas, ni siquiera has llegado a la parte que me interesa –dijo Laura con tono de niñita cuando quiere un dulce, Daniel hizo una pausa en su conversación y se dirigió a Laura.&lt;br /&gt;-Espérame, falta la segunda parte… &lt;br /&gt; Laura asintió y dejó que Daniel hablara. &lt;br /&gt; De pronto el tono alarmado de él le llamó la atención.&lt;br /&gt;-¿¡Qué!? Pero cómo…. –Daniel se volvió de súbito y miró horrorizado a Laura. Ésta como siempre pensando en otras cosas nada que ver a la situación, creyó que tenía algo en la cara y se la tocó rápidamente. Daniel bufó y le apartó la mano de la cara. &lt;br /&gt;-Olvídalo, o sea, primero muerto… ¡No! Y no me digas que…. Sí, lo tengo claro pero no puedo… ¡Me importa un pucho el auto! Al diablo con eso, si quieres que… Es un NO y definitivo… -por el tono pálido en que se tornó la cara de Daniel, Laura supo que lo que le habían dicho no era nada bueno –no me vuelvas a repetir eso. Si eso quieres, eso tendrás. &lt;br /&gt; Cortó con un sonoro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;clic &lt;/span&gt;y tiró el móvil a la pared. Laura se encogió y miró con temor a Daniel. Él suspiró y la abrazó.&lt;br /&gt;-No me tengas miedo, son cosas que pasan…&lt;br /&gt;-¿Muy graves? –se aventuró a preguntar ella.&lt;br /&gt;-Más o menos. Nadie puede encontrar a Estheffi.&lt;br /&gt; Belén se llevó la mano a la boca y trató de que las lágrimas no se le salieran. Daniel la apretó más hacia sí.&lt;br /&gt;-No temas, ella sabe cómo cuidarse.&lt;br /&gt;-Es una niñita Daniel, tiene apenas 15 años…&lt;br /&gt;-Yo tengo 16 solamente, que no se te olvide.&lt;br /&gt;-Pero eso es diferente.&lt;br /&gt;-¿Porque soy hombre? ¿Eres machista acaso?&lt;br /&gt;-No, pero… -él la silenció con un beso fugaz en los labios. A la pobre de Laura no le quedó otra que concentrarse en su propio bien en ese momento.&lt;br /&gt;-Calma, ya la encontraremos –la tranquilizó él.&lt;br /&gt;-Eso espero. &lt;br /&gt; Daniel se acomodó en el sillón y suspiró. Últimamente se le daba muy bien suspirar. Laura aguardó con más ansias la parte que venía. Era lo que más le importaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ale se detuvo sin ganas de seguir caminando para nunca más. Ahora quería correr, quería correr lo más rápido posible y desaparecer por siempre de ese lugar. Y aunque su mente le ordenaba mover los pies de forma inmediata, éstos se negaban a hacerle caso. En cambio la acercaban más y más a donde no quería ir. Sentía que lo que más desebaba en ese momento era gritar, pero que vergüenza, no estaba en cualquier parte. Estaba en la universidad, los alumnos la verían como una loca (si es que ya no lo habían hecho) y además quedaría al descubierto. Lo que menos quería en esos momentos. &lt;br /&gt; Armándose de valor y respirando hondo para infundirse coraje se acercó al estacionamiento dando un pequeño rodeo para que al llegar Eduardo no la viera. Así él podría conversar y tranquilamente con Estheffi sin ser molestados y ella podría enterarse de la verdad de una vez por todas. &lt;br /&gt; Se colocó detrás de un árbol, tratando de mantener el equilibrio pues detrás del árbol había una especie de barranco que llegaba a los llamados “pastos”. Aguzó el oído y se concentró en que tenía que mantener silencio y pasar desapercibida. &lt;br /&gt;-No sé nada de eso Eduardo, ya no molestes.&lt;br /&gt;-Tú vienes a mí ¿y yo te molesto? No te creas que no me di cuenta.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Vienes a mí…&lt;/span&gt; pensó Ale notando un grueso nudo en la garganta.&lt;br /&gt;-Hala Eduardo, que te dije que necesito que me protejas, pero no me preguntes nada.&lt;br /&gt;-¿Cómo haré eso? Eres mi enemiga ahora Teffi.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Teffi… con apodos cariñosos y todo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Eso es sólo por el hecho de que estoy en otra agencia, pero tú sabes bien que mi corazón está contigo.&lt;br /&gt; Estheffi se acercó a Eduardo y él no la detuvo. Ale lo vio titubear y apretó el puño en donde encerraba la correa del bolso.&lt;br /&gt;-No me digas eso Estheffi, ya sabes que no respondo de mí.&lt;br /&gt;-Ah, bueno si es así… -Estheffi se acercó más a él, pero Eduardo la detuvo a un centímetro de su boca.&lt;br /&gt;-Para. ¿Quieres protección no? –Estheffi suspiró rendida pero con una sonrisa de victoria en los labios.&lt;br /&gt;-Sí, eso fue lo que vine a pedirte –Eduardo sacó las llaves del Toyota descapotable.&lt;br /&gt;-Sube al auto, tengo poco tiempo &lt;br /&gt;-¿Estás esperando a tú amiga? –inquirió Estheffi de forma insolente. Eduardo con la mano en la manilla de la puerta se volvió a mirarla.&lt;br /&gt;-Ese no es tu problema. Te daré lo que viniste a pedir, pero ten en cuenta de que si fuera otro te mandaría a la punta del cerro.&lt;br /&gt;-No entiendo eso, pero gracias. &lt;br /&gt; Eduardo entrecerró los ojos y luego subió al auto. Estheffi hizo lo suyo y en menos de diez segundos ellos ya estaban fuera del campo de visión de Ale. Ella se enderezó y suspiró. &lt;br /&gt; Sabía que el cuento de hadas no le iba a durar mucho, pero esto era el acabóse. Mínimo de respeto por su ánimo. No, la vida como siempre haciendo de las suyas y ya la dejaba desvalida. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ni un día… &lt;/span&gt;se dijo desilusionada. Movió la cabeza para despejar sus ideas, pensó en irse, pero algo le decía que debía esperar a Eduardo, suponía que esa era su parte masoquista, y otra muy diferente le decía que se largara de una vez por todas de ahí. Con  resignación caminó hacia la pared que quedaba frente al lugar donde segundos antes había estado estacionado el auto de Eduardo.&lt;br /&gt; Lo esperaría, sólo para hacerle saber que lo de ellos ya era cosa del pasado. Para que por lo menos ella quedara digna delante de él y luego Eduardo no la viera con pena. Respiró con mucho ruido.&lt;br /&gt; Muy cerca de ella, dos pares de ojos estaban pendientes de sus movimientos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-7673280444041001961?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/7673280444041001961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7673280444041001961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7673280444041001961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x-parte-4.html' title='Capítulo X. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-995984212178002625</id><published>2009-04-22T10:22:00.000-07:00</published><updated>2009-04-22T10:25:04.552-07:00</updated><title type='text'>Capítulo X. Parte 3.</title><content type='html'>Ambos tipos lucían de forma muy particular, pero no por eso extraña. El más alto andaba con unos pantalones negros, una camisa a cuadros azul marino, desabotonada en la parte del cuello y con un chaleco de satín plomo. El otro usaba los mismos pantalones, pero su camisa era de un solo tono y en vez de un chaleco, vestía una chaqueta negra, que le quedaba algo ajustada al cuerpo; sin duda su musculatura no pasaba desapercibida. Ale quedó perpleja ante la visita y no sabía qué hacer. &lt;br /&gt;-¿Amigos de Eduardo? –preguntó controlando el nerviosismo que se incrementaba. Sebastián se giró para mirar a los hombres. &lt;br /&gt;-¡Hey! ¿Me puedes soltar el hombro? –les pidió Sebastián de manera educada.  &lt;br /&gt;-Solo nos gustaría hablar con ella un momento –sus rostros ya no expresaban frialdad, ahora se mostraban amables. &lt;br /&gt;-Y… ¿De qué sería? –La cara de Ale reflejaba a miles de kilómetros que la situación no le gustaba. Ellos se dieron cuenta. &lt;br /&gt;-Relájate –le dijeron riéndose como niños después de una broma –¿No habrás pensado que hablábamos en serio? –preguntó el del chaleco de satín, haciendo el mismo gesto de cuchillo sobre el cuello. Sebastián no se percató. &lt;br /&gt;-Ah… -Ale sonrió incómoda. -O sea, obvio que no. ¡Jajaja! – Su risa nerviosa no ayudó mucho. Sebastián la miró con cara de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿qué onda?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿Podríamos hablar un rato? –le insistió el de chaleco. &lt;br /&gt;-Claro, al tiro. –Ale miró a su amigo. -Seba me había olvidado que tenía que hablar con esos caballeros, es algo re importante. ¿No te enojas si…? –Seba negó con la cabeza. -Ahora me voy, es que de verdad, tú sabes es de esos compromisos que a veces a una se le olvidan y… -siguió hablando cada vez más rápido. &lt;br /&gt;-No te preocupes, -le dijo él. -Si igual ya es algo tarde, tengo que juntarme con unos amigos, nos vemos después. –Seba guardó sus cuadernos, pescó su mochila y se despidió de ella y de los tipos con un gesto de manos. Ale también aprovechó de guardar sus cosas. &lt;br /&gt;-Ya, y… ¿hablamos aquí cierto?&lt;br /&gt;-Si, no hay problema, es súper simple. &lt;br /&gt;-Pero… o sea… ¿Cómo me conocen? Eduardo… No entiendo. –El de chaqueta negra comenzó a hablar. &lt;br /&gt;-Resulta que Eduardo no tiene idea de que estamos aquí, le queremos dar una sorpresa –se rió para sí –es que somos sus primos -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Ah?, ¿cómo es eso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Oka… pero… ¿como saben mi nombre y…? – hizo un gesto de interrogación enorme con su cara. &lt;br /&gt;-¡Jaja! -rió el otro. –Bueno, resulta que te habíamos visto con él desde hace algún tiempo y pensamos que quizás eras alguien cercana, entonces decidimos venir para saber si podemos contar con tu ayuda. Resulta que Eduardo vive aquí solo con su papá. Su mamá vive en Toronto, Canadá. De hecho nosotros también somos de allá, solo estamos aquí de visita. –Marisol quedó algo atontada con la información. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Cómo es posible que sepa tan poco de Eduardo? No sabía nada de su familia y quizás nada de él…&lt;/span&gt; Siguió escuchando con atención. &lt;br /&gt;-El punto es que él está enojado con su mamá desde hace dos años, no se hablan y nuestra visita tiene como objetivo poder arreglar las cosas entre ellos, y más ahora cuando se acerca el cumpleaños de Eduardo. Su madre está algo destrozada, pero él no contesta sus llamadas. &lt;br /&gt;-Entonces… –Ale trató de procesar la información. -Podríamos decir que ustedes vienen a que Eduardo haga las paces con su mamá, pero… ¿sin que se entere aún de su presencia en el país?&lt;br /&gt;-Exacto, -los dos sonrieron complacidos. Al parecer creían que a Ale le costaría entender a qué habían venido. -Bueno… -continuó el de la chaqueta. -Aún no queremos que se entere. Pero de enterarse se va a enterar. Y no te asustes, tu nombre lo supimos porque cuando salías del casino el otro día compraste con un vale, así que fuimos y le pedimos al que te atendió que nos dijera el nombre que aparecía allí. ¿No te molesta cierto? No es que seamos intimidadores. –rió. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No, para nada, ustedes no asustan a nadie. ¿A caso Eduardo sabrá que sus primos tienen complejo de agente 007?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, o sea… si quieren mi ayuda, esta bien Pero no ceo que les sirva de mucho. – Ambos jóvenes se dieron una mirada de cómplices. &lt;br /&gt;-No te preocupes, que de ayuda vas a servir mucho. &lt;br /&gt;-Pero… ¿Cómo pueden estar tan seguros que soy una persona cercana a Eduardo? &lt;br /&gt;-Lo intuimos, hemos estado siguiendo su pista desde hace un mes –sonrió maliciosamente, mientras sacaba su móvil y cancelaba una llamada entrante. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;A si que… ¿además cumplen el rol de espías? No, si no dan nada de miedo, nada. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Podríamos hasta apostar que eres su novia -¿Novia? A Ale le volvieron los nervios – y eso sí que sería de gran ayuda. &lt;br /&gt;-Pero, ¿qué tendría que hacer? –Ale estaba impaciente, el ambiente de misterio no le agradaba en ese momento. &lt;br /&gt;-Nada, aún estamos arreglando algunos detalles. Por ahora sólo queremos que no se entere de que estamos aquí, si lo sabe, todos nuestros intentos serán inútiles. &lt;br /&gt;-Bueno –su repuesta no la convenció. Pero dejó pasar la curiosidad que tenía.&lt;br /&gt; Ellos comenzaron a alejarse, dando la conversación por terminada. Ale también se levantó y los tres salieron. Una vez que llegaron al primer piso, Ale se despidió y ellos siguieron caminando en dirección a la salida. Ya casi eran las seis de la tarde, Eduardo la debería estar esperando en el estacionamiento&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué le voy a decir? ¿Y cómo sus primos entraron y salieron de la biblioteca si no eran estudiantes y no tenían credencial? Tonta, nunca me doy cuenta.&lt;/span&gt; Se dejo sí misma mientras se dirigía al estacionamiento. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Daniel se puso muy cómodo, llevó un cojín a su espalda y puso la cabeza de Laura encima de su pecho para comenzar a relatar la historia. &lt;br /&gt;-Hace cinco años yo tenía una familia feliz, bueno, si así podría llamarse. Mi papá tenía un trabajo normal, muy bien remunerado en una empresa minera; mi mamá se dedicaba al hogar y yo iba al colegio como todo niño normal y por supuesto que tenía puros siete, como siempre –&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Egocéntrico&lt;/span&gt; – Bueno el punto es que justo a finales de año, mi papá se quedó sin empleo y mi familia se fue casi a la ruina, estuvimos prácticamente casi medio año sin un veinte. Ni siquiera a mi mamá la querían contratar en ninguna parte, así que se tuvo que conformar con hacer de empleada domestica  en tres casas a la vez; en una planchaba y hacía aseo, en la otra cocinaba y en la última cuidaba niños. Por supuesto que lo que recibía no era mucho, pero por lo menos salvábamos el mes. Por otra parte mi papá sintiéndose inútil trato de conseguir lo que pudo y lo único que encontró fue de guardia en un club nocturno –se rió –No tenía estudios, así que no le quedaban más opciones, él único trabajo que había tenido en la vida era en la minera y había entrado allí por “pituto”. Mi hermano mayor, que siempre creyó que era el segundo al mando en la familia, dejó sus estudios y comenzó a buscar trabajo también. Encontró un de Part-time en el Mall. Las cosas poco a poco comenzaron a arreglarse. Estuvimos a punto de que nos embargaran todas las cosas, pero milagrosamente un día mi hermano llegó a la casa con unos 500.000 en efectivo. No te cuento cómo quedó mi mamá. Casi se desmayó; y yo estaba muy entusiasmado, hasta había creído que nos habíamos sacado el kino; obviamente no entendía que no era normal traer esa cantidad de dinero a la casa, cuando trabajas sólo part-time en algún lugar. &lt;br /&gt;-¿Cómo no se te iba a ocurrir otra cosa?... ¿El Kino? –Laura se rió –tu intelecto en ese entonces no era tan desarrollado –dijo irónicamente. &lt;br /&gt;-Lo que pasa es que era un diamante en bruto –le respondió él con actitud sobrada -¿Me vas a dejar continuar? &lt;br /&gt;-Obvio, dale –&lt;span style="font-style:italic;"&gt;ojala se tarde mucho, esta re abrigadito.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;-A mi mamá no le parecía que él trajera esa cantidad de dinero a la casa, a mi padre tampoco. Lo peor de todo era que le mentía diciéndole que sólo eran préstamos que le hacían sus amigos y que luego debería devolverlos, pero que por ahora lo ayudarían a salir de las deudas. Por supuesto mis padres no se lo creían. Las peleas iban y venían todos los días. A mí me encantaba volver a nuestra misma situación económica de antes. Mi mamá ahora sólo trabajaba en una sola casa, mi papá tampoco se preocupaba demasiado, pues estaba confiando en mí hermano. En cambio él, mi hermano, trabajaba cada vez más. Sus días fuera de casa se hacían cada vez más largos, había días seguidos en los que no llegaba y las dudas se volvían a incrementar junto con nuestra cuenta bancaria. Mis padres aburridos de la situación de incertidumbre, amenazó a mi hermano con echarlo de la casa si no le contaba lo que verdaderamente estaba ocurriendo. A él no le quedó más opción, amaba a mis padres, y no quería dejarme a mí. Y creo que no estaba dispuesto a seguirle mintiendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-995984212178002625?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/995984212178002625/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/995984212178002625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/995984212178002625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x-parte-3.html' title='Capítulo X. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-3938396528629890621</id><published>2009-04-21T10:31:00.001-07:00</published><updated>2009-04-21T10:31:49.923-07:00</updated><title type='text'>Capítulo X. Parte 2.</title><content type='html'>Daniel la miró de reojo y sonrió.&lt;br /&gt;-Si tú quieres… &lt;br /&gt; Se levantó, la tomó de la mano y la puso delante de él.&lt;br /&gt; Laura cerró los ojos esperando el golpe. Sí él se lo daba, cosa que era muy probable, ella lo miraría con odio y se iría para siempre de ahí. No volvería a hablarle nunca más y se olvidaría de la estúpida S.S.J., aunque Estheffi seguía metida ahí, y el crío de Osvaldo sabía algunas cosas, pero ella se desligaría de eso. Ahora bien, si él no se lo daba, cosa muy improbable, haría lo posible por ayudarlo.&lt;br /&gt; Pasaron unos segundos hasta que Laura sintió una leve palmada en el trasero.&lt;br /&gt;-No te voy a patear –admitió Daniel.&lt;br /&gt; Laura se dio la vuelta y abrió los ojos tratando de entender qué era lo que había pasado. Daniel le sonrió.&lt;br /&gt;-Ven –la llamó abriéndole los brazos como aquella vez en la kermés cuando la levantó.&lt;br /&gt; Laura dudó, pero por solo un segundo. Corrió y lo rodeó con sus brazos. Hundió la cabeza en su pecho para aspirar lo máximo de eso aroma que le llenaba el pecho de exquisito placer y lo apretó lo más que pudo.&lt;br /&gt;-Me asustaste –le dijo aún con su cabeza hundida como un avestruz. &lt;br /&gt;-Y tú a mí. Pensé que te habías convertido en algo así como una masoquista.&lt;br /&gt; Laura rió y suspiró.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa Daniel?&lt;br /&gt; Daniel se separó un poco de ella y la llevó al sillón. Laura se detuvo antes de tomar asiento.&lt;br /&gt;-¿No pensarás….?&lt;br /&gt;-No –sonrió divertido –ya me quedó claro que eso no sirve contigo.&lt;br /&gt;-A ya, menos mal.&lt;br /&gt; Laura se sentó a su lado y dejó que él la abrazara por la espalda. Ella por su parte se recostó sobre su hombro y aspiró de nuevo ese olor.&lt;br /&gt;-¿Por qué haces eso? –preguntó él confundido.&lt;br /&gt;-¿El qué?&lt;br /&gt;-Eso, como que aspiras sobre mí.&lt;br /&gt; Laura rió entre nerviosa y traviesa.&lt;br /&gt;-Es que me gusta mucho tu olor –confesó sonrojándose.&lt;br /&gt;-Ah, eso es lógico. A todas les gusta mi olor. –Laura le dio un golpe en el pecho.&lt;br /&gt;-Idiota.&lt;br /&gt; Él la apretó hacia sí.&lt;br /&gt;-¿Quieres que te cuente que me pasa?&lt;br /&gt; Laura levantó la vista y supo Daniel debía tener muchos problemas para querer contárselos a alguien.&lt;br /&gt;-Si tú me los quieres contar… -dijo lacónicamente. &lt;br /&gt; Entonces Daniel se dispuso a relatar lo que había pasado desde que él supo a lo que se dedicaba su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ale estás bien? –preguntó Sebastián notando por enésima vez que ella se sonrojaba sin explicación.&lt;br /&gt;-¿Eh? ¡Ah! Sí, estoy perfectamente bien –respondió sonrojándose de nuevo.&lt;br /&gt;-Entonces –la probó –dime que fue lo último que te dije.&lt;br /&gt; Ale se mordió un labio. Lo último de lo que se acordaba era de que Eduardo le había prometido esperarla en el estacionamiento.&lt;br /&gt;-Eh… me preguntaste acerca de… bueno… ¿la asignatura? –aventuró sabiendo que era un esfuerzo inútil tomando en cuenta de que eso se lo había preguntado al principio. Sebastián suspiró.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasó con el tipo ese?&lt;br /&gt;-¿Tipo? ¿Qué tipo? ¿Dónde?&lt;br /&gt; Y miró pensando que a lo mejor Eduardo estaba en la biblioteca.&lt;br /&gt;-No está aquí –aseguró Sebastián con tono seco.&lt;br /&gt;-Ah, bueno, entonces ¿en qué íbamos?&lt;br /&gt;-Ale hace casi media hora que no me dices esto –y le mostró una fórmula que a Ale se le antojó de lo más horrible que había visto hasta entonces.&lt;br /&gt;-Ah, eso…&lt;br /&gt; En ese momento dos personas se situaron frente a ella, detrás de Sebastián y llamaron su atención, ya que no tenían pinta de estudiantes.&lt;br /&gt;-¿Ale Miranda? –preguntó el que estaba a la derecha de Sebastián. Éste se dio la vuelta sobresaltado por la voz ronca del hombre, pero el otro tipo, el de la izquierda le apretó el hombro dejando a Sebastián petrificado del susto.&lt;br /&gt;-¿Pero qué le han hecho? –inquirió asustada Ale.&lt;br /&gt;-Si no viene con nosotros el chico…-el tipo hizo un gesto de cuchilla por el cuello.&lt;br /&gt;-¿Y quienes son ustedes? –el tipo que le habló primero sonrió.&lt;br /&gt;-Digamos que muy buenos amigos de un tipo llamado Eduardo.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;En qué me habré metido ahora…&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-3938396528629890621?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/3938396528629890621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x-parte-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3938396528629890621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3938396528629890621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x-parte-2.html' title='Capítulo X. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-2605381099001384576</id><published>2009-04-21T10:25:00.000-07:00</published><updated>2009-04-21T10:26:45.823-07:00</updated><title type='text'>Capítulo X.</title><content type='html'>En los pastos la conversación de Eduardo y Ale aún duraba. &lt;br /&gt;-¿Qué me preguntaste? –Ale lo miró media aturdida. Eduardo se estaba acercando mucho, eso la ponía el triple de nerviosa y lo más atroz de todo es que él se daba cuenta –Tengo que ir a clases –le avisó ella. Al instante de decir esto, Eduardo apoyó la otra mano en el árbol, junto a su cabeza. P&lt;span style="font-style:italic;"&gt;or Dios... y ahora ¿qué quiere? &lt;/span&gt;Estaba entre sus manos… Encerrada.&lt;br /&gt;-No me importa que te pongas nerviosa, a ver respóndeme… -Eduardo parecía muy seguro de sí mismo. &lt;br /&gt;-N… no. No somos na… nada. –Le espetó ella mientras jugaba con sus manos. Mirando hacia el suelo.&lt;br /&gt;-Yo creo que sí, de lo contrario no te pondrías así.  –Ella lo miró. Graso error.&lt;br /&gt;-¿Así como? &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Pregunta estúpida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Como anoche, cuando… ¿no te acuerdas? &lt;br /&gt;-No, no me acuerdo –Ale desvió la mirada. &lt;br /&gt;-Que eres simpática… -le dijo con ironía. -No me evadas –el corazón de Ale le latía a mil por horas sólo con escucharlo hablar.&lt;br /&gt;-Me voy… &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Intento inútil estando atrapada en una especie de celda. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Todavía no –Eduardo se lo impidió. La mochila rosada de Ale cayó al piso.  &lt;br /&gt;-Eduardo mi bolso… -le avisó.&lt;br /&gt; Pero Eduardo ya había estampado sus labios sobre los de ella. Ale al principio no supo cómo reaccionar ya que el simple hecho de que fuera un beso la descolocaba y mas encima que se lo daba él, pero como el cuerpo humano está preparado para esas cosas actuó. Le tomó la cintura y le apretó la camisa que él llevaba puesta. Él por su parte se acercó más a ella y le acarició la cara.&lt;br /&gt;-¿Te quieres ir? –le susurró apenas a escasos milímetros de ella.&lt;br /&gt; Ale, trató de responder pero no le salían las palabras. Eduardo sonrió y volvió a besarla.&lt;br /&gt;-¿Quieres estar conmigo?&lt;br /&gt; Ale se separó un poco de él y lo miró confundida. Ese “estar conmigo” no le sonaba muy legal.&lt;br /&gt;-¿A qué te refieres…? &lt;br /&gt; Ale le pegó con la punta del dedo en la frente.&lt;br /&gt;-Siempre encontrándole la quinta pata al gato, me refiero a que si quieres ser mi novia.&lt;br /&gt;-¡Ah! –Ale tragó saliva. Ser novia de alguien significaba muchas cosas: No tener tiempo libre, peleas, muchas salidas, y con Eduardo, más misterios sin resolver y una confianza casi al 100%. Eduardo estudió la cara de Ale quien parecía estar descifrando un problema de matemáticas sin solución.&lt;br /&gt;-¿Y bien?&lt;br /&gt;-Este… -Ale sabía lo que quería. Y eso era decir que sí, mil veces que sí. Pero era muy complicado decirlo sin sonrojarse o temblar o tartamudear o… ya no sabía que pensar.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? –le preguntó él ahora preocupado-. ¿Será que tú no sientes lo mismo que yo?&lt;br /&gt;-¡No! –Respondió ella al instante, o sea eso que ni se le cruzara por la mente, hasta ella sabía que lo que sentía era demasiado evidente-. Mi problema es otro.&lt;br /&gt; Eduardo se hizo hacia atrás y recogió el bolso que se le había caído a Ale. Dulcemente se lo volvió a colocar en el hombro.&lt;br /&gt;-Confía en mí –le pidió dándole un beso en la punta de la nariz. Ale se acordó de que tenía que respirar, de que tenía que prestar atención a lo que hablaban y de que tenía que mantener el equilibrio.&lt;br /&gt;-E-Ese es el problema, -Eduardo la miró fijamente esperando a que hablara –me cuesta confiar en ti, y se supone que dentro de una relación siempre debe prevalecer la confianza.&lt;br /&gt;-Ya veo… - Eduardo aceptó el razonamiento. &lt;br /&gt; Entonces sin previo aviso él la tomó por la cintura y la levantó por las rodillas, como quien mese a un bebé.&lt;br /&gt;-¿Pero qué….? –alcanzó a decir ella antes de abrazarse al cuello de él y aspirar sin intención su aroma. &lt;br /&gt; Se adormeció sin quererlo. Él olía a un perfume entre dulce y fresco. Y sin poder controlarse aspiró nuevamente ese aroma, el pecho se le llenó de él y ya no sabía si sería capaz de dejarlo. El miedo había desaparecido y la sola idea de que Eduardo la tenía así a ella le llenaba el corazón de mariposas rosadas. Porque tenían que ser rosadas.&lt;br /&gt;-¿Confías en mí? –le susurró él al oído. Ale hundió más su rostro en el cuello de Eduardo. Él sonrió tierno.&lt;br /&gt;-Eres imposible… -le dijo ella.&lt;br /&gt;-Responde Ale, ¿confías en mí?&lt;br /&gt;-Sí… confío en ti. –Ale alzó la vista y como siempre él la besó de improviso. &lt;br /&gt; Entonces él la posó suavemente en el suelo y la obligó a mirarlo.&lt;br /&gt;-¿Y la respuesta a mi otra pregunta?&lt;br /&gt;-Em… creo que me moriría antes de decirte que no por lo que—&lt;br /&gt; No pudo continuar pues, otra vez, Eduardo la besó.&lt;br /&gt;-¿Te había dicho alguna vez que te quiero? –inquirió él después de que se hubo asegurado de que Ale estaba tranquilizada. Ella abrió mucho los ojos y se sonrojó mucho más que antes.&lt;br /&gt;-No, creo que no.&lt;br /&gt;-Pues te quiero –y se acercó tanto a ella que sus narices rozaron.&lt;br /&gt;-Yo también te quiero… -dijo en casi un susurro.&lt;br /&gt; Eduardo soltó una carcajada.&lt;br /&gt;-¿No tenías que hacer de profesora?&lt;br /&gt;-¡Uy! Verdad… -Ale se alejó de Eduardo –pero tú no te enojas ¿cierto?&lt;br /&gt;-No, ¿cómo entonces lo haré en el futuro? Aunque ten cuidado con ese “amigo”, me da que te mira raro.&lt;br /&gt;-¿Cómo raro? –Eduardo le guiñó el ojo.&lt;br /&gt;-Confía en mí, ¿ya?&lt;br /&gt;-Está bien –dijo vencida ella.&lt;br /&gt; Eduardo le tomó la mano y la llevó a la puerta de la biblioteca.&lt;br /&gt;-Te espero en el estacionamiento.&lt;br /&gt; Ale le sonrió sin poder entender lo que le había pasado aún, y aunque Eduardo la besó fugazmente en los labios, ella seguía preguntándose si lo que había vivido era real.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No creo estar tan loca como para inventarme algo así… ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Y con una sonrisa de oreja a oreja pasó la credencial por la barra registradora y entró a la biblioteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Laura yacía en pegada al brazo del sillón. Enojada. Cómo se le ocurría a Daniel hacer eso. O sea, que primero lo pensara antes de actuar. Aunque viendo a Daniel como estaba en esos momentos le dio un pequeño remordimiento. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No debería haberlo rechazado así,&lt;/span&gt; pensó. Pero tenerlo tan repentinamente encima, le había parecido casi un insulto. &lt;br /&gt; Giró la cabeza para mirarlo. &lt;br /&gt; Daniel estaba amurrado con el control del televisor en la mano apretando el botón de cambio de canal continuamente sin dejar si quiera mirar lo que estaba en el canal. Laura tragó saliva y se acercó.&lt;br /&gt;-Daniel… ¿Estás enojado?&lt;br /&gt; Daniel ni siquiera la miró, soltó una especie de gruñido y dejó la televisión en el canal de documentales de la naturaleza. Laura lo intentó de nuevo.&lt;br /&gt;-Daniel, por favor, dime algo.&lt;br /&gt;-¿Para qué viniste? –inquirió él lanzándole una mirada ardiente de ira por aquellos ojos negros. Laura se acordó de que debía mantener un pulso normal por lo que respiró. Ella que se había ido acercando a él a medida que le hablaba, se detuvo de inmediato.&lt;br /&gt;-Vine porque…&lt;br /&gt;-¿Por qué? ¿A ver? ¿A husmear? ¿Chismosear? Si es así, te recomiendo que te largues… Ahora –añadió desviando su vista a la televisión.&lt;br /&gt; Laura se acomodó quedando frente al televisor.&lt;br /&gt;-No me voy a ir –lo desafió sin mirarlo, concentrándose inútilmente en las anémonas que salían por televisión. Daniel bufó.&lt;br /&gt;-Es mi casa, te puedo echar a patadas si así lo deseo.&lt;br /&gt;-Hazlo –volvió a desafiarlo. Laura sabía de sobra que Daniel era capaz de eso, pero se había dado cuenta de que él no estaba bien, y a pesar de lo que él le había echo antes, quería ayudarlo. Lo conocía muy bien para saber de que si dolor se trataba él no iba a decírselo a nadie, pero ella sabía, así que quería que por una vez en su vida él se sincerara con alguien, aunque después la tratara como basura. Esperó a ver qué decía él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-2605381099001384576?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/2605381099001384576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2605381099001384576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/2605381099001384576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-x.html' title='Capítulo X.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-526320359851027428</id><published>2009-04-20T16:26:00.001-07:00</published><updated>2009-04-20T16:29:36.176-07:00</updated><title type='text'>Capítulo IX. Parte 5.</title><content type='html'>Laura llegó al colegio más rápido de lo que había imaginado, la micro voló hasta el sector norte. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;De seguro esto significa algo,&lt;/span&gt; pensó Belén. Pero no significaba nada. Camila no había venido ese día y lo peor de todo, Daniel tampoco. La curiosidad se la comía. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿A caso estarán juntos?  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;            No se pudo quedar quieta, tomó la decisión. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Voy a casa de Daniel. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;            Golpeó la puerta miles de veces, pero no salía nadie. Ya estaba a punto de irse, con la frustración en la mano, cuando él le abre la puerta. Su aspecto estaba bien degradado. Como si recién se estuviera despertando. &lt;br /&gt;-Ho… ¡Hola! –saludó Laura tratando de parecer lo más animosa posible. &lt;br /&gt;-Pasa –le contestó mientras se sostenía la cabeza con ambas manos. Si ella no lo conociera hubiese pensado enseguida que tenía una “caña” horrible como de una semana. Pero no. Esto se debía a algo peor. &lt;br /&gt;  Ya adentro, ambos se miraron sin saber qué decir, una cosa era segura, Camila no estaba allí, el silencio no podía ser más sepulcral. Pasaron alrededor de dos minutos hasta que Laura se atrevió a preguntarle algo. &lt;br /&gt;-¿Llegaste muy mal después de lo de anoche? –podía sentir un cierto nivel de pesadez en el ambiente. &lt;br /&gt;-No quiero hablar de eso ahora –le respondió Daniel contrariado -¿Quieres jugo? &lt;br /&gt;-No, no…estoy bien –Laura comenzó a ponerse nerviosa, él no quería hablar nada de lo que a ella le interesaba y ella sólo quería saber eso –Pero… -continuó -Te veo algo triste –de pronto se dio cuenta de unas cuantas botellas hecha pedazos en el suelo y un desorden caótico. &lt;br /&gt;-La historia de mi vida –se lamentó él y se rió con ironía, mientras se echaba en el sillón. Laura se quedó de pie, en la entrada.&lt;br /&gt; La televisión estaba encendida, el silenció duró un largo tiempo, hasta que Daniel habló. &lt;br /&gt;-¿Quieres venir a ver el programa conmigo? –la invitó con tono despreocupado. &lt;br /&gt;-Si quieres… -aceptó Laura algo atontada, no sabía hacia donde se dirigía la situación, pero más allá de eso no podía hacer nada. Él no quería soltar ni maní de lo que sucedía.&lt;br /&gt;             Estaban viendo “Pasiones”, lo único que salvaba de la televisión abierta a esa hora de la tarde. Pero Laura apenas entendían lo que hablaban, su mente vagaba entre los extremos de la habitación. Lo tenía a su lado, allí cerquita, en el mismo sofá. ¿Qué más podía pedir? Si por ella fuera, él no le contaba nada si quería con tal de que se quedara sentadito allí todo el tiempo del mundo. &lt;br /&gt;-Me dio frío, -dijo él al acabo de un rato. -¿Me alcanzas la manta que está encima del otro sillón? –pidió Laura. Ella ladeó ala cabeza contrariada. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Frío?... ¡qué onda!&lt;/span&gt; No preguntó nada, obedeció y se la aproximó. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Esto es raro, muy raro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿Daniel? –Se atrevió a preguntarle –Necesito saber más, no entiendo lo que pasa, no me gusta tener siempre esa inseguridad de no saber a donde voy o lo que ustedes hacen. Me preocupo y no sé hasta donde voy a aguantar. No te pido que lo sueltes todo de una vez, pero… -los dedos de Daniel la callaron y se quedó inmóvil. Ya no recordaba la última vez que lo había tenido así de cerca. &lt;br /&gt;-No me arruines la tarde, por favor, ahora no –su mirada parecía perturbada. &lt;br /&gt;-Pero Daniel si no es de mala onda… Yo…. -Daniel la volvió a hacer callar, pero esta vez con sus ojos. Ya no siguió hablando, no podía. Esa mirada la había congelado. &lt;br /&gt;             Siguieron pasando los minutos. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Me voy a  tener que conseguir los estúpidos cuadernos, he perdido el día entero de clases,&lt;/span&gt; pensó Laura. Para aprovechar el momento decidió apoyar su cabeza en el hombro de Daniel, olía su ropa e hiperventilaba al instante. Con eso a ella le bastaba. Pero de pronto comenzó a sentir que uno de los brazos de él le rodeo la espalda. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Eh?&lt;/span&gt; Eso estaba bien para ella, le gustaba sentir su protección, pero él no paró allí, se comenzó a acercar cada vez más, el sillón era algo chico, así que estaban apretados &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué pasa?&lt;/span&gt; Ella no pudo hacer nada, la sensación que le causaba tenerlo cerca la superaba. Sus labios lentamente se posaron sobre los de ella haciéndola caer de espaldas en el sillón, él no se detenía   &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Qué alguien me explique porfa! ¿Qué hago? &lt;/span&gt; Laura sintió que la otra mano que Daniel tenía libre la comenzó a pasar por sus piernas muy lentamente, hasta llegar a la parte superior de su pecho.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Ahhhh!&lt;/span&gt; Era lo único en que podía pensar, ella esperaba que esto solo durara unos minutos, pero no, él no paraba. Laura quería salirse de su lado, sin embargo los labios de él no se le despegaban, cada vez insistía con más fuerza, su boca se profundizaba cada vez más en la de ella, hasta el punto de parecer algo desesperado. Laura casi no podía respirar, él iba muy rápido y lo peor de todo; una vez que ya se encontraba casi acostada en el sillón, Daniel no dudó en depositarse suavemente sobre ella. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Aire!&lt;/span&gt; Y sintió toda la parte frontal de su cuerpo. Ya no podía aguantar más. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Esto debe parar, y ahora!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Daniel, córtala, no quiero –ni ella misma se creía estas palabras, pero sentía la necesidad de no seguir. –Daniel hablo en serio –a penas podía hablar, su voz parecía la de una suplica, y es que los labios de él no se le despegaban, tomaba aire para apenas decir tres frases y forcejaba contra su pesado cuerpo para salir. &lt;br /&gt;-No, no quiero –le respondió él. &lt;br /&gt;-Daniel, basta –las palabras salía como sollozos. –Tus manos, deja tus manos – le pidió. &lt;br /&gt;-¡Ah! Laura no, no quiero –y la miró con esos ojos que la derretían. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Cómo me voy a negar?  &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-526320359851027428?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/526320359851027428/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix-parte-5_20.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/526320359851027428'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/526320359851027428'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix-parte-5_20.html' title='Capítulo IX. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-8458318691311265974</id><published>2009-04-19T10:22:00.000-07:00</published><updated>2009-04-19T10:24:21.157-07:00</updated><title type='text'>Capítulo IX. Parte 4.</title><content type='html'>Osvaldo suspiró. Laura sorbió un poco de la bebida.&lt;br /&gt;-Hace unos meses estaba con mi prima en la casa –comenzó él –me acuerdo perfectamente de ese día puesto que tenía mucha hambre ya que con mi amigo nos habíamos echo una promesa de no comer en dos días para luego ir al Panda y comernos todo –Laura enarcó una ceja pero no lo interrumpió -, Camila llegó y me dijo que si podía quedarme con ella esa tarde. Justo era lunes por lo que no tenía PRE así que acepté, por lo demás nunca hablaba con ella, y como tu me conoces yo soy súper sociable.&lt;br /&gt; “La cosa es que la noté rara, la llevé al pc, en donde yo estaba chateando, y la dejé ahí por que igual yo no aguantaba más y me fui a comer unas galletas de mi hermano, y después me reto, pero no importa, el punto es que la Cami me siguió, le pregunté por qué, pero no me quiso contestar, en cambio, se sentó en la silla de la cocina y me miró como con pena.&lt;br /&gt;“-¿Qué te pasa Cami? –le pregunté.&lt;br /&gt;“-Nada –me dijo, pero yo no soy tonto, no me mires así, si es verdad, que a veces me haga el idiota es para ocultar como soy en realidad, como sea. Pasó que me di cuenta de que tenía algo atragantado y yo quería ayudarla.”&lt;br /&gt;-Tú siempre con corazón de abuela…&lt;br /&gt;-Bueno, le insté a que me contara, y como es mujer no se pudo quedar callada por mucho tiempo. &lt;br /&gt; Osvaldo hizo una pausa que a Laura irritó mucho, pero se contuvo de decir algo, más que mal él le estaba contando algo que quería saber hace tiempo.&lt;br /&gt;-Ella había sido llamada por un tal Matías, un loco medio freak que decía que los jóvenes somos el motor del cambio y cuestiones así. Le vendió la pomada a la Cami, y ella tan polla se la creyó. Y no sabía nada que esa cuestión era súper heavy.&lt;br /&gt; “Pasó que luego de un tiempo, el tal Matías empezó a enviarla a misiones cada vez más peligrosas en donde hasta arriesgaban la vida. Ahí conoció a Daniel –Osvaldo soltó un bufido-. Parece que anduvieron metidos en algo, porque el Dani se metió en una cuestión… como se llamaba… GBL, o algo así, pero eso no era nada que ver, era para encubrir. Y los mandaron a Argentina el año pasado, ¿te acuerdas?&lt;br /&gt;-Sí…&lt;br /&gt;-El caso es que, allá no les funcionó lo que iban a hacer porque Camila prefirió defenderlo a él que hacer lo que le habían mandado. Así que estuvo en capilla. &lt;br /&gt;-¿En capilla?&lt;br /&gt;-Algo así como condicional. Y estuvo así hasta que se hartó.&lt;br /&gt;-¿Cómo se hartó?&lt;br /&gt;-Se cabreó, no quiso participar más en la lesera y le dijo al Matías que la sacara. Pero él no quería saber nada de eso, le dijo que el que se metía lo hacía para siempre. A la Cami le entró el miedo e hizo algo que la sacó de la asociación.&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Se enamoró.&lt;br /&gt;-Del Daniel…. –dijo Laura apenas. Osvaldo asintió.&lt;br /&gt;-Así que como eso era imposible en la asociación, la echaron con la condición de que si abría a boca ella sabía las consecuencias.&lt;br /&gt;-¿C-Consecuencias…?&lt;br /&gt;-Sí, obvio, qué crees que esto es así no más… nada que ver. Ellos saben a lo que se atienen… &lt;br /&gt;-Osvaldo…. ¿Por qué llamaste ayer? –preguntó ella sin poder contenerse.&lt;br /&gt; Osvaldo tragó lo que tenía de empanada y bebió de la bebida de Laura. &lt;br /&gt;-Antes que todo, debes saber que a Camila aún le gusta Daniel –Osvaldo hizo una pausa para sopesar la reacción de su amiga, pero Laura no demostró nada, -por lo que ella estaba preocupada.&lt;br /&gt;-Pero hay algo que no entiendo, -le interrumpió Laura n alzando la mano para detenerlo –si ella ya se fue, ¿cómo entonces sabía de lo de anoche?&lt;br /&gt;-Espérate que allí llego al meollo. Pasó que la Cami estaba cerca de Daniel en el colegio ¿no? Bueno, la chica esa media loca que andaba detrás de Daniel le sacó cosas a él de la mochila, “recuerdos” según esa, pero la Cami la pilló y le quitó lo que ella le sacó. Eran unos papeles hablando de lo que iban a hacer anoche.&lt;br /&gt; “La Cami le dijo a Daniel lo de la chica ésa, y por eso él planeó lo de andar juntos y así la mina lo dejaría en paz. Pero la Cami igual quedó con la duda, y como anoche nadie en la familia sabía donde estaba, a mí se me ocurrió llamarlo por si él sabía algo, pero la perla se había ido con unos amigos a la “chorta” una lesera que queda por La Panorama, y cuando supe que eras tú corté porque si la asociación se enteraba de que la Cami sabía de las cosas esas, capaz que le hicieran algo. &lt;br /&gt;-Mm, bueno si la cosa pinta así… -dijo Laura pensativa.&lt;br /&gt;-¿Qué? –exigió saber Osvaldo.&lt;br /&gt;-Que parece que no me voy a meter más.&lt;br /&gt; Osvaldo notó el rastro de tristeza que ella expresaba y la miró fijamente.&lt;br /&gt;-Pero tú no quieres eso…&lt;br /&gt;-Claro que no, pero qué más puedo hacer, Daniel no me va a dejar intrometerme y aunque me muera pensando en los peligros que corre no puedo hacer nada –Osvaldo asintió. Laura entonces se levantó.&lt;br /&gt;-¿Ya te vas?&lt;br /&gt;-Sí, es que dejé de ir a una clase por ti así que debo ir a las demás ¿no?&lt;br /&gt;-Mm, claro –dijo él no muy convencido del cambio en el ánimo de su amiga –nos vemos mañana en la Congre ¿vale?&lt;br /&gt;-Si, ahí estaré.&lt;br /&gt; Se despidieron con un beso en la mejilla. Laura apenas lo hubo perdido de vista sonrió victoriosa. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Si cree que me iré así de fácil de la vida de mi Dani, está muy equivocado. Debo ir al colegio al tiro. Las clases dan lo mismo, además los chicos pueden firmar por mí… tengo que hablar con esa tal Camila.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Tomó una 119 y se pudo los audífonos para poder aunque fuera por unos segundos olvidarse del peligro con las canciones de Íncubus. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No te gusta la lechuga? –preguntó Ale divertida al ver la cara de asco reflejada en Sebastián, quien cogía la lechuga como si fuera un gusano mal alimentado.&lt;br /&gt;-No, es que mi mamá es media rara y prepara la lechuga de tantas formas diferentes que ya me tiene hasta más arriba de la coronilla.&lt;br /&gt;-¿Tanto así? –preguntó Ale ahora con más interés.&lt;br /&gt;-Claro, las hace en fritos, en ensaladas, en sopas, revueltas con fideo, en hamburguesas, en asados…&lt;br /&gt;-¿En asados…? –Sebastián asintió demostrando su asco sin ninguna censura.&lt;br /&gt;-Pero bueno, por eso me cargan las lechugas.&lt;br /&gt; Ale no puedo contener una risa y Sebastián la acompañó. Era raro estar así con otro chico que no fuera Eduardo, pero como que eso la liberaba un poco, no se sentía con las ganas de contener el repentino rubor que siempre asaltaba cuando estaba con Eduardo, o el de acordarse de respirar. No. Con Sebastián podría decirse que era libre.&lt;br /&gt; Conversaron de muchas cosas triviales mientras almorzaban, de porqué habían entrado a la carrera, de cómo eran antes de ser universitarios, de su despedida de 4º medio, de sus antiguos compañeros, etc., a Ale le empezaba a caer bien este Sebastián, pero como siempre cuando las cosas están muy buenas, pasa algo que las destruye. Y en ese caso, ese “algo” fue Eduardo que apenas entrar en el casino la fulminó con la mirada.&lt;br /&gt;-¿Estás segura de que no es tu novio o algo así?&lt;br /&gt;-Sí, segura de eso estoy 100 % -respondió con certeza.&lt;br /&gt;-Pero te mira raro, bueno, me está incitando a dejarte…&lt;br /&gt;-¿Ah? –Ale miró a Sebastián y luego a Eduardo que avanzaba en la fila de la comida sin dejar de mirarla.&lt;br /&gt;-Claro son reglas de hombres.&lt;br /&gt;-Como las de las mujeres.&lt;br /&gt;-Algo así, pero para los hombres este lenguaje significa camorra, pelea, conflicto, ¿entiendes?&lt;br /&gt;-Claro…&lt;br /&gt; Ale se moría de la vergüenza, este Eduardo, cómo se le ocurría mirar así a Sebastián, a demás con qué derecho, si él mismo la había cambado por la española esa. Con cierta rabia y positiva sed de venganza, se acercó a Sebastián y le pidió que se fueran de ahí.&lt;br /&gt;-Vamos a estudiar, no quiero verlo.&lt;br /&gt;-Está bien, por mí esta quete muy bien.&lt;br /&gt; Se levantaron, fueron a dejar las bandejas al área del lavado e iban saliendo cuando Ale sintió la inconfundible fuerza de Eduardo en su brazo.&lt;br /&gt;-Ale –la llamó él.&lt;br /&gt; Ale con cierto drama se dio vuelta y se soltó de la mano que le aferraba el brazo.&lt;br /&gt;-¿Qué? –preguntó exasperada.&lt;br /&gt;-Tengo que hablar contigo –dijo él algo enojado, con esa mirada que puede matarte. Sebastián estaba a unos pasos más allá, cerca de la salida y miraba de reojo a Eduardo. &lt;br /&gt;-No puedo ahora, tengo que estudiar. Después nos vemos. –Estaba a punto de darse la media vuelta para retirarse, cuando la mano de Eduardo volvió a sostenerla del brazo.&lt;br /&gt;-Yo quiero ahora – y la miró desafiante, así que para evitar “conflictos” y una vergüenza, accedió con mala gana.&lt;br /&gt;-¡Bueno! ahora suéltame el brazo, primero le voy a decir a Sebastián que lo veo después –caminó hacia la puerta y le dio una sonrisa de esas infantiles y lo llamó con la mano –Seba, ¿podemos juntarnos en media hora en la biblioteca, porfa? Es que prefiero arreglar este “problema” ahora. ¿Ya? &lt;br /&gt;-Sí, no te preocupes, si igual es media hora no mas –su rostro expresaba la de un chico relajado. &lt;br /&gt;-¡Ya! Espérame abajo en el primer piso ¿ok? En todo caso no creo que te sea de mucha ayuda en álgebra, en realidad igual me cuesta.&lt;br /&gt;-¡Ja! Pero te cuesta menos que a mi, y ya apúrate en arreglar tu problema, porque parece que anda impaciente –señaló a Eduardo que estaba apoyado en la pared de la escalera que lleva al segundo nivel. Ale se rió nerviosa.&lt;br /&gt;-Claro, vaya tranquilo, ¡bye! – se despidió lo más contenta y feliz que pudo, pero al darse la vuelta su expresión cambió inmediatamente. Más bien una nube negra se posó encima y la hizo ponerse más nerviosa de lo acostumbrado. &lt;br /&gt;-Vamos para afuera –dijo Eduardo, ella lo siguió sin chistar. &lt;br /&gt; Llegaron al fondo de los pastos, que estaban al lado del gimnasio. Ale l pensó: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;de seguro que quiere pelear, de aquí nadie vería la “escena”&lt;/span&gt; .  Eduardo se apoyó en el último árbol y la miró con las manos en los bolsillos. &lt;br /&gt;-¿Me trajiste a hablar o jugar a quemarse los ojos? –A Ale no le salía mucho lo de ser &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;mala onda&lt;/span&gt;. Tampoco le gustaba enojarse con él, podía ser con todos, menos con él, pero su inagotable misterio y cambios de humor la cansaban. &lt;br /&gt;-No sé como explicarte… - dudó en decir lo que tenía ya a punto de lanzar –Lo que pasa es que me carga que te enojes sin saber lo que en realidad ocurre, me evitas y más encima te vuelves amiga de ese niño del que no te has separado en todo el día –parecía verdaderamente enojado. &lt;br /&gt;-¡Já! –rió irónica. –O sea, ¿yo soy la que esconde cosas y tiene a una amiga extranjera a la cual no le quité el ojo de encima toda la noche y estuve sola con ella quien sabe cuantas horas en mi auto? –Ale trató de no exaltarse, no le estaba resultando. –Y además es mi problema andar con quien quiera por toda la U. Si te sientes solo, anda a buscar a la española. &lt;br /&gt;-Que eres cabra chica, no sabes nada.&lt;br /&gt;-Porque tú no me cuentas.&lt;br /&gt;-¡Porque anduviste toda la mañana con ese niño! Hoy venía con toda la intención de explicarte las cosas, pero me evitaste hasta el cansancio. &lt;br /&gt;-Y además… -le dijo Ale - ¿Por qué te tengo que dar explicaciones? Tú no eres mi novio o algo por el estilo –estaba controlando el arrebatarse más. &lt;br /&gt;-¿Ah no? –inquirió él levantando una ceja. &lt;br /&gt;-No, -respondió ella categóricamente. -No recuerdo que nadie me lo haya pedido –comenzó a enrojecerse. Asimismo se le acababan los argumentos para seguir discutiendo. &lt;br /&gt; Una mano se apoyó en el árbol donde Ale igual estaba apoyada. Esto es como una encrucijada, pensó mientras Eduardo mantenía la otra en el bolsillo. Se acercó más a ella &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Está violando mi espacio personal severamente! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-A ver… -inquirió él divertido. -¿Qué habías afirmado recién?&lt;br /&gt; Ale estaba algo más que petrificada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-8458318691311265974?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/8458318691311265974/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8458318691311265974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/8458318691311265974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix-parte-4.html' title='Capítulo IX. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-220562828762278622</id><published>2009-04-19T10:09:00.000-07:00</published><updated>2009-04-19T10:11:41.251-07:00</updated><title type='text'>Capítulo IX. Parte 3.</title><content type='html'>-Oye Ale…  -llamó una voz a su espalda.&lt;br /&gt;-¿Hum? –contestó ella.&lt;br /&gt;-¿Quién era ese tipo…?&lt;br /&gt; Ale se dio la vuelta y vio que Sebastián la miraba con ojos impregnados de curiosidad apoyado en la mesa muy para adelante. Ella entrecerró los ojos.&lt;br /&gt;-¿Por…?&lt;br /&gt;-No, -Sebastián se hizo hacia atrás – preguntaba no más.&lt;br /&gt;-Sí claro… -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;como si ya no tuviera bastante con uno y ahora otro con lo mismo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¿Era tu novio…?&lt;br /&gt;-No. &lt;br /&gt;-Ah.&lt;br /&gt; Ale volvió a la tarea que el profesor les había dado. De atrás oyó como la silla rasguñaba el piso y la que estaba a su lado hacía lo mismo.&lt;br /&gt;-¿Sí? –preguntó al ver a Sebastián que con cara inocente se había sentado a su lado.&lt;br /&gt;-Es que tú eres re buena para resolver los problemas así que me preguntaba… tú ya sabes…&lt;br /&gt;-No, no sé. –Ale no estaba de ánimos como para hacer que su cabeza funcionara así que lo miró con el cansancio reflejado en la cara.&lt;br /&gt;-Me preguntaba, si tú, bueno… me enseñarías.&lt;br /&gt;-¿A ti? –preguntó abriendo los ojos.&lt;br /&gt;-Claro a mí, ya sabes, algo como mi profesora.&lt;br /&gt;-¿Y él no te basta? –inquirió señalando al profesor que estaba sentado delante.&lt;br /&gt;-No. –dijo sonriendo. Ale sintió un extraño cosquilleo en las manos. Esa sonrisa le parecía linda. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No soy como Laura. A ella no más le gustan mas de uno a la vez, no soy como ella, no soy como ella… &lt;/span&gt;Y siguió repitiendo eso hasta que se aseguró de que así era.&lt;br /&gt;-Pero bueno, ¿qué quieres exactamente?&lt;br /&gt;-Este… que… no sé… nos juntemos a estudiar… algo simple.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Simple.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Mm, ¿a qué hora? –quiso saber. Entre más ocupada estuviera mejor para ella. Así no tendría tiempo de pensar en Eduardo y él si la veía acompañada  no sería capaz de molestarla. ¿Cierto?&lt;br /&gt;-¡¿Enserio?! –se sorprendió Sebastián.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Ya no quieres?&lt;br /&gt;-No, si sí quiero. Lo que pasa es que nunca pensé que accederías, a lo mejor ese “novio” se podría enojar.&lt;br /&gt;-Primero, NO es mi novio y segundo, me da lo mismo lo que piense. Así que… ¿Después del almuerzo está bien?&lt;br /&gt;-No, mejor almorzamos juntos… ¿ok? –Sebastián examinó la expresión facial de Ale.&lt;br /&gt;-Sí, está bien. Ahora déjame seguir con la tarea que si no, no voy a poder enseñarte.&lt;br /&gt; Sebastián asintió y se sumió en su propia tarea. Ale suspiró y luego de un rato en que apenas se pudo concentrar miró de reojo a Sebastián. No era su gusto, claro estaba, pero el chico tenía algo, algo que la hacía sentirse rara. No le provocaba lo mismo que Eduardo, por supuesto, pero quién lo haría. Sebastián por el momento sería su alumno, nada más.&lt;br /&gt; La clase terminó, y Ale que estaba sumida en sus pensamientos sobre qué haría en la noche, si leer Crepúsculo, Luna Nueva, o ver la serie, o escribir, vio a Sebastián esperándola, eso la desconcertó un poco.&lt;br /&gt;-¿Sí? –le preguntó al pasar. Sebastián la acompañó mientras ella bajaba las escaleras.&lt;br /&gt;-Vamos a almorzar ¿No?&lt;br /&gt; Ale ladeó la cabeza. ¿Había sido ese día cuando se lo prometió? &lt;br /&gt;-¡Ah! –Se golpeó la frente-. Claro, vamos.&lt;br /&gt;-Sí porque si no, la media fila para almorzar y de ahí tenemos que estudiar.&lt;br /&gt;-Claro –volvió a decir ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Laura estaba en la escalera hacia el segundo nivel del mall. Pensaba en lo que Osvaldo podría decirle. Ya que la última vez que se vieron él no le dijo nada, más bien, se habían despedido enojados y él evitó que ella se enterara de algo que él sabía a toda costa. Le había cambiado el tema, le había pedido más comida y al final ella se había dado cuenta, pero aún así él no había vuelto a llamarla como ese día.&lt;br /&gt; Pasó por los locales sin ninguna gana de mirarlos, aunque siempre que franqueaba la librería Antártica o la Feria Mix  se quedaba mirando los libros nuevos, o alguna que otra cosa, ahora tenía un punto fijo a donde ir.&lt;br /&gt; Pasó directo al patio de comidas sin fijarse tampoco en el hermoso Hyundai Coupé que se alzaba magnífico en el centro de la tienda de autos y que ella deseaba tanto.&lt;br /&gt; Se detuvo al llegar al borde del patio de comidas y comenzó a mirar por si él estaba sentado. A pesar de todo ella tenía que reconocer que Osvaldo era puntual, ese era una de sus máximas virtudes. &lt;br /&gt; Lo vio sentado cerca del local Kentucky Fry Chicken, y se dirigió hacia allí. Se detuvo frente a él y sin sentarse lo saludó.&lt;br /&gt;-Hola.&lt;br /&gt; Osvaldo levantó la vista y le sonrió.&lt;br /&gt;-¿Qué? –preguntó ella.&lt;br /&gt;-Nada –le contestó él levantando los hombros -¿no te vas a sentar?&lt;br /&gt; Laura entonces recién se dio cuenta de que en la parte de la mesa frente a su silla estaba un vaso de bebida junto a un paquete de empanadas de queso. &lt;br /&gt;-¿Para… para mí? –preguntó más que confundida. Osvaldo jamás le había comprado algo, bueno algo para comer, porque una vez fue a Perú y le trajo una pulsera. Osvaldo volvió a sonreír.&lt;br /&gt;-Bueno, me tocaba a mí ahora, ¿no crees?&lt;br /&gt; Laura se sentó y al momento entrecerró los ojos.&lt;br /&gt;-Esto no me va a hacer olvidar lo que vine a preguntarte, ¿OK?&lt;br /&gt;-Bueno, tenía que intentarlo ¿no?&lt;br /&gt; Laura le sonrió. Era imposible enojarse con él, a demás era como tan niño… Al momento sintió un escalofrío. Osvaldo era aun más joven que ella, y ya estaba metido en problemas. La preocupación que sintió hizo que dejara al momento la empanada que había estado a punto de probar.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? –inquirió él haciendo una mueca.&lt;br /&gt;-Ahora que lo pienso… Cuéntame Osvaldo, por favor, necesito saber qué está pasando.&lt;br /&gt;-¿Estás así por él cierto? &lt;br /&gt; Laura se fijó en que Osvaldo sonreía tristemente.&lt;br /&gt;-Por él, por ti, por la Mapa, por Estheffi, yo no tenía idea de esta lesera, y mira adonde fuiste tú a parar.&lt;br /&gt;-Yo no estoy metido en nada –le aseguró Osvaldo sacándole una empanada y masticando más de la mitad de ella.&lt;br /&gt;-¿Cómo…?&lt;br /&gt;-Sí, yo no estoy metido en nada de eso, lo que pasa, es que por casualidad me enteré. Eso es todo.&lt;br /&gt;-¿Y de qué te enteraste?&lt;br /&gt; Parecía que Osvaldo se debatía entre decir o no lo que estaba pensando, pero algo que se le cruzó por la cabeza terminó de decidirlo.&lt;br /&gt;-¿Tú no estás metida en esto verdad?&lt;br /&gt;-Animal idiota, obvio que no, cómo si te estoy preguntando por eso… tan LOL que me saliste.&lt;br /&gt;-Tenía que preguntar, ya que en caso contrario te estaría poniendo en peligro.&lt;br /&gt;-Ya estoy en peligro Osvaldo… -Al ver la cara de incredulidad de él, continuó-. Me han visto un millón de veces con Daniel, así que creo que ya me tienen bien identificada.&lt;br /&gt;-¿Y lo dices a así tan tranquila? –inquirió Osvaldo poniéndose rojo de repente.&lt;br /&gt;-O sea, tranquila no estoy, pero…&lt;br /&gt;-¿Pero qué?&lt;br /&gt;-Bueno, supongo que si supiera más estaría asustada, pero no sé nada, esto de estar de ignorante me tiene loca.&lt;br /&gt; Osvaldo suspiró. Laura sorbió un poco de la bebida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-220562828762278622?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/220562828762278622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/220562828762278622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/220562828762278622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix-parte-3.html' title='Capítulo IX. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-5367824811339199043</id><published>2009-04-18T09:46:00.000-07:00</published><updated>2009-04-18T09:47:46.881-07:00</updated><title type='text'>Capítulo IX. Parte 2.</title><content type='html'>Daniel llegó hecho a la casa una furia, lo bueno era que estaba solo, así que podía destruir lo que se le viniera en gana con tal de desahogarse. Pescó una botella de Brandy casi vacía y la lanzó a la pared del patio; cayó en arrodillado en el suelo y comenzó a llorar. El odio que sentía no era fácil de controlar. Las cosas no estaban resultando como él esperaba y cada vez se empeoraban. Más que querer hacer bien su misión, sentía una incansable necesidad de siempre superar a Eduardo en todo y cuando no podía, la frustración lo invadía. Desde hace algún tiempo su existencia se tornaba sólo en competir con Eduardo. &lt;br /&gt;            El celular sonó y estuvo a punto también de mandarlo a volar, pero se arrepintió, podía ser algo importante. &lt;br /&gt;-¿Aló? ¿Daniel? &lt;br /&gt;-Sí, soy yo, ¿qué quieres? –le respondió a Matías tratando de ocultar su quebrada voz. &lt;br /&gt;-Supe lo de hoy, tuvieron suerte en que nada llegara a mayores, imagínate que los guardaespaldas de estos tipos los hubieran visto, de seguro que todo habría terminado muy feo y más de algún disparo se hubiese desperdiciado. &lt;br /&gt;-Bravo Matías, me encanta que siempre estés tan bien informado – dijo sarcásticamente. –Pero te recuerdo que no fuimos nosotros los que cumplimos con el objetivo. &lt;br /&gt;-Ah… bueno, ya sé a quién te refieres. Pero el punto es que están todos a salvo.&lt;br /&gt;-Lo único que pude conseguir por el alboroto fue una carpeta de contactos extranjeros. Ese imbécil… -masculló.&lt;br /&gt;-Pero Daniel, eso ya es bueno, no te preocupes déjame a mi lo demás, ya tengo un plan –le calmó con ánimo optimista.  &lt;br /&gt;-Hablamos luego, ahora estoy cansado.&lt;br /&gt;-Sí, si no te preocupes, yo ya tengo que irme. &lt;br /&gt;-Ok –y le cortó. Se echó en su cama y se tapó con la frazada. Lo único que quería era no despertar más. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;            Ale fue a la universidad al día siguiente a pesar del inmenso sueño que tenía. No era buena idea acostarse a las tres de la mañana y levantarse a las seis al día siguiente, pero tenía álgebra y cálculo, no podía faltar. El día había pasado lo más normal, claro que gracias a los dos cafés grandes que se había tomado y no eran de vainilla, si no del fuerte.  Rogaba por no encontrarse con Eduardo en ningún momento del día, no quería ni verle la cara, ni su espectacular auto, ni su moto. Pero a pesar de todo en su interior, muy adentro lo único que quería era verlo. &lt;br /&gt; Estaba por salir del casino en dirección a su sala, nuevamente con un café, pero ahora del chico, cuando se vio complicada por abrir la puerta del casino. En una mano tenía dos libros y en la otra el café, más la pesada mochila y el pelo que le estorbaba en la cara. Pero eso no la detuvo, puso el café encima de los libros que sostenía e hizo una leve fuerza para tirar la puerta y que no se le derramara el café. Justo hoy no andaba con ninguna compañera, eran de esos días en que todos los horarios eran muy diferentes y le tocaba andar sola. Estaba a punto de cumplir su misión, cuando se dio cuanta que el café y los libros se le estaban yendo de las manos, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡¡No!! &lt;/span&gt;Exclamó para sí, mientras observaba el bochornoso espectáculo. Justo a tiempo llegó alguien a ayudarle, era su compañero de clase. Uno al que nunca le había hablado, pero al que ubicaba.  &lt;br /&gt;-¡Uy! Gracias… casi muero –le dijo algo avergonzada, él se rió. &lt;br /&gt;-Vas algo cargada hoy –notó él.&lt;br /&gt;-Sí, es que ya comencé el nuevo trabajo –no se le ocurría nada mejor que decir, la situación le incomodaba. En ese momento se le acercó Arlet, su otra compañera y saludó a Sebastián. &lt;br /&gt;-Hola Ale –ala saludó Arlet.&lt;br /&gt;-Hola, ¿vas a clases ahora? –preguntó ella.&lt;br /&gt;-Si, obvio, si contabilidad no me la va a ganar, estudié toda la noche con mi papá. &lt;br /&gt;-Ah... Qué buena onda… -Ale ya quería irse pero no le gustaba ser cortante. &lt;br /&gt;-¡Ah!… mira Ale, él es Seba… -Arlet conocía casi a al mitad de la universidad, así que no le sorprendió mucho a Ale que también lo conociera, además era del mismo curso ¿cómo no lo iba a conocer? &lt;br /&gt;-Hola &lt;br /&gt;-Hola –se saludaron casi en broma. &lt;br /&gt;-Sí, si él me ayudo a salir del Casino, es que mira ando con muchos libros y… tú sabes…&lt;br /&gt;-Ah… Oye nos estamos viendo, quiero llegar antes que la profe, me debe unas décimas –se despidió Arlet rápidamente camino a su sala. Se había transformado en aguja desde que se reprobó contabilidad en el primer semestre, ahora estaba decidido a pasarlo. &lt;br /&gt; Ale se quedó con Sebastián en la mitad de la explanada R. No sabía qué decir. &lt;br /&gt;-¿Vas a clases? –improvisó para romper el hielo. &lt;br /&gt;-Sí, si, pero primero voy a comprar un algo, es que tengo hambre. –Le dijo él.&lt;br /&gt;-Oka, entonces nos vemos por la sala, bueno, si es que vas a la misma mía –dijo ella sonriendo amigable para que no se le notara su torpeza. &lt;br /&gt;-Oka, ¡bye! –Sebastián se despidió como lo hace la gente, con un beso en la mejilla. &lt;br /&gt;  Desde el “Rincón”, un kiosco que había en al lado de las R, estaba Eduardo observando. Ale se dio cuenta, lo ignoró y siguió camino a su sala a paso rápido para que no la siguiera, no quería hablar con él. No le funcionó, él caminaba tal y como la gente corre y el peso que llevaba no la ayudaba mucho. &lt;br /&gt;-¡Ale! –Le gritó Eduardo. Ale se hizo la loca -¡Ale!  -siguió insistiendo. Ale se dio por vencida y giró. &lt;br /&gt;-¿Qué? Estoy apurada, así que dilo rápido – Ale trataba de ser seria. &lt;br /&gt;-¿Quién era el chico del casino? &lt;br /&gt; La pregunta la descolocó, a él ¿qué le importaba? Pensó. Y lo miró desafiante. &lt;br /&gt;-Un amigo –mintió, Sebastian era menos que un amigo. –Además ¿qué onda? La gente habla con otra gente ¿sabes? –hizo un gesto de obviedad, él la seguía mirando con la mano en los bolsillos, su mochila parecía casi vacía. &lt;br /&gt;-Nada, sentía curiosidad, eso es todo. &lt;br /&gt;-¿Y para eso me llamaste? Yo no te ando preguntando de donde conoces a esa española ¿o si?&lt;br /&gt;-Pero viste, andas enojada… -la siguió mientras ella seguía caminando, ignorándolo – ¿Hoy te paso a buscar o te espero a las cuatro después de clases?&lt;br /&gt;-No –le respondió ella tajante. Aunque lo que realmente quería decir era sí, que la pasara a buscar siempre. –Tengo que salir con alguien –mintió nuevamente.&lt;br /&gt;-¿Quién? –Eduardo parecía molesto. &lt;br /&gt;-Alguien… -dijo ella desviando la vista. -O sea, tú no eres mi diario de vida. –Y siguió caminado. Cuando llegó a la sala aún veía a Eduardo en la mitad de la explanada con cara de pocos amigos y algo irritado, parecía de esas estatuas que se le tiran monedas para que se muevan. &lt;br /&gt; En la entrada se volvió a encontrar con Sebastián y le saludó tímidamente como cuando apenas se conoce a alguien. La mirada de Eduardo había empeorado. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Laura seguía con la curiosidad a flor de piel, tenía que llamar a Osvaldo y contactarse con Estheffi de alguna manera. Fue a la universidad sin ninguna gana. Más bien asistía sólo para no reprobar el ramo, porque si pudiera escoger entre ir a ver a Daniel y quedarse escuchando la loca cátedra de Filosofía, no había por donde perderse. Pero para no perder más tiempo y salir de la duda lo más pronto posible llamó contra su orgullo a Osvaldo, éste ahora no se iba a poder negar en confesarle lo que verdaderamente ocurría. Tomó su celular, el cual pocas veces tenía dinero y marco el número de su “amigo”. Caminaba por el “pasillo”  de la universidad, mientras el celular sonaba una y otra vez, sin que Osvaldo contestara. &lt;br /&gt;-¿Aló? – le contestó una voz dormida. &lt;br /&gt;-¡Animal! ¡No me vayas a cortar porque necesito hablar seriamente contigo y ahora! &lt;br /&gt;-¿Laura? &lt;br /&gt;-¿Quién más va a ser? ¿Madonna? Sé que es temprano, pero déjate de dormir y escucha lo que te voy a decir, ando enojada hoy, así que no me irrites más de lo que estoy…&lt;br /&gt;-Ya, ya, mira… A ver, para –Osvaldo se puso serio. –Yo te voy a contar todo lo que quieras, pero no desde el celular, ¿A qué hora tienes libre? –Laura dudó, el día lo tenía repleto, pero era ahora o nunca, tenía que saber como fuese lo que ocurría.&lt;br /&gt;-Eh… ahora puedo –mintió decidida. &lt;br /&gt;-Ya, te espero en el Mall, en el patio de comidas en media hora –le dijo como si Laura no supiera lo que quería en verdad. &lt;br /&gt;-No ando con vales de comida, así que te advierto… -comenzó a decir ella.&lt;br /&gt;-En media hora –le dijo Osvaldo y cortó. La dejó hablando sola. &lt;br /&gt;-¿Y ahora? ¿Qué hago? –Laura seguía hablando sola mientras guardaba su celular. &lt;br /&gt;  Cambió de dirección y se fue nuevamente a la salida &lt;span style="font-style:italic;"&gt;-filosofía puede esperar –&lt;/span&gt;se dijo a sí misma y apresuró el paso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-5367824811339199043?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/5367824811339199043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix-parte-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5367824811339199043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/5367824811339199043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix-parte-2.html' title='Capítulo IX. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-3993230450771908210</id><published>2009-04-17T10:39:00.000-07:00</published><updated>2009-04-17T10:40:39.965-07:00</updated><title type='text'>Capítulo IX.</title><content type='html'>Del auto bajó un hombre alto, algo mayor, pero no viejo. A Laura le pareció guapo.&lt;br /&gt; Daniel se puso algo nervioso, y su cara demostraba una completa incomodidad, realmente parecía que la llegada de aquel tipo era algo más que para obstruirle el camino. Sacó rápidamente una carpeta que estaba guardada debajo de su asiento.&lt;br /&gt;-Daniel… ¿qué onda? –preguntó Laura algo asustada, cuando Daniel se preparaba para salir.&lt;br /&gt;-Nada, quédate aquí solamente, no te conviene que me vea contigo. &lt;br /&gt;  Hacía frío y  la suave brisa del mar entró lentamente al auto cuando Daniel abrió la puerta. Se dirigió con paso suave, como si todo lo tuviera controlado y le pasó la carpeta a aquel hombre. &lt;br /&gt;-Toma –le dijo Daniel con tono seco. &lt;br /&gt;-¿Acaso sabes lo que acaba de ocurrir? –inquirió el hombre con una voz ronca y enojada.&lt;br /&gt;-Sí, pero no fue mi culpa. Todo iba a marchar bien, pero… hubo otros factores que influyeron, no contaba con ellos. &lt;br /&gt;-Debiste haber sabido que esto ocurriría, no te puse a cargo para que cometieras error tras error. Creo que me equivoque contigo, tu hermano me lo había dicho… &lt;br /&gt;-¡Mi hermano no decía nada! –Bufó enojado Daniel –Él no me conocía, no sabía que… -el hombre lo detuvo con la mano. &lt;br /&gt;-Tu hermano sabía que no estabas preparado para esto, él me lo advirtió. ¿Pero sabes? Te voy a dar otra oportunidad, analizándolo bien, las cosas se pusieron complicadas, no todo es tu culpa… &lt;br /&gt;-No volverá a suceder -Los ojos de Daniel expandían una furia controlada. &lt;br /&gt;-Eso espero, el tiempo es poco. –El hombre se dio la media vuelta, entró elegantemente a su auto y escondió la carpeta  debajo de su asiento también. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué tendría esa carpeta?&lt;/span&gt; Se preguntó Laura, y además &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿qué pasó en el casino? ¿Qué cosa no funcionó?&lt;/span&gt;  Estaba tan intrigada, no sabía nada y nadie le quería contar. Estar en el meollo del asunto al final no tenía ninguna importancia si manejaba el problema casi igual como manejaba el álgebra. O sea, la nada misma. Eso la hacía enojarse y ponerse más irritable de lo que ya estaba. &lt;br /&gt;            Daniel se subió al auto con una cara amenazante, Laura no se atrevió a preguntarle nada, no quería que se desquitara con ella, se mantuvo en silencio hasta que la llevó de regreso a su casa. &lt;br /&gt;-Que te vaya bien –se despidió Laura al salir del vehículo, con voz casi apagada. Inesperadamente Daniel la acercó a él y se despidió con un beso en la mejilla. &lt;br /&gt;-Cuídate –le dijo. A los pocos segundos el auto ya no estaba. &lt;br /&gt; De lo único que Laura sí estaba segura era que había visto en los ojos de Daniel unas lágrimas a punto de escapar.&lt;br /&gt;-Osvaldo me tendrá que decir todo. Ese animal me debe un libro de explicaciones, ya va a ver… -Laura hablaba sola mientras buscaba la llave de su casa – ¿Y Estheffi? ¿Dónde se metió? &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;            Ale iba muy incómoda en el auto de Eduardo. La presencia de Estheffi no le era muy grata. El ambiente se cortaba con tijera y todos percibían esa mala vibra, pero nadie habló durante casi la mitad del camino. Eduardo miraba de reojo a Ale cada cinco minutos, había notado su molestia. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué hago ahora? &lt;/span&gt;Se preguntó Eduardo. Por una parte no quería que Ale se enojara más de lo que ya estaba, pero también tenía que hablar con Estheffi muy seriamente. No le quedaba otra opción. Aumentó la velocidad y se dirigió hacía el norte. A Ale ya no le quedaba ninguna duda: se dirigían a su casa. &lt;br /&gt; Eduardo se detuvo lentamente en la avenida y Ale se bajó. &lt;br /&gt;-Nos vemos mañana – dijo Eduardo con tono amistoso.&lt;br /&gt;-Mejor nos vemos el año entrante –le respondió Ale con tono grosero y mirada irónica. Cerró fuertemente la puerta del vehículo y caminó a su casa sin mirar atrás. No entendía nada.&lt;br /&gt;  Eduardo sólo suspiró, por un minuto dejo caer su cara en el volante y luego volvió a encender el motor y partió rápidamente. &lt;br /&gt;-¿Te afecta que se enoje cierto? –quiso saber Estheffi al no estar segura de entrometerse en el tema, Eduardo la miró de reojo y se tardó en responder. &lt;br /&gt;-Creo que sí… -dijo al fin -Lo peor de todo es que no soy capaz de explicarle lo que ocurre, no quiero hacerlo y eso cada día me complica más. &lt;br /&gt;-Pero a mi me pareció que no estaba molesta por tus intrigas, le molestaba otra cosa… &lt;br /&gt;-Puede ser… -Eduardo se mantuvo pensativo. &lt;br /&gt;-¿Por qué te metiste en nuestro asunto? –comenzó a decir Estheffi. –Todo hubiese funcionado si no hubieses venido hoy, eso no estuvo bien. &lt;br /&gt;-¿Qué yo me metí?... Estheffi por favor, esto también es mi trabajo no trates de monopolizar a situación tanto ustedes como yo sabíamos a qué veníamos hoy. –la velocidad del Mercedes comenzó a  aumentar. &lt;br /&gt;-Tu equipo de trabajo fue el que provocó el corte de luz, y se robaron el maletín con casi la mitad de las operaciones y transacciones de “Paint Point” &lt;br /&gt;-¿A caso ese no era su objetivo también? &lt;br /&gt;-El problema es que eso nos correspondía hacerlo a nosotros, -siguió Estheffi –tu Organización debe ocuparse de otros asuntos, creía que los límites que se establecieron hace dos años habían quedado claros, pero no. No nos dejan trabajar tranquilos. &lt;br /&gt;-En este trabajo nadie tiene límites Estheffi, cada cual hace lo que más cree conveniente, además mira el lado positivo, cuando detengamos a ese hombre, va a ser beneficioso tanto para ustedes como para nosotros –Eduardo rió. &lt;br /&gt;-No, sólo para ustedes… -Estheffi se acercó él -¿Además quién os asegura de que al final también terminéis trabajando para ellos? Sus ofertas son siempre muy tentadoras.  No por nada aquel tipo es el principal accionista de los todos los Casinos de América Latina. &lt;br /&gt;-Por eso mismo hay que detenerlo lo antes posible, -le dijo él, alejando su cara de la de ella. –Tenemos que buscar todo tipo de pruebas que lo inculpen de que su dinero no se debe tan sólo a su esfuerzo. Hace poco averigüé que tiene relaciones con contrabandistas del Medio Oriente. Si se queda más tiempo del necesario en el país no le va a tomar más de un año en establecer redes y comenzar con el contrabando aquí mismo. Eso es lo que ha hecho en casi la mayoría de los países. &lt;br /&gt;-¿Por qué me cuentas eso? –le preguntó Estheffi echándose al asiento de atrás muy sorprendida. -¿A caso no debes mantener toda la información que encuentres sólo para tu grupo? &lt;br /&gt;-Esto nos compete a todos, -le respondió él mirándola por el espejo retrovisor – independiente de lo separados que nos encontremos. –Su voz se hacía cada vez más amigable y le hizo un gesto de buena onda. &lt;br /&gt;-Si Daniel fuese el que estuviese en mi lugar no le habrías dicho nada de esto – afirmó. &lt;br /&gt;-Mis problemas con Daniel son aparte, él mismo siempre complica todo… &lt;br /&gt;-Te cree culpable Eduardo y no puedes sacarle eso así como así, existen pruebas y… &lt;br /&gt;-¿De qué pruebas me hablas? –Preguntó él un poco exasperado –En ese momento habían muchas personas, era fácil confundirse, pero así y todo yo nunca disparé en esa dirección, ya me tiene aburrido con sus locas ideas, un día de estos voy a  perder la paciencia. &lt;br /&gt;-No existe ningún día en que Daniel viva en paz consigo mismo, esta dispuesto a vengar a su hermano –Estheffi se calló. Había hablado más de la cuenta, pero se sentía tan cómoda en la conversación que lo pasó de largo. &lt;br /&gt;-De verdad que yo no fui, -insistió él. -Habían más como yo, muchos. Ese operativo fue uno de los más grandes que hubiese visto… ¿me crees? – le miró con esos ojos negros que a cualquiera le hacían suspirar. Estheffi no lograba responderle, aún se quedaba impregnada en su mirada, a pesar del tiempo que había pasado. &lt;br /&gt;-Mi opinión no te sirve de nada, es con Daniel con quién debes hablar – dijo mientras Eduardo se estacionaba a las afueras del hotel Radisson. Ambos se mantuvieron en silencio solo por unos instantes, mirando desorbitados a los autos que pasaban. &lt;br /&gt;-Lamento haberte hecho perder el tiempo –Eduardo sonrió – recorrimos casi toda la ciudad hablando, pero es que necesitaba hacerlo –le miró con cara agradable. –Si no era hoy, nunca te podría haber encontrado sola. &lt;br /&gt;-No te preocupes, me gusta andar en auto –Estheffi expandió una leve sonrisa mientras lo miraba –como cuando conducíamos sin rumbo por Barcelona y… -se detuvo automáticamente, él la miró entendiendo porqué. &lt;br /&gt;-A mi aún me gusta Barcelona, tengo buenos recuerdos… &lt;br /&gt;-Escucha Eduardo no es mi intención hacerte pasar por un mal rato, pero… -le costó decirlo – lo nuestro no podía funcionar. &lt;br /&gt;-Si sé, pero podemos seguir siendo amigos. &lt;br /&gt;-Puede ser&lt;br /&gt;-Si…puede ser. &lt;br /&gt; El tono de ambos era penoso. Estheffi se bajó del auto y caminó hacía la entrada del hotel. &lt;br /&gt;-¡Hey! –la llamó Eduardo y ella se giró rápidamente. -Trata de mantener esta conversación en secreto, no quiero más problemas con tu grupo, estoy algo agotado. &lt;br /&gt;-No te preocupes, sé diferenciar una reunión de trabajo con una de amigos ¿o no?&lt;br /&gt;-Me parece estupendo, gracias. &lt;br /&gt;  Eduardo echó a correr el motor del auto y desapareció entre las luces de la inmensa noche. Estheffi se quedó observando la luna por unos minutos antes de entrar. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Así que amigos?&lt;/span&gt;,  pensó y se rió. El frío aumentaba y así que entró.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-3993230450771908210?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/3993230450771908210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3993230450771908210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/3993230450771908210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-ix.html' title='Capítulo IX.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-1762357947410818233</id><published>2009-04-16T12:44:00.001-07:00</published><updated>2009-04-17T10:01:35.481-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VIII. Parte 5.</title><content type='html'>-Nosotros deberíamos irnos ¿no crees?&lt;br /&gt; Ya llevaban más de diez minutos en el baño y Ale comenzaba a tener frío. Eduardo no había despegado los labios desde que Daniel y Laura habían dejado el lugar. Y a ella le carcomía la cabeza en busca de respuestas que sabía que Eduardo debía responder.&lt;br /&gt;-Eh… Eduardo –lo llamó.&lt;br /&gt;-¿Hum? –respondió este.&lt;br /&gt;-¿Por qué seguimos aquí?&lt;br /&gt;-Por seguridad.&lt;br /&gt; Ale asintió y no dijo nada más. La oscuridad ya no era tan envolvente ya que sus ojos se habían acostumbrado a ella. Veía a Eduardo mirando hacia el cielo a través de la ventana minúscula que había en la pared del fondo. Echó un vistazo a su reloj de pulsera y se sorprendió de que aún no fuera media noche. Los pies le dolían, no estaba acostumbrada a andar con tacos, suspiró. No le quedaba otra que sacárselos ya que no quería llegar a su casa con los pies hechos bolsa.&lt;br /&gt; Unos brazos la envolvieron por la espalda. Se quedó helada.&lt;br /&gt;-Perdón –le susurró Eduardo al oído. Ale trató de respirar de forma normal mientras intentaba encontrar una respuesta-. No quería comportarme de esa manera, es que…&lt;br /&gt;-Shsstt, ya no importa Eduardo. Las cosas ya pasaron, ya fueron. Déjalas así.&lt;br /&gt;-¿Pero cómo…?&lt;br /&gt;-Sí, mejor nos vamos y… -Ale desasió el abrazo y se volvió a mirarlo-.Tú no confías en mí y no pretendo hacerlo si tú…&lt;br /&gt; Pero no puedo seguir hablando, ya que en ese preciso instante Eduardo puso sus labios sobre los de ella. &lt;br /&gt; Algo raro se expandió por la espalda y le llegó de forma repentina al cuello. Se le contrajo el estómago y las manos de pronto se pusieron más bañadas en sudor que de costumbre. Él la apretó más por la cintura y con la otra mano la atrajo hacia sí por el cuello. La oprimió sobre sí y Ale sintió la forma exacta del cuerpo de Eduardo junto al de ella. &lt;br /&gt; Ahora no sabía como seguir, de besos no tenía ni una experiencia, y más encima Eduardo parecía no querer parar y cada vez la ceñía más hacia sí. Cerró los ojos y dejó que el momento la llevara, no quería pensar en la otra chica, no quería pensar en la confianza, en su mano roja, o en las palabras de Laura. No, ahora eran ellos dos en la oscuridad de la noche.&lt;br /&gt;-Ahora sí podemos irnos –le dijo él apenas se hubo separado de ella por pocos centímetros. Ale no respondió-. ¿Estás bien?&lt;br /&gt;-C-Creo q-que sí.&lt;br /&gt; Eduardo soltó aquella risa despreocupada que tenía. Ale se sintió mucho más cómoda.&lt;br /&gt; Salieron de la mano, Eduardo avanzaba con precaución y cada vez que pasaban por una esquina se detenía y los músculos se le tensaban. Cuando llegaron al estacionamiento Ale sintió que él respiraba más aliviado que antes. Ella se dispuso a subir al auto, pero antes de doblar por la parte de adelante Eduardo le tomó la mano y la atrajo y le beso fugazmente los labios.&lt;br /&gt;-Vamos –le susurró sonriendo divertido. Ale quiso sonreírle, pero estaba tan nerviosa que lo que le salió fue más una mueca de sufrimiento que divirtió más a Eduardo.&lt;br /&gt; Ale entró en al auto e intentó pensar con claridad en lo que acababa de pasarle, pero algo le distrajo la atención. Eduardo se alejaba del auto y se detenía. Parecía conversar con alguien pero Ale no puso distinguir quien era. Cuando Eduardo caminó de vuelta a Ale el estómago se le encogió. Eduardo no venía solo pues a su lado no venía nada más ni nada menos que Estheffi. No pudo evitar las ganas de llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Daniel manejaba en silencio por la carretera. Laura entretanto no se estaba quieta. No podía. Ale la tenía nerviosa. ¿Cómo pudo dejarla con Eduardo sola? Movía la cabeza de un lado al otro tratando de encontrar alguna respuesta en esa cabeza llena de ideas locas, pero no encontraba nada. Asimismo Daniel no le ayudaba a estar más tranquila, se ponía a farfullar cosas ininteligibles y a veces apretaba el acelerador al máximo. A Laura esto no le preocupaba, ya que como era media idiota le encantaba ver a Daniel enojado –con tal que no fuera con ella- pues amaba cuando se ponía así de macho. Eran ideas estúpidas en momentos como ese, pero ella se conocía demasiado bien como para desecharlas. &lt;br /&gt; El móvil de Laura sonó. Daniel miró de reojo mientras ella lo buscaba entre la maraña de cosas que tenía en la cartera. Cuando lo sacó no puedo esconder el repentino escalofrío que le recorrió la espalda.&lt;br /&gt;-Aló –dijo con una voz que dejaba de ser normal en el momento en que salía de su boca, Daniel aguzó el oído-, no, no pasó nada… sí, creo pero no sé… no me hables de lealtad por que… como quieras, ya tengo bastante con… ¡Me importa un reverendo pepino cómo te sientas!, tú no sabes… Oh sí, yo sí lo sé… haz lo que te dé la regalada gana… más te vale… si tú también.&lt;br /&gt; Cortó el móvil respirando agitadamente.&lt;br /&gt;-¿Malas noticias? –indagó Daniel.&lt;br /&gt;-No, pésimas.&lt;br /&gt;-¿No me vas a decir?&lt;br /&gt;-¿Me contarás que onda con Eduardo tú?&lt;br /&gt;-No cambies el tema.&lt;br /&gt;-Me lo suponía, pues yo tampoco.&lt;br /&gt; El Mustang corría a mas de 170 Km./hr. y a Laura la rabia la estaba consumiendo. Como si le importara el “sufrimiento de Osvaldo” ¿Para qué diablos la llamaba? Se tomó la cara entre las manos.&lt;br /&gt;-Oh no… -oyó decir a Daniel en un gemido. &lt;br /&gt; Delante de ellos había un auto pequeño, negro que le estaba haciendo señales con las luces. Laura no veía al conductor.&lt;br /&gt;-Pasa por delante –sugirió ella.&lt;br /&gt;-No se puede…&lt;br /&gt;-¿Qué…?&lt;br /&gt;-Oh oh… estamos en problemas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-1762357947410818233?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/1762357947410818233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-viii-parte-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1762357947410818233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/1762357947410818233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-viii-parte-5.html' title='Capítulo VIII. Parte 5.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-7125879129263940272</id><published>2009-04-16T12:29:00.000-07:00</published><updated>2009-04-16T12:38:34.723-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VIII. Parte 4.</title><content type='html'>-¿Me vas a llevar?&lt;br /&gt;-Espera a que termine el discurso.&lt;br /&gt;-Eduardo… -lo llamó nuevamente Ale.&lt;br /&gt; Llevaban más de 10 minutos en un discurso inútil de las esperanzas turísticas puestas en el casino y ella quería irse. Si algo malo iba a pasar –y estaba segura de eso- no quería estar ahí. A demás Eduardo ya se estaba pasando de la raya, la mano aún le ardía por el golpe. No, mentira. El roce lo sentía más bien en el orgullo herido por la vergüenza del golpe. Por lo demás, él no debería haberle nunca golpeado de ese modo.&lt;br /&gt;-Hasta que termine –le repitió él.&lt;br /&gt; Ale bufó canónica y se cruzó de brazos. ¿Qué? ¿Estaría así hasta que el calvo dejara de hablar?  O sea, que lo olvidara. De reojo miró a la chica en la mesa de Laura que concentrada escuchaba el discurso mientras movía la punta del pie de su pierna cruzada.&lt;br /&gt; Era bonita. Rubia y de tez trigueña. Y ella… blanca como una cebolla y con el pelo negro como una palta. Lo que le faltaba, ser todo lo contrario a la amiga de Laura. Con un repentino impulso se levantó, pero antes de poder dar siquiera un paso la mano tibia de Eduardo ya la retenía.&lt;br /&gt;-¿No te puedes esperar aunque sea un poco?&lt;br /&gt;-Voy al baño, “señor paranoia” –ironizó.&lt;br /&gt;-No te atrevas a irte, no es seguro.&lt;br /&gt; Ale sintió un escalofrío recorrerle la espalda.&lt;br /&gt;-¿Qué cosa no es segura…? –inquirió con hilo de voz. Eduardo se levantó y se acercó a hablarle al oído. Ale sintió ahora el escalofrío en el estómago.&lt;br /&gt;-Te vieron conmigo ya.&lt;br /&gt;-¿Quiénes… quienes te vieron conmigo?&lt;br /&gt;-No preguntes y confía en mí.&lt;br /&gt;-¿Otra vez con eso de la confianza?&lt;br /&gt;-Por favor –pidió con aquellos ojos que tenían el poder de hacerla perder la voluntad instantáneamente, y sentía el aliento que se filtraba por la cuenca de su oído y bajaba hasta el cuello.&lt;br /&gt;-V-Voy al baño –señaló con el dedo meñique que se veía apenas. Ale lo escondió recordando el incidente anterior. Eduardo entrecerró los ojos, pero volvió a su asiento y asintió levemente.&lt;br /&gt; Ale suspiró de alivio y se encaminó al baño andando con paso más rápido del normal. &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Te vieron conmigo… ¿Quiénes? Oh, no… ya me metí en la pata de los caballos, &lt;/span&gt;pensó mientras entraba al baño. Dejó la cartera en el lavabo y se aferró con las manos a él. Vio su reflejo en el espejo e hizo una mueca.&lt;br /&gt;-No hay comparación –apuntó moviendo la cabeza de un lado a otro recordando a la chica al lado de Laura.&lt;br /&gt; En ese preciso instante Laura y Estheffi entraron al Baño. Ale se enderezó rápidamente.&lt;br /&gt;-¡Mapa! –gritó Laura arrojándose al cuello de su amiga. Ale sonrió nerviosa.&lt;br /&gt;-¡Laura! Siempre tan espontánea…&lt;br /&gt; Laura entonces orientó su cuerpo hacia Estheffi .&lt;br /&gt;-Mapa, ella es mi amiga Estheffi, viene de España.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Grandioso, europea, la guinda de la torta. Nada que hacer en contra de una sudamericana… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Hola, -saludó Estheffi –Laura me ha hablado mucho de ti.&lt;br /&gt;-¿Ah sí? –Inquirió Ale haciendo una mueca –Pues no me extraña, ella habla mucho.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Bien, hazte amiga de ella ahora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah! La Mapa, siempre diciendo cosas. –Exclamó Laura divertida.&lt;br /&gt;-Pero no es mentira –convino Estheffi y le sonrió a Ale. &lt;br /&gt; De pronto se pagaron todas las luces y se escuchó un estruendo proveniente del salón principal.&lt;br /&gt;-¿Qué pasó? –preguntó Ale estirando la mano en busca de Laura.&lt;br /&gt;-No sé Mapa…&lt;br /&gt;-Espérenme aquí –ordenó Estheffi.&lt;br /&gt;-¿Por qué? –inquirió insolente Ale incapaz de reprimir el desagrado que sentía hacia la española.&lt;br /&gt; Pero Estheffi salió del baño sin responderle.&lt;br /&gt;-¿De dónde la sacaste? –indagó Ale tratando de distinguir la expresión facial de su amiga.&lt;br /&gt;-No preguntes Mapa, esto ni yo lo entiendo.&lt;br /&gt; Laura se preguntó si lo que Daniel y Estheffi habían estado esperando habría sucedido ya. No quería saber, por más que la curiosidad fuera su más leal aliada. Tanteó en la oscuridad en busca del brazo de Ale.&lt;br /&gt;-Esa es mi cartera.&lt;br /&gt;-Pues dame tu brazo.&lt;br /&gt;-¿Para qué?&lt;br /&gt;-Mapa, no me quiero quedar.&lt;br /&gt;-¿Por…?&lt;br /&gt;-Vámonos –le volvió a pedir Laura.&lt;br /&gt; Le tomó del brazo fuertemente, Ale sacó su celular y encendió la pantalla.&lt;br /&gt;-¡Apaga eso! –la reprendió Laura. Ale la miró aterrada.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa ahora?&lt;br /&gt;-No quiero que nos encuentren.&lt;br /&gt; De nuevo el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;nos,&lt;/span&gt; a lo mejor Laura sabía algo. No dudó en preguntar.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Eh? No, Mapa, estoy igual de desorientada que tú, hasta creo que más.&lt;br /&gt;-¿Pero por qué entonces quieres irte?&lt;br /&gt; Ale notó cómo Laura la soltaba y se colocaba frente a ella.&lt;br /&gt;-¿Qué no te has dado cuenta de qué aquí pasa algo raro hace mucho tiempo?&lt;br /&gt;-Sí, pero…&lt;br /&gt;-Mapa, hay cosas, cosas raras, te lo digo.&lt;br /&gt;-Explícate.&lt;br /&gt;-Si salimos de aquí te explico, a demás creo que deberías saber por lo menos con quién andas, como tu amiga es mi deber.&lt;br /&gt;-¿Ya?&lt;br /&gt; Laura volvió tomarla por el brazo y tanteando con las manos logró encontrar el picaporte, pero antes de poder salir, palpó algo raro. No era una pared, ni el vacío que hay detrás de una puerta. No, esto era…&lt;br /&gt;-¡Ale! –llamó la inconfundible voz de Eduardo. Laura notó cómo su amiga se deshacía de su mano que atrapaba su brazo y pasaba a su lado.&lt;br /&gt;-¡Eduardo!&lt;br /&gt; Ale de forma inconsciente ni si quiera lo pensó y lo abrazó. Eduardo la rodeó con sus brazos.&lt;br /&gt;-¡Tranquila! –le murmuró al oído. Ale sintió que el corazón se le salía.&lt;br /&gt;-¡Suéltala!&lt;br /&gt; Se volvió y trató de enfocar a Laura. Notó como los brazos de Eduardo se tensaban alrededor suyo.&lt;br /&gt;-¿Laura…?&lt;br /&gt;-Suéltala Eduardo. Te lo advierto.&lt;br /&gt; Eduardo soltó una risa suave pero sarcástica.&lt;br /&gt;-¿Tú, me adviertes?&lt;br /&gt;-Laura, ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;-¡Ay! Mapa, que no sabes quién es él—&lt;br /&gt;-Ella no tiene por qué saberlo –la cortó Eduardo y apretó más a Ale.&lt;br /&gt;-¿Saber qué?&lt;br /&gt;-Já, ¿no se lo has dicho? Pues bien, como tu amiga…&lt;br /&gt;-Como tu amiga te callas –le ordenó Eduardo sin un atisbo de diversión en la voz. Hasta Ale sintió el tono amenazante implícito.&lt;br /&gt;-Tú no la haces callar.&lt;br /&gt; La voz provenía de atrás de Eduardo, él se dio la vuelta arrastrando consigo a Ale.&lt;br /&gt;-¡Ay! –se quejó ella.&lt;br /&gt;-¡Daniel! –chilló Laura. &lt;br /&gt; Daniel pasó al lado de Eduardo y tomó a Laura de un brazo.&lt;br /&gt;-¿Y Estheffi…? –quiso saber ella.&lt;br /&gt;-¡Shsstt! –la silenció Daniel-. Aquí no.&lt;br /&gt; Ale estaba más colgada que mono en la selva, pero no le pasó desapercibido el hecho de que al nombrarse a Estheffi Eduardo dejó de respirar por un segundo.&lt;br /&gt;-Nos vamos –decidió Daniel. Laura asintió en la oscuridad.&lt;br /&gt;-Espera.&lt;br /&gt; Eduardo se había adelantado hasta quedar frente a Daniel poniendo a Ale en medio.&lt;br /&gt;-¿Así que colocas a tu chica por si me dan ganas de patearte? –inquirió divertido Daniel.&lt;br /&gt; Laura le apretó la mano. Sabía el odio que Daniel le tenía a Eduardo y conocía muy bien que si se decían las palabras incorrectas, ahí ardería Troya.&lt;br /&gt;-No. La coloco para que sepas comportarte como humano y no como bestia, lo que haces siempre.&lt;br /&gt;-¡Cómo te atreves…! –masculló Daniel con rabia. &lt;br /&gt; Laura advirtió que Daniel buscaba algo en su espalda. Lo conocía muy bien para saber de qué se podría tratar.&lt;br /&gt;-No Daniel, aquí no.&lt;br /&gt;-Hazle caso a tu chica, Daniel, aquí no.&lt;br /&gt; Daniel temblaba de arriba hacia abajo y Ale miraba con terror como Laura era capaz de hablarle a un Daniel cegado por la ira.&lt;br /&gt;-Daniel vamos, por favor.&lt;br /&gt; Daniel tomó aire y relajó la postura.&lt;br /&gt;-Sí, vamos.&lt;br /&gt; Laura junto a Daniel  salieron. Laura no pudo dejar de mirar a Ale, con algo de vergüenza y temor por su amiga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-7125879129263940272?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/7125879129263940272/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-viii-parte-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7125879129263940272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/7125879129263940272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-viii-parte-4.html' title='Capítulo VIII. Parte 4.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-4320470162655054590</id><published>2009-04-16T12:27:00.000-07:00</published><updated>2009-04-16T12:29:13.918-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VIII. Parte 3.</title><content type='html'>La noche siguió normal, pero Laura ya sabía que faltaba poco para que todo se complicara. El “objetivo” en cuestión ya estaba por llegar al Casino, solo esperaba que todo saliera como Daniel lo había planeado. Y aunque no tenía idea de ningún plan, sabía que Daniel nunca causaría un espectáculo. Pero el tiempo corría y todavía no pasaba nada, aquel tipo aún no llegaba. &lt;br /&gt;-Voy al baño –avisó Estheffi, algo angustiada. No había hablado ni comido nada durante toda la noche, hasta Daniel había sido más comunicativo y vaya que eso era genial en el estado de furia que se encontraba. &lt;br /&gt;-Tienes dos minutos –dijo Daniel –No quiero complicaciones –Estheffi asintió y se fue, su largo y hermoso vestido rojo hacía mucho contraste con las luces. &lt;br /&gt;  Mientras tanto Eduardo seguía impaciente, aunque a los ojos de Ale se intentaba controlar. La visita de Estheffi lo había desorbitado. &lt;br /&gt;-Voy al baño, no te muevas de aquí por favor –dijo con esa mirada penetrante que la obligaba a obedecer. Se arregló elegantemente su chaqueta y salió. &lt;br /&gt;  Para ingresar a los baños de hombres y mujeres había un gran pasillo; luego en su interior, recién estaban las respectivas puertas para cada sexo. Eduardo iba entrando y se encontró con Estheffi saliendo. Ambos se quedaron algo pasmados, no podían hacer como que no se conocían. Sus miradas eran fuertes. Más de dos minutos ya habían pasado. &lt;br /&gt; Estheffi lo pensó bien. Era mejor dejar las cosas como estaban y así pasó de largo. Pero Eduardo no la dejó ir más allá de dos metros.&lt;br /&gt;-Espera –le pidió.&lt;br /&gt; Estheffi no se dio vuelta pero tampoco se resistió. Eduardo la giró con la mano.&lt;br /&gt;-Hace tiempo que no nos veíamos ¿no?&lt;br /&gt;-Mm… sí, hace tiempo –convino ella. Eduardo le sonrió.&lt;br /&gt;-¿Qué haces con él? –inquirió bajando la comisura de la boca en una mueca insolente.&lt;br /&gt;-Ese no es tú problema.&lt;br /&gt;-Te todavía estás en la estúpida asociación ¿Cierto?&lt;br /&gt;-No te metas, ya te dije.&lt;br /&gt;-Mira Estheffi…&lt;br /&gt;-Hala, ya te dije que no, no quiero hablar contigo, menos ahora.&lt;br /&gt;-Estheffi… -la llamó él nuevamente. &lt;br /&gt; Estheffi dudó. No se acordaba de lo poderosos que eran esos ojos. Bajó la mirada para no ser seducida por ellos y lentamente se soltó de la mano con la que él la sujetaba.&lt;br /&gt;-Por favor Eduardo, para ya. &lt;br /&gt; Eduardo bajó la mano y dejó que ella se fuera. Rápidamente fue a mojarse la cara que tenía casi ardiendo.&lt;br /&gt;-Te dije dos minutos, no vuelvas a irte así…&lt;br /&gt;-¡Ay! No jodas ¿quieres? Las cosas que una mujer tiene que hacer, toman su tiempo. ¿No es cierto, Laura?&lt;br /&gt;-Así es –apuntó Laura asintiendo.&lt;br /&gt;-Ya, y ahora se unen, genial.&lt;br /&gt; Laura se acercó un poco a él y le acarició la mejilla.&lt;br /&gt;-No seas así, relájate.&lt;br /&gt;-Cómo si fuera tan fácil. A ver Estheffi, ¿Tú te crees que soy tonto? Vi cuando el estúpido de Eduardo fue al baño, ¿de qué hablaron?&lt;br /&gt; Laura miró a Estheffi con la boca abierta. Ella en cambio ocultó de forma bastante pésima su repentino sonrojo.&lt;br /&gt;-No me dijo nada, nada que nos interese.&lt;br /&gt;-Mira española, si sabes cosas no te las guardes, a mi no me gustan las cosas por la espalda así que…&lt;br /&gt;-Ya te dije, ese tío no me dijo nada de importancia.&lt;br /&gt;-Eso espero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo lo llevas? –preguntó Eduardo sentándose en la silla mientras Ale lo miraba de reojo. -¿Qué?&lt;br /&gt;-Nada –le respondió levantando los hombros.&lt;br /&gt; Eduardo entrecerró los ojos y no pudo dejar de echar una mirada hacia la mesa en la que Estheffi conversaba sonriente con Laura.&lt;br /&gt;-¿La conoces?&lt;br /&gt;-¿Eh?&lt;br /&gt; Eduardo se dio la vuelta y miró a Ale. Ella se retorcía las manos por debajo de la mesa. Nerviosa como estaba, pensaba que lo que había visto era su imaginación, pero estaba segura de que Eduardo había hablado con la chica esa. &lt;br /&gt;-¿Tú… la conoces cierto?&lt;br /&gt;-A… ¿A quién?&lt;br /&gt;-No te hagas el despistado, a ella. &lt;br /&gt; Ale apuntó con el dedo hacia la mesa de Estheffi. Eduardo aterrado le bajó la mano de un manotazo. Ale lo miró sorprendida.&lt;br /&gt;-Eh… disculpa –se excusó avergonzado. Ale no lo miraba si no que observaba como su blanca mano se tornaba roja. Eduardo se la tomó pero ella la retiró rápidamente-. No fue mi intención.&lt;br /&gt;-Tampoco la mía. –Le respondió ella clavando su mirada en la de él. Eduardo se echó hacia atrás sorprendido.&lt;br /&gt;-¿Pero… pero que no te das cuenta de que no estoy jugando? Lo que hago no es algo para divertirse y tú llegas y apuntas y…&lt;br /&gt;-Pero ¿es que tú no te das cuenta de que no sé nada?&lt;br /&gt; Eduardo abrió la boca pero no salió sonido alguno. Ale le sonrió tristemente.&lt;br /&gt;-Llévame a mi casa –le pidió.&lt;br /&gt;-No puedo hacerlo.&lt;br /&gt;-Claro que puedes, llévame ahora.&lt;br /&gt; Ale sentía que el pecho se le apretaba de pura rabia y pena. Le dolía cada parte de su cuerpo y de un momento a otro sabía que explotaría. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Nunca debí venir, ¿En qué estaba pensando?&lt;/span&gt; Se reprendió a sí misma. Sacudió la cabeza, ya ni eso le funcionaba bien. Quedarse para saber en qué estaba metido Eduardo ya le importaba un pucho, lo que quería era irse, largarse de ahí. A demás si se comportaba así sólo por el hecho de que ella le nombró a esa chica, era por que algo ahí había pasado. Las reacciones son el resultado de lo que hemos estado pensando o de lo que hicimos en el pasado. De eso no tenía ninguna duda.&lt;br /&gt;-¿Me vas a sacar de aquí o veo si pasa una micro y me largo sola?&lt;br /&gt;-No te comportes como niña ¿quieres?&lt;br /&gt;-Si soy tan niña no debiste haberme traído, te recuerdo que tú me dijiste que viniera.&lt;br /&gt;-Es que vi tu cara y creí que querías venir.&lt;br /&gt;-Sí, cierto, quería venir. Pero no para que cuando cometiera un error me lo remarcaras con un golpe.&lt;br /&gt; Eduardo gimió y cerró el puño que tenía sobre la mesa. Ale retrocedió inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye Estheffi, ya dime la dura, ¿de qué hablaron?&lt;br /&gt;-¿La dura? ¿A qué te refieres…?&lt;br /&gt;-No me cambies el tema, dime, de qué hablaron.&lt;br /&gt;-Jo, mujer, de nada. &lt;br /&gt;-Pero te lo encontraste así, onda el destino…&lt;br /&gt;-Mmm, claro, el destino. No tía, nada. Déjalo así.&lt;br /&gt;-Laura deja de ser tan cargante ¿ya? –la atajó Daniel.&lt;br /&gt; Laura se amurró y volvió la vista hacia la mesa en donde estaba Ale. La vio roja, más de lo normal, por lo que entrecerró los ojos. Daniel entonces se acercó un poco más a ella y le tomó la mano.&lt;br /&gt;-¿Eh? –preguntó ella sorprendida. -¿Me perdí de algo?&lt;br /&gt;-¡Shsstt! –le dijo él guiñándole un ojo y sonriéndole. A Laura no le quedó otra que acatar. Cada vez que él a miraba así sabía que no tenía opción.&lt;br /&gt; Entonces  todo se volvió oscuro. Una luz blanquecina apuntaba hacia el medio de un escenario no muy lejos de donde ellos estaban. Un hombre calvo subió a un podio y comenzó a hablar. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Otro discurso, qué lata!&lt;/span&gt;  A Laura cada vez que esto sucedía le daban ganas de dormir, los discursos eran aburridos y como estaba de ignorante en ese lugar se dispuso a dejar que sus pensamientos dieran rienda suelta al hecho de que su mejor amigo había llamado a Daniel (a quien odiaba) preguntándole acerca de Camila, su prima. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Me falta algo, un cabo que aún no anudo.&lt;/span&gt; Pensó haciendo trabajar las tuercas de su cerebro a máxima potencia. A demás estaba el odio que se tenían Eduardo y Daniel. ¿Qué habría sucedido para que terminaran con esa clase de sentimientos el uno por el otro? Aferró la mano de Daniel, que estaba caliente, con más fuerza y este se volvió a mirarla.&lt;br /&gt;-¿Pasa algo?&lt;br /&gt;-No nada –y le sonrió inocente.&lt;br /&gt; Daniel asintió y tornó su atención hacia el escenario nuevamente. Laura suspiró. Le estaba entrando un miedo. Lo que ella pensaba que era una simple amistad con Daniel, se estaba poniendo cada vez más seria. Y no en el ámbito de una “relación de pareja”, si no por el hecho de que ella nunca hubiera imaginado que había alguna asociación secreta que reclutaba jóvenes para servirles. Era atroz. Y lo peor de todo era que sus seres queridos estaban metidos hasta los codos ahí. Daniel, Estheffi, Osvaldo… ¿y qué hacía Ale también allí? ¿No le había dicho ella que se alejara de Eduardo? Suspiró. &lt;br /&gt;-¿Te sientes bien? –le preguntó preocupado Daniel. Laura le sonrió.&lt;br /&gt;-Nada que ver, estoy pensando en la inmortalidad del cangrejo.&lt;br /&gt;-Tú siempre…&lt;br /&gt;-Claro, yo siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-4320470162655054590?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/4320470162655054590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-viii-parte-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/4320470162655054590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/4320470162655054590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-viii-parte-3.html' title='Capítulo VIII. Parte 3.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-4686333805004463281</id><published>2009-04-15T12:55:00.001-07:00</published><updated>2009-04-15T12:57:27.454-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VIII. Parte 2.</title><content type='html'>-Te quedas callada hasta que volvamos ¿me escuchaste?&lt;br /&gt;-¿Y si veo a alguien sospechoso?&lt;br /&gt;-Nada que sospechoso acá. No hay sospechosos, tú callada y no pasa nada. ¿OK?&lt;br /&gt; Laura asintió de mala gana harta de que la dejaran siempre con la duda, pero tenía que aguantarse, ella había accedido a acompañarlos sin hacer preguntas. Ahora era su deber comportarse.&lt;br /&gt;-¡No se tarden! –gritó cuando la puerta del Mustang se cerró frente a sus narices.&lt;br /&gt; Vio con preocupación cómo Daniel y Esthefi se adentraban en el banco cuando un sonido raro la sacó de su ángulo de visión. &lt;br /&gt; El celular de Daniel vibraba y se iluminaba. Pensó en dejarlo ahí, ya que Daniel se enojaría un montón con ella, pero la curiosidad fue más fuerte.&lt;br /&gt;-¿Aló? –contestó. Del otro lado de la línea le saludaron y ella contuvo la respiración al reconocer tan familiar voz-. ¿Osvaldo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             El Casino era enorme. Laura ni siquiera había entrado y ya se sentía demasiado pequeña frente a tan majestuoso espectáculo de luces y colores. Dentro del Casino pudo apreciar todo con mayor perspectiva. A su lado estaban Daniel y Esthefi; los tres iban camino al salón principal para escuchar las palabras del Alcalde por la inauguración. Mientras las demás autoridades hablaban Laura miraba con recelo a Daniel. Lo que le había contado Osvaldo la dejó pensativa. Comenzaba a tener nuevas dudas. Primero: ¿cómo era posible que Daniel no le contara que Osvaldo también sabía de la S.S.J?  Segundo: ¿Qué tenía que ver en todo esto Camila, la prima de Osvaldo? Ya que para eso llamó, para saber de su prima en un tono muy desesperado. Y tercero: Bueno, tercero nada, porque Laura no alcanzó ni a decirle hola, Osvaldo colgó el teléfono apenas se dio cuenta que era ella. Todo eso la mantenía confusa. Intranquila. &lt;br /&gt;            Decidió no ahondar en el tema por ahora, aunque ganas no le faltaban. Pero el punto era que no quería causar un problema en los planes de Daniel y Esthefi, ese era el trato, no meterse en el operativo y seguían todos siendo amigos. Después tendría tiempo de aclarar sus dudas. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Pobre de Daniel si no me cuenta&lt;/span&gt;, decía Laura para sí, una y otra vez mientras veía pasar la noche. &lt;br /&gt; Los discursos y todas esas cosas aburridas para Laura ya habían terminado. Así que procedió a lo que le correspondía hacer. Nada. Se sentó en la mesa que estaba reservada para ellos y miró los estrafalarios platos en la mesa. Daniel estaba atento a cualquier movimiento sospechoso, mientras que Esthefi no dejaba tranquilo su celular. Laura no pudo mantenerse callada mucho tiempo, eso no era normal en ella. &lt;br /&gt;-¿Esthefi, Porqué ocupaste tan poco tiempo en el banco? –Preguntó ingenuamente. &lt;br /&gt;-Pues… -Estheffi se revolvió incómoda. -Porque estaba fácil, o mejor dicho fue lo único que encontré –se rió para sí. &lt;br /&gt;-¿A qué te refieres? &lt;br /&gt;-Es que me hubiera demorado más si las invitaciones Premium hubieran estado a la vista. Pensábamos que a esa hora iba a estar el Gerente de “Paint Point”, tú ya sabes, el típico gerente multimillonario extranjero que viene de invitado a estos eventos; pensaba en pedirle prestada algunas reservaciones, siempre tiene más que cualquier otro gerente normal. Como puedes ver, allá adelante –Estheffi le señaló la primera fila –sobran asientos, eso es porque el personal de “Paint Point” nunca asiste a todas las actividades a las que se les invita. &lt;br /&gt;-¿Así que a pedir prestada, eh? –Se rió Laura –Sóplame este ojo –Estheffi se rió maliciosamente también. &lt;br /&gt;-Bueno Laura tú sabes, a veces no todo se puede hacer tan legal. &lt;br /&gt;-¿Y qué paso entonces, por qué no estamos sentados allá adelante? &lt;br /&gt;-Porque no las conseguí, el gerente no estaba allí. Se me había adelantado una hora. Así que tuve que hacer mis movimientos y esto fue lo mejor que conseguí. &lt;br /&gt;-Pero yo veo súper bien de aquí –dijo Laura complacida. &lt;br /&gt;-Créeme, vamos a necesitar estar más cerca –dijo Estheffi decepcionada. &lt;br /&gt;  A Daniel, que había estado sumamente callado, se le abrieron los ojos de par en par y casi bota la botella de champaña que estaba en la mesa. &lt;br /&gt;-Estúpido –masculló con rabia. &lt;br /&gt;-¿Qué te pasa Daniel? –preguntó Laura extrañada de su tosca actitud. &lt;br /&gt;-Es Eduardo –balbuceó Estheffi, casi tan impresionada como Daniel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Eduardo iba entrando con dirección hacía la primera fila de mesas. Se estaba por sentar con Ale en una mesa con conocidos de él, al parecer, ya que éste les saludó muy animoso.&lt;br /&gt;-Eduardo –musitó Ale muy despacio para que nadie escuchara –no me quiero sentar con esta gente, no sé, me da vergüenza.&lt;br /&gt; Eduardo cambió de un dos por tres su trayectoria y se dirigió a una mesa de dos en el sector izquierdo. &lt;br /&gt;-Gracias –le dijo Ale. &lt;br /&gt;-No hay de qué, en todo caso no me caen bien –dijo mordiendo una Lays.&lt;br /&gt;-¿Entonces por qué tan animoso?&lt;br /&gt;-Bueno, hay que proteger las apariencias, más aún en este círculo. Ya aprenderás. &lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Qué quiso decir, con “ya aprenderás”? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  A Ale la dejó confusa esa respuesta. Ahora ya sabía que a Eduardo le interesaba mucho mantenerse bien entre sus circulo de amistades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Daniel parecía que ya se salía de su silla en dirección a donde estaba Eduardo, pero no precisamente para darle un abrazo. &lt;br /&gt;-Tranquilízate –le pidió Estheffi. –Nosotros ya sabíamos que era muy probable que estuviera aquí. &lt;br /&gt;-Eso si lo sé –dijo él gruñendo. –Lo peor de todo, es que no sé cómo lo hace para conseguir siempre los mejores lugares. Hasta está mejor ubicado que muchas autoridades. &lt;br /&gt;-Es una de sus virtudes –confesó Estheffi sin sacarle la vista de encima a Eduardo, que estaba de espalda a ellos. &lt;br /&gt;-¿Qué te pasa? –Le reclamó Daniel – ¡Virtudes ese tipo no tiene! –cada vez estaba más enojado. &lt;br /&gt;-Ya Daniel, si no pasa nada –le dijo Laura. No se le ocurría otra cosa que decir. Estaba pensando en muchas cosas a la vez. Como por ejemplo, ¿qué pasaba si Camila era más de lo que ella creía dentro del mundo de Daniel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Ale se dio cuenta de la presencia de Laura cuando miró hacia el frente. &lt;br /&gt;-Eduardo mira, Laura también vino, ¡qué mala! No me dijo nada. –exclamó Ale ingenua. Eduardo se dio vuelta para mirar y se encontró con la presencia de Estheffi. Ésta se dio cuenta y bajó la cabeza. Él se dio vuelta de inmediato y con los ojos un poco desorbitados tragó jugo, mucho jugo. &lt;br /&gt;-¿Qué te pasa? –inquirió Ale. &lt;br /&gt;-Nada, nada…es que tengo sed le contestó algo afectado –Si pasa algo quiero que te mantengas a mi lado.&lt;br /&gt;-¿Algo como qué? &lt;br /&gt;-No sé… algo, cualquier cosa.&lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hoy sí que anda raro,&lt;/span&gt; pensó Ale. Pero bueno, ya se estaba acostumbrando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5938581535646299952-4686333805004463281?l=allbeginswith.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://allbeginswith.blogspot.com/feeds/4686333805004463281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-viii-parte-2_15.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/4686333805004463281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5938581535646299952/posts/default/4686333805004463281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://allbeginswith.blogspot.com/2009/04/capitulo-viii-parte-2_15.html' title='Capítulo VIII. Parte 2.'/><author><name>B.F.P.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07867334241639232342</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_DE9DQEBoNso/Sk5AFLmtjSI/AAAAAAAAACw/Y_TZuxUed8c/S220/DSC00463.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5938581535646299952.post-6236982039672307329</id><published>2009-04-15T12:55:00.000-07:00</published><updated>2009-04-15T12:56:53.507-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VIII. Parte 2.</title><content type='html'>-Te quedas callada hasta que volvamos ¿me escuchaste?&lt;br /&gt;-¿Y si veo a alguien sospechoso?&lt;br /&gt;-Nada que sospechoso acá. No hay sospechosos, tú callada y no pasa nada. ¿OK?&lt;br /&gt; Laura asintió de mala gana harta de que la dejaran siempre con la duda, pero tenía que aguantarse, ella había accedido a acompañarlos sin hacer preguntas. Ahora era su deber comportarse.&lt;br /&gt;-¡No se tarden! –gritó cuando la puerta del Mustang se cerró frente a sus narices.&lt;br /&gt; Vio con preocupación cómo Daniel y Esthefi se adentraban en el banco cuando un sonido raro la sacó de su ángulo de visión. &lt;br /&gt; El celular de Daniel vibraba y se iluminaba. Pensó en dejarlo ahí, ya que Daniel se enojaría un montón con ella, pero la curiosidad fue más fuerte.&lt;br /&gt;-¿Aló? –contestó. Del otro lado de la línea le saludaron y ella contuvo la respiración al reconocer tan familiar voz-. ¿Osvaldo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             El Casino era enorme. Laura ni siquiera había entrado y ya se sentía demasiado pequeña frente a tan majestuoso espectáculo de luces y colores. Dentro del Casino pudo apreciar todo con mayor perspectiva. A su lado estaban Daniel y Esthefi; los tres iban camino al salón principal para escuchar las palabras del Alcalde por la inauguración. Mientras las demás autoridades hablaban Laura miraba con recelo a Daniel. Lo que le había contado Osvaldo la dejó pensativa. Comenzaba a tener nuevas dudas. Primero: ¿cómo era posible que Daniel no le contara que Osvaldo también sabía de la S.S.J?  Segundo: ¿Qué tenía que ver en todo esto Camila, la prima de Osvaldo? Ya que para eso llamó, para sa
